El Gobierno grava el autoconsumo solar con un peaje del 5%
¿Cuánto cuesta producir tu propia electricidad en España? La respuesta, desde ahora, incluye recargo. La nueva ley del sector eléctrico —la 24/2013— obliga a cualquier consumidor con autoconsumo a contribuir a los costes del sistema por la
energía que genera para sí mismo, siempre que su instalación siga conectada, total o parcialmente, a la red. El peaje anunciado se queda, de entrada, en un
5% de la factura. Un porcentaje que, leído en euros, se queda corto.
¿Cuánto sube la factura por tener placas solares?
El número que repite la industria es el 5%, pero el recibo final se mide de otra forma. José Donoso, director de la Unión Española Fotovoltaica (
UNEF), sostiene que el pago de este peaje «lejos de permitir que el consumidor ahorre al producir su propia energía, supone una diferencia de hasta
293 euros entre el pago que realizaría un autoconsumidor de energía limpia y un consumidor normal». Según esa cuenta, la placa no solo no siempre ahorra, sino que en algunos perfiles cuesta más que no tenerla.
A partir del 1 de abril entra en juego un cambio en la forma de contabilizar la factura de la luz, que se suma a la nueva regulación. Y aquí es donde los números se enredan, porque, como apunta un participante, un mismo usuario puede ser excedentario unas horas y deficitario otras, con tramos horarios distintos que rompen la lógica del balance anual.
El campo y la industria, los primeros en hacer números
Según un participante en el debate, el sector agroepecuario concentra aproximadamente el
10% del consumo eléctrico español, y ahí el recibo duele de otra manera. El caso típico lo describe con crudeza otro interviniente: quien riega un campo de maíz tres meses al año se enfrenta a tres facturas de unos
1.200 euros, pero también a nueve recibos de
700 euros por estar simplemente enganchado a la red, aunque en esos nueve meses no consuma absolutamente nada.
La reacción en el sector pasa por soluciones que no existen en los manuales. Como relata otro participante, en fincas de olivar medianas se están cambiando grupos electrógenos de gasoil por placas solares: instalaciones de unos
25.000 euros que sustituyen a un generador de 7.000 euros con un gasto anual de combustible de 8.000. El problema es que aprovechar esos paneles todo el año exige construir balsas que se llenen a lo largo de los meses muertos, lo que solo cuadra para ciertos cultivos y ciertos bolsillos.
La amortización que echa para atrás
Las cifras que se cruzan en el debate son dispares: un participante sostiene que la inversión puede recuperarse en plazos de 15, 20 o 25 años según el caso, otro la sitúa en el entorno de los
17 años para quien paga una factura eléctrica alta, y un caso concreto citado en Galicia la estira hasta los
15 años como mínimo. Los escenarios que maneja la industria solar prometen, al final del periodo, una renta de unos 350 euros anuales sobre una inversión de 7.000.
El argumento en contra llega desde otra esquina, según un participante: recuperar el capital al cabo de dos décadas no es invertir, es financiar a fondo perdido a un tercero que puede cambiar las reglas a mitad de camino. Para compensar, están apareciendo kits de conexión a red más baratos y se espera la llegada de sistemas de almacenamiento y de electrodomésticos con entrada en continua, pensados para quien decida montar su red aislada.
El temor real: salirse de la red
La discusión de fondo ya no es cuánto sube el peaje, sino cuánta gente decidirá desconectarse. Hay quien sostiene que el sistema debería fomentar el autoconsumo porque reduce pérdidas de transporte y descongestiona la red, donde la potencia contratada se paga aunque no se gaste. En contra pesa la tesis de que las renovables solo crecieron donde hubo subvención, y que sin ella el interés se apaga.
La comparación con otras latitudes también se cuela en la conversación. Un participante recuerda que en Bolivia se llegó a prohibir la recogida de agua de lluvia, aunque otro responde que allí los argumentos sanitarios tienen poco que ver con el debate eléctrico español.
Hay incluso quien va más allá: la electricidad doméstica pasó de costar, según un cálculo que circula, de
370 euros el MWh a 390 tras la reforma, y el peaje al autoconsumo solo añade una vuelta de tuerca a una factura que ya venía inflada.
A estas alturas, gravar el sol parece tan técnico como gravar el aire. Y, sin embargo, aquí estamos, con un contador de por medio.