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Un cálculo difundido sostiene que el almacenamiento en baterías de 4 horas cuesta entre un 65% y un 75% menos de construir y operar que una central de gas de pico. Si el dato se sostiene, el respaldo de la demanda punta deja de ser territorio del gas.
Un cálculo difundido sostiene que el almacenamiento en baterías de 4 horas cuesta entre un 65% y un 75% menos de construir y operar que una central de gas de pico. Si el dato se sostiene, el respaldo de la demanda punta deja de ser territorio del gas.
La cifra circula atribuida a un cálculo difundido en redes: el almacenamiento en baterías de 4 horas sería entre un 65% y un 75% más barato de construir y operar que las centrales de gas de pico. Es decir, esas plantas que solo entran cuando la demanda se dispara unas horas al día.
Una central de pico arranca pocas horas, normalmente al atardecer, cuando la solar cae y el consumo no baja. Su negocio no es generar mucho, sino estar disponible. Eso encarece cada kilovatio hora que produce.
El coste no está solo en el combustible. Está en la inversión, en el arranque y parada constante y en el mantenimiento de una planta que pasa gran parte del día apagada. Por eso su electricidad es de las más caras del sistema.
Una batería de 4 horas carga cuando la luz es barata y descarga en esas horas punta. No quema nada ni necesita arrancar. Su coste por ciclo ha caído con la producción en serie de celdas, sobre todo de litio hierro fosfato.
El cálculo difundido apunta a que esa diferencia de coste ya no es marginal. Si construir y operar la batería cuesta entre un 65% y un 75% menos, el hueco que ocupaba el gas de pico se estrecha.
No todo es precio por kilovatio hora. Una batería de 4 horas cubre cuatro horas; una central de gas puede funcionar días seguidos si hace falta. Para episodios largos de demanda alta, el gas mantiene ventaja.
También pesan la red y los permisos. Conectar baterías exige capacidad de evacuación y trámites que en muchos mercados van lentos. El coste bajo no basta si no hay dónde enchufarlas.
Si el respaldo de punta se abarata, el precio de las horas caras tiende a moderarse. Eso no baja la factura de golpe, pero sí presiona a la baja el componente de energía en los mercados mayoristas.
El gas de pico no desaparece mañana. Pierde, eso sí, el argumento de que es la única forma barata de cubrir la demanda punta. Y ese argumento sostenía buena parte de su negocio.
El almacenamiento en baterías de 4 horas es ya entre un 65% y un 75% más barato de construir y operar que centrales de gas de pico para cubrir la demanda.https://t.co/0sLskrPAHi?
— José Luis de la Fuente O'Connor Ver publicación en X