Krys, depresión y eutanasia: el 24 de junio se abre el debate
Krys tenía fecha: el 24 de junio. En sus propias palabras, «partirá voluntariamente al otro lado». El vídeo que ha difundido pidiendo ayuda para replantearse su decisión ha reabierto la caja de Pandora de la eutanasia por depresión. Apenas unos meses después del caso de Noelia Castillo, el debate sobre los límites de la ley de eutanasia en España vuelve a la primera línea.
Depresión y eutanasia: la pendiente resbaladiza
El caso de Krys no encaja en el perfil clásico de la ley española de 2021, pensada para enfermedades graves e incurables con sufrimiento físico. Su diagnóstico es depresión. Quienes defienden su derecho argumentan que nadie debe juzgar el sufrimiento ajeno y que la autonomía individual es absoluta. Frente a ellos, una corriente de análisis advierte del riesgo de expandir la muerte asistida a trastornos mentales: «la realidad es que el sistema estará encantado de quitarse de encima una detractora neta de recursos», se apunta desde el debate. El recuerdo de Noelia Castillo, cuyo caso también giró en torno a un trastorno depresivo, pesa como precedente.
Canadá: el espejo que da miedo
Las referencias a Canadá han sido constantes en la discusión. En el país norteamericano –denuncia un hilo enlazado– la eutanasia se ofrece incluso a personas sin hogar en albergues, el mismo día de la solicitud. «¿Pero qué puta aberración es esta? ¿Eso es verdad?», preguntaba un participante. La sombra de la eutanasia como herramienta de control social sobrepasa las fronteras. Quienes alertan del modelo canadiense temen que España transite el mismo camino: primero para enfermos terminales, después para patologías psiquiátricas, luego para la pobreza o la soledad.
La maquinaria cultural: Hollywood y el lavado de consciencia
No falta quien recuerda que todo empezó mucho antes. En 2004, dos películas –Mar Adentro de Amenábar y Million Dollar Baby de Clint Eastwood– ganaron el Oscar mientras normalizaban la muerte como salida al sufrimiento. «Empujón propagandístico borreguil», se dice. El columnista Juan Manuel de Prada escribió en ABC que antes de destrozar la vida de las personas, «las matamos compasivamente». La acusación de ingeniería social planea sobre todo el debate: la ventana de Overton se habría abierto primero en las pantallas para que hoy, veinte años después, alguien como Krys pueda pedir la eutanasia por depresión.
El 24 de junio está a la vuelta de la esquina. Nadie sabe aún si Krys seguirá adelante con su plan o si, como desea el autor del vídeo que la entrevista, recibirá la ayuda suficiente para cambiar de opinión. Lo que está claro es que el caso ya ha desnudado el dilema: ¿hasta dónde llega el derecho a morir cuando la enfermedad está en la mente?
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