Del motor del Ebro a los híbridos que se ahogan en los puertos
El tramo arranca con un «son un horror» y en dos días el hilo se ha partido en tres: el motor del Ebro, los híbridos que se ahogan en los puertos y una corrección sobre de dónde sale el coche. Nadie suelta el teclado.
Qué se ha sabido
La corrección más repetida va sobre el montaje. Frente a quien sostiene que el Ebro se fabrica en Barcelona, un participante responde que allí solo le ponen las pegatinas y que el Ebro llega montado entero desde China. El foco se mueve del precio al origen.
Identity1975 trae su historial. Tuvo un Ceed PHEV con
143 CV combinados y solo
105 CV térmicos, un 1.6 Atkinson atmosférico moviendo unos
1.600 kg. El resultado: la batería se gasta rápido y cuando quieres darte cuenta vas con un coche pesado y un motor de juguete, sin turbo. Un estrés, dice. Ahora lleva un 1.6 Turbo de
180 CV con un conjunto de
265 CV y, asegura, no se le acaba la batería jamás. Añade el matiz: en un híbrido no enchufable es peor, porque la batería es enana.
Gatoo_ pone el caso de una amiga con un Yaris híbrido. Madrid–Granada,
116 CV en el papel, y en los puertos se queda en unos
80 CV. Ella no lo entiende por más que se lo expliquen. Aun así, escribe, la relación potencia/peso sigue siendo mejor que la del Ebro.
core pone su referencia de motor bueno: un
1.4 TSI con 200 Nm de par, motor de
2013 y diseño de
2006. Cuenta que trabajó
8 años en Dacia escuchando lo de la calidad precio, y sostiene que el coche chino premium no existe. blacklabel lo resume: un tanque con un motor de utilitario.
Menchi hace la cuenta al revés: si los coches de los 90 se vendieran hoy con la misma calidad de entonces, un Ford Fiesta o un Renault Mégane tendrían que costar más cerca de
80.000€ que de
50.000€.
difusion pide que la Unión Europea audite acabados y cumplimiento como con el resto de fabricantes, y deja material para leer.
HaCHa contesta que hay mil vídeos así y manda mirar un centenar. Deja otro:
Alguien pide fotos del modelo concreto que se está discutiendo y otro ataca la fuente del vídeo por enseñar solo lo mejor de la ciudad. También aparece una pulla a los canales que reseñan estos coches, insoportables según un participante. Y una broma suelta: que el coche vasco es el futuro.
Sanctis lanza el escenario: bono de autobús para el
95% de la gente y coche propio para ricos.
Quién compra y quién no
lo gaiter del besòs deja la pregunta incómoda. En Barcelona ve a los chinos que viven allí en SUV premium alemanes, no en coches chinos. Si ni ellos se los compran, ¿quién los compra? Su respuesta: los que están tiesos, mientras los vendedores cuentan billetes.
En la misma línea, otro forero sostiene que la «calidad precio» en España consiste en comprar lo más barato y esforzarse en hacer ver que en realidad es lo mejor. Y que se gasta más en eso que en el propio coche.
Dónde está la bronca
Dos bloques frente a frente. Uno dice que el producto chino no tiene una calidad mínima y que lo barato sale caro. Ahí entra quien pide pruebas a los demás y quien sostiene que hay que comparar pieza a pieza: el mismo tipo de foto, pero de un coche europeo, en las zonas que se critican.
El otro bloque responde que el europeo ya no es mejor. feps lo escribe claro: los europeos de hoy no son mucho mejores y coreanos y japoneses, incluso de cuarta mano, mandan. sebososabroso matiza en las dos direcciones: los europeos han bajado calidad muchísimo —aislamientos, chapa, acabados, motores—, pero los chinos siguen abaratando a cualquier coste, con motores que se ven pegados en la autopista sin aceleración y repuestos que tardan meses.
La pelea por los enlaces es un hilo dentro del hilo. difusion pega información y deja que cada uno saque conclusiones; Gatoo_ contesta que no piensa mirarlo todo y que exponga el razonamiento, que le costará menos que copiar enlaces. difusion cierra: «Yo te he puesto la información. Ahora haz lo que quieras.» Le responden que va con anteojeras.
Hay una rectificación llamativa. MaGiVer, que venía discutiendo fuerte, concede que en este tema concreto tiene razón quien le llevaba la contraria.
core se descuelga con la industria: sostiene que los trabajadores de Volkswagen en España están tranquilos porque los problemas están en Alemania, por la energía, y que el negocio real es la postventa. Y alguien mete los aranceles por medio, pidiendo el mismo trato para otros productos importados.
Qué cambia respecto a antes
El eje se mueve del precio al comportamiento. Ya no se discute tanto cuánto cuesta traerlo, sino cómo responde un híbrido cuando le pides potencia cuesta arriba y cuánto pesa eso. El motor del Ebro deja de ser el único ejemplo técnico: ahora compiten el Ceed PHEV, el Yaris y un 1.4 TSI con quince años de diseño encima.
Entra un asunto nuevo, el montaje del Ebro y qué significa que llegue entero. Y entra la pregunta de quién compra, con una respuesta incómoda.
Quedan sin rebatir el cálculo de precios de Menchi y el escenario de transporte público de Sanctis. Nadie ha puesto números encima.