El pico de votos de 2020 que nadie ha vuelto a repetir
En 2020 se contabilizaron 155.507.476 votos en las presidenciales de Estados Unidos. Cuatro años después, con el recuento aún en marcha, la cifra ronda los 129.347.671. La diferencia supera los 26 millones de papeletas. Ese es el dato que sostiene la tesis más repetida en el análisis postelectoral: que aquel pico de participación fue anómalo y que la movilización récord bajo la excusa del voto por correo y la pandemia nunca se ha explicado del todo. La sospecha no es nueva, pero el contraste con los números actuales le ha dado munición.
Qué dicen los números: 155 millones frente a 129
La serie histórica es tozuda. En 2004 se registraron 121.069.054 votos; en 2008, 129.446.839; en 2012, 126.849.299; en 2016, 128.838.342. La horquilla se movía entre 120 y 130 millones durante dos décadas. En 2020 se disparó hasta 155.507.476. Cuatro años después, el recuento provisional se queda en 129.347.671, prácticamente el mismo suelo que en 2016. El salto de 2020 no tiene parangón en la serie moderna.
Hay quien sostiene que la explicación está en la pandemia: el voto por correo se masificó y millones de personas que nunca votaban lo hicieron desde el sofá. Otros ven ahí precisamente el agujero. El voto postal, argumentan, es la puerta por la que entran los fraudes, y recuerdan que en Francia está restringido. La discusión sobre si aquel censo movilizado era real o inflado sigue sin resolverse.
La caída de votos demócratas: 20 millones menos
El dato que ha reabierto el debate es la diferencia entre los votos obtenidos por la candidata demócrata en 2020 y los obtenidos en 2024. La cifra que circula es de 20 millones menos. No hay una desviación significativa de votantes que justifique ese desplome, sostienen los más críticos. La lectura más benévola apunta a que parte del electorado demócrata simplemente se quedó en casa, hastiado de unos y de otros. La lectura más dura concluye que esos votos nunca existieron.
El argumento contrario también tiene recorrido: si el fraude fue posible en 2020, ¿por qué no se repitió en 2024? La respuesta que se da desde la sospecha es que el escrutinio fue mucho mayor, que hubo presión sobre el sistema y que la avalancha de votos fue tal que no se pudo contener. No hay pruebas de nada de eso. Solo indicios, correlaciones y una serie de cifras que chirrían.
El voto por correo y el fantasma de 1960
La desconfianza en el voto postal no es nueva. Se cita el caso de 1960 como precedente de fraude electoral reconocido. En Estados Unidos el poder electoral está fragmentado y los controles varían por estado, lo que dificulta una auditoría homogénea. Quienes defienden la limpieza del sistema señalan que no hay ninguna investigación que haya probado un amaño a gran escala, y que las denuncias presentadas en 2020 fueron desestimadas por los tribunales.
Quienes dudan responden que no se permitió investigar. Es el argumento circular clásico: sin investigación no hay pruebas, y sin pruebas no hay investigación. La discusión se queda ahí, dando vueltas, mientras los datos de participación siguen sin cuadrar con la serie histórica.
El contexto: una elección con tres intentos de asesinato y un candidato demonizado
El clima de 2024 fue todo menos normal. El candidato republicano sobrevivió a tres intentos de asesinato, según el relato que se repite en el análisis. Fue demonizado en todos los medios, desacreditado de forma sistemática y sometido a un escrutinio sin precedentes. Que aun así ganara, y que su rival perdiera 20 millones de votos respecto a 2020, es lo que ha hecho saltar las costuras del relato oficial.
La explicación más sencilla, la que no requiere conspiración, es que el electorado demócrata de 2020 estaba inflado por el miedo a Trump y que en 2024 ese miedo se había diluido. La explicación más incómoda es que en 2020 se contaron votos que no existían. Ninguna de las dos se puede demostrar con los datos disponibles.
Qué puede pasar ahora
El recuento sigue abierto en varios estados. Las cifras definitivas pueden subir ligeramente, pero no lo suficiente para cerrar la brecha de 26 millones. La discusión sobre el voto postal volverá, porque el sistema sigue siendo el mismo y la desconfianza también. La única forma de zanjarla sería una auditoría independiente que nadie ha pedido formalmente. Con estos mimbres, el fantasma de 2020 va a seguir dando guerra mucho tiempo.
Datos clave
- 2004: 121.069.054 votos
- 2008: 129.446.839 votos
- 2012: 126.849.299 votos
- 2016: 128.838.342 votos
- 2020: 155.507.476 votos
- 2024: 129.347.671 votos (provisional)