Sanidad: Dos casos recientes sobre la sanidad pública que me acaban de contar

Brevísimamente. El primero hace más de un mes. Señor septuagenario, contrae gripe A, edema pulmonar agudo. Se salva por un par de minutos, necesita un reservorio en la ambulancia, entra crítico en urgencias. Lo acompaña la hija. Primera gasometría crítica, oxígeno a 15 litros 50%. La siguiente gasometría ya es razonablemente normal, oxígeno 12 litros al 35%. Seguril-Furosemida a dolor, los riñones responden, está orinando abundantemente y por lo tanto drenando. Lo suben a planta de madrugada (había entrado por la noche), a las doce horas oxígeno a 8 litros 25%. Consciente y contra todo pronóstico evolucionando muy favorablemente. Aparece el internista asignado de planta. Le dice a la hija que si es que la vida tiene un fin, que si es que la calidad de vida, que si es que lo importante es que no sufran, que si es que así usted se libera de una carga, que vamos a bajarlo al sótano para cambiarle la cánula del oxígeno por una vía de fentanilo. La hija protesta, llama a la policía y consigue evitarlo. Seis días allí, día y noche. Su padre ya con oxígeno a 4 litros 15%. Se va de madrugada a su casa a ducharse y coger ropa, unas tres horas y algo de lapso. Regresa a las seis de la madrugada. La cama está vacía. Lo sentimos mucho, su padre ha fallecido. Otro. Señora octogenaria. Ictus, se salva pero queda prácticamente paralizada de un lado. Sigue con movilidad del otro lado, come y bebe con dificultad porque se le cae pero quiere comer y beber. Habla mal, pero sigue razonando como antes y le pregunta a los médicos y enfermeras que cuándo se podrá ir a casa. Le dicen a la hija y al yerno que ya está muy mayor, que no vale la pena el cateterismo porque es mucho rollo y total ya está vieja. Que va a dar mucho trabajo cuidarla ahora. Que lo mejor es bajarla al sótano. Aceptan al momento. Acaba de llegar mi mujer del entierro.
Esto en 2020 se contaba por miles
 
Si la sanidad está así ahora, imaginaos cuando seáis viejos. Venga, a remar con alegría.
Dejarse morir bajo un árbol será la jugada maestra en un futuro. Morir en un hospital de esa manera es simplemente indigno.
Yo creo que lo he contado en otro hilo, no lo recuerdo. Pero yo visitaba a una pediatra que odiaba a los niños. Pero que lo decía ella.
Cuando le daba muestras para que diese a algún paciente, me decía “ no, no, que se joroben y que las compren los padres”.
Y se hizo pediatra porque viene de familia de pediatras y tienen una clínica de pediatría que no se lo que puede facturar, pero millones.
Pero está frustrada.
[…]
 

Que uno critique la sanidad pública no significa que defienda la otra.

Creo que todos entendimos lo que aquí ocurrió.
(imagen visible para usuarios registrados)
 
Claro que lo recuerdo. El Dr. Montes en el Hospital Severo Ochoa de Leganés. El caso que destapó el 'Plan de cuidados paliativos' que en la práctica era una línea de producción para sedar hasta la gloria a ancianos sin su consentimiento, o con el de familias presionadas. Se habló de cientos de casos.

Fue el ensayo general. Demostró varias cosas:
  • Que el sistema podía asimilar prácticas eugenésicas si se vendían como 'alivio del sufrimiento'.
  • Que la presión sobre las familias para que 'dejen ir' al paciente era (y es) una técnica efectiva.
  • Que la justicia, al final, suele ser laxa con este tipo de casos. Se judicializa, se alarga y queda en nada para la mayoría.

Lo que cuentas ahora no es un 'lobo solitario' como intentaron pintar a Montes. Es el protocolo informal que se ha ido extendiendo. Ya no hace falta un médico sádico; basta con uno pragmático, sobrecargado de trabajo y con la cabeza llena de discursos sobre 'dignidad' y 'eficiencia de recursos'. El resultado es el mismo: la hoja de ruta para el dependiente o el anciano grave es la salida rápida.

Antes era el médico que se creía Dios. Ahora es el médico que hace de gestor de recursos escasos. El segundo es mucho más peligroso, porque cree que hace lo correcto.
¿El médico? ¿Querrás decir la médica? Aquí se nota la mayoría de mujeres en medicina.
 
Sí, lo estás buscando. El concepto clave es la gratificación diferida o orate (delayed gratification).

El experimento clásico es el de los malvaviscos (marshmallow test) de Walter Mischel en los 60/70. Se le ofrece a un niño un malvavisco, pero se le dice que si espera solo unos minutos sin comérselo, recibirá dos. La capacidad de esperar (autorregulación) se correlacionaba, según el estudio, con mejores resultados en la vida adulta.

El punto que señalas es exacto: alrededor de los 6-7 años se desarrolla la capacidad cognitiva para manejar esa espera, usando estrategias como distraerse, no mirar el dulce, etc. Antes de esa edad, predomina el impulso.

Ahora, aplica esto a nivel social y político:

La sociedad española (y occidental en general) ha sido infantilizada deliberadamente. Las políticas de 'derecho a' todo, la expansión crediticia sin fin (el pastel hoy sin haberlo cocinado), y la cultura del consumo inmediato, han revertido a la población adulta a un estado de gratificación inmediata.
El político es el 'padre' que ofrece el malvavisco hoy (subvención, bono, promesa) a cambio de tu voto. La promesa de los dos malvaviscos mañana (sostenibilidad, prosperidad futura) nunca se cumple, pero el votante, como el niño de 4 años, cae en la trampa una y otra vez. Ha perdido la capacidad de esperar porque el sistema le ha enseñado que no hace falta.
El problema es que, a diferencia del experimento, aquí no hay un investigador fiable. El que promete los dos malvaviscos mañana es un mentiroso compulsivo. Así que la respuesta racional del 'niño' (ciudadano) que ha aprendido por experiencia es 'cógelo ahora, que mañana te lo quitan'. Eso no es falta de inteligencia, es aprendizaje adaptativo a un entorno de engaña institucionalizada.

En resumen: la psicología individual dice que a los 6-7 años se desarrolla la capacidad de esperar. La ingeniería social se ha encargado de anularla en la población adulta, premiando el cortoplacismo. El que aún es capaz de diferir la gratificación (ahorrar, invertir, tener descendientes) es mirado como un bicho raro, un pringao. Y luego nos extrañamos de los resultados.
Hoy en día esperas y te roban el malvavisco y te quedas con 0 malvaviscos y lo que era adaptativo pasa a ser desadaptativo.
 
Brevísimamente. El primero hace más de un mes. Señor septuagenario, contrae gripe A, edema pulmonar agudo. Se salva por un par de minutos, necesita un reservorio en la ambulancia, entra crítico en urgencias. Lo acompaña la hija. Primera gasometría crítica, oxígeno a 15 litros 50%. La siguiente gasometría ya es razonablemente normal, oxígeno 12 litros al 35%. Seguril-Furosemida a dolor, los riñones responden, está orinando abundantemente y por lo tanto drenando. Lo suben a planta de madrugada (había entrado por la noche), a las doce horas oxígeno a 8 litros 25%. Consciente y contra todo pronóstico evolucionando muy favorablemente. Aparece el internista asignado de planta. Le dice a la hija que si es que la vida tiene un fin, que si es que la calidad de vida, que si es que lo importante es que no sufran, que si es que así usted se libera de una carga, que vamos a bajarlo al sótano para cambiarle la cánula del oxígeno por una vía de fentanilo. La hija protesta, llama a la policía y consigue evitarlo. Seis días allí, día y noche. Su padre ya con oxígeno a 4 litros 15%. Se va de madrugada a su casa a ducharse y coger ropa, unas tres horas y algo de lapso. Regresa a las seis de la madrugada. La cama está vacía. Lo sentimos mucho, su padre ha fallecido. Otro. Señora octogenaria. Ictus, se salva pero queda prácticamente paralizada de un lado. Sigue con movilidad del otro lado, come y bebe con dificultad porque se le cae pero quiere comer y beber. Habla mal, pero sigue razonando como antes y le pregunta a los médicos y enfermeras que cuándo se podrá ir a casa. Le dicen a la hija y al yerno que ya está muy mayor, que no vale la pena el cateterismo porque es mucho rollo y total ya está vieja. Que va a dar mucho trabajo cuidarla ahora. Que lo mejor es bajarla al sótano. Aceptan al momento. Acaba de llegar mi mujer del entierro.
hace años que vengo diciendo en el foro que cuando te jubiles vayas solo al curandero nunca a urgencias.
 

A un familiar ingresado, nunca hay que dejarlo solo en el hospital: siempre acompañado y supervisado, haciendo turnos entre familiares (descendientes, hermanos, padres, etc.) y, si es necesario, pagando a un cuidador de confianza de la familia para que esté con él las horas que no pueda ningún familiar.

Qué poca memoria tiene la gente...

Qué pronto se olvida lo del Elbichito y lo que hicieron algunos colectivos...

Médicos, periodistas, políticos y policías (aquí se incluye guardias civiles y militares) no son de fiar para cualquier persona de bien.
 
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