Netanyahu invoca al Mesías y su base religiosa le sostiene
En una comparecencia retransmitida, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pronunció una frase que ha corrido como la pólvora: «Llegaremos al regreso del Mesías, pero eso no ocurrirá el próximo jueves». La cita, difundida inicialmente en un tuit, sitúa al mandatario en el terreno de la escatología religiosa, un terreno que en teoría no le corresponde: Netanyahu es un político de carrera, no un rabino. Y sin embargo ahí está, mezclando la supervivencia de Israel con la venida del Mashíaj.
La traducción ha sido discutida. Una parte del material sostiene que el clip original está en hebreo y que el término empleado alude a la llegada del Mesías, no necesariamente a un «regreso», matiz que importa porque la teología judía tradicional no contempla que el Mesías haya venido antes. Para el judaísmo rabínico, Jesús no cumplió los requisitos: no reunió a los judíos en la Tierra de Israel, no restauró la soberanía plena ni trajo una era de paz universal. El Mesías es una figura futura. De ahí la contradicción que varios lectores detectan en el uso del verbo «volver».
Por qué un político habla del Mesías
El gesto tiene una lectura política inmediata. Netanyahu depende de los partidos religiosos sionistas y de los colonos para sostener su coalición. Sin ellos, el gobierno se cae. La retórica mesiánica no es una profesión de fe personal: es un guiño a una base electoral que vincula la soberanía judía en toda la Tierra Prometida con la era mesiánica. Es supervivencia parlamentaria envuelta en lenguaje sagrado.
Esa dependencia explica también el interés por el llamado Tercer Templo, mencionado en el material como horizonte de algunos de esos grupos. La discusión deriva hacia la escatología sionista religiosa y hacia figuras como el Rebe de Jabad Lubavitch, a quien se atribuye haber presionado en su día para «acelerar» la venida del Mesías. El cálculo completo de plazos que circula en el material, con fechas concretas para el retorno, da para un análisis aparte que sorprende por su precisión aritmética.
El vídeo, la traducción y el bulo
No todo el material da la cita por buena sin más. Una parte señala que el clip de Al Jazeera muestra a Netanyahu hablando de ataques a Irán y Hezbolá, con subtítulos que coinciden con sus palabras en inglés sobre amenazas nucleares y advertencias a Teherán, sin mención al Mesías. Otra parte sostiene lo contrario: que el vídeo es genuino, que la mención existe y que lo discutible es solo la traducción de un término.
El resultado es un caso de manual sobre cómo una frase se desprende de su contexto. La cita circula, se amplifica y se convierte en prueba de una agenda oculta. Hay quien la lee como un reconocimiento de que el Mesías ya vino, lo que chocaría con la doctrina judía. Hay quien la interpreta como una simple forma de decir que Israel aguantará mucho tiempo. Y hay quien directamente sospecha que el objetivo es confundir a los no judíos.
Del Mesías al precio del crudo
La conversación no se queda en teología. El mismo material enlaza la retórica de Netanyahu con el proyecto de «Gran Israel», con teorías sobre sociedades secretas y con el impacto geopolítico de un conflicto abierto con Irán. Se menciona que Irán lleva cincuenta años preparándose para un enfrentamiento existencial y que su población ronda los cien millones. La conexión entre escatología y mercado energético no es una exageración: cualquier escalada en la zona mueve el petróleo.
El punto exacto donde el análisis se atasca es este: no hay forma de saber si Netanyahu habla en serio, si traduce mal o si simplemente hace campaña. Las tres cosas pueden ser verdad a la vez. Y mientras tanto, la frase sigue circulando como si fuera un titular definitivo.