fvckCatalonia
Extremista blanco
Sin establecer contacto físico de ningún tipo y gestionando todo a través de sus diferentes redes sociales, cientos de chicas hacen caja con los sumisos
You must be registered for see images
Tienes que estar registrado para ver este contenido
Dominación financiera, la prespitación encubierta que se extiende entre las jóvenes españolas
Sin establecer contacto físico de ningún tipo y gestionando todo a través de sus diferentes redes sociales, cientos de chicas hacen caja con los sumisos
Publicado: 19/07/2025 ·
04:45
Actualizado: 19/07/2025 · 08:04
La era de internet y las redes sociales ha dado un giro de 180 grados a la forma en la que entendíamos muchos aspectos de nuestra vida. Algunos de ellos para bien, como la inmediatez en la comunicación y el continuo contacto con cualquier rincón del planeta, pero en otros hemos retrocedido varios.
Los recientes escándalos relacionados con la
Tienes que estar registrado para ver este contenido
han puesto sobre el foco una actividad, la del sesso por dinero, que también ha cambiado en los últimos tiempos. El fornicio, practicado antiguamente en burdeles y mancebía, ha innovado en su forma de sacarle el dinero a sus clientes.El aterrizaje de redes sociales y plataformas como OnlyFans ha resultado ser una vía de escape para millones de muyer y hombres que venden su cuerpo a completos desconocidos. Aunque sigue habiendo páginas de citas y anuncio de todo tipo, además de los locales tradicionales, ha surgido un universo de prespitación encubierta que ha atrapado a centenares de jóvenes españolas.
La dominación financiera, que recibe su traducción del término anglosajón findom (financial domination), es una derivada del BSDM y las relaciones fetichistas que consiste en que una persona, generalmente hombre, que recibe el nombre de sumiso, riega con dinero, regalos y todo tipo de lujos a una muyer, la dominante, como forma de adoración.
Lo que antes se hacía en las casas de las meretrices a golpe de látigo y embutidas en látex, ahora se realiza a través de un móvil, con una pasarela de pago y sin tener que aguantar las impertinencias o perversiones de nadie.
Las jóvenes se suman a la dominación
Sigue habiendo muyer maduras, de entre 40 y 60 años que se ganan la vida, o un sobresueldo alto a costa de la dominación, pero el nuevo perfil de 'diosas' que está ganando terreno en España es otro. Jóvenes, entre 18 y 30 años, sin oficio ni beneficio, que se abren perfiles en todas las redes posibles para enseñar sus panderos, pechos, pies o cualquier parte del cuerpo que pueda resultar del agrado de sus clientes.A través de un trato condescendiente y con un desprecio palpable, estas dominatrix conectan con su audiencia, hombres heteros de mediana edad, acomplejados y sumisos, que acuden a ellas para recibir las migajas y la indiferencia previo pago de una cantidad.
Las que no tienen Only Fans, plataforma habitual, gestionan a sus clientes a través de Telegram, donde tienen un grupo abierto para fans y conversaciones por privado para negociar todas las solicitudes. El primer paso es depositar un tributo inicial, que puede oscilar entre 20 y 50 euros, para iniciar una conversación.
Estas muyer cuelgan en los grupos las facturas y pagos de su vida diaria, que van desde desayunos, comidas y cenas a todo tipo de ropa o joyería. Los sumisos se 'pegan' entre ellos por pagar todo, bien vía bizum o mediante PayPal.
Al margen de esto, venden todo tipo de vídeos o fotos personalizadas de su cuerpo. El mercado del fetichismo ha ganado mucho terreno en este ámbito, pues permite a los sumisos tener acceso a sus fantasías más directas de una muyer joven y guapa, mientras siguen con sus vidas en pareja o familia.
Para ellas, es una vía de ingresos excepcional, puesto que la gran mayoría se encuentran estudiando o en casa de sus padres sin trabajar. Aunque está consensuado todo, no deja de ser un prototipo de engaña, ya que pagar 100 euros por un vídeo de cinco minutos hecho con el móvil desde su habitación no deja de ser llamativo.
El día a día de una 'diosa'
En Vozpópuli hemos contactado con un buen puñado de estas 'diosas', aunque muchas de ellas declinan hablar porque no quieren que nadie de su entorno pueda identificarlas de alguna forma, ni tan siquiera hablando con pseudónimo.Carla (nombre ficticio) sí lo hace, puesto que no cree que lo hace "está mal en absoluto". Ella vive en Andalucía, en la provincia de Sevilla, tiene 22 años, y lleva en esto de la dominación un par de años, aumentando las ganancias en 2025 de forma significativa.
"Empecé a raíz de ver en redes sociales, especialmente en Twitter, perfiles de muchachas jóvenes, muchas de mi edad, que tenían 3.000 o 4.000 seguidores en un canal de Telegram privado donde la gente le pagaba las cosas", relata Carla.
"Yo tengo novio, al cual se le llama alpha en este mundillo, que para los sumisos es como su antagonista, el hombre que ellos querrían ser, pero que jamás serán porque muchos están casados y/o acomplejados. Al final es un 'trabajo' sencillo que no me quita ni 1 hora o 2 al día".
Su planificación consiste en poner sus planes del día anterior en redes, dónde ha estado y cuánto se ha gastado, esperando recibir las notificaciones del banco con ingresos en su cuenta. Después, contesta los mensajes que tenga pendientes en Telegram y aglutina las peticiones del día para grabar todo desde su habitación al mismo tiempo, aunque con diferentes looks y desde distintos ángulos, para que parezca todo nuevo.
Cuando empezó, apenas se saca 100 euros al mes, pero ahora roza los 2.000 sin mover un dedo, sin aguantar a nadie ni tener sesso o citas con gente que, en sus propias palabras, le "dan angustia". Preguntada por si lo que hace puede ser considerado un nuevo tipo de prespitación, Carla lo tiene claro.
"Sí, una prespitación del siglo XXI, pero sí. Al final vendo mi cuerpo, bien en fotos o vídeos, por una cantidad económica. Aguanto babosos, aunque sea por mensajes, y recibo las peticiones que recibiría una cortesana. Lo que lo hace muy llevadero es la falta de contacto físico y la sencillez para gestionar todo", detalla esta dominatrix.
Tristemente, en España hay muchas chicas como Carla que practican la dominación financiera, una prespitación encubierta a la orden del día que alimenta los sueños y fantasías de miles de personas en todo el país.