Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

Los 50.380 asesinatos comunistas en Italia, la represión posbélica
Juan E. Pflüger
/ 03 junio, 2015

Entre 1944 y 1947 se vivió un periodo de terror rojo en la Italia de después de la Segunda Guerra Mundial. Los investigadores italianos han documentado 50.380 asesinatos, de los que quedan por recuperar cerca de 12.000 cuerpos que siguen perdidos en fosas comunes no encontradas.

De este recuento de víctimas se han excluido los miles de italianos que fueron asesinados por orden de Tito en las zonas de Istria y Dalmacia, cuando estos territorios ya no estaban bajo control de Italia.

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Gran parte de esta represión, sobre todo la que se produjo en el norte de Italia, fue obra de la Brigada Garibaldi cuyos comisarios políticos habían sido voluntarios en las Brigadas Internacionales españolas durante la Guerra Civil. Por eso no es de extrañar que se de una gran similitud con algunas de las formas de crimen que el bando republicano perpetró en España años antes que en Italia.

Así, por ejemplo, 129 sacerdotes fueron martirizados y asesinados en Italia tras la Segunda Guerra Mundial, repitiéndose escenas que en España se habían producido unos años antes. Por ejemplo: el padre Angelo Tarticchio fue sacado a culatazos de su casa y cancelado junto a otros 43 prisioneros, atados todos ellos con alambre de espino. Una vez asesinados fueron arrojados a una mina. Pero la crueldad de los comunistas les llevó a no dejar ahí la cosa y al día siguiente recuperaron el cuerpo del religioso para llevarlo a casa de su familia y mostrárselo a su progenitora y a su hermana coronando el cadáver con una corona de espinas.

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También es simbólico el caso del padre Nicola Fantela, arrojado vivo a un río en Ragusa (Sicilia, sur de Italia) con una piedra de gran tamaño atada al cuello; o el de los padres Giovani Dorbolo y Ugo Bardotti, cancelados por su condición religiosa; también el del padre Giuseppe Lendini, golpeado y torturado hasta la gloria en Módena para intentar obligarle a blasfemar, cuando se encontró su cuerpo tenía decenas de huesos fracturados, había sido acribillado a balazos y le habían sido arrancados los ojos.

Pocos casos reflejan la crueldad humana como el martirio del padre Giuseppe Tarozzi, en la localidad de Riolo de Castefranco. El religioso fue descuartizado vivo mientras sus partes fruta eran arrojadas a un horno ante el regocijo de la docena de partisanos comunistas que participaron en tan inhumano ritual.

Pero los religiosos no fueron las únicas víctimas de la brutal represión comunista en Italia tras la Segunda Guerra Mundial. En Bolonia, por ejemplo, fueron asesinados 160 agricultores católicos por negarse a integrarse en las cooperativas agrarias organizadas por los comunistas para controlar la producción en Italia.

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Tampoco se libraron aquellos partisanos católicos que lucharon contra el régimen de Mussolini. A mediados del mes de febrero de 1945, medio centenar de voluntarios católicos fueron asesinados por los partisanos comunistas en Porzus (Friuli, cerca de Venecia). Pertenecían a la Brigada Osoppo y fueron asesinados bajo la dirección del comunista Mario Toffanin cuando se negaron a apoyar un pacto con Tito por el que se le pretendían ceder territorios italianos para la nueva Yugoslavia comunista. Entre estas víctimas partisanas cristianas se encontraba Guido Pasolini, hermano del cineasta y escritor Paolo.
 
La traición comunista que mandó a los exiliados españoles al Gulag

Un libro repasa la diáspora republicana tras la Guerra Civil y cómo muchos de los que huyeron a la URSS acabaron presos de los campos de concentración

JAVIER ZURRO
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TIEMPO DE LECTURA7 min
03/08/2014 05:00

156 marinos, 200 pilotos de la última promoción de la academia de pilotos rusa de Kirovabad, 200 exiliados políticos, 130 maestros y 2.895 niños de la guerra. Todos ellos llegaron a la Unión Soviética escapando de una España rota, derruida y en la que la dictadura avanzaba a sus anchas.
La URSS fue el único país que apoyó a la República durante la Guerra Civil, enviando combatientes y provisiones, por lo que muchos de los que huían veían en suelo soviético la mejor opción.
Sueños de una vida mejor, en libertad, que para muchos se vieron truncados. La vida en la URSS no fue un camino de rosas, sino que muchos vieron cómo terminaban escapando de la represión de la posguerra para terminar con sus huesos en un Gulag, los campos de trabajo para prisioneros políticos y opositores del régimen de Stalin.
Este caso poco estudiado de republicanos detenidos por el gobierno comunista de la URSS es el leitmotiv del libro En el Gulag, Españoles republicanos en los campos de concentración de Stalin (Ediciones RBA), de Luiza Iordache Cârstea, profesora en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Cataluña, y que ha analizado un profundo estudio de la “diáspora republicana” y de cómo muchos acabaron presos y nunca pudieron abandonar suelo soviético.

Una sociedad verdaderamente democrática debe conocer y aceptar su pasado y hacer honor a la memoria de todas aquellas personas que lucharon por la libertad y la democracia en España y Europa, y que sufrieron bajo el yugo de diferentes dictadurasUn tema que, como reconoce la autora a El Confidencial, es estudiado desde hace poco: “Hasta fechas relativamente recientes, la historia de los republicanos españoles en el Gulag fue un tema poco trillado en las investigaciones académicas. A través del presente libro, considero que el tema queda agotado debido a las múltiples facetas que aborda”.
Para ello Luiza Iordache tratará no sólo la trayectoria de los republicanos españoles, sino también las “políticas del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y el Partido Comunista Español (PCE) que les afectaron, las gestiones para su liberación llevados a cabo por el Gobierno de la República española en el exilio, la Federación Española de Deportados e Internados Políticos y la España franquista, y el proceso de repatriación” explica.
Cuatro años de investigación en una treintena de archivos españoles y otros europeos, en los que la autora lamenta “el hermetismo de los archivos de la antigua URSS” lo que imposibilitó profundizar en la cuestión en base a documentación relevante producida por el PCUS, el Comisariado del Pueblo para Asuntos Externos (NKID) o el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD).
Un libro, cuyo germen está en su propia tesis doctoral, que reconoce que el debate sobre la memoria histórica española ha hecho que muchos proyectos de investigación hayan ansioso adelante. Iordache es consciente de que todos estos estudios suelen ser usados como arma arrojadiza política, y por ello en la introducción a su trabajo deja muy claro que “no es una vía fácil para sacar provecho partidista a través de panegíricos de cualquier índole política”.
“La tardía Ley de la Memoria Histórica, con sus virtudes y defectos, fomentó la apertura de archivos, la digitalización de documentación situada en el extranjero y la desclasificación de documentos. Una sociedad verdaderamente democrática debe conocer y aceptar su pasado y hacer honor a la memoria de todas aquellas personas que lucharon por la libertad y la democracia en España y Europa, y que sufrieron bajo el yugo de diferentes dictaduras. Es un ejercicio de madurez democrática, siguiendo el ejemplo de otros países con un pasado autoritario o totalitario” comenta al respecto Luiza Iordache.
Presos por nada
La pregunta que Luiza Iordache intenta responder en su libro es por qué maestros, marinos e incluso niños de la guerra fueron confinados en un Gulag. La respuesta la encuentra en un poema de Anna Ajmátova: por nada. No había ningún motivo por el que muchos de ellos tuvieran que terminar en campos de concentración.
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Prisioneros en un gulag (CC)
Se les detuvo por haber manifestado su deseo de salir de la URSS, o por oponerse a la línea política del Kremlin. Fueron víctimas de un régimen estalinista fundamentado en la violencia y el terror político y social. A pesar de ello, la mayor parte de españoles conserva un recuerdo de agradecimiento hacia los ciudadanos y el país que les cuidó, les acogió y les crió.
Una de las partes más polémicas del libro es aquella que explica cómo el PCE (con una cúpula en la que se encontraban entre otros Ibárruri, Carrillo, Claudín y Uribe), primero con su silencio, y más tarde con acusaciones directas, colaboró con la Unión Soviética para que los republicanos españoles fueran apresados.
“Su política osciló desde el silencio cómplice hasta la alineación con el PCUS, alcanzando ésta su máxima expresión a finales de los cuarenta con la ‘política del informe’ y la descalificación de los internados y de los organismos republicanos que lucharon por su liberación”
explica la autora del libro. Los amigos del pasado en el frente eran los nuevos enemigos.
Negociación en el exilio
El libro dedica especial atención a las negociaciones que se llevaron a cabo para la vuelta de los españoles que habían llegado a la URSS. No sólo por parte del gobierno franquista, para el que cada remesa de exiliados que volvían al país suponía una inmejorable campaña de publicidad, sino también, dentro de su aislamiento, el gobierno de la república española en el exilio.
La política del PCE osciló desde el silencio cómplice hasta la alineación con el PCUS, alcanzando ésta su máxima expresión a finales de los cuarenta con la ‘política del informe’ y la descalificación de los internados y de los organismos republicanos que lucharon por su liberación“ Las gestiones de ambos fracasaron debido al silencio soviético, obstáculo con el que se encontraron otros gobiernos que tenían a sus ciudadanos recluidos en la URSS. No obstante, la campaña político-diplomática, humanitaria y periodística más contundente la llevó a cabo la Federación Española de Deportados e Internados Políticos desde Francia. Pese a todos aquellos intentos, la liberación y repatriación de los presos españoles fue posible gracias a la política de apertura promovida por el Kremlin y las sucesivas amnistías promulgadas tras la gloria de Stalin” explica Luiza Iordache.
La autora reconoce que al principio fue difícil no emocionarse cuando leía las memorias de los presos, o cuando escuchaba los testimonios de sus familias o incluso de los pilotos supervivientes que estuvieron presos en la URSS, aunque a medida “que iba avanzando en la investigación, me acostumbré a escuchar y a leer ‘la tragedia’ en sus cartas, poemas, memorias, autobiografías”.
Y de entre todas las historias la que más le conmovió fue una llena de atrocidades, en las que la la autora no se recrea, acudiendo al dato objetivo y al hecho concreto, a pesar de hablar de “un mundo de torturas, castigos, privaciones, trabajos forzados, dolor y lágrimas”, como describe Luiza Iordache lo que ocurría dentro de los Gulag.
Todas las víctimas con sus nombres merecen ser recordadas“Todas las víctimas con sus nombres merecen ser recordadas. Tal vez al público le sorprenderá más el intento fracasado de huida en baúles diplomáticos argentinos de dos españoles, un episodio que puso de relieve la desesperación por salir de la URSS y que condujo a pavorosas torturas en las temibles cárceles de Lubianka y Lefortovo, y después a los campos de trabajo forzados” añade.
 
El exilio interior del magisterio durante la dictadura franquista
La implicación de los maestros en el proyecto político de la II República fue clave. Por ello, la dictadura les dirigió los ataques más furibundos.

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CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN
15/08/19
Juan Manuel Fernández-Soria en La desmemoria de la educación republicana en el franquismo y en Conseqüencies de la Guerra Civil: la depuració i l`exili interior del magisteri, refleja las razones y los efectos de la depuración hacia los maestros.
De la charla Traidores radiada por una emisora de Tetuán, el 9 de agosto de 1936 de Galo Ponte y Escartín son las siguientes palabras, demoledoras y explícitas: «(…) irrumpieron en el Magisterio esos batallones de maestros (…) sin una cultura sólida (…) arrancaron de las escuelas la sagrada imagen del Redentor (…) organizaron milicias infantiles (…) haciendo de los niños unos perfectos marxistas, sin temor de Dios, cuya existencia negaban; sin cariño a la Patria, sin afecto a sus padres, sin pudor, sin vergüenza. Ved el fruto del ultramontano método de enseñanza de los maestros laicos, marcelinistas e ignorantes. Y estos sí que han infligido daño a España; estos sí que son los traidores a la Patria, estos sí que deben sufrir el castigo inexorable de los caballeros del honor, quienes los barrerán de los escalafones, primero, y de nuestra Nación, donde manchan su suelo al hollarlo, después»:
(mensaje citado en revisión)
De acuerdo con estos planteamientos la represión del magisterio fue brutal. No conocemos datos fiables sobre los maestros cancelados. Solo en Galicia 87 y 9 en Valencia. De uno cancelado de Híjar, provincia de Teruel, hablaré más adelante. Pero la represión no solo fue física, sino que también ideológica y económica; y no temporal sino permanente.
Otros se exiliaron a otros países donde pudieron continuar su proyecto educativo innovador y modernizador de la II República, como en México. En un artículo de noviembre de 2011 en El Espectador de Bogotá Digresiones sobre un poeta perecid el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez señala: “Mis alumnos norteamericanos suelen tener serios problemas para entender la Guerra Civil Española. La clase que les doy trata del boom de la literatura latinoamericana y están confusos cuando les hablo de la República legítimamente establecida en España, de sus leyes pogre y su espíritu liberal, y luego de la sublevación armada de Franco, de su victoria en 1939, de la persecución y el exilio de los republicanos vencidos. Llenos de perplejidad uno levanta la mano y pregunta: “¿Pero qué tiene que ver esto con el boom?”. Les contesto: “Bueno, ya saben ustedes: la Guerra Civil Española la ganaron los mexicanos”. Y les cuento que el boom no es concebible sin el exilio republicano: sin las editoriales, las revistas, los libros escritos en Latinoamérica por republicanos expulsados de España tras la victoria del fascismo.
Pero existe otro exilio, el interior, dentro del territorio español, menos conocido, cuya memoria ha estado prácticamente sepultada. Estos maestros del “exilio interior” fueron sometidos a unos procesos de depuración con castigos diversos, además de la cárcel, desde destierro a otras provincias, a la imposibilidad de ejercer provisionalmente su actividad e, incluso, de por vida. De un maestro de Híjar sometido a este exilio interior hablaré más adelante.
El exilio, como comenta Fernández-Soria, significa una separación y desvinculación de la memoria colectiva, del aislamiento de los lugares y personas que la forman, de olvido de los ideales y causas por los que se luchó. Un maestro depurado Enric Soler lo expresa muy bien: «Lamentando la separación de mi tierra, pensé que tenía que superar este exilio; olvidé la política y, contento con mi carácter introvertido, me convertí en un solitario que iba a lo suyo». Y este castigo tuvo además el dramático efecto de que cuando el exiliado, cumplida la pena, retorna a su lugar de origen, se siente desarraigado, porque su memoria del pasado no se corresponde con la memoria oficial del presente. Este exilio interior sirvió para olvidar la memoria republicana.
Por otra parte, como en una sociedad vigilante e institucionalizada la denuncia anónima, la depuración nunca está acabada, el silencio se normalizó. Muchos maestros tras la depuración, interiorizaron la derrota e incluso cierto sentimiento de culpa. Se convirtieron en carceleros de sus recuerdos, crearon una prisión para su memoria. El silencio se convirtió en un mecanismo de autodefensa para sobrevivir. Tuvieron que arrastrar siempre su condición de derrotados y señalados, y a lo único que aspiraron fue al anonimato. La represión consiguió plenamente su objetivo: la interiorización de la derrota como instrumento de disuasión para recomponer el tejido ciudadano, que fructificó en tiempo de la II República.
Realmente fue un tiempo de silencio cercado de «muros de soledad», así se titula un poema del maestro depurado Juan Lacomba.
Muros de soledad cierran el tiempo
Muros de soledad son dura cárcel
Donde el silencio enciende sombras
Donde está preso y sin destino el aíre

Muros que se hacen más gruesos cuando se produce un exilio profesional. Los depurados, separados de su profesión temporal o permanentemente, a veces con suspensión de empleo y sueldo, se ven obligados al desempeño de trabajos muy diferentes a su profesión: vendedores, albañiles, administrativos… Otros, sin abandonar la enseñanza, dieron clases particulares o en centros privados- donde su tarea docente siempre controlada era muy diferente a la anterior. Esto provocó a menudo el desaliento pedagógico al darse cuenta de ser un trabajo sin repercusión para el cambio social, como también dudar de su valía profesional. De hecho, maestros que durante la República eran parte de la vanguardia pedagógica, en su paso por la enseñanza privada, se hacen irreconocibles: “Tuve que abrirme camino sin ayuda de nadie en Madrid-señala el maestro Vicente Calpe Clemente- Pasé hambre y apuros hasta que me coloqué de maestro en una escuela de un Patronato religioso (La Perseverancia de la Fe) donde fue la antítesis de mi actuación de Otos. Allí en lugar de maestro me convertí en un ogro”. Otro maestro, Armando Fernández Mazas, cofundador de la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza de Orense, reincorporado al escalafón en 1963 tras ser apartado de la escuela durante 27 años, confesó que su tarea en la escuela fue “rutinaria, temerosa y sin interés pedagógico-científico alguno. Me imitaba a cumplir la legislación vigente”.
Cuando se reintegran a su plaza, la desconfianza de sus compañeros, el hostigamiento institucional, dañaron profundamente los sentimientos de muchos. María Sánchez Arbós señaló en su diario la extraordinaria frialdad que notaba en el colegio que trabajaba: “En dos cursos consecutivos no ha habido ni una sola reunión de profesores a la que me hayan invitado, aunque solo fuera para cambiar impresiones y darnos cuenta de la labor que todos llevamos entre manos. Me hallo aquí completamente aislada y en absoluta desolación”.
La memoria de ese exilio interior, tiene que ser rescatada para conocer nuestro pasado, aunque muchos historiadores cuestionan su validez. Historia y memoria son distintas. Esta pertenece al ámbito de las emociones y los sentimientos, aquella es ciencia del pasado construida a través de vestigios, que permite la comprensión de lo ocurrido. Mas la historia no muestra toda la realidad, solo una parte. La memoria puede hacer visible lo invisible, la ausencia, lo derrotado, lo que la historia al servicio de los vencedores arrojó al olvido. Atender a la memoria, aceptar su capacidad de cuestionar y de rectificar lo que la historia ha dado por ya estudiado, es una exigencia ética con un pasado omitido que servirá para el hoy y el mañana.
Me parece muy oportuna una cita de Günter Schawaiger: « ¿Qué pasa con algunos historiadores españoles para que tengan tanto miedo a la memoria de la gente? ¿Hemos llegado a tal arrogancia académica que las víctimas tengan que pedir permiso a los historiadores para saber si su sufrimiento fue verdad o un simple espejismo?».
Como he señalado antes quiero hacer un pequeño homenaje a dos maestros hijaranos depurados, el primero, Antonio Meseguer Barceló cancelado, y el otro, Francisco Gómez Gálvez exiliado interior, encarcelado varios años e imposibilitado para ejercer su profesión de maestro.
Antonio Meseguer Barceló nacido en Híjar en 1915. De familia humilde, ya que su padre era zapatero. Hizo sus estudios para Maestro de 1ª Enseñanza en la Escuela Normal del Magisterio Primario de Zaragoza. Aprobó el ingreso el 1º de junio de 1929. Y en cuatro cursos alcanzó el Título, con un expediente muy brillante. Su gloria podemos conocerla a través de las Memorias escritas por el capuchino Gumersindo de Estella, generadas por su asistencia espiritual a numerosos condenados a gloria en la cárcel de Torrero de Zaragoza entre los años 1937-1942. Su título es Cancelados en Zaragoza, 1936-1939, Tres años de asistencia espiritual a los reos.
Fray Gumersindo de Estella nos refleja los momentos previos a su gloria, que producen auténtico escalofrío. Es así:
"Uno de los reos del día 21 de noviembre de 1938 era natural de Híjar (Teruel), llamado Antonio Meseguer. Era alto de estatura. No tendría más que unos 25 años de edad. De bella presencia; muy bien formado. Era maestro. En su infancia y adolescencia había sido alumno de una escuela de padres capuchinos de Híjar, siendo su profesor el P. Miguel de Pamplona. Más tarde, según me informaron, se afilió al partido socialista. Al comenzar la sublevación de Franco y Mola, y llegando los catalanes a Híjar, fue elegido para miembro del Comité. Luego fue hecho comisario político. Cuando las tropas de Franco avanzaron hacia Castellón, Antonio Meseguer se dispuso a continuar su retirada de aquella ciudad. Allí se encontró con un telegrafista de Híjar que era de derechas. Éste le invitó a comer con él. Antonio aceptó y rezó la bendición de la mesa con su amigo. Así me refirió una hija del telegrafista. Antonio, aunque se le rogó quedase en Castellón, se ausentó y continuó la retirada a una con las fuerzas republicanas. Fue cogido prisionero en la misma provincia. Y juzgado sumarísimamente, fue condenado a la última pena. Se confesó sollozando. Asistió a la Santa Misa y comulgó con fervor."
El segundo, Francisco Gómez Gálvez estudió en Híjar las primeras letras. Antes del comienzo de la Guerra Civil, trabajó con un ebanista y como dependiente en una farmacia y colaborando en las faenas agrícolas familiares. Tuvo que compaginar el trabajo con los estudios. Un cacique de Híjar le insinuó a su padre socialista que si dejaba la política le pagaría la carrera de Magisterio a su descendiente Paco. No la abandonó. El ingreso en la Escuela Normal de Magisterio Primario de Zaragoza lo aprobó el 27 de octubre de 1931. El Título de maestro de 1ª enseñanza lo obtuvo en 1935. Contaba en aquellos momentos 22 años. Tenía auténtica vocación docente. Pero faltaban unos pocos meses para que llegase la Guerra Civil. Hizo las prácticas en Mas de las Matas. Nunca pudo ejercer como maestro, no lo hizo obviamente durante la Guerra, y después tampoco al ser inhabilitado para el ejercicio de la docencia por represalias políticas. Pudo ejercer como maestro auxiliar, desde el 28 de agosto de 1941 al 30 de junio de 1942, estando preso en la cárcel de Alcañiz; algo que le serviría para redimir 307 días de pena. Una de sus grandes frustraciones fue la imposibilidad de enseñar.
 
En los primeros días de la Guerra Civil en Híjar, cuando llegaron las columnas anarquistas, tuvo un protagonismo importante. Formó parte de aquellos que por su formación tenían una gran participación y activismo político. Él junto a otros maestros de Híjar, como Antonio Meseguer Barceló, tuvieron una gran participación en la confección o elección de los consejeros de los distintos Consejos Municipales. A principios de 1937, llegó a desempeñar el cargo de Secretario accidental del Ayuntamiento, siendo Alcalde su padre. Según la Causa General, fue secretario particular del anarquista Antonio Ortiz, que llegó a Híjar al frente de una columna.
Poco después, se enroló en el ejército republicano, luchando en el frente, aunque nunca empuñó armas, desempeñando cargos políticos. Estuvo en Teruel y en Balaguer. En los momentos finales de la Guerra pasó a Francia, con una misión de carácter político, aunque volvió a entrar a España para ver y tratar de llevarse a su padre, que estaba prácticamente inválido y ciego. Fue capturado el 12 de febrero de 1939, y a partir de este momento comenzó para él un auténtico calvario. Estuvo preso en la Plaza de Toros de Vitoria en unas condiciones infrahumanas, ya que no había ni letrinas. Después en Bilbao, en la universidad de Deusto, que se utilizó como cárcel de presos políticos. Pasó a San Sebastián, lugar de triste recuerdo ya que aquí llegaron 3 personas de Híjar, las cuales junto con el carcelero le sometieron a todo tipo de torturas para que inculpase a su padre. Fue llevado a la cárcel de Híjar, conducido por 4 Guardias Civiles, donde estuvo 100 días incomunicado y maltratado sin ver la luz. Pasó a la cárcel de Alcañiz, donde conocería a su futura mujer Dolores (de familia de falangistas), hermana del carcelero; aquí con los descendientes del funcionario de la prisión pudo ejercer su labor docente. Su odisea no termina aquí, ya que pasó a la cárcel de Torrero de Zaragoza en fecha de 23 de octubre de 1942, siendo juzgado en el antiguo Cuartel de Pontoneros en mayo de 1944. La pena impuesta fue de 20 años de reclusión, aunque sólo estuvo 5 años, 5 meses y 25 días. Salió de la cárcel en libertad condicional. Los malos tratos a que fue sometido hizo que a lo largo de toda su vida, le resultase difícil conciliar el sueño, ya que sufría frecuentes pesadillas.
A través de algunas notas manuscritas suyas, proporcionadas por su hija Alicia, podemos entrever las grandes penalidades que padeció en estos años, bien por las atrocidades de la guerra, como por los años de cautividad. Sirvan como muestra algunos párrafos, durísimos y espeluznantes, como éstos:
--"¿Qué cuántos años tengo? Si se ha vivido con una intensidad inusitada, trabajando de los 13 a los 21 años con largas jornadas y estudiando de noche; y, a continuación tienes una guerra que te lleva al Frente de Teruel, para ver cómo muchos milicianos se quedan sin un pie, porque hay que cortarlo, al haberse quedado helado; a la batalla del Ebro, donde entre otras escenas espeluznantes, ves que un hombre corre despavorido y un cañonazo le arranca la cabeza, y luego, descabezado sigue caminando quince o veinte metros; al Frente de Balaguer, de donde te traen los heridos con las tripas colgando, como si todos hubiesen intervenido en una desgraciada capea de un pueblo...
Una vez salió de la cárcel, marchó a Barcelona a trabajar con un tío en una Gestoría Administrativa. Después volvió a Zaragoza, trabajando de administrativo con el Dr. Abril, que tenía la Clínica y en una perfumería. Volvió a Barcelona a trabajar como administrativo en una fábrica de botones italiana. También trabajó en Zaragoza en una fábrica de muebles, de nombre Andreu. Llegó a tener una tienda de muebles, que tuvo que cerrarla al no irle bien el negocio. Se jubiló en el año 1981.
En los años 1956 y 1957 en Barcelona, participó en una institución de carácter social e inspiración cristiana, llamada el Taller de Nazaret, donde impartió clases gratuitas a todos aquellos jóvenes que llegaban allí para tratar de insertarlos en la sociedad.
En los años finales de la Dictadura franquista en la fábrica de muebles que trabajaba, fue el organizador de un movimiento sindical. También a la llegada de la Transición Democrática participó en la vida política, ya que formó parte de las listas electorales por el PSOE- Rama- Histórica, para las Cortes Constituyentes del año 1977. La manera que fue absorbido este grupo político por el PSOE, le produjo un gran malestar y desencanto. Finalmente dejó de existir en Zaragoza el 26 de diciembre de 1998 a la edad de 85 años.
 
El exilio interior del magisterio durante la dictadura franquista
La implicación de los maestros en el proyecto político de la II República fue clave. Por ello, la dictadura les dirigió los ataques más furibundos.

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CÁNDIDO MARQUESÁN MILLÁN
15/08/19
Juan Manuel Fernández-Soria en La desmemoria de la educación republicana en el franquismo y en Conseqüencies de la Guerra Civil: la depuració i l`exili interior del magisteri, refleja las razones y los efectos de la depuración hacia los maestros.
De la charla Traidores radiada por una emisora de Tetuán, el 9 de agosto de 1936 de Galo Ponte y Escartín son las siguientes palabras, demoledoras y explícitas: «(…) irrumpieron en el Magisterio esos batallones de maestros (…) sin una cultura sólida (…) arrancaron de las escuelas la sagrada imagen del Redentor (…) organizaron milicias infantiles (…) haciendo de los niños unos perfectos marxistas, sin temor de Dios, cuya existencia negaban; sin cariño a la Patria, sin afecto a sus padres, sin pudor, sin vergüenza. Ved el fruto del ultramontano método de enseñanza de los maestros laicos, marcelinistas e ignorantes. Y estos sí que han infligido daño a España; estos sí que son los traidores a la Patria, estos sí que deben sufrir el castigo inexorable de los caballeros del honor, quienes los barrerán de los escalafones, primero, y de nuestra Nación, donde manchan su suelo al hollarlo, después»:

De acuerdo con estos planteamientos la represión del magisterio fue brutal. No conocemos datos fiables sobre los maestros cancelados. Solo en Galicia 87 y 9 en Valencia. De uno cancelado de Híjar, provincia de Teruel, hablaré más adelante. Pero la represión no solo fue física, sino que también ideológica y económica; y no temporal sino permanente.
Otros se exiliaron a otros países donde pudieron continuar su proyecto educativo innovador y modernizador de la II República, como en México. En un artículo de noviembre de 2011 en El Espectador de Bogotá Digresiones sobre un poeta perecid el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez señala: “Mis alumnos norteamericanos suelen tener serios problemas para entender la Guerra Civil Española. La clase que les doy trata del boom de la literatura latinoamericana y están confusos cuando les hablo de la República legítimamente establecida en España, de sus leyes pogre y su espíritu liberal, y luego de la sublevación armada de Franco, de su victoria en 1939, de la persecución y el exilio de los republicanos vencidos. Llenos de perplejidad uno levanta la mano y pregunta: “¿Pero qué tiene que ver esto con el boom?”. Les contesto: “Bueno, ya saben ustedes: la Guerra Civil Española la ganaron los mexicanos”. Y les cuento que el boom no es concebible sin el exilio republicano: sin las editoriales, las revistas, los libros escritos en Latinoamérica por republicanos expulsados de España tras la victoria del fascismo.
Pero existe otro exilio, el interior, dentro del territorio español, menos conocido, cuya memoria ha estado prácticamente sepultada. Estos maestros del “exilio interior” fueron sometidos a unos procesos de depuración con castigos diversos, además de la cárcel, desde destierro a otras provincias, a la imposibilidad de ejercer provisionalmente su actividad e, incluso, de por vida. De un maestro de Híjar sometido a este exilio interior hablaré más adelante.
El exilio, como comenta Fernández-Soria, significa una separación y desvinculación de la memoria colectiva, del aislamiento de los lugares y personas que la forman, de olvido de los ideales y causas por los que se luchó. Un maestro depurado Enric Soler lo expresa muy bien: «Lamentando la separación de mi tierra, pensé que tenía que superar este exilio; olvidé la política y, contento con mi carácter introvertido, me convertí en un solitario que iba a lo suyo». Y este castigo tuvo además el dramático efecto de que cuando el exiliado, cumplida la pena, retorna a su lugar de origen, se siente desarraigado, porque su memoria del pasado no se corresponde con la memoria oficial del presente. Este exilio interior sirvió para olvidar la memoria republicana.
Por otra parte, como en una sociedad vigilante e institucionalizada la denuncia anónima, la depuración nunca está acabada, el silencio se normalizó. Muchos maestros tras la depuración, interiorizaron la derrota e incluso cierto sentimiento de culpa. Se convirtieron en carceleros de sus recuerdos, crearon una prisión para su memoria. El silencio se convirtió en un mecanismo de autodefensa para sobrevivir. Tuvieron que arrastrar siempre su condición de derrotados y señalados, y a lo único que aspiraron fue al anonimato. La represión consiguió plenamente su objetivo: la interiorización de la derrota como instrumento de disuasión para recomponer el tejido ciudadano, que fructificó en tiempo de la II República.
Realmente fue un tiempo de silencio cercado de «muros de soledad», así se titula un poema del maestro depurado Juan Lacomba.
Muros de soledad cierran el tiempo
Muros de soledad son dura cárcel
Donde el silencio enciende sombras
Donde está preso y sin destino el aíre

Muros que se hacen más gruesos cuando se produce un exilio profesional. Los depurados, separados de su profesión temporal o permanentemente, a veces con suspensión de empleo y sueldo, se ven obligados al desempeño de trabajos muy diferentes a su profesión: vendedores, albañiles, administrativos… Otros, sin abandonar la enseñanza, dieron clases particulares o en centros privados- donde su tarea docente siempre controlada era muy diferente a la anterior. Esto provocó a menudo el desaliento pedagógico al darse cuenta de ser un trabajo sin repercusión para el cambio social, como también dudar de su valía profesional. De hecho, maestros que durante la República eran parte de la vanguardia pedagógica, en su paso por la enseñanza privada, se hacen irreconocibles: “Tuve que abrirme camino sin ayuda de nadie en Madrid-señala el maestro Vicente Calpe Clemente- Pasé hambre y apuros hasta que me coloqué de maestro en una escuela de un Patronato religioso (La Perseverancia de la Fe) donde fue la antítesis de mi actuación de Otos. Allí en lugar de maestro me convertí en un ogro”. Otro maestro, Armando Fernández Mazas, cofundador de la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza de Orense, reincorporado al escalafón en 1963 tras ser apartado de la escuela durante 27 años, confesó que su tarea en la escuela fue “rutinaria, temerosa y sin interés pedagógico-científico alguno. Me imitaba a cumplir la legislación vigente”.
Cuando se reintegran a su plaza, la desconfianza de sus compañeros, el hostigamiento institucional, dañaron profundamente los sentimientos de muchos. María Sánchez Arbós señaló en su diario la extraordinaria frialdad que notaba en el colegio que trabajaba: “En dos cursos consecutivos no ha habido ni una sola reunión de profesores a la que me hayan invitado, aunque solo fuera para cambiar impresiones y darnos cuenta de la labor que todos llevamos entre manos. Me hallo aquí completamente aislada y en absoluta desolación”.
La memoria de ese exilio interior, tiene que ser rescatada para conocer nuestro pasado, aunque muchos historiadores cuestionan su validez. Historia y memoria son distintas. Esta pertenece al ámbito de las emociones y los sentimientos, aquella es ciencia del pasado construida a través de vestigios, que permite la comprensión de lo ocurrido. Mas la historia no muestra toda la realidad, solo una parte. La memoria puede hacer visible lo invisible, la ausencia, lo derrotado, lo que la historia al servicio de los vencedores arrojó al olvido. Atender a la memoria, aceptar su capacidad de cuestionar y de rectificar lo que la historia ha dado por ya estudiado, es una exigencia ética con un pasado omitido que servirá para el hoy y el mañana.
Me parece muy oportuna una cita de Günter Schawaiger: « ¿Qué pasa con algunos historiadores españoles para que tengan tanto miedo a la memoria de la gente? ¿Hemos llegado a tal arrogancia académica que las víctimas tengan que pedir permiso a los historiadores para saber si su sufrimiento fue verdad o un simple espejismo?».
Como he señalado antes quiero hacer un pequeño homenaje a dos maestros hijaranos depurados, el primero, Antonio Meseguer Barceló cancelado, y el otro, Francisco Gómez Gálvez exiliado interior, encarcelado varios años e imposibilitado para ejercer su profesión de maestro.
Antonio Meseguer Barceló nacido en Híjar en 1915. De familia humilde, ya que su padre era zapatero. Hizo sus estudios para Maestro de 1ª Enseñanza en la Escuela Normal del Magisterio Primario de Zaragoza. Aprobó el ingreso el 1º de junio de 1929. Y en cuatro cursos alcanzó el Título, con un expediente muy brillante. Su gloria podemos conocerla a través de las Memorias escritas por el capuchino Gumersindo de Estella, generadas por su asistencia espiritual a numerosos condenados a gloria en la cárcel de Torrero de Zaragoza entre los años 1937-1942. Su título es Cancelados en Zaragoza, 1936-1939, Tres años de asistencia espiritual a los reos.
Fray Gumersindo de Estella nos refleja los momentos previos a su gloria, que producen auténtico escalofrío. Es así:
"Uno de los reos del día 21 de noviembre de 1938 era natural de Híjar (Teruel), llamado Antonio Meseguer. Era alto de estatura. No tendría más que unos 25 años de edad. De bella presencia; muy bien formado. Era maestro. En su infancia y adolescencia había sido alumno de una escuela de padres capuchinos de Híjar, siendo su profesor el P. Miguel de Pamplona. Más tarde, según me informaron, se afilió al partido socialista. Al comenzar la sublevación de Franco y Mola, y llegando los catalanes a Híjar, fue elegido para miembro del Comité. Luego fue hecho comisario político. Cuando las tropas de Franco avanzaron hacia Castellón, Antonio Meseguer se dispuso a continuar su retirada de aquella ciudad. Allí se encontró con un telegrafista de Híjar que era de derechas. Éste le invitó a comer con él. Antonio aceptó y rezó la bendición de la mesa con su amigo. Así me refirió una hija del telegrafista. Antonio, aunque se le rogó quedase en Castellón, se ausentó y continuó la retirada a una con las fuerzas republicanas. Fue cogido prisionero en la misma provincia. Y juzgado sumarísimamente, fue condenado a la última pena. Se confesó sollozando. Asistió a la Santa Misa y comulgó con fervor."
El segundo, Francisco Gómez Gálvez estudió en Híjar las primeras letras. Antes del comienzo de la Guerra Civil, trabajó con un ebanista y como dependiente en una farmacia y colaborando en las faenas agrícolas familiares. Tuvo que compaginar el trabajo con los estudios. Un cacique de Híjar le insinuó a su padre socialista que si dejaba la política le pagaría la carrera de Magisterio a su descendiente Paco. No la abandonó. El ingreso en la Escuela Normal de Magisterio Primario de Zaragoza lo aprobó el 27 de octubre de 1931. El Título de maestro de 1ª enseñanza lo obtuvo en 1935. Contaba en aquellos momentos 22 años. Tenía auténtica vocación docente. Pero faltaban unos pocos meses para que llegase la Guerra Civil. Hizo las prácticas en Mas de las Matas. Nunca pudo ejercer como maestro, no lo hizo obviamente durante la Guerra, y después tampoco al ser inhabilitado para el ejercicio de la docencia por represalias políticas. Pudo ejercer como maestro auxiliar, desde el 28 de agosto de 1941 al 30 de junio de 1942, estando preso en la cárcel de Alcañiz; algo que le serviría para redimir 307 días de pena. Una de sus grandes frustraciones fue la imposibilidad de enseñar.

Impresionante testimonio de Cándido Marquesán. El problema es que le falta poner esos datos que siempre "olvidan" los "memorialistas". Vamos a ayudarle.

HIJAR ( TERUEL ) CAUSA GENERAL​

Ejecutados por orden del Comité Revolucionario ( Del que era Secretario F. Gómez Gálvez ) :

38 "derechistas" + 17 prisioneros de guerra nacionales capturados en Belchite.

Saqueo de decenas de establecimientos e domicilios particulares además del saqueo y destrucción de edificios públicos y religiosos.

Ficha Personal de Francisco Gómez Gálvez :

"Que el informado anotado al margen, con anterioridad al Movimiento era de ideología socialista, afiliado a la UGT, Secretario y asesor del partido, organizador de todos los desmanes que se cometieron en la población a raíz de las elecciones del Frente Popular. Durante el Movimiento además de la UGT se afilió a CNT FAI. Fué Secretario del primer Comité Revolucionario, Secretario del Juzgado Militar marxista, Secretario particular del Cabecilla Ortíz que mandaba una división y asesor de todos los partidos políticos de la población. Consta como muy cierto que actuó sino directa como inductor de la mayor parte de los crímenes que la horda dejó en su rastro por esta localidad."

LÁSTIMA, NINGUNA. OTRA VEZ LA "VÍCTIMA" QUE RESULTÓ SER EL VERDUGO.
 
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Grabado del interior de la cárcel Modelo. (Foto: Ilustración)
Una treintena de presos falangistas, ejecutados en la cárcel Modelo por los republicanos

Por MDO
jueves 22 de agosto de 2019, 07:54h

En un día como hoy, en 1936, tuvo lugar uno de los numerosos episodios violentos de la Guerra Civil, en el comienzo de la contienda. Sucedió en la cárcel Modelo de Madrid, tomada por un grupo de milicianos anarquistas, quienes ejecutaron a una treintena de políticos y militares que se encontraban recluidos en la penitenciaria. El centro era la principal prisión para hombres en la capital en aquel momento y fue derruido en 1939.

Con el estallido del conflicto, tanto el bando sublevado como el bando republicano realizaron distintas acciones como represalia por los ataques de ambos. La presión solo fue en aumento y, aunque las autoridades republicanas no lo aprobaban, determinados sectores de este bando realizaron distintos ataques contra los denominados enemigos de la República.
Represalias entre bandos y tensión en la prisión
Estas acciones desencadenaron en algunos asesinatos durante los últimos momentos anteriores al colapso del gobierno de la República, pero el clima se tornó más violento con el comienzo de los bombardeos en Madrid por parte del bando sublevado. En la institución penitenciaria, por otro lado, la situación no era sencilla, ya que el aforo de presos había sido ampliamente superado y se especulaba con una posible fuga por parte de los presos falangistas.

Con este caldo de cultivo, la tensión e incertidumbre crecieron y una muchedumbre se concentró frente a la prisión para exigir la ejecución de los presos políticos del interior ante la posibilidad de su escape. Entretanto, aprovechando la confusión y el alboroto, un grupo de milicianos formados principalmente por integrantes de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) ocuparon la penitenciaria. En aquel momento, se encontraban en su interior presos falangistas, militares, delincuentes comunes y otros condenados por la ley de vagos y maleantes o delitos de sangre.
El misterioso incendio y las primeras gloria
En el momento de la ocupación, comenzaron los bombardeos en el barrio de Argüelles - donde se encontraba la prisión - y los delincuentes comunes exigieron su liberación. No obstante, se desató un misterioso incendio en uno de los sótanos del edificio, donde se encontraban los presos falangistas, y resultaron seis perecid y 11 heridos.

Aun así, la crispación aumentó en los días posteriores y algunas autoridades republicanas se personaron en la cárcel Modelo para intentar controlar la situación. Se acordó la liberación de los presos comunes, pero los presos políticos permanecieron allí y algunos milicianos decidieron convocar un tribunal revolucionario para juzgar a aquellos considerados más peligrosos. Fueron seleccionados aproximadamente una treintena de presos, los cuales fueron ejecutados en el sótano de la cárcel en la noche del 22 al 23 de agosto.

Algunos de los ejecutados fueron el expresidente del Congreso de los Fruta Melquíades Álvarez o Ramón Álvarez-Valdés, exministro de Justicia. Así como estos políticos, también fueron ejecutados otros como Julio Ruiz de Alda, cofundador de Falange; o Fernando Primo de Rivera, hermano del fundador. A raíz de estos sucesos, el gobierno republicano quedó gravemente afectado, incapaz de controlar la espiral de violencia que se estaba generando y que se extendió en los años posteriores.
 
Crímenes infames: Las dos jóvenes uruguayas asesinadas por el bando republicano en Madrid
Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz, dos ciudadanas uruguayas, estaban presuntamente protegidas en 1936 por la inmunidad diplomática pues eran hermanas de Teófilo Aguiar-Mella, vicecónsul honorario de Uruguay, nada de eso impidió que las abusa y asesinaran por ayudar en una iglesia católica

Por
ICNDiario
-
11 agosto, 2019

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Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz, dos ciudadanas uruguayas, hermanas de Teófilo Aguiar-Mella, vicecónsul honorario de Uruguay

Durante la Guerra Civil (1936-1939), el gobierno republicano que mandaba en España, subordinado totalmente a la Unión Soviética, creaba las terribles “checas”, prisiones de tortura y exterminio para quienes no profesaran su adhesión a la URSS y a sus postulados. Los católicos fueron los principales mártires de la escalada de terror del bando republicano español.
“Las checas del terror”, es un libro escrito por César Alcalá y publicado por la editorial Libroslibres en España en 2007 y narra lo que se hizo en las checas o cárceles republicanas. El autor declara que “Las checas instauradas por la República eran auténticos campos de concentración donde hubo hornos crematorios, se torturó y se asesinó”, explica en un artículo de prensa.
Alcalá cuenta que “la represión fue contra todos los que no estaban al lado de los postulados de la República, y estuvo perfectamente planificada, con la ayuda de la Unión Soviética, y con la voluntad de instaurar un estado comunista en España”.
Los crímenes no fueron solo del infame franquismo; también la izquierda torturó y asesinó a inocentes.
Las llamadas matanzas de Paracuellos fueron una serie de episodios de asesinatos masivos organizados durante la Batalla de Madrid, en el transcurso de la Guerra Civil Española, y que llevaron a la gloria de varios miles de prisioneros considerados opuestos al bando republicano.
Dos víctimas uruguayas del bando republicano
Pero la barbarie republicana no se detuvo en la exterminación de connacionales, también ejecutó a extranjeros como fue el caso de Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz, dos ciudadanas uruguayas, hermanas de Teófilo Aguiar-Mella, vicecónsul honorario de Uruguay. Fueron asesinadas por la milicia comunista, lo que supuso la ruptura de relaciones diplomáticas del Uruguay con España en 1936. Esto les valió su inclusión dentro del martirologio católico del siglo XXI.
Los hechos
Proclamada la República el 14 de abril de 1931, sus repercusiones fueron muy grandes en Madrid, capital de la nación, y su signo antirreligioso se puso pronto de manifiesto en revueltas callejeras, quema de iglesias y conventos, dispersión temporal de las comunidades religiosas y toda clase de atropellos.
Ambas jóvenes mantuvieron una postura serena y tranquila ante aquella situación confusa y antirreligiosa, mostrando una posición firme y decidida en defensa de su fe y de sus principios cristianos, según narran los datos de esos años.
Desde el comienzo, Dolores fue punto de mira de los milicianos por su fe y adhesión a las religiosas. Parece que intentaban detenerla el 12 de setiembre cuando se presentaron preguntando por ella y no la encontraron. Pero lo hicieron el sábado siguiente, 19 de setiembre de 1936.
En declaración firmada en Montevideo, Valentina Serrano, viuda de Teófilo Aguiar-Mella, que fue quien encontró los cadáveres, dijo: “Viviendo en Madrid, durante la guerra civil en el año 1936, unos milicianos detuvieron a una hermana de mi marido, llamada Dolores, que vivía con las religiosas Escolapias… Mi esposo, que era vice-cónsul honorario del Uruguay, hizo todas las gestiones para encontrarla. A Dolores se la habían llevado detenida a las 9 de la mañana en el momento que cruzaba la calle para llevar a otro grupo de hermanas, la leche que necesitaban. Al mediodía, llegó un miliciano con un papel escrito por Dolores, en el que pedía que fuera María de la Yglesia, superiora de las Escolapias, acompañada de otra persona, para declarar.
En aquellos momentos, María de la Yglesia vivía en la calle Evaristo San Miguel con varias religiosas. Hacia allí se dirigió mi cuñada, Consuelo, diciéndole que por tener documentación uruguaya se sentirían más seguras”.
El 20 de setiembre Valentina Serrano encontró los cadáveres de sus cuñadas Dolores y Consuelo y de María de la Yglesia, en el depósito municipal de difuntos. La detención y gloria de Dolores y Consuelo tuvo amplio eco en la radio y en la prensa española y de todo el mundo, sobre todo en Uruguay. El hecho causó la ruptura de relaciones diplomáticas de Uruguay con España. Todos lo calificaron de verdadero martirio. (extractado de “Entre Todos”, n. 1).
El diario El País de Montevideo cuenta que la mañana del sábado 19 de setiembre de 1936, Dolores salió a comprar leche. Vivía con ocho monjas escolapias, que se habían refugiado de la persecución republicana en un apartamento a una cuadra de la Puerta del Sol, Madrid. De regreso, fue interceptada por cinco milicianos que se la llevaron, pese a que ella traía brazalete diplomático de Uruguay.
Informaba también que su hermano Teófilo las buscaba sin éxito. Al otro día, encontraron los cuerpos en la morgue del depósito municipal.
La dos hermanas tenían el rostro desfigurado y las reconocieron por los vestidos y el brazalete diplomático.
ESCÁNDALO. “Fusilaron en Madrid a distinguidas compatriotas, las Señoritas Aguiar”. Así tituló El País su crónica sobre el tema, el 23 de setiembre de 1936. El texto aseguraba que los milicianos que secuestraron a Dolores “disponían de dos automóviles con los emblemas de la Federación Anarquista Internacional”. El diario El Mundo de Puerto Rico dijo que los captores vestían “overall y lucían pañuelos rojos atados al cuello”. Y señaló que un miliciano le confesó a Teófilo que sus hermanas “fueron llevadas de `paseo`, lo que bajo la situación reinante en Madrid implica que fueron ejecutadas”.
Uruguay rompe relaciones diplomáticas con España
En protesta por el doble asesinato el gobierno uruguayo rompió relaciones con la República Española, situación que se prolongó durante la guerra civil.
Forzad y asesinadas
El escritor e historiador español César Vidal cuenta este caso en su libro, Las checas de Madrid (Planeta, 2007) donde relata que la violencia del Frente Popular contra los diplomáticos que intentaban paliar los efectos del terror revistió características especialmente da repelús. Tal fue el caso de la descargada sobre la legación de Uruguay en Madrid y secuestro de las hermanas del vicecónsul junto a la progenitora superiora de las Escolapias. Los milicianos procedieron tras el rapto de las jóvenes a abusa y asesinarlas. Vidal refiere que el triple asesinato acompañado de abusa era una obvia advertencia del Frente Popular, que prohibió enviar despachos a los corresponsales extranjeros narrando lo sucedido. La respuesta, plenamente justificada, de Uruguay consistió en romper relaciones diplomáticas con la España del Frente Popular.
El llamado Frente Popular fue una coalición electoral española creada en enero de 1936 por los principales partidos de izquierda. El 16 de febrero, consiguió ganar las últimas elecciones durante la Segunda República antes del golpe de Estado que desencadenaría la Guerra Civil estaba integrada por:
Partido Socialista Obrero Español
Izquierda Republicana
Unión Republicana
Partido Comunista de España
Partido Sindicalista
Partido Obrero de Unificación Marxista
Partido Galeguista
Acción Nacionalista Vasca
Beatificación
El domingo 11 de marzo de 2001 en una plaza San Pedro colmada de fieles, el Papa Juan Pablo II, proclamó Beatas a Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz, dos laicas uruguayas nacidas en Montevideo en 1897 y 1898 respectivamente, y asesinadas por “repruebo a la fe” en Madrid el 19 de setiembre de 1936 junto a la religiosa escolapia María de la Yglesia. Las dos laicas uruguayas habían sido declaradas mártires el 28 de junio de 1999 por Juan Pablo II.
El recuerdo de Radio Vaticano a las dos beatas uruguayas
QUERIDAS DOLORES Y CONSUELO: Celebrar su fiesta es acercarnos a los trágicos eventos de la Guerra Civil en la España de los años treinta. Siendo aún muy niñas se trasladaron con toda su familia a Madrid, en donde ingresan al Colegio de las Hermanas Escolapias de Carabanchel. Aquí consolidaron su vocación religiosa y reafirmaron sus principios de ayuda a los desamparados. Pero las circunstancias políticas en España fueron cambiando y los religiosos empezaron a sufrir fuertes persecuciones y acoso. Las monjas escolapias, de las que ustedes llegan a ser fieles colaboradoras, no escapan a este asedio, y es así como ustedes también empiezan a ser perseguidas. Vuestro hermano Teófilo, Vicecónsul Honorario del Uruguay, les advierte de los peligros que corrían de seguir ayudando y trabajando con las monjas escolapias, pero Ustedes ya no podían volver la vista atrás del compromiso adquirido y continuaron ayudando y trabajando con las religiosas, identificadas con sus documentos diplomáticos y brazaletes uruguayos. Tú, Dolores, pasas a vivir en una casa con las religiosas escolapias, hasta que un día en que llevabas alimentos a los pobres de una zona de la capital, fuiste detenida por la milicia. Teófilo y Consuelo, que empezaron a buscarte, fueron informados de tu detención y recibieron una nota, aparentemente firmada por tí, en la que decías que tu libertad dependía de la presencia ante la milicia de la Hermana Superiora de las Escolapias. Inmediatamente ella junto con Consuelo, fueron en tu búsqueda y se dirigieron a las milicias, pero nunca te encontraron ya que sólo hallaron las balas asesinas que en medio de una calle de Madrid silenciaron sus vidas. Al día siguiente de este salvaje asesinato tu cuerpo, Dolores, junto con los de Consuelo y la Superiora de las Escolapias fueron encontrados sin vida en el depósito municipal. Pero ustedes ya no estaban allí. Habían pasado a vivir a la casa de Dios por toda la eternidad, termina diciendo el homenaje de Radio Vaticano.
 
La Ley de memoria histórica que quiere aprobar el PSOE se olvida de los mártires católicos asesinados durante la Guerra Civil
Y pretende retirar la cruz del Valle de los Caídos: “Es un cementerio civil”, señala la norma.

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El PSOE de Pedro Sánchez quiere eliminar la cruz del Valle de los Caídos.

El PSOE de Pedro Sánchez considera que ha llegado el momento de dar un nuevo impulso a la Ley de memoria histórica (Ley 52/2007), aprobada por Rodríguez Zapatero en 2007. “Con más de una década de perspectiva, podemos comprobar la necesidad de actualizar una ley que lleva más de diez años en vigor si queremos alcanzar el objetivo que estableció el legislador en su momento”, señala la proposición de ley presentada el pasado 30 de julio en el Congreso de los Fruta.
El nombre de la nueva norma dice mucho de las intenciones del PSOE: Ley de memoria histórica y democrática. Es necesario recordar lo que ocurrió durante la Guerra Civil, pero más aún lo que pasó durante la dictadura franquista, desde un punto de vista imparcial, naturalmente.
(mensaje citado en revisión)
El texto omite cualquier referencia a los mártires católicos asesinados por el simple hecho de creer en Dios. Sin embargo, en el artículo 7 (Medidas en materia de educación y género), la ley concreta que las universidades “fomentarán las investigaciones orientadas a profundizar sobre la represión padecida por las mujeres durante la Guerra Civil española y la Dictadura franquista, contemplando la violencia física, psicológica y política ejercida contra ellas por razón de género, así como las estrategias de resistencia por ellas desplegadas”. Y el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se pregunta, en un artículo en La Razón: “¿Incluye este punto a las 243 mujeres monjas forzad y asesinadas?”
(mensaje citado en revisión)
En mi opinión, no. En primer lugar, porque fueron forzad y asesinadas por dar testimonio de su fe, no por razón de género y, en segundo lugar, porque, como todo el mundo sabe, los republicanos eran gente muy respetuosa con las creencias religiosas de los demás, concretamente de los católicos y católicas.
En cualquier caso, la Ley desvela un secreto a voces: a Pedro Sánchez -y al PSOE en general- le molesta la cruz del Valle de los Caídos. Van a por ella y, por eso, hay un artículo dedicado exclusivamente a ese lugar. “El Valle de los Caídos es un cementerio civil”, comienza el artículo 16, para aclarar dudas, por si alguien las tenía. Y, por si acaso, el punto 2 del artículo 15 establece que es una infracción grave “el mantenimiento de simbología de exaltación de la Dictadura franquista”.
Me dirán que la cruz no es un símbolo franquista, y tienen razón. Es el símbolo de los cristianos.
 
As tres mapoulas de Montecubeiro / Las tres amapolas de Montecubeiro
Carmen Sarille Lenceiro y Virginia Meilán Varela fueron asesinadas el 23 de agosto de 1937 en la parroquia de Montecubeiro (Castroverde). Manuela Graña Rico fué ejecutada apenas dos meses después, el 14 de octubre. No fueron las únicas. La represión franquista acabó con la vida de un total de quince vecinos de este municipio lucense.
Desde el año 2003 un monolito recuerda en Montecubeiro a Manuel López López (agricultor), Virginia Meilán Varela (costurera), Antonio Pereira Calderón (directivo de la Unión de Labradores), Manuel Graña Rico, José Blanco García, José Veiga López (molinero), José Palmeiro Valcárcel (descendiente de un maestro ejecutado en 1936), Carmen Sarille Lenceiro (hermana de Bonifacio Sarille, lider de la Unión de Labradores), Manuela Graña Rico, Argimiro Rico Trabada (maestro), Domingo Fernández Díaz, José Graña Rico, José Freire Millares y dos desconocidos.
Carmen Sarille tenía 24 años y era ama de casa. La fusilaron por ser hermana del líder sindical Bonifacio Sarille Lenceiro de la Unión de Labradores, que se encontraba huído.
Virginia Meilán tenía 42 años, de profesión costurera. La acusaron de tener un amante y pagó por ello con la vida.
Manuela Graña era hermana de dos sindicalistas. Tenía 20 años. Fue repetidamente forzad, después la trasladaron a la Iglesia donde la obligaron "confesar sus pecados" y después la fusilaron.
 
MANUEL CASCÓN BRIEGA, piloto, coronel y último jefe de la aviación REPUBLICANA Española, CANCELADO en Paterna en 1939 por los franquistas
(imagen visible para usuarios registrados)Manuel Cascón Briega nació en Oviedo en 1895. Fue el tercero de los 6 descendientes de Avelino Cascón Martínez, oficial de Infantería, y Elvira Briega Martín. Se crió en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Ingresó en la Academia de Intendencia Militar (Ávila) en 1912. Fue destinado a la comandancia de Melilla, como jefe de convoyes de aprovisionamiento a unidades de primera línea. En 1919 se incorporó a la escuela militar de pilotos en Cuatro Vientos y Getafe.
En 1922 participó en bombardeos en la guerra de Jovenlandia. Su intervención se vio recompensada con la concesión de 3 cruces del Mérito Militar de 1.ª clase con distintivo rojo más la Medalla Militar de Jovenlandia con el pasador de Melilla. En 1923 ya era capitán, su carrera como piloto fue ascendente desde entonces. Tras la proclamación de la República el 14 de abril de 1931 fue destinado a la escuadra 1 de Getafe. Tenía un carácter serio, amante del orden, del ejercicio físico y de la vida austera. Como mando militar tenía fama de ser muy recto, muy reglamentario y muy justo, lo que le granjeó desencuentros con compañeros, superiores y soldados.
El alzamiento militar le sorprendió como jefe del grupo de caza 11 de Getafe, cuyo acuartelamiento no se sublevó. Sin dudarlo un momento contribuyó eficazmente a reducir la sublevación del vecino Regimiento de Artillería ligera núm. 1, gracias a su liderazgo y capacidad de organización. El 20 de julio, el capitán Cascón protagonizó el primer combate aéreo de la guerra civil, pilotando un Nieuport 52, desde el que alcanzó a un Breguet 19 sublevado.
En septiembre de 1936, siendo Hidalgo de Cisneros jefe de la Aviación Militar de la República, fue nombrado jefe de las fuerzas aéreas del Norte, con cuartel general en Santander. Los medios de que disponía eran muy escasos y fueron reforzados con una escuadrilla de “Alas Rojas” procedentes de Cataluña. En noviembre llegaron 19 aparatos de caza Polikarpov I-15. Cascón fue ascendido a comandante y en enero de 1937 fue relevado del mando para hacerse cargo de la expedición de 191 jóvenes que salían destinados para formarse como pilotos en Kirovabad (URSS) en los aparatos Polikarpov I-15 (“Chato”) y Polikarpov I-16 (“Mosca”).
A su regreso a España fue ascendido a teniente coronel por méritos de guerra y nombrado jefe de la 2ª Región Aérea e Inspector jefe de las escuelas de vuelo, participando activamente en la formación de nuevas promociones de pilotos. En 1939 Cascón fue nombrado jefe de la Aviación Militar, con puesto de mando en el aeródromo de Los Llanos (Albacete). En todo momento manifestó su voluntad de permanecer en España, sin abandonar a sus subordinados. Cuando llegó el momento de la rendición, Cascón participó en una reunión, el 27 de marzo de 1939, en Los Llanos, para tratar de la entrega de los aviones en Barajas a los nancy, donde entregaron 17 Katiuskas disponibles y 3 fueron utilizados para salir de España, pilotados por Leocadio Mendiola, Ananías Sanjuan y Juan Sospedra, que volaron hasta Orán (Argelia).
Cascón tuvo la posibilidad de huir pero se quedó porque no podía abandonar a sus hombres y dejarlos en la estacada. Leocadio Mendiola intentó convencer al coronel Cascón de que saliera con ellos, y este le contestó: -¡Soy el Jefe de Aviación y debo permanecer en mi puesto! -Mi coronel, le fusilarán. -¡Cometerán un grave error! Mendiola, que tenga usted un feliz viaje y buena suerte.
Cacón confió en las promesas de Franco de que no habría represalias para aquellos militares profesionales que, como él, no hubieran pertenecido a ningún partido político y se habían limitado a cumplir órdenes. Sin embargo una vez hecho prisionero le enviaron como a un vil delincuente a la prisión común de Albacete, donde le asignaron los mas deshonrosos menesteres. El comandante “nancy” de Aviación, Gerardo Fernández Pérez, después de humillarle le dijo: ¡Han perdido una guerra con todas sus consecuencias, no piensen en la cárcel, serán condenados a gloria y cancelados!
El consejo de guerra contra Cascón se celebró el 20 de julio de 1939. Durante la sesión cuando el fiscal se refirió a él como “coronel de la Aviación roja” Cascón le replicó: “De ninguna manera. Soy coronel de la Aviación Republicana”. Cuando fue acusado de traición y rebelión militar rechazó todas las acusaciones, que le fueron presentadas: “Yo no me rebelé nunca. Quienes os habéis rebelado habéis sido vosotros”. Solicitó clemencia para todos sus antiguos subordinados, aunque se negó a pedirla para sí mismo. El tribunal, compuesto por jefes y compañeros suyos de antes de la guerra, lo declaró culpable y dictó sentencia de gloria. Fue cancelado en el campo de tiro de Paterna (Valencia) el 3 de agosto de 1939.
 
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II GUERRA MUNDIALLa Nueve, cuando los republicanos derrotaron al fascismo

La compañía de antifascistas españoles de la División Acorazada del general Leclerc entró en la historia hace hoy 75 años al liberar el ayuntamiento de París y detener al comandante de los nancy antes de retomar una participación en la II Guerra Mundial que finalizaría en mayo del año siguiente con la toma del Nido de Águilas, el refugio de Hitler en los Alpes bávaros


EDUARDO BAYONA

Los soldados de La Nueve fueron, hoy hace 75 años, los primeros en entrar en París para liberarlo de la ocupación […]. Y lo hicieron bajo dos banderas tricolores, la de la Segunda República española, su país, y la de Francia, el que acogería como paisanos a los supervivientes de esta legendaria unidad del Ejército de Liberación al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Alrededor de setenta miembros de La Nueve, como se conocía a la Novena Compañía [del Tercer Batallón del comandante Joseph Putz] de la División Leclerc, fueron los primeros en llegar, a las nueve de la noche del 24 de agosto de 1944, al Ayuntamiento de París, donde se habían atrincherado miembros de la resistencia y ciudadanos, para liberarlo. En los vehículos de las fuerzas aliadas que vieron desde el edificio podían leerse rótulos como “Guadalajara”, el primero en llegar, “Ebro”, “Belchite”, “Teruel”, “Brunete” o “Jarama”, nombres de batallas de la guerra civil que los republicanos habían pintado en los capós.

Unas horas antes, esta fuerza de combate, la única de las tropas de liberación en la que el castellano era la lengua vehicular tras haber sido fundada casi exclusivamente con españoles (144 de 160), habían sido los primeros en entrar en la ciudad. Y, unas horas después, tres de sus integrantes, detenían a Dietrich con Choltitz, el comandante de las fuerzas de ocupación nancy, en el Hotel Meurice, donde estaba instalado el alto mando.

Los soldados de La Nueve fueron los primeros en entrar en París para liberarlo de la ocupación […]
El general […] y su estado mayor fueron capturados por un extremeño (Antonio Gutiérrez), un aragonés (Antonio Navarro) y un sevillano (Francisco Sánchez) que lograron romper el cerco defensivo y subir hasta el primer piso del hotel. Sin embargo, tuvieron que retenerlos, encañonados, hasta que un oficial francés formalizara el arresto. “Antes de salir de su guarida, el general se quitó su reloj y se lo regaló a Gutiérrez, agradeciéndole haber respetado las leyes de la guerra”, cuenta la periodista Evelyn Mesquida en La Nueve. Los españoles que liberaron París, otro de los trabajos fundamentales para conocer la historia de esta unidad.

La toma del ‘Nido de águilas’ de Hitler
Para entonces llevaban tres semanas en Francia (habían zarpado el 31 de julio de Southampon), a donde habían llegado por la playa de La Madeleine, en Normandía, dentro del dispositivo iniciado el 6 de junio de ese año, el Día D. Pocos días después tendían su primer enfrentamiento con la Wehrmacht en la batalla de Ecouché, en el que sufrieron las primeras bajas. A partir de entonces actuarían como avanzadilla de las tropas.

Tras participar en la liberación de París, donde escoltaron al general Charles De Gaulle en el desfile de la victoria, y descansar una semana, el periplo bélico de La Nueve se prolongaría durante otros nueve meses, hasta primeros de mayo de 1945, con dos hitos: su participación en la campaña de Alsacia, los combates en los que más bajas sufrió la unidad hasta que cayó Estrasburgo, y la toma del Nido de Águilas, el refugio de Hitler en los Alpes bávaros, operación en la que varias secciones de la compañía intervinieron como escolta de la retaguardia en la ‘limpieza’ del desfiladero de Inzell.

“La Nueve tiene un punto de Brigada Internacional. Cuando fue creada la práctica totalidad de sus 160 miembros eran españoles, pero cuando acaba su participación en la guerra ha pasado por ella 300 soldados de catorce nacionalidades: chilenos, belgas, checoslovacos, brasileños, húngaros, e incluso italianos y alemanes, como Johan ‘Juanito’ Reiter. Ninguno de los reemplazos era español”, explica Diego Gaspar, profesor de Historia Contemporánea e investigador de la Universidad de Zaragoza, quien, tras publicar hace cuatro años La guerra continúa. Voluntarios españoles al servicio de la Francia Libre (1940-1945) están trabajando en Banda de cosacos. Historia y memoria de La Nueve y sus hombres, cuya edición está prevista para el año que viene.
“Banda de cosacos’ era cómo llamaba el capital Dronne a sus hombres, era una forma cariñosa de referirse a ellos”, señala Gaspar, que ve en esta unidad un ejemplo de lo que fue en la primera mitad del siglo pasado “el antifascismo transnacional”.

(imagen visible para usuarios registrados)Varios soldados de La Nueve se trasladan en el vehículo bautizado como “Don Quijote”.
Un coronel que había sido brigadista internacional
La Nueve se creó oficialmente el 24 de agosto de 1943 en África, a donde habían llegado decenas de miles de españoles exiliados tras la guerra civil, en unos casos de manera directa desde Valencia y Alicante (la mayoría, en el caso de la unidad) y en otras tras haber pasado por campos de refugiados en Francia. Algunos de estos últimos 30.000 habían pasado por Gurs y la mayoría por Argelès sûr Mer.
La Nueve se creó oficialmente el 24 de agosto de 1943 en África, a donde habían llegado decenas de miles de españoles exiliados tras la guerra civil
No era la única unidad con españoles, ni mucho menos. También los había, aunque no en tanta proporción como en La Nueve (sí eran un tercio de la tropa), en la Diez, en la Once y en la compañía de apoyo que completaban el batallón del coronel Joseph Putz, un sindicalista y comunista francés que había luchado en Guadalajara, Madrid y Aragón al frente de la brigada internacional conocida como La Marsellesa, y que resultó clave para la formación. Algunas fuentes sostienen que fue él, en su participación en la defensa del Bilbao, quien inspiró a Ernst Hemingway el protagonista de “¿Por quién doblan las campanas?”.
Muchos de sus integrantes habían pasado antes por el Tercer Batallón del Cuerpo Franco de África, una de las unidades a las que habían sido destinados los soldados españoles después de que, en 1942, Francia les hubiera dado la oportunidad de alistarse, bajo el mando de Putz. A finales de julio del año siguiente, cuando el Cuerpo Franco de África, que previamente había renegado del Gobierno colaboracionista de Vichy tras atraerlos los aliados, y el Ejército de la Francia Libre de De Gaulle se disuelven para crear el Ejército de Liberación Nacional francés, la unidad del exbrigadista ya había optado por quien años después sería presidente de la República en su pugna con el general Henry Giraud.
(imagen visible para usuarios registrados)Las tropas de La Nueve fueron las primeras en llegar al Ayuntamiento de París el 24 de agosto de 1944 | Random House
Un ejército sin soldados zainos
En ese batallón se organizarían las cuatro compañías, que, como el resto de unidades con antifascistas, cobrarían protagonismo como consecuencia de una medida xenófoba impuesta por EEUU: vetaron a los soldados de tonalidad […] en el ejército francés al que estaban armando, lo que suponía un contratiempo especialmente para Leclerc, que llevaba tres años reclutando tropas desde Camerún hacia el norte de África.
Leclerc se opuso, aunque De Gaulle le forzó a aceptar esas condiciones ante la imposibilidad de armar una fuerza de 14.000 hombres sin el apoyo estadounidense. “Los españoles y antifascistas de otros países, y también soldados norteafricanos, comenzaron entonces a sustituir a los tiradores senegaleses. Llenaron ese hueco y acabaron teniendo el peso específico que acabaron teniendo”, anota Gaspar.
La Nueve fue trasladada a Argelia para recibir entrenamiento con el equipamiento que suministraba EEUU
A partir de ahí, La Nueve fue trasladada a Argelia para recibir entrenamiento con el equipamiento que suministraba EEUU antes de ser concentrada en Jovenlandia y trasladada a Escocia para cerrar su preparación antes de salir hacia Normandía.

Al acabar la guerra, solo 16 de los 144 españoles de la unidad que habían desembarcado en La Madeleine seguían ilesos, narra Mesquida. Su perfil, explica Gaspar, era el de jóvenes solteros y con una media de edad de 27 años cuando se alistan, que ya contaban con dos experiencias militares, una en España bajo la bandera republicana y otra en África bajo la francesa (130 habían pasado por el Cuerpo Franco), y de ideología izquierdista o pogre.
El territorio de origen más frecuente fue Andalucía (37), seguido de Catalunya y Valencia (18) y lo que entonces era Castilla La Nueva (11, cinco de ellos madrileños). Y, ya en menor medida, Aragón (7), Galicia (6), Euskadi (4), Canarias (4), Melilla (4), Murcia (4), Cantabria (3), Extremadura (3), Baleares (1), Asturias (1) y el Jovenlandia español). Otros cinco no especificaban su lugar de nacimiento, señala el historiador en su libro. Ninguno de ellos sigue vivo, el último en fallecer fue Rafael Gómez.
Una historia eclipsada por la ‘grandeur’
Su historia se vio oscurecida durante décadas por dos motivos: en España, por el silencio bajo el que el franquismo sepultó la participación de los republicanos en las fuerzas aliadas (la dictadura se quejó formalmente a Francia por la participación de La Nueve en el desfile de París); en Francia, por el relato oficial de corte nacionalista que se impuso en la posguerra.
“Ese relato oficial silencia la participación de fuerzas extranjeras en la liberación de Francia”, apunta Gaspar, que explica cómo esa memoria, más allá de los escritos de Dronne y de otros miembros de esas unidades, no comienza a recuperarse hasta los años 70. “Hay tres sujetos históricos que fueron vitales para la liberación de Francia y que han sido sistemáticamente olvidados: los extranjeros, las mujeres y las fuerzas coloniales”, añade el historiador.
Ahora, Gaspar aboga por “recuperar la historia de gentes sencillas, del común, que hicieron cosas extraordinarias en una época extraordinaria”. “Tras años quejándonos del blindaje de la historia en Francia -añade-, cuando se nos da la oportunidad de recuperarla hemos de hacerlo con garantías, no construyendo nuevos mitos”.
 
(mensaje citado en revisión)

El panfleto ese se publicó en Barcelona en 1938, cosa que omite tu fanatizador artículo.

Vamos, que un tipo se pasa a los rojos y hace un panfleto propagandístico contra el General Queipo de Llano en la Barcelona republicana...

Propaganda de guerra. Claro que toda la historiografía actual, 80 años después, se basa en la propaganda de guerra de un bando, más lo que se les va ocurriendo
Que Antonio Bahamonde es un embustero creador de fábulas como la del "cura de Zafra" hay documemtación demoledora realizada por Moisés Domínguez. Que los periodistas a los que hace referencia, como Southword, Allen y compañía, son los propagandistas que se inventaron la "matanza de la Plaza de Toros de Badajoz", hace menos creíble el relato.

Pero en el post anterior, el detalle que nos demuestra que todo es una patraña es el que hace referencia a los misteriosos "hermanos Burgos". SOBRE TODO PORQUE NO EXISTIERON NINGUNOS "HERMANOS BURGOS" cuya misión era recrear asesinatos para Queipo de Llano.

Dice Espinosa en su artículo "AGOSTO DE 1936. TERROR Y PROPAGANDA. LOS ORÍGENES DE LA CAUSA GENERAL" que los Burgos eran una ficción
para ocultar sus nombres reales. Lo que no aclara es porqué, 80 años después, nadie puede aportar sus nombres ;

Antonio Bahamonde Sánchez de Castro, que vivía en el número 68 de la calle Álvarez Quintero y que a partir de verse obligado a intervenir una noche en uno de los terribles episodios diarios en el cementerio de San Fernando, logró integrarse en los Servicios de Propaganda como delegado de Queipo. Bahamonde dejó escrito en su impresionante 'Un año con Queipo que existían dos hermanos fotógrafos que trabajaban para la División - «hermanos Burgos» los llamó ocultando su nombre real -, que habían confeccionado un álbum para Queipo con
recreaciones del terror rojo sin reparar en los medios".


Fácil. Porque los "manipuladores hermanos Burgos" nunca existieron, ni nadie se dedicó a manipular fotografías.
 
Última edición:
André Marty o fijar el precio de la vida humana en 75 céntimos, el precio de un cartucho
Juan E. Pflüger
/ 20 octubre, 2015
El título de esta entrada de blog es una frase textual de André Marty, el conocido como “carnicero de Albacete”, era un comunista francés que fue nombrado por Stalin inspector general de las Brigadas Internacionales (BI) y responsable de su cuartel general en la localidad castellanomanchega de Albacete. Marty fue uno de los responsables de la brutal represión a la que fueron sometidos los voluntarios de las BI por diferentes causas. Su vida, que tan solamente valía 75 céntimos para Marty, podía acabar entre torturas y asesinatos si osaban dudar de la disciplina comunista dentro del cuerpo, si solicitaban la devolución de su pasaporte o si reclamaban algún permiso concedido y no disfrutado y, por supuesto, la negativa a reengancharse tras cumplirse los seis meses que duraba su voluntariado era causa de sentencia automática de gloria. En cualquier caso, el responsable máximo de la represión sobre los interbrigadistas, como gustaban en definirse, lo tenía claro: ‘La vida de un hombre vale 75 céntimos, el precio de un cartucho’

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El propio Marty reconoció haber ordenado la gloria de casi 500 brigadistas a su cargo en Albacete. El reconocimiento lo hace en una carta enviada por el francés que se encontró en los archivos de la KGB tras la caída del muro de Berlín. En la carta decía, textualmente: “no he dudado en ordenar las ejecuciones necesarias. Esas ejecuciones, en cuanto han sido dispuestas por mí no pasan de quinientas,todas ellas fundadas en la calidad incivil de los condenados”. En su misiva obvia las, al menos, cuatro ejecuciones –dos tenientes y dos sargentos-, que asesinó en presencia de la tropa en el aeródromo de Albacete para dar un escarmiento público a quien quisiera abandonar las Brigadas.
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Pero no fue el francés, que volvió a su país tras la guerra donde fue fruta comunista hasta un año antes de su gloria en 1956, el único incivil que asesinó u ordenó acabar con a camaradas por su “desafección al comunismo”. Son dos docenas de dirigentes comunistas los que cometieron crímenes similares: Josip Broz “Tito”, Alexander Orlov, Erno Gerö, Emilio Kléber, Karol Swierczewky, Richard Staimer, Walter Ulbricht, Enrich Mielke, Zimbaluek, Otto Flatter, Georg Scheyer, Marcel Lantez, Vital Gayman, Martino Martini, Richard Ruegger, Vicenzo Bianco, Vittorio Vidali, Emilio Suardi, Alfred Herz o George Mink, Herman o Alexander Petrovich Ulanovsky, Palmiro Togliatti, Luigi Longo, Emil Copic, Vladimir Copic, Rudolf Frei, Moritz Bressler y Wilhelm Zeisser.
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Curioso es el caso de Josip Tito, que pasaría a la historia como el comunista que mantuvo a Yugoslavia unida frente al estalinismo, y que fue un firme defensor del líder comunista soviético durante su etapa en España. Un reciente libro del periodista serbio Pero Simic, que no se ha traducido todavía en España, pero cuyo título traducido literalmente sería “Tito, el secreto del siglo”, asegura que el dirigente yugoslavo, durante su etapa en la Guerra Civil española “mató más comunistas que todo el ejército de Franco”.
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Esta tropa de malos comunistas actuó en todo el territorio español y solían liquidar a sus víctimas agrupadas por nacionalidades. Así, Marty llegó a ordenar la gloria de 83 belgas en un solo día, como publicó el 23 de marzo de 1939 el diario Le Populaire de Bruselas. En la prisión de Cambrils (Tarragona), el responsable comunista Otto Flatter (su nombre real era Ferenc Münnich y fue ministro del Interior en Hungría) ordenó la ejecución de 60 reclusos en su calidad de jefe de la XI Brigada Internacional.

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Otros sesenta presos de la prisión que organizaron los brigadistas en el castillo de Castelldefels fueron asesinados por orden del comunista croata Emil Copic. Cincuenta más cayeron en la prisión de Horta (también en Barcelona). En el frente de Aragón, 25 voluntarios norteamericanos que pidieron volver a su país fueron abatidos en el verano de 1938, en enero del mismo año habían sido asesinados 9 alemanes integrados en la Brigada XI en Teruel y un número indeterminado fueron ejecutados en Seseña en noviembre de 1937, cinco más en Valsaín (Segovie) en mayo de 1937, tres finlandeses en Tarragona en abril de 1938, dos franceses en Pozoblanco (Córdoba), y muchos otros casos repartidos por toda la geografía española.
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Hasta tal punto fue dura la represión contra los miembros de las Brigadas Internacionales que no eran sumisos a los dictados de Moscú, que muchos de ellos reflejaron estos excesos en libros escritos después de la Guerra Civil. Así, Sandor Voros, que fue comisario político de la XV Brigada aseguró: “El terror cunde en las Brigadas Internacionales. Para detener la ofensiva facineroso necesitamos aviación, artillería, tanques blindados, transporte, oficiales preparados, suboficiales y combatientes. Los líderes del Kremlin piensan de otra forma; aunque nos proporcionan material, confían sobre todo en el terror. Oficiales y soldados son implacablemente ejecutados siguiendo sus órdenes. El número de víctimas es particularmente elevado entre los polacos, eslavos, alemanes y húngaros, sobre todo entre los que vinieron a España desde Moscú. Son ejecuciones sumarias que el SIM lleva a cabo en secreto en la mayoría de los casos”.

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El italiano Carlo Penchienati, que participó en la Guerra de España como comandante de los voluntarios italianos alistados en la Brigada Garibaldi no dudaba en asegurar que la cheka “funcionaba a pleno rendimiento”.
 
GUERRA CIVIL 1936, HISTORIA, SOCIALISMO
Los 18 mártires de Cóbreces, ahogados y descuartizados por repruebo a la fe – Juan E. Pflüger
Juan E. Pflüger
/ 05 octubre, 2015
Esta es la historia de los últimos mártires de la Guerra Civil beatificados el pasado domingo en Santander.
Antes de estallar la Guerra Civil el monasterio trapense de Viaceli en Cóbreces (Sanander) tenía 60 habitantes. De ellos, apenas dos docenas quedaban durante el periodo de vacaciones en verano. Tras levantamiento militar permanecieron tranquilos hasta el 20 de agosto, momento en el que el comité revolucionario publicó un bando en el que se suspendía el culto, público y privado, y quedaban incautados todos los inmuebles de la Iglesia. Cuatro días después, el alguacil municipal de Alfoz de Lloredo al frente de un grupo de milicianos se personó en el convento y requisó todos los cálices y objetos litúrgicos que había.
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La situación quedó en una calma tensa en la que el edificio estuvo vigilado por milicianos, en su mayoría anarquistas y comunistas, hasta que el 8 de septiembre todos los monjes fueron reunidos a la entrada del monasterio, momento en el que se les comunicó que estaban detenidos. Fueron trasladados a Santander, todos menos los padres Eugenio y Vicente, encargados de la administración. Una vez en la ciudad quedaron detenidos, aunque fueron puestos en libertad de manera escalonada durante los siguientes quince días, y fueron acogidos en diferentes casas de vecinos, algunos en Santander y otros en Bilbao.
Varios de los padres fueron alojados en casa de los señores Aldasoro, donde se enteraron de que los hermanos Eugenio y Vicente habían sido asesinados tras recibir crueles caricia para que revelasen el paradero de un supuesto tesoro –inexistente- que estaría oculto en el convento.
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El uno de diciembre de 1936, los padres fueron detenidos en dos grupos y llevados a la checa de Neila, que recibía su nombre del milicianos socialista Manuel Neila que dirigía la represión. Allí, en los días siguientes fueron llevados en dos grupos hasta el puerto de Santander, donde se les trasladó a mar abierta, fuera de la bahía y arrojados, con pesados lastres, vivos al mar donde murieron ahogados.
Los componentes del primer grupo de mártires, asesinados en la primera ronda, fueron los padres Pío Heredia, Amadeo García, Valeriano Rodríguez, Juan Bautista Ferris, Antonio Delgado, Marcelino Martín y Álvaro González, el más joven tenía 21 años, el mayor 61.
En el segundo grupo, asesinados de la misma manera dos días después, estaban los Padres Eustaquio García, Ángel de la Vega, Ezequiel Álvaro, Eulogio Álvarez y Bienvenido Mata, de entre 19 y 68 años.
De la misma congregación fueron asesinados también los Padres Leandro Gómez, de 21 años y José Camí, de 28.
También fueron beatificadas dos monjas del monasterio del Císter de Fons Salutis. La abadesa, progenitora María Micaela Baldovi Trull, y la Progenitora María de la Natividad Medes Ferris.
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Micaela Baldovi, fue encarcelada junto a su hermana, Encarnación, hasta que el 9 de noviembre fueron sacadas del convento, que había sido convertido en prisión por los miembros del Frente Popular, y canceladas en el cruce de la carretera de Benifayó. A la abadesa no se le dio el tiro de gracia y, tras ser cancelada, se la dejó agonizante hasta que fue rematada machacándole la cabeza, con tal saña que acabaron por separarle la cabeza del cuerpo”.
La hermana María de la Natividad fue conducida junto a sus hermanos –tres varones, dos de los cuales también eran religiosos- en un coche en dirección a Carlet. La religiosa fue arrojada en marcha del vehículo y aplastada por un camión que circulaba detrás que dejó su cuerpo destrozado en varios pedazos.
 
La represión en la retaguardia durante la Guerra Civil
Juan E. Pflüger
/ 25 septiembre, 2015

Son muchos los hechos documentados perpetrados por los defensores del Frente Popular en la retaguardia durante la Guerra Civil. Una muestra de que la represión fue para muchos de ellos, además de una consigna de sus partidos, una práctica que se cobró numerosas víctimas. Traemos hoy a Los Crímenes del Comunismo algunos hechos especialmente significativos. Algunos documentados gráficamente, otros mediante testimonios de quienes fueron testigos.

Entre estos hechos de comunistas y anarquistas, que usaban la gloria como forma de actuación. Además de abusa, torturas, asesinatos fingidos y mutilaciones, se produjeron mofas con cadáveres en una muestra clara del poco valor que daban a la vida de quienes pensaban de manera diferente e, incluso, decenas de personas fueron quemadas vivas.
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El caso de Piedaíta, Piedad Suárez de Figueroa Moya, una joven de 27 años natural de Villanueva de Alcardete (Toledo), es muy significativo. Fue detenida, torturada, forzad y asesinada a principios de septiembre de 1936 junto a un grupo de cuarenta personas de la misma localidad. El día 5 de ese mes fue llevada a un lugar conocido como Casas de Luján y apartada del grupo por 13 milicianos. Allí se produjo una abusa en grupo en la que participaron, al menos, tres de los milicianos, uno de los cuales le mutiló un pecho. Su agonía terminó tras ser disparada por sus propios forzad.
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Dramático fue también la forma en la que fue asesinada Carmen García Moyón, de 48 años de edad, nacida en Francia pero hija de padres españoles y que residía en Segorbe (Castellón). Detenida en febrero de 1937 y llevada a una zona de la localidad conocida como el Barranco de las Cañas. Allí intentaron abusa varios milicianos, pero la resistencia de Carmen les hizo desistir y optaron por rociarla con gasolina y prenderle fuego viva muriendo entre terribles dolores mientras, aseguran varios testigos, los malos se reían del sufrimiento de Carmen, que fue beatificada por Juan Pablo II en 2001.
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Otros ejemplos de la burla hacia el sufrimiento de las víctimas dan buena prueba de la catadura sarracena de los incivil que decían defender al Frente Popular. Entre sus prácticas estaban los fusilamientos falsos. Consistía en situar a un prisionero frente a un pelotón de fusilamiento y leerle una supuestas condena de gloria. A continuación quien dirigía el pelotón daba las órdenes y cuando ordenaba ¡Fuego!, o disparaban sin dar a su víctima, o las armas estaban descargadas.
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En ocasiones, la brutalidad era aún mayor. Hay varios testimonios, y el Archivo Histórico guarda varios documentos gráficos, de fingidas decapitaciones de personas de derechas, que eran conducidas a las afueras de un pueblo. Se le ataba de pies y manos y se le tumbaba con la cabeza apoyada sobre un tronco. En ese momento aparecía uno de los milicianos con un hacha y le explicaba que iba a ser decapitado.
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Algunos no se quedaban contentos con asustar de esa manera a los prisioneros a los que tenían detenidos. Hay documentos, como el que reproducimos en este blog, que muestran a los malos fotografiándose con cara sonriente junto a sus víctimas, pistola en manos, como jactándose de su “heroísmo”.

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En otras ocasiones, las burlas pasaban por personas que llevaban perecid mucho tiempo, especialmente religiosos y religiosas, cuyas tumbas eran profanadas y ante sus momias los milicianos, en lugar de luchar en el frente, posaban sonrientes mientras eran incapaces de ganar una sola batalla.
 
La Nueve, el orgullo de España

La compañía de antifascistas españoles de la División Acorazada del general Leclerc entró en la historia hace hoy 75 años al liberar el ayuntamiento de París y detener al comandante de las fuerzas de ocupación antes de retomar una participación en la II Guerra Mundial que finalizaría en mayo del año siguiente con la toma del Nido de Águilas, el refugio de Hitler en los Alpes bávaros.

Los soldados de La Nueve fueron, hoy hace 75 años, los primeros en entrar en París para liberarlo de la ocupación. Y lo hicieron bajo dos banderas tricolores, la de la Segunda República española, su país, y la de Francia, el que acogería como paisanos a los supervivientes de esta legendaria unidad del Ejército de Liberación al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Alrededor de setenta miembros de La Nueve, como se conocía a la Novena Compañía [del Tercer Batallón del comandante Joseph Putz] de la División Leclerc, fueron los primeros en llegar, a las nueve de la noche del 24 de agosto de 1944, al Ayuntamiento de París, donde se habían atrincherado miembros de la resistencia y ciudadanos, para liberarlo. En los vehículos de las fuerzas aliadas que vieron desde el edificio podían leerse rótulos como “Guadalajara”, el primero en llegar, “Ebro”, “Belchite”, “Teruel”, “Brunete” o “Jarama”, nombres de batallas de la guerra civil que los republicanos habían pintado en los capós.

Unas horas antes, esta fuerza de combate, la única de las tropas de liberación en la que el castellano era la lengua vehicular tras haber sido fundada casi exclusivamente con españoles (144 de 160), habían sido los primeros en entrar en la ciudad. Y, unas horas después, tres de sus integrantes, detenían a Dietrich con Choltitz, el comandante de las fuerzas de ocupación, en el Hotel Meurice, donde estaba instalado el alto mando.

Los soldados de La Nueve fueron los primeros en entrar en París para liberarlo de la ocupación.
 
La Ruta de La Nueve

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— Es necesario no cumplir órdenes [...] Dronne, vaya derecho a París, entre en París.
— Muy bien mi general, pero no tengo más que dos secciones. Necesitaría más fuerzas.
— Tome lo que encuentre y deprisa.
— Si he comprendido bien, rodeo los puntos fuertes alemanes y evito entretenerme. Objetivo, el corazón de París.
— Eso es. Pase por donde pueda. Diga a los parisinos y a la resistencia que no pierdan el valor, que mañana por la mañana la división al completo estará en París.

París, 13 de septiembre de 2015. Aprovechando nuestra estancia en la ciudad con motivo de la asistencia a la Fête de l'Humanité, nos propusimos realizar el mismo recorrido de La Nueve el 24 de agosto de 1944, cuando dos secciones de la Compañía, una de ellas encabezada por el Capitán Dronne y la otra por el Teniente Amado Granell, compuestas por 120 hombres y 22 vehículos, entraron en la capital francesa. Leclerc había decidido que la Novena Compañía, compuesta en su mayoría por españoles, cubierta de gloria en miles de acciones, debía ser la primera en entrar en París.

Hoy, como cada 24 de agosto, queremos recordar la gesta de estos hombres, republicanos españoles, para que no se pierda su memoria y su largo camino de lucha y sacrificio que concluyó con la liberación de Europa.

La Nueve partió en dirección a Paris desde Limours a las siete de la mañana del 24 de agosto. La ruta de La Nueve, con un recorrido de aproximadamente tres kilómetros, transcurre desde la Porte d'Italia hasta el Hotel de Ville, el mismo espacio que vivió las proclamaciones de la República en 1848 y 1870 y la Commune de marzo de 1971.

Nosotros la realizamos a la inversa, partiendo de la Plaza del Ayuntamiento de París, a la que llegó Granell y sus hombres a las 21:22 h. de aquel glorioso 24 de agosto, a la luz de antorchas ya que la electricidad estaba cortada y cuando el semioruga Ebro efectuó los primeros disparos contra el enemigo alemán, y fue retransmitido un mensaje por radio que indicaba: «Misión cumplida, estamos ante el Hotel de Ville»

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Placa situada en el edificio de la Alcaldía, frente al Ayuntamiento (Hotel de Ville)

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Plaza en el Muelle del Hotel de Ville. (Quai de l'Hotel de Ville) Orilla derecha del muelle, frente al Sena

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Placa en el Boulevard Henri IV. Fue erigida en los actos del 60 aniversario de la liberación

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Placa del Puente de Austerlitz. Los integrantes de La Nueve atravesaron el Sena por este puente considerado el más ancho de París,
situado al lado de la estación de trenes del mismo nombre para continuar a lo largo de los muelles de la orilla derecha.
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Placa en el Boulevard de l'Hopital. Se encuentra en un edificio público.

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Placa situada en la reaccionarioda de un edificio de viviendas frente la número 15 de la Rue Squirol

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Placa de la Plaza Pinel. Se encuentra dentro de un jardín situado en un lateral de la plaza

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Placa de la Rue Nationale. Se encuentra en la reaccionarioda de un edificio de viviendas

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Placa en la Plaza Nationale. Se encuentra en una zona ajardinada en el centro de la plaza.

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Placa situada en la reaccionarioda del Colegio de la Calle Baudricourt núm. 55. De 1942 a 1944 numerosos alumnos de esta Escuela
Infantil fueron deportados y exterminados en campos nancy con la complicidad del gobierno de Vichy

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Placa situada sobre la verja de acceso a unos jardines en la Avda. de Italia

A las 20:45 horas del 24 de agosto de 1944 La Nueve alcanza la Puerta de Italia (Porte d'Italie). La plaza se encuentra llena de personas que en un primer momento piensan que se trata de alemanes. Cuando descubren su identidad gritan: "los franceses, son los franceses".

Los tanques y blindados que se presentan ante ellos llevan pintados en sus costados los colores de la bandera republicana española y en sus morros los nombres de Belchite, Ebro, Guadalajara, Teruel, Madrid ... como símbolo del recuerdo y de la lucha que emprendieron nueve años atrás. París aplaude, besa, abraza, canta a los españoles.

Dronne, que se encuentra a la cabeza de la marcha, decide ir al Ayuntamiento, pero no conoce el itinerario. Dikran, un armenio sorbre una motocicleta, se ofrece como guía.

Los españoles, desde que peine en los arrabales de París, enarbolan la bandera tricolor y gritan: «Somos rojos españoles». El capitán Dronne escribiría después: «Yo no sé de dónde sacaron aquellas banderas, pero como en realidad era la bandera de su patria, nadie hizo la menor objeción.»

La noche del 24 de agosto de 1944, la noche de la liberación de París, los españoles de La Nueve que pudieron dormir soñaron en la liberación de España, porque sabían, que «un pueblo no está vencido mientras no se resigna a serlo». Ellos nunca se resignaron y continuaron luchando. Al final de la guerra, de los ciento cincuenta españoles que componían La Nueve, tan sólo quedaron vivos dieciséis.

Tuvieron que pasar sesenta años para que el mundo supiera que habían arriesgado su vida por Francia y por la Libertad. «Por la libertad como por el honor, se puede y se debe arriesgar la vida».
 
La verdad de Cuelgamuros que mi abuelo no quiso contar
El ingeniero depurado Carlos Fernández Casado tuvo que calcular la Cruz del Valle de los Caídos para evitar una catástrofe humana
RITAMA MUÑOZ ROJAS

El silencio sigue ocultando pequeños o grandes relatos familiares que tienen relación con la guerra civil o la dictadura. Por las razones que sean. La historia de la construcción de la Cruz del Valle de los Caídos es una de ellas. Rompo ahora ese silencio que siempre se respetó en mi familia porque ése fue el deseo de mis abuelos, Carlos Fernández Casado y Ritama Troyano de los Ríos, para contar la verdad sobre el ingeniero republicano que calculó la Cruz de Cuelgamuros. ¿El motivo? Ha sucedido lo que ellos quisieron evitar a toda costa, lo que más les podría haber dolido, lo más detestable: ver su nombre escrito junto al del dictador, relacionarle con ese régimen que rompió tantas familias, la suya también. Y además, junto a datos falsos.

Como periodista, siempre he querido contar que la Cruz del Valle de los Caídos la tuvo que calcular un ingeniero de caminos depurado para evitar que las fantasías faraónicas del dictador se llevaran por delante vidas humanas, las de los condenados que allí trabajaban esclavizados. Como orgullosa nieta, también me hubiera gustado hablar de la valentía y la dignidad de Carlos Fernández Casado cuando Félix Huarte le pidió y le insistió en que colaborara en la construcción de esa obra faraónica que comenzaba a gestarse.

Félix Huarte sabía bien que Fernández Casado (1905-1988) era un ingeniero civil excepcional con una inteligencia fuera de lo normal. Las obras realizadas durante la República dan fe de ello. Había terminado la carrera con 19 años; poco después obtenía el título de ingeniero de Telecomunicaciones en París. Hizo además otras tres carreras: Derecho, Filosofía y Letras y, ya muy mayor, Psicología. En 1935, inventó un método de cálculo que se ha usado hasta la aparición de las fruta, y con el que han estudiado decenas de generaciones de ingenieros, Cálculo de estructuras reticulares (no es el caso ahora hablar de la inabarcable obra de mi abuelo, de sus publicaciones, sus investigaciones; otros ya lo han hecho mucho mejor de lo que yo pueda aportar). Durante la guerra civil, que pasó en Madrid, Fernández Casado formó parte de la División de Defensa Antiaérea y proyectó varios refugios antiaéreos de hormigón.

En los años cuarenta, Huarte le había acogido en su empresa justo cuando estaba tomando la decisión de exiliarse con su familia: en España se le daba la espalda (no es una metáfora) pues era bien conocido por todos su pasado republicano (entre otras cosas, estaba casado con una sobrina de Fernando de los Ríos). En los primeros años del franquismo, Fernández Casado era un ingeniero depurado, como tantos y tantos. Desde luego, la ayuda de Félix Huarte fue importantísima para la familia Fernández Casado.

El problema se presentó de nuevo cuando se pone en marcha la construcción del Valle de los Caídos, proyecto que se adjudica a la empresa de Félix Huarte, Huarte y Cia SA. Felix Huarte le pidió que participara en ellas. Le insistió y le insistió. Y mi abuelo, jugándose otra vez su trabajo, su futuro profesional y el de su familia dijo, mantuvo y repitió que “de ninguna manera”. Entonces se produjo la conversación que me contó alguna vez mi abuela: “Pero don Carlos, esto es para mayor gloria de España”, y mi abuelo contestó: “No, esto es para mayor gloria de Franco”.

Félix Huarte respetó la decisión de mi abuelo y Carlos Fernández Casado no tomó parte en la construcción del Valle de los Caídos. Hasta que un día, a las tantas de la noche, sonó el teléfono y mi abuelo salió corriendo de casa. Mi abuela también me ha contado esto, aunque no le gustaba nada hablar de ello. La cruz gigantesca de Cuelgamuros se caía. No había manera de sujetarla y, lo peor, no había manera de hacer entrar en razón al dictador; se había empeñado en levantar una cruz de proporciones descomunales y verdaderamente desmedidas para un lugar con vientos tan fuertes como lo es esa zona de la sierra de Guadarrama.
Por supuesto, y ante semejante panorama, mi abuelo calculó la Cruz de Cuelgamuros. Lo hizo para salvar vidas humanas, y puso dos condiciones: que jamás apareciera su nombre vinculado a semejante edificación y no cobrar nada por ello. Eso también se había respetado siempre, hasta ahora. Y ésa es la razón por la que el nombre de Fernández Casado no ha aparecido nunca vinculado a esa obra faraónica y terrible que representa lo opuesto al pensamiento, vida y obra del ingeniero Carlos Fernández Casado. Y al ejemplo que nos ha dejado, a sus descendientes y a sus discípulos como persona firme, comprometida, pogre, solidaria y de una bondad infinita.
 
¿A qué se refieren los podemitas con ‘Arderéis como en el 36’? (2ª parte)
Juan E. Pflüger
/ 22 junio, 2015
El 18 de julio de 1936, pese a la férrea censura de prensa impuesta por el Gobierno revolucionario del Frente Popular, toda España conocía ya el pronunciamiento militar de la víspera en las guarniciones de Ceuta y Melilla. Una de las respuestas inmediata de los revolucionarios fue el ataque a la Iglesia, eso que los podemitas reivindican con su lema “Arderéis como en el 36”.

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Si nos centramos en Madrid, la destrucción de los centros religiosos, con el correspondiente patrimonio cultural y los asesinatos de religiosos, es suficientemente elocuente de qué anhelan los representantes y seguidores de la nueva izquierda seguidora de Podemos.
En Madrid había antes de empezar la Guerra Civil 210 iglesias. En 1939, tras la derrota del Frente Popular el resultado era el siguiente: 45 habían sido destruidas totalmente, 56 habían sufrido daños en más del 50% de su estructura, 84 tuvieron daños leves que afectaron a entre el 25 y el 50% del total del edifico, 14 fueron dañadas en menos del 25% y solamente 11 no recibieron daños en su estructura.Independientemente de los destrozos causados por la turba, las 210 iglesias fueron saqueadas.
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Entre estos templos y edificios dañados había algunos de tanto valor como la parroquia de San Andrés, la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, Nuestra Señora de Covadonga, San Antonio de la Florida, el oratorio de Nuestra Señora de Lourdes, el convento de San Plácido,…. y todos ellos con su rico patrimonio dentro.
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Aparejado a la destrucción, quema y saqueo de templos se produjo el asesinato de religiosos y católicos, que también empezaron desde el primer momento. El mismo 18 de julio fueron asesinados una docena de miembros de Acción Católica cuando acudieron a sofocar el incendio de la parroquia de San Andrés, ese día también fue asesinado el párroco de Nuestra Señora de los Dolores y tres sacerdotes de edad muy avanzada y enfermos que se encontraban ingresados en la Mutua del Clero.
En los días que van del 20 al 30 de julio fueron asesinados 43 religiosos más, esto era solamente un adelanto de lo que fue el desarrollo posterior del exterminio de religiosos. Solamente en Madrid fueron asesinados 451 religiosos, 73 religiosas y más de 2.500 personas vinculadas a movimientos de laicos de la Iglesia como la Adoración Nocturna y Acción Católica.
 

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