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Claro claro, son los que traían a facinerosos italianos y nancy para que lucharan por ellos.Los que queman iglesias se creen valientes, pero nunca van solos.
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¿Y si ahora alguien se lo propusiera daría esa información?(mensaje citado en revisión)
ANDALUCÍAAsí masacró el franquismo en Andalucía: diez hitos históricos que nadie puede negar
Andalucía contabiliza al menos 45.566 asesinados que acabaron tirados en 708 fosas comunes
La comunidad andaluza sufrió la represión poliédrica franquista con 50.000 exiliados, unos 100.000 esclavos o el robo y saqueo a unos 60.000 derrotados
La región vivió el mayor crimen de guerra del franquismo, La Desbandá, el ataque a población civil por tierra, mar y aire con apoyo de Hitler y Mussolini
El castigo, diseñado por Queipo, fue 'especial' con las mujeres y los colectivos gaies, con el paradigma de Federico García Lorca
Andalucía es la región más castigada por el franquismo. Las cifras: al menos 45.566 ejecutados por los golpistas y tirados en 708 fosas comunes, más de 50.000 refugiados, unos 100.000 trabajadores esclavos, más de 60.000 andaluces expoliados y que sufrieron depuración profesional…
Son datos comprobados, hitos históricos. Trabajos realizados desde las nueve universidades andaluzas confirman los números. Y desmienten a los negacionistas. O los archivos públicos, las bases de datos y las investigaciones de hispanistas como Paul Preston o Ian Gibson. Aquí están, en diez episodios históricos, las claves de la masacre franquista en Andalucía.
Exterminio masivo fundacional del franquismo
Los rebeldes tienen una estrategia clara: la pedagogía del terror. Los facinerosos, sabedores del fracaso del golpe de Estado, matan y saquean pueblo a pueblo. La aplicación de la violencia extrema copia las matanzas de las guerras coloniales en el norte de África.
Los "enemigos de España" quedan deshumanizados al estilo de las batallas del Rif. Y el exterminio del rival ideológico es clave por el efecto paralizante, que limita la capacidad de respuesta y frena la resistencia. Es La justicia de Queipo, como narra en su libro el historiador Francisco Espinosa Maestre.
Los discursos golpistas como pruebas
Emilio Mola: "Hay que sembrar el terror… Hay que dar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros. Nada de cobardías".
Francisco Franco: "Salvaré a España del marxismo cueste lo que cueste". Periodista: "¿Significa eso que tendrá que acabar a media España?". Franco: "He dicho a cualquier precio".
Juan Yagüe, el Carnicero de Badajoz: "Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Qué iba a llevar 4.000 prisioneros rojos conmigo?".
Las fuerzas republicanas no registran un plan similar. Las matanzas contra derechistas ocurren como episodios de violencia incontrolada y, en ocasiones, como respuesta contra ataques rebeldes. El Gobierno de España nunca promueve el asesinato sistemático de golpistas.
Un dato. La provincia andaluza que estuvo en manos republicanas hasta el final, Almería, fue con una diferencia sensible la que menos perecid registró: 367. Pero la memoria histórica del franquismo tira de fake news: "Todos cancelar lo mismo". La frase es uno de los lugares comunes del franquismo sociológico. Aseveraciones que sirven para construir falsas equidistancias.
(imagen visible para usuarios registrados)Trabajo arqueológico en la fosa de Monturque (Córdoba). | JUAN MIGUEL BAQUERO
El terror: las fosas comunes
Andalucía fue la región más castigada por el exterminio masivo fundacional del franquismo. En 708 fosas comunes hay al menos 45.566 víctimas, según el Mapa de Fosas de la Junta de Andalucía. Con un ejemplo: el Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, sigue tirado en una fosa. La aplicación sistemática del terrorqueda certificada en cada excavación arqueológica, como han contado en los últimos años los anuarios Las huellas en la tierra y Que fuera mi tierra.
Los números atestiguan las matanzas golpistas. Y las cifras, comparadas, hablan por sí solas. La dictadura en Argentina sumó en torno a 30.000 perecid en total. Tres provincias andaluzas superan estos dígitos: Granada (11.388 víctimas estimadas), Huelva (10.199) y Sevilla (9.304). Chile acumuló en torno a 3.000 desaparecidos forzados. Málaga casi el doble (5.638), como Córdoba (5.059).
La mayoría de estos asesinatos fueron realizados contra población civil en lugares donde no hubo guerra. Personas que fueron detenidas y secuestradas de forma ilegal, en muchos casos torturadas, y al final ejecutadas sin juicio ni posibilidad de defensa.
(imagen visible para usuarios registrados)Derrotados por el fascismo, abocados al éxodo.
50.000 refugiados andaluces
En torno a 50.000 andaluces parten al exiliocomo derrotados en la guerra civil. Es una décima parte del número total en España. Huyen de la represión franquista. Y en muchos casos no regresan jamás.
Un libro, Los andaluces en el exilio del 39, radiografía este éxodo masivo. El texto, publicado por el Centro de Estudios Andaluces, está coordinado por el actual director general de Memoria Histórica del Gobierno, Fernando Martínez, con la participación de profesoras universitarias como Encarnación Lemus, Inmaculada Cordero o Leandro Álvarez Rey, entre otros.
Las páginas del exilio republicano andaluz atesoran miles de historias anónimas. Más allá de Antonio Machado, Luis Cernuda o Juan Ramón Jiménez. De Diego Martínez Barrio, María Zambrano, Victoria Kent o Manuel Chaves Nogales.
El éxodo desde Andalucía afecta a campesinos, amas de casa, maestras, médicos, políticos, periodistas, sindicalistas… Refugiados con destinos dispares: desde Gibraltar a Argentina y México, de Francia a Rusia. O unos 1.500 andaluces que acaban internados en campos de concentración nancy.
En la odisea de los vencidos caben todos estos retratos sin nombre. También los niños de la guerra empujados a una huida que les lleva a tierras americanas en barcos como el Morelia o el Winnipeg. Y el exilio interior: el abandono, el olvido, el miedo y el silencio que afecta, sobre todo, a las mujeres marcadas como 'rojas'.
(imagen visible para usuarios registrados)Federico García Lorca.
La represión 'especial' contra mujeres y gaies
Federico García Lorca, asesinado por sus ideas. Por poeta. Y por gai. Recibió dos disparos, según relató uno de sus verdugos. Sus huesos siguen tirados en una cuneta. La Junta de Andalucía ha aprobado una nueva búsqueda de la fosadonde yace junto a un maestro republicano y dos banderilleros anarquistas, una intervención arqueológica que amenaza el anuncio de la extrema derecha de derogar la ley de Memoria Histórica.
Lorca es "el desaparecido más llorado del mundo", cuenta Ian Gibson en una entrevista exclusiva para eldiario.es Andalucía. El hispanista ha trazado el rastro lorquiano en obras como El asesinato de García Lorca. La represión del franquismo contra los disidentes sensual cruzó la dictadura de cabo a regazo. Es la memoria LGTBi bajo Franco. Como testigo están los muros de la cárcel de Huelva.
La violencia franquista tiene una versión 'especial' contra las mujeres. Un ejemplo: Carmen Luna fue una de las muchas abanderadas del naciente feminismo con el que los golpistas quisieron acabar. Luna fue ejecutada.
El paradigma de la represión está en las fosas, con casos como las niñas forzad y asesinadas en El Aguaucho. O los experimentos que el doctor Antonio Vallejo-Nájera aplicó contra presas republicanas en busca del "gen rojo", en la cárcel de Málaga. Franco impuso un doble castigo a la mujer: de las bases emancipadoras republicanas, al sumisa y devota patriarcal del fascismo. "Para la mujer hay un antes y un después de la II República", asegura la profesora de Historia Contemporánea en la Universidad de Sevilla, Inmaculada Cordero.
Las matanzas del Virrey de Andalucía
El exgeneral Gonzalo Queipo de Llano asumió la dirección de los golpistas en el sur del país. Y fruto de la encarnizada labor rebelde queda una tierra sembrada de fosas comunes. La memoria oral de los pueblos andaluces está plagada de episodios de barbarie.
Queipo ordena y anuncia, incluso por radio, una orgía de ejecuciones y abusa. Para el recuento de represaliados queda el exhaustivo trabajo, pueblo a pueblo, del investigador José María García Márquez, como Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla.
Cabe poca interpretación. Los discursos desde Radio Sevilla del autoproclamado Virrey de Andalucía dan fe del afán genocida: "Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos fistros lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos […]. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen".
(imagen visible para usuarios registrados)Los buques de guerra Canarias y Cervera, junto a aviones, durante La Desbandá. | ARCHIVO RAFAEL MOLINA
El mayor crimen de guerra: La Desbandá
Es el mayor crimen de guerra del franquismo: La Desbandá. Desde el 7 de febrero de 1937 una auténtica desbandada humana suma más de 300.000 refugiados que huyen del avance facineroso. Intentan evitar el violencia extremista golpista. La única salida posible es el camino de Málaga a Almería. Desde entonces se conocerá como 'la carretera de la gloria'.
La línea de costa va a ser una ratonera donde los rebeldes atacan a población civil por tierra, mar y aire. Para liquidar el ataque indiscriminado, los franquistas cuentan con apoyo de la Alemania de Adolf Hitler y de la Italia facineroso de Benito Mussolini. Con este episodio arranca el libro El país de la desmemoria.
El drama humanitario ocurre antes de Guernica y multiplica las cifras de perecid de cualquier otro ataque similiar en la guerra civil española. Los refugiados encuentran en el camino ayuda de las Brigadas Internacionales y, entre ellos, del médico canadiense Norman Bethune.
Los aliados de Franco
Franco gana la guerra gracias a sus aliados Hitler y Mussolini. Sin su apoyo, el relato histórico pudo ser muy distinto. Y Andalucía es un banco de pruebas del músculo bélico de los nacientes regímenes totalitarios que van a provocar la Segunda Guerra Mundial. Lo cuenta Paul Preston en El holocausto español.
La Desbandá es un claro ejemplo. Los bombardeos masivos e indiscriminados tendrán réplica en numerosas poblaciones españolas, como la conocida Guernica o Xátiva y, más tarde, durante el conflicto bélico internacional.
Los golpistas saben que hay dos provincias clave. Sevilla, para facilitar la hegemonía aérea. Y Cádiz, por la conexión marítima que garantiza el desembarco de las tropas africanistas, formadas por legionarios y regulares mercenarios ingenieros que siembran el terror aplicando tácticas de violencia extrema.
(imagen visible para usuarios registrados)Refugiados republicanos. | NORMAN BETHUNE/LA HUELLA SOLIDARIA
Robo y saqueo a los vencidos
Unos 60.000 andaluces son esquilmados por los golpistas de Franco. El robo a los vencidos es una práctica habitual que afecta a 12 de cada mil personas en la región. Una cifra multiplicada a lomos de cada familia. A nivel nacional, la media baja a 9 de cada mil.
Investigadores de las nueve universidades andaluzas participan en un trabajo de cinco años sobre la represión económica durante la guerra civil y la dictadura. La amenaza económica también funciona como una eficaz medida disuasoria en un país azotado por el hambre y la exclusión.
La rutina saqueadora impuesta por los franquistas es un ajuste de cuentas contra quienes consideran "causantes de los males de la patria". A "más culpables", mayor "justificación" tiene el golpe de Estado.
Los franquistas roban al menudeo, desde un reloj a una máquina de coser, y a lo grande, con ejemplos del expolio en la fortuna del dictador y el gallego Pazo de Meirás de Franco con su réplica en el andaluz Cortijo de Gambogaz de Queipo. Quedan como exponentes los trabajos del periodista Mariano Sánchez Soler, como Los Franco S.A., o del historiador Ángel Viñas, caso de La otra cara del caudillo.
Depuración profesional
Los facinerosos españoles ejercen una actividad represora poliédrica. De las matanzas fundacionales del franquismo a la tortura, el encarcelamiento, el robo de bienes o la depuración profesional. La represión "socioeconómica" queda registrada en los archivos de salas judiciales creadas al efecto por el régimen dictatorial.
Caso del Tribunal de Responsabilidades Políticas. Con la expulsión de sus trabajos, o a través de multas, el franquismo elabora un proceso de una "magnitud" extraordinaria que afecta "a todos los que militaron o tuvieron algún cargo de responsabilidad en alguno de los partidos o sindicatos que apoyaron al Frente Popular desde 1934", explica el libro La represión franquista en Andalucía, coordinado por Francisco Cobo Romero junto a Miguel Ángel del Arco o Javier Rodrigo y editado por el Centro de Estudios Andaluces.
La inhabilitación para trabajar afecta a todo tipo de personas. Desde obreros industriales a braceros. De las maestras republicanas a periodistas, jueces o los científicos que recoge la web Generaciones de Plata.
(imagen visible para usuarios registrados)Presos del franquismo en la construcción del 'canal de los presos'. | RMHSA (CGT)
Trabajadores forzados del franquismo
La explotación económica de los derrotados lleva a Franco al extremo de emplear, en toda España, a más de 400.000 presos políticos como trabajadores forzados. Solo en Andalucía hay 55 campos de concentracióndonde penan unos 100.000 trabajadores forzados del franquismo.
Decenas de empresas públicas y privadas –algunas cotizan en el IBEX 35– usan esta mano de obra gratuita gestionada a través del Patronato de Redención de Penas por el Trabajo.
El máximo exponente a nivel andaluz es el canal de los presos., como retrata el libro homónimo elaborado por investigadores como Gonzalo Acosta, Lola Martínez, Ángel del Río y José Luis Gutiérrez Molina. Una faraónica obra de ingeniería hidráulica que aporta la infraestructura necesaria para regar 80.000 hectáreas de tierra, antes de secano. Los terratenientes de la zona son los grandes beneficiados. El propio Queipo utiliza presos en Gambogaz.
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* Esta información está elaborada a partir de investigaciones de catedráticos y profesores de Historia Contemporánea como Encarnación Lemus (Universidad de Huelva), Inmaculada Cordero, Concha Langay Leandro Álvarez Rey (Universidad de Sevilla), Salvador Cruz Artacho (Universidad de Jaén), Encarnación Barranquero(Universidad de Málaga), Fernando Cobo Romero y Miguel Ángel del Arco Blanco(Universidad de Granada) y Fernando Martínez, catedrático de Historia de Contemporánea de la Universidad de Almería y director general de Memoria Histórica del Gobierno de España, entre otros.
También del trabajo de historiadores como Francisco Espinosa Maestre (con libros como La justicia de Queipo); los hispanistas Paul Preston (El holocausto español) e Ian Gibson (El asesinato de García Lorca) o José María García Márquez (Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla) y José Luis Gutiérrez Molina, Ángel del Río, Gonzalo Acosta Bono y Lola Martínez Macías (El canal de los presos).
Y con datos del Mapa de Fosas estatal y andaluz y el trabajo de los equipos arqueológicos de Andalucía. O de bases de datos como Todos (…) los nombres, Generaciones de Plata e Innovation and Human Rights, además del Centro de Estudios Andaluces y el Museo de la Autonomía de Andalucía, la revista Andalucía en la Historia y el archivo audiovisual Mujer y Memoria.
Memoria y martirio de Ramón Acín, el Lorca aragonés
Viernes, 3 mayo 2019 - 02:12
- LUIS MARTÍNEZ
Madrid
(imagen visible para usuarios registrados)
suerte) y Ramón García-Pantaletado, el nieto, le recuerda ahora que luce desde hace una semana en la cartelera Buñuel en el laberinto de las tortugas. Y lo hace no tanto emocionado por la memoria o compungido por la herida, que quizá también, como orgulloso de un reconocimiento que a su manera continúa el que ya le rinde desde 2005 la Fundación Ramón y Katia Acín.
Cualquiera que se acerque estos días a ver la película animada de Salvador Simó que recupera la historia de la producción y rodaje del mítico documental de 1933 Las Hurdes, tierra sin pan no tardará en reconocer verdadero tamaño de una injusticia grave: la del silencio. De repente, un héroe inesperado. En la sombra de una de las mayores personalidades que ha dado el siglo XX, se encontraba Ramón Acín, el «aragonés raro» que decía Gómez de la Serna, como verdadero responsable y hasta inspirador de una película provocadora, violenta, lacerante y mítica. «Creo», comenta el heredero, «que ellos tenían claro que iban sólo a contar lo que pasaba en Las Hurdes. Su intención no era salvar nada». Aunque quizá, cabría añadir, acabaron por salvarse a sí mismos. Por la cinta sabemos que Buñuel se encontraba en ese momento de su vida en el que todo se decide. Tras sus triunfos escandalosos de Un perro andaluz y La edad de oro el de Calanda se veía sin dinero, sin mecenas, sin nada. Y en ésas que apareció Acín,un hombre bueno y, por ello, mártir en un tiempo de malvados.
«Creo que es importante notar», puntualiza el nieto, «que el que se ve en la película es sólo uno de los Acín posibles. En este caso, el productor responsable». En efecto, Acín no cabe en una única definición. Y por ello tal vez su peligrosidad. El llamado Lorca aragonésrecibió el sobrenombre tanto por la coincidencia del evidente martirio como su personalidad siempre en llamas, siempre empeñado en convertir su propia existencia en una obra de arte. Fue pintor, caricaturista, escultor (ahí queda el monumento de las Una manola del Parque Miguel Servet de Huesca) y escritor ocasional en periódicos. Pero también, y quizá sobre todo, fue pedagogo, convencido de que la primera condición para un acto artístico es algo tan elemental como una sociedad justa; siempre entregado en, según sus palabras, «hacer de cada vida una obra de arte y de cada arte una vida». Su nieto asiente y corrige: «Le obsesionaba la educación y decía que no entendía cómo siendo como somos tan listos de niños acabemos tan […] de adultos».
Su biografía le hace nacer el 30 de agosto de 1888 en la totémica Casa de la Ena en Huesca, centro de todas las revoluciones venideras. Repasar su vida es recorrer todos los incendios del siglo XX. Tras intentar ser químico acabaría dibujando. Y lo haría en todas las modalidades posibles. Primero lo hizo en el Diario de Huesca donde firmaba como «Fray Acín» y luego hasta se atrevió a fundar dos revistas: La ira y Floreal. Una duraría dos números y la otra, un año. En los dos casos, el ansia de libertad y el corrosivo ácido aciniano (rémora sin duda de su frustrado pasado químico) lo podía todo. En Madrid, intimó con Ramón Gómez de la Serna, al que cedería el Torreón de Velázquez donde vivió. En París, hizo suyas las vanguardias artísticas siempre desde la íntima comprensión del ser humano. Aborreció el comunismo y abrazó el radical individualismo humanista de cierto anarquismo. Un artículo en el que reclama el indulto para su amigo Juan Bautista Acher Shum, escritor y dibujante condenado a gloria por la dictadura de Primo de Rivera, le llevó a la cárcel, y su participación en la sublevación de Jaca en diciembre de 1930, al exilio. Y entre tanto trajín, se casó con Conchita Monrás, con la que compartió experiencia, deseos y hasta dos hijas: Katia y Sol. Y entre tanto querer, alcanzó a desarrollar una obra difusa y encarnada en su personalidad donde la exaltación de la bondad convive con la solidaridad con el humillado, con el ofendido y con sus íntimas tragedias.
«Mi padre, que era un hombre de derechas, del régimen», continúa el nieto, «se empeñó en recuperar el cuerpo de su suegro de una fosa común. Le reconocieron por los lápices en el pijama», dice y sigue: «La historia de Europa es una historia de guerras fratricidas. Todo el debate sobre la Memoria Histórica está bien. Me interesa, pero relativamente. Lo que sí es fundamental es recuperar los restos de los perecid de las cunetas... Sabemos quién señaló a nuestro abuelo y mi progenitora, su hija, nunca deseó que se le juzgara. El reconocimiento es ya un castigo para los que le cancelar». Y ahí, Ramón García-Pantaletado, nieto de Ramón Acín, asesinado el 6 de agosto de 1936, lo deja. Contra el silencio.
«Amigo Buñuel», escribió Acín el 19 de enero de 1930 en El Diario de Huesca, «tornémonos nidos de gusanos antes que torcer nuestros comenzados caminos; caminos rectos, sencillos, henchidos de independencia y humanidad». Pues eso.
ANDALUCÍAAsí masacró el franquismo en Andalucía: diez hitos históricos que nadie puede negar
Andalucía contabiliza al menos 45.566 asesinados que acabaron tirados en 708 fosas comunes
La comunidad andaluza sufrió la represión poliédrica franquista con 50.000 exiliados, unos 100.000 esclavos o el robo y saqueo a unos 60.000 derrotados
La región vivió el mayor crimen de guerra del franquismo, La Desbandá, el ataque a población civil por tierra, mar y aire con apoyo de Hitler y Mussolini
El castigo, diseñado por Queipo, fue 'especial' con las mujeres y los colectivos gaies, con el paradigma de Federico García Lorca
Andalucía es la región más castigada por el franquismo. Las cifras: al menos 45.566 ejecutados por los golpistas y tirados en 708 fosas comunes, más de 50.000 refugiados, unos 100.000 trabajadores esclavos, más de 60.000 andaluces expoliados y que sufrieron depuración profesional…
Son datos comprobados, hitos históricos. Trabajos realizados desde las nueve universidades andaluzas confirman los números. Y desmienten a los negacionistas. O los archivos públicos, las bases de datos y las investigaciones de hispanistas como Paul Preston o Ian Gibson. Aquí están, en diez episodios históricos, las claves de la masacre franquista en Andalucía.
Exterminio masivo fundacional del franquismo
Los rebeldes tienen una estrategia clara: la pedagogía del terror. Los facinerosos, sabedores del fracaso del golpe de Estado, matan y saquean pueblo a pueblo. La aplicación de la violencia extrema copia las matanzas de las guerras coloniales en el norte de África.
Los "enemigos de España" quedan deshumanizados al estilo de las batallas del Rif. Y el exterminio del rival ideológico es clave por el efecto paralizante, que limita la capacidad de respuesta y frena la resistencia. Es La justicia de Queipo, como narra en su libro el historiador Francisco Espinosa Maestre.
Los discursos golpistas como pruebas
Emilio Mola: "Hay que sembrar el terror… Hay que dar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros. Nada de cobardías".
Francisco Franco: "Salvaré a España del marxismo cueste lo que cueste". Periodista: "¿Significa eso que tendrá que acabar a media España?". Franco: "He dicho a cualquier precio".
Juan Yagüe, el Carnicero de Badajoz: "Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Qué iba a llevar 4.000 prisioneros rojos conmigo?".
Las fuerzas republicanas no registran un plan similar. Las matanzas contra derechistas ocurren como episodios de violencia incontrolada y, en ocasiones, como respuesta contra ataques rebeldes. El Gobierno de España nunca promueve el asesinato sistemático de golpistas.
Un dato. La provincia andaluza que estuvo en manos republicanas hasta el final, Almería, fue con una diferencia sensible la que menos perecid registró: 367. Pero la memoria histórica del franquismo tira de fake news: "Todos cancelar lo mismo". La frase es uno de los lugares comunes del franquismo sociológico. Aseveraciones que sirven para construir falsas equidistancias.
(imagen visible para usuarios registrados)Trabajo arqueológico en la fosa de Monturque (Córdoba). | JUAN MIGUEL BAQUERO
El terror: las fosas comunes
Andalucía fue la región más castigada por el exterminio masivo fundacional del franquismo. En 708 fosas comunes hay al menos 45.566 víctimas, según el Mapa de Fosas de la Junta de Andalucía. Con un ejemplo: el Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, sigue tirado en una fosa. La aplicación sistemática del terrorqueda certificada en cada excavación arqueológica, como han contado en los últimos años los anuarios Las huellas en la tierra y Que fuera mi tierra.
Los números atestiguan las matanzas golpistas. Y las cifras, comparadas, hablan por sí solas. La dictadura en Argentina sumó en torno a 30.000 perecid en total. Tres provincias andaluzas superan estos dígitos: Granada (11.388 víctimas estimadas), Huelva (10.199) y Sevilla (9.304). Chile acumuló en torno a 3.000 desaparecidos forzados. Málaga casi el doble (5.638), como Córdoba (5.059).
La mayoría de estos asesinatos fueron realizados contra población civil en lugares donde no hubo guerra. Personas que fueron detenidas y secuestradas de forma ilegal, en muchos casos torturadas, y al final ejecutadas sin juicio ni posibilidad de defensa.
(imagen visible para usuarios registrados)Derrotados por el fascismo, abocados al éxodo.
50.000 refugiados andaluces
En torno a 50.000 andaluces parten al exiliocomo derrotados en la guerra civil. Es una décima parte del número total en España. Huyen de la represión franquista. Y en muchos casos no regresan jamás.
Un libro, Los andaluces en el exilio del 39, radiografía este éxodo masivo. El texto, publicado por el Centro de Estudios Andaluces, está coordinado por el actual director general de Memoria Histórica del Gobierno, Fernando Martínez, con la participación de profesoras universitarias como Encarnación Lemus, Inmaculada Cordero o Leandro Álvarez Rey, entre otros.
Las páginas del exilio republicano andaluz atesoran miles de historias anónimas. Más allá de Antonio Machado, Luis Cernuda o Juan Ramón Jiménez. De Diego Martínez Barrio, María Zambrano, Victoria Kent o Manuel Chaves Nogales.
El éxodo desde Andalucía afecta a campesinos, amas de casa, maestras, médicos, políticos, periodistas, sindicalistas… Refugiados con destinos dispares: desde Gibraltar a Argentina y México, de Francia a Rusia. O unos 1.500 andaluces que acaban internados en campos de concentración nancy.
En la odisea de los vencidos caben todos estos retratos sin nombre. También los niños de la guerra empujados a una huida que les lleva a tierras americanas en barcos como el Morelia o el Winnipeg. Y el exilio interior: el abandono, el olvido, el miedo y el silencio que afecta, sobre todo, a las mujeres marcadas como 'rojas'.
(imagen visible para usuarios registrados)Federico García Lorca.
La represión 'especial' contra mujeres y gaies
Federico García Lorca, asesinado por sus ideas. Por poeta. Y por gai. Recibió dos disparos, según relató uno de sus verdugos. Sus huesos siguen tirados en una cuneta. La Junta de Andalucía ha aprobado una nueva búsqueda de la fosadonde yace junto a un maestro republicano y dos banderilleros anarquistas, una intervención arqueológica que amenaza el anuncio de la extrema derecha de derogar la ley de Memoria Histórica.
Lorca es "el desaparecido más llorado del mundo", cuenta Ian Gibson en una entrevista exclusiva para eldiario.es Andalucía. El hispanista ha trazado el rastro lorquiano en obras como El asesinato de García Lorca. La represión del franquismo contra los disidentes sensual cruzó la dictadura de cabo a regazo. Es la memoria LGTBi bajo Franco. Como testigo están los muros de la cárcel de Huelva.
La violencia franquista tiene una versión 'especial' contra las mujeres. Un ejemplo: Carmen Luna fue una de las muchas abanderadas del naciente feminismo con el que los golpistas quisieron acabar. Luna fue ejecutada.
El paradigma de la represión está en las fosas, con casos como las niñas forzad y asesinadas en El Aguaucho. O los experimentos que el doctor Antonio Vallejo-Nájera aplicó contra presas republicanas en busca del "gen rojo", en la cárcel de Málaga. Franco impuso un doble castigo a la mujer: de las bases emancipadoras republicanas, al sumisa y devota patriarcal del fascismo. "Para la mujer hay un antes y un después de la II República", asegura la profesora de Historia Contemporánea en la Universidad de Sevilla, Inmaculada Cordero.
Las matanzas del Virrey de Andalucía
El exgeneral Gonzalo Queipo de Llano asumió la dirección de los golpistas en el sur del país. Y fruto de la encarnizada labor rebelde queda una tierra sembrada de fosas comunes. La memoria oral de los pueblos andaluces está plagada de episodios de barbarie.
Queipo ordena y anuncia, incluso por radio, una orgía de ejecuciones y abusa. Para el recuento de represaliados queda el exhaustivo trabajo, pueblo a pueblo, del investigador José María García Márquez, como Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla.
Cabe poca interpretación. Los discursos desde Radio Sevilla del autoproclamado Virrey de Andalucía dan fe del afán genocida: "Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos fistros lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos […]. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen".
(imagen visible para usuarios registrados)Los buques de guerra Canarias y Cervera, junto a aviones, durante La Desbandá. | ARCHIVO RAFAEL MOLINA
MASACRE en Almonte (Huelva), los rocieros franquistas ASESINARON a un centenar de REPUBLICANOS en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)La película “Rocío” continua censurada por el Tribunal Supremo desde 1984, su director, Fernando Ruiz Vergara, fue condenado a cárcel, fuerte multa e indemnización. El Tribunal, que nunca negó la veracidad de los hechos, censuró los fotogramas donde se responsabiliza a José María Reales Carrasco, terrateniente, bodeguero, fundador de la Hermandad de la Virgen del Rocío, del asesinato de 100 Republicanos almonteños, muchos de ellas siguen hoy desaparecidos en fosas comunes. Según el juez Luis Vivas Marzal, “es indispensable inhumar y olvidar…las generaciones posteriores convivan pacífica, armónica y conciliadamente…no avivar los rescoldos, no despertar rencores, odios y resentimientos adormecidos por el paso del tiempo..”.
La película había tenido excelentes críticas de políticos, escritores y poetas andaluces como Alfonso Guerra, Fernando Quiñones, José Caballero Bonald, Ian Gibson, Pilar Miró, Luis G. Berlanga, José Hierro o Antonio Gala. “Vergara fue la primera víctima de la impunidad del franquismo, amparada por la transición y el aparato judicial”, sostiene el historiador Francisco Espinosa en su libro Contra la República. Los sucesos de Almonte de 1932. Según José Luis Tirado, director de ‘El Caso Rocío. La historia de una película secuestrada por la Transición’: “La falsa Transición más que un periodo histórico significa una estrategia para que los poderes tácitos del Franquismo sigan durante el nuevo régimen”. La película escandalizó cuando denunció el centenar de víctimas tras el golpe militar de 1936: “En Almonte cancelar a Frasquita La Charamusca, Diego Cepeda Aragón Azuquita,..un total de 100 personas, 99 hombres y una mujer”. A determinados sectores de la derecha de Almonte les afectó la conexión que establece la película entre los fusilamientos del 36, el ejercicio del poder y la romería de El Rocío.
El Gobierno de la Segunda República acordó desterrar símbolos religiosos de los espacios públicos, aplicando el artículo 27 de la Constitución Republicana que definía la laicidad del Estado. En 1932 las derechas manipularon los sentimientos de los almonteños, y alentaron una algarada contra la decisión del ayuntamiento de retirar las imágenes de la Virgen del Rocío y del Sagrado Corazón de Jesús del salón de plenos del ayuntamiento. Los exaltados agraviaron a los concejales y al alcalde Francisco Villarán, frente al ayuntamiento el párroco invitó a asistir al Santo Rosario en desagravio de los hechos, agredieron al concejal Francisco Acevedo Salguero y al guardia municipal José Larios Ramírez. Se abrieron las bodegas de algunos de los señores del pueblo para repartir vino a las gentes, el gobernador civil de Huelva obligó a poner los cuadros retirados. El germen de estos episodios fue económico y político, y no religioso. Sin embargo las elecciones municipales de 1936 volvieron a dar el triunfo a los Republicanos y socialistas en Almonte.
La derecha nunca admitió la pérdida del poder político que sobrevino con la proclamación de la República. Era un sistema político en el que varias familias se alternaban en el poder desde hacía más de medio siglo. No podía desaparecer. Las élites locales y provinciales no soportaban ver a sus enemigos de clase (a simples obreros en muchas ocasiones) ocupando espacios políticos que siempre habían sido suyos y que consideraban parte de la herencia familiar. Y si grave fue la pérdida del poder político mucho peor fue cuando la amenaza pasó al terreno económico. Es aquí, aunque se disfrazara de afrenta a la Virgen, donde hay que buscar la clave de los sucesos de Almonte.
Detrás de este suceso subyace un problema agrario y de distribución de los montes de propios y las tierras del municipio. Hasta un 83% del término municipal de Almonte quedó en manos privadas a partir de las desamortizaciones del siglo XIX, perdiendo la población una inmensa cantidad de recursos públicos que utilizaba tradicionalmente para sobrevivir. La República animó a los municipios desde su implantación a una revisión del catastro para establecer qué terrenos pertenecientes al pueblo habían pasado a manos privadas, descubriendo tras estudios pormenorizados que había extensas apropiaciones ilegítimas que debían volver a propiedad municipal. En 1931 los ayuntamientos republicano-socialistas enviaron al Gobierno relaciones de las propiedades que les pertenecieron y listados de sus actuales propietarios en base a los archivos municipales, los registros de propiedad y los testimonios orales. Los selectos propietarios que habían acaparado inmensas cantidades de terreno ilegítimamente no estaban dispuestos a permitir el derrotero que tomaba la cuestión agraria. Ésta y no la decisión de quitar los azulejos del salón de plenos fue la causa de los “sucesos de Almonte”, un verdadero motín de carácter político, que tuvo lugar en el momento clave en que se discutía la Ley de Reforma Agraria.
La derecha terrateniente e integrista de Almonte instrumentalizó la devoción popular rociera para someter y humillar a las autoridades republicanas que aplicaron la legislación laica emanada de la Constitución republicana. Los amotinados se apoderaron de los atributos de mando de la autoridad civil y los entregaron a la Guardia Civil, cuerpo de carácter militar creado precisamente al mismo tiempo que se iniciaban las desamortizaciones, y que constituyó la verdadera salvaguarda del inmenso trasvase de propiedad realizado (el 20 % del territorio nacional). Fue la Guardia Civil quien llamó a Reales para que “pacificara” la situación, imponiendo de nuevo el crucifijo en las escuelas. Propiedad y religión, como siempre, unidas.
El 25 de julio de 1936 Almonte fue tomada por la columna Ramón de Carranza. Los falangistas esperaron en la carretera de Hinojos la llegada de los golpistas, que no encontraron ningún tipo de resistencia. Los 25 mineros que llegaron de Rociana a socorrer al pueblo fueron detenidos inmediatamente por las tropas sublevadas. Más de 100 personas fueron canceladas, muchas de ellas en la zona conocida como Rompecoches, en aplicación del Bando de Guerra, permaneciendo aún la mayoría en fosas comunes sin identificar ni dignificar en el viejo cementerio, donde en una primera fosa yacen cancelados procedentes de Hinojos, Huelva, La Palma, Bonares y Bollullos, en una clara estrategia de desarraigo de las víctimas de sus pueblos de origen. Los años de posguerra en Almonte fueron estremecedores, la precipitación del trabajo para los niños huérfanos, las coacciones de Falange, las burlas de los soldados a vecinos que vivían en silencio la tragedia de un ser querido asesinado. Doñana pasó a ser de nuevo lo que había sido antes del 14 de abril de 1931, un lugar de recreo para las clases ociosas.
(mensaje citado en revisión)
Ya te repites. Post #451. Ve renovando el archivo ...
El otro motivo era la fecha, tan significativa. Se cumplían 82 años del inicio de los asesinatos facinerosos en Montijo, tomado por las tropas golpistas el 13 de agosto de 1936, en el que no se había producido ningún asesinato de personas de derechas. La noche del 28 de agosto de ese año, tras oficiarse una misa junto a la plaza del pueblo, con ocasión del traslado de la Virgen de Barbaño (patrona del pueblo) desde su ermita a la iglesia parroquial, 14 personas relacionadas de uno u otro modo con el régimen legítimo y legal de la República, fueron sacadas del depósito carcelario del Ayuntamiento y de la improvisada cárcel de la Casa del Navegante, subidas atadas de dos en dos a un camión y llevadas al cementerio cercano, junto a cuyas tapias fueron canceladas. Dio comienzo así una dura represión que, aún hoy día, sigue estando silenciada en buena parte de la memoria colectiva de este pueblo.(mensaje citado en revisión)
El autor o autora del escrito anónimo, recopilador constante de tales fuentes, refiere que un testigo de aquellos hechos le contó que había escuchado a dos jerarcas falangistas montijanos que “trajeron de Badajoz la orden de que había que acabar al 1% de la población de Montijo para sembrar el terror”. Tenía entonces este pueblo 11.100 habitantes.(mensaje citado en revisión)
Quienes no se mancharon las manos directamente fueron los miembros de lo que en el escrito se define como la oligarquía local, “los grandes propietarios de tierras e industriales, que habían estado afiliados durante la República a Renovación Española, a la CEDA, a los Agrarios”.(mensaje citado en revisión)
Se estima que durante los primeros meses de la guerra más de 120 personas fueron asesinadas en Montijo por este sistema. Siempre según el texto anónimo, los pistoleros, gatilleros y sicarios eran algunos labradores de clase media, fascistizados, artesanos (herreros, carpinteros, herradores, carniceros, esparteros, etc.), “que trabajaban para los propietarios de tierras y ganado, que comían gracias a ellos, tenían ideas de derechas, y no dudaron en afiliarse a la Falange y hacer el trabajo sucio participando activamente en el fusilamiento de republicanos de izquierda”. Muchos de ellos fueron recompensados de diversos modos, bien con oficios de funcionario municipal o bien quedándose con huertas de sus víctimas, como es el caso de uno los enterradores que se prestó voluntario para la macabra labor. Otro de ellos se acabó casando con la hija de uno de los represaliados.(mensaje citado en revisión)
Aunque en este texto que suscribo —y cuyo mérito no es mío— no se haya dado ni un solo nombre, el escrito que lo inspira está cuajado de ellos. Son apellidos conocidos, que esconden el oprobio de un pueblo que aún no ha sabido, porque no se atreve a ello, reconocer sus propios fantasmas. Los hechos, corroborados por diversas investigaciones, coinciden con lo historiado en numerosos libros, la mayoría de ellos de Juan Carlos Molano Gragera, quien ha buceado en la historia más ingrata de este municipio, Montijo. Es de imaginar que la falta de pruebas documentales que certifiquen la identidad de quienes aparecen en estos papeles anónimos como despiadados verdugos y el natural miedo a posibles querellas en virtud del derecho al honor —miedo al fin y al cabo, tanto tiempo después— impiden, por ahora, la publicación libre y con autoría de los mismos, aunque me consta que somos varios los vecinos que disponemos de copia.(mensaje citado en revisión)