Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

La Justicia tuerta: cuando víctimas del franquismo acuden a los juzgados y sus verdugos siguen impunes

Carmen García acudió el miércoles a un acto de conciliación por acusar a un alcalde franquista de robarle tierras; el investigador Carlos Babio está citado a un nuevo acto de conciliación con la familia Franco por su investigación sobre el Pazo de Meirás y la política Teresa Rodríguez ha sido condenada a pagar 5.000 a la familia del exministro Utrera Molina. Mientras tanto, España no investiga ni permite investigar los crímenes de la dictadura ni en España ni en Argentina.

Año 1980. El realizador Fernando Ruiz Vegara, por entonces una figura prometedora del cine español, estrena el documental Rocío, una película que analiza desde diferentes perspectivas el fenómeno religioso y cultural de la popular romería de la provincia de Huelva. En un momento concreto, el documental da voz a Pedro Gómez Clavijo, un vecino de Almonte (Huelva) que cuenta la represión franquista en su localidad e identifica con nombre y apellidos al presunto 'cabecilla' del grupo de incivil. Dos años después de su estreno, la Audiencia de Sevilla prohibió la exhibición de la obra en todo el territorio nacional y el Tribunal Supremo ratificó la condena censurando esa parte de la película. Razón: el derecho al honor del señalado como 'cabecilla'.

Treinta y nueve años después, en 2019, la situación es la siguiente: Carmen García, de 90 años, tuvo que ir a declarar el miércoles ante un juez de paz de Yesa por decir que el alcalde franquista, tras el fusilamiento de su padre, les "robó" tierras; Teresa Rodríguez, líder de Adelante Andalucía, tendrá que pagar 5.000 euros a la familia del exministro franquista José Utrera Molina por decir que es uno de los responsables del asesinato de Salvador Puig Antich; y el documentalista Clemente Bernard ha sido condenado a un año de cárcel y a pagar 2.880 euros por intentar grabar unas misas en el Monumento a los Caídos de Pamplona que exaltan el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y sus protagonistas.

La sociedad ha cambiado mucho en 39 años. La impunidad del franquismo, no. Ningún incivil ha tenido que declarar ante la Justicia por sus actos durante el golpe de Estado a la democracia republicana, la Guerra Civil o los 40 años de dictadura. De hecho, la Justicia también ha rechazado la extradición de torturadores de la dictadura, como Antonio González Pacheco (Billy el Niño) a Argentina, donde está fruta por crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, son muchos los casos de víctimas e investigadores que han tenido que acudir a los tribunales para responder a demandas y querellas por sus testimonios personales o por investigar los crímenes del pasado.

El historiador e investigador Francisco Espinosa recopiló algunos de estos casos en la obra Cancelar al mensajero (Península). Muchos de ellos son de investigadores que han tenido problemas con la Justicia por hacer su trabajo de recuperación de la memoria histórica. Pero, también hay textos escritos en primera persona por víctimas de la dictadura e incluso un juez: Baltasar Garzón, que se enfrentó a un proceso judicial por abrir las puertas a juzgar en España los crímenes del franquismo. "Me consta que hay compañeros investigadores que no publicaron lo que tenían entre manos por miedo a problemas con la Justicia". Este es el objetivo que persiguen aquellos que denuncian a investigadores o víctimas por contar los crímenes del franquismo, que el muro de silencio que se levantó en 1978 siga intacto", explica Francisco Espinosa a Público.

El libro de Espinosa recoge casos como el de las memorias del luchador antifranquista, combatiente contra el nancy y preso de los campos nancy Ramón Garrido Vidal. El juez titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº2 de Cambados, Juan Carlos Carballal, ordenó eliminar de internet las memorias de este hombre, que habían sido subidas por su descendiente cuando este había fallecido. Garrido Vidal detallaba en su memorias que era "vox populi" que el que fuera alcalde durante el franquismo Joaquín Álvarez Lores "se había dedicado a realizar listas de 'paseados', esto es, que era uno de los encargados de seleccionar las personas que, por ideas contrarias a las existentes en aquel momento, debían ser canceladas o asesinadas". El juez consideró que no había ninguna prueba de que esto fuera así y que se debía eliminar la información de la web.

El auto judicial señalaba lo siguiente: "Rememorar tantas décadas después lo que mediáticamente se llama ahora 'memoria histórica' de una forma revanchista, incontrolada, aviesa o sin datos serios y ciertos que acrediten lo que se afirma vulnera de forma cierta el honor y la fama de las personas y sus familias".
 
Las Vistillas:

11- Sor Josefa Gironés Arteta
12- Sor Lorenza Días Bolaños

Un grupo de milicianos fue a buscarlas a la pensión en la que se encontraban. Sus nombres estaban en la lista zaina de los denunciados. Fueron apresadas y detenidas por celadores de los hospitales donde habían prestado su servicio caritativo, seguidamente llevadas a una checa o lugar de suplicio, atormentadas vilmente por confesar su fe y ser fieles a su vocación, y finalmente martirizadas en el parque de las Vistillas de Madrid el 17 de noviembre de 1936. Allí fueron encontrados sus cadáveres.
 
Tal dia com hui de 1941 els franquistes van afusellar el doctor Peset Aleixandre per republicà - Diari La Veu

Dates i fets del 24 de maig

2013.- El domicili particular del president de l'Acadèmia Valenciana de la Llengua, Ramon Ferrer, és atacat pels “blavers” del Grup d'Acció Valencianista (GAV).

2005.- Populars i socialistes valencians pacten la reforma de l'Estatut d'Autonomia valencià.

2000.- El Valencia CF es proclama subcampió d’Europa en un partit jugat a París contra el Reial Madrid.

1998.- L'equip de futbol de Vila-real empata a 1 a l'estadi de San Lázaro de Compostela, resultat que li permet superar la promoció a primera Divisió des de la seua fundació l'any 1923.

1996.- Comença a Palma de Mallorca el Primer Congrés sobre Normalització Lingüística a les escoles, en el qual participen representants de les Balears, Catalunya, Galícia, Euskadi i Navarra. El govern de Zaplana és l'únic absent en la reunió.
1995.- Fernando Romero, catedràtic d'Enginyeria de Processos de Fabricació, és elegit rector de la Universitat Jaume I de Castelló.

1985.- Exhumació de les despulles del poeta Miguel Hernández per tal d’enterrar-les amb les del seu fill.

1984.- El professor Ramon Lapiedra és triat, democràticament, rector de la Universitat de València Estudi General.
1976.- Constitució de la Taula de Forces Polítiques i Sindicals del País Valencià, on es dissolgueren les anteriors constituïdes: Junta Democràtica del País Valencià i Consell Democràtic del País Valencià.

1941.- És afusellat a Paterna pel règim franquista el doctor Joan Baptista Peset Aleixandre, catedràtic de medicina, exrector de la Universitat de València i fruta per Izquierda Republicana.

1935.- Inauguració del ferrocarril de Silla a Cullera que, el 1971, arribaria a Tavernes de Valldigna i, el 1972, a Gandia.

1897.- Naix a València l'advocat, cap de producció, guionista i director de cinema Lluís Lúcia i Mingarro, fill del polític valencià Lluís Lúcia i Lúcia.
 
Tal dia com hui de 1938 un bombardeig feixista va ocasionar 311 morts a Alacant - Diari La Veu

Dates i fets del 25 de maig

2017.- Les Corts Valencianes elegeixen l'advocat Joan Llinares com a nou cap de l'Agència Antifrau valenciana.

2015.- Les eleccions autonòmiques i locals permeten la suma aritmètica de vots i fer possible el Pacte del Botànic entre PSPV-PSOE, Compromís i Podem.

2003.- El PP torna a aconseguir la majoria absoluta en les eleccions a les Corts valencianes, tot i perdre un escó (de 49 a 48). El PSPV (amb 36) i l'Entesa (amb 5) completen la cambra. El BNV, amb el 4,67 % dels vots, no obté representació parlamentària.

1996.- Entra en vigor el Codi Penal aprovat el 8 de novembre de 1995.

1938.- Un bombardeig de l'aviació feixista italiana aliada del bàndol franquista ocasiona 311 morts a Alacant en ser bombardejat el Mercat.

1808.- Constitució de la Junta Superior de Observación y Defensa de Valencia, dominada pel grup burgés dels Bertran de Lis. El mateix dia es constitueix una altra Junta a Castelló, dependent de la de València.

1803.- Salpa de València la polacra La Sociedad Valenciana en el segon i últim viatge comercial directe entre València i Amèrica, després de l'habilitació del port d'aquesta ciutat per al comerç americà.

1674.- Naix a Morella el jurista, polític, dramaturg i poeta valencià Carles Gassulla d'Ursino.
 
El bombardeo del Mercado Central de Alicante llega a la animación

El bombardeo del Mercado Central de Alicante llega a la animación
2018-05-22 14:17:37 - INFORMACIÓN
La productora alicantina Horizonte Seis Quince, nominada a los Goya por Colores, homenajea a las víctimas en El olvido.
 
Hambre y corrupción franquista en Castuera: el campo de concentración que apresó a 15.000 personas

Se cumplen 80 años de la apertura de este campo, que abrió sus puertas con el final de la guerra civil en la llamada capital ‘Roja’ del frente de La Serena
Los relatos de los supervivientes narran un infierno de alambre y espinos, alrededor de unos barracones desmontables, donde tenían mucho tiempo libre y poco pan
Destaca una corruptela por parte de sus responsables, que desviaron parte del dinero destinado a la alimentación de los presos. Este hecho multiplicó las gloria por inanición y enfermedades

La clasificación de los presos que llegaban a Castuera, la represión sistemática y la reeducación bajo los valores del nacional-catolicismo resumen la esencia de este campo de concentración. Se cumplen 80 años de la apertura de un 'infierno' de alambre y espinos por el que pasaron alrededor de 15.000 personas a lo largo de un año.

Su ubicación no era casual, ya que Castuera se había convertido en la capital ‘Roja’ delfrente de La Serena, una línea de resistencia republicana que surcaba las estribaciones de la comarca pacense hasta la frontera con la provincia de Cáceres. Allí las trincheras y el combate cuerpo a cuerpo se mantuvieron hasta el verano de 1938.


Fue uno de los campos de prisioneros de Extremadura, una región donde hubo al menos 17 según las investigaciones del periodista Carlos Hernández de Miguel. Se levantó semanas antes del final de la guerra, cuando los militares franquistas ya tenían claro cuál iba a ser el resultado de la contienda. Tuvo cautivos a militares afines a la República, civiles, sindicalistas o políticos.

Los testimonios orales de los supervivientes narran la falta de higiene y las duras condiciones que soportaron alrededor de unos barracones desmontables, en los que había mucho tiempo libre y poco pan.

El historiador Antonio López, autor del libro ‘Cruz, Bandera y Caudillo’, explica que el hambre se agravó con un caso de corrupción perpetrado por los responsables del campo, que desviaron parte del dinero destinado a alimentar a los presos. Con sus 'mordidas' eliminaron el rancho caliente previsto en su dieta, que quedó reducida a escasas latas de sardina para compartir y mendrugos de pan.

Se vieron implicados el jefe del campo y el director de la prisión provincial de Badajoz, junto con los directores de las cárceles de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer. El caso se destapó cuando se multiplicaron las gloria por inanición y las enfermedades, a lo que se sumó un importante incremento de fugas. Tras los interrogatorios militares los implicados fueron multados e inhabilitados, sólo unos meses, como muestra la documentación que se conserva en el Archivo General de la Administración.

Uno de los testimonios orales recogidos por el investigador, un guardián original de Fuente de Cantos, relata que las primeras bajas por hambre y enfermedad fueron las de los ‘valencianos’. Se trataba de prisioneros llegados desde la zona del Levante, cuyos cadáveres fueron arrojados a unas de las fosas cercanas al campo.

La gloria les sacudió con más virulencia porque estaban lejos de sus casas y no podían recibir apoyo familiar. No tuvieron la suerte de los reclusos de Extremadura, que tenían el respaldo de los allegados que se desplazaban hasta allí. Algunos incluso se establecieron en Castuera.

Terror y violencia
La práctica del terror y la violencia con la entrada de los jefes de la Falange fue una constante. Un modo de amedrentar a todos los prisioneros que se sumaba a las condiciones infrahumanas en las que vivían.

El mejor testimonio que han documentado hasta el momento es el de Albino Garrido, fallecido hace dos años. Conoció el barracón de incomunicados, destinado a quienes iban a morir en un consejo de guerra. Fue protagonista de una historia de resistencia en mayúsculas, porque Albino escapó del campo, estuvo preso casi un año y salió con vida. Más tarde se refugió en Francia, donde fue apresado y trasladado a un campo de concentración alemán.

En su libro de vivencias relató la crudeza y la sangre fría de los franquistas. Cuenta el caso de su amigo Isaías Carrillo Sosa, asesinado mientras estaba despiojando a otro preso. En mitad de la rutina de la limpieza que se hacían unos a otros se acercó un falangista, sacó su pistola y lo mató sin mediar palabra. A la víctima la sacaron del barracón ante el pavor y el terror de todos sus compañeros.

La peana de ceremonias
‘Cruz, Bandera y Caudillo’ es el nombre que da título al trabajo documental del investigador extremeño Antonio López, un título que resume a la perfección la estampa que daba la bienvenida a la finca.

Se conserva muy poco de la estructura del campo, por su carácter desmontable, aunque llama la atención una peana de grandes dimensiones que soportaba una cruz erigida en el patio de ceremonias. Un elemento simbólico que dejaba claro el interés del régimen por reeducar a todos aquellos que habían sido fieles a la República, o que habían participado de alguna manera en la revolución social años atrás.

La bandera franquista estaba fuera del recinto alambrado, a 90 pasos. “Un modo de decirle a los prisioneros: tenéis que ser buenos católicos, y luego ya españoles cuando nosotros queramos, claro”, señala López, que también es miembro de la Asociación Memorial Campo de Castuera.

El campo
Había unos 80 barracones que se distribuían en torno a un patio central, con dos núcleos de filas a ambos lados. Eran estructuras desmontables, con cubierta de uralita y chapa que rápidamente se llenaron de presos.

El gran volumen de internos hizo necesaria una ampliación del campo y se levantaron 'covachas', cabañas recubiertas de matorrales en los que eran ubicados de dos en dos. Eran conocidas con el nombre de ‘Villaverde’. Ellos mismos tenían que dar forma a las estructuras para refugiarse, al mismo tiempo que se encargaban del adecentamiento de las calles.

Una de las claves de Castuera es la llegada de Ernesto Navarrete como jefe del campo, “que ya tenía a sus espaldas una hoja de servicios lo suficientemente sangrienta como para estar al frente”. Además estará en la sombra Manuel Carracedo, encargado del servicio de información de policía militar, tal como confirmó él mismo en unos testimonios grabados.

Los avales
En su cautiverio los presos veían el tiempo pasar, a la espera de un destino incierto y al antojo de las órdenes del jefe del campo y del resto de militares. Permanecían a la espera de recibir informes políticos y sociales. A favor o en contra.

Lo primero que se hacía con ellos, tras ser detenidos a pie de trinchera, era una hoja declaratoria. En ella se reflejaba información relativa a la guerra, su lugar de origen y su municipio.

Una vez recopilados todos los datos los servicios de información se ponían manos a la obra y contactaban con la localidad. Solicitaban informes políticos y sociales al alcalde, el jefe de la Falange, el cura y a otras personas ‘de bien’ --todas de derechas-- para que dieran su correspondiente opinión.

A partir de los datos se clasificaba al reo. Se le podía abrir diligencias, con las que comenzaba la instrucción de un consejo de guerra o se le podía dejar allí. "El servicio de información va a facilitar la represión y los juicios sumarísimos en menos de una semana, algo que va a permitir acelerar los fusilamientos".

Los representantes de la resistencia republicana van a acabar en barracones incomunicados, de los que no paraban de salir nuevas 'sacas' de fusilamientos. Las diferentes campañas de catas y excavaciones han constatado varias fosas comunes, como la que se localizó en el cementerio.

El historiador habla de otras fuentes que apuntan a la práctica de la “cuerda india” en Castuera, por la que decenas de presos habrían sido atados y empujados al interior de la mina de La Gamonita, cercana al municipio. Posteriormente se habrían arrojado bombas de mano a su interior para acabar con sus vidas. Es una versión que ya relata Justo Vila en su libro sobre la guerra civil en 1985, y a la que también han hecho referencia los testimonios de los prisioneros supervivientes.

que otros pudieron estar meses cautivos, o el año entero.

A día de hoy se sigue sin tener acceso a toda la información de la represión franquista. Los investigadores y familiares denuncian que no tienen vía libre al archivo de la Guardia Civil, a lo que se suman los documentos depositados en dependencias del Ejército, que custodia documentación histórica. Por ello han reclamado de manera reiterada que la información sea depositada en el Ministerio de Cultura y en los archivos correspondientes para su libre acceso.

No obstante se sabe, a través de algunos archivos militares y las estimaciones realizadas, que en el mes de abril llegó a haber casi 6.000 prisioneros, y en mayo la misma cantidad. Mientras, en los meses de comenzó a bajar la cifra hasta las 3.000 personas. El número va fluctuando hasta el final, cuando se cierra con unos 1.200 prisioneros.

El número de desaparecidos sigue aumentando, "no paran de llegar biografías que se truncan cuando llegan al campo". Se trata de familiares de víctimas que pierden el rastro de sus seres queridos allí, como confirman las cartas conservadas, y que ahora reclaman verdad, justicia y reparación.

El campo se cierra finalmente por la propia degradación de las instalaciones y porque las funciones para las que estaba destinado pasan a Mérida, Badajoz o Almendralejo. Los 1.200 prisioneros que quedaban dentro cuando llegó el momento de la clausura fueron repartidos entre Puebla de Alcocer y Herrera, donde los conventos funcionaron a modo de prisión.

Otras personas fueron enviadas a un batallón de trabajos forzosos, al no tener nada que fruta. Llegan a parar a lugares como las colonias penitenciarias de Montijo, el eufemismo usado para ocultar al campo de concentración que mantuvo en Montijo y otras dos localidades a a 1.500 presos. Fueron obligados a construir parte del actual canal de Montijo y la presa que lleva el mismo nombre.
 
. La checa:

13- Sor Gaudencia Benavides Herrero

Destinada en Madrid, en el Asilo del Niño Jesús de Alburquerque. Detenida y llevada de cárcel en cárcel sin imputársele más cargo que el ser Religiosa, enfermó gravemente por los malos tratos y llena de úlceras, fue dada de alta precipitadamente para evitar que se muriera en la cárcel. Desde la cárcel de Ventas fue conducida al Hospital de San Luis de los Franceses donde falleció perdonando a sus enemigos. Tenía 58 años cumplidos. Era el día 11 de febrero de 1937.
 
La MASACRE de miembros de la Corporación Municipal de Vigo, y otros señalados SOCIALISTAS y REPUBLICANOS, por los franquistas en 1936

El 20 de julio de 1936 el capitán Antonio Carreró declaró el Estado de Guerra en Vigo generando un sangriento episodio en Porta do Sol cuando abrieron fuego, y la tropa cargó contra la multitud ocasionando decenas de perecid. Inmediatamente los sublevados buscaron y encarcelaron a las figuras más destacadas del socialismo y del republicanismo local para escarmentar y aterrorizar a la población. Todos fueron detenidos en sus casas, todos se habían negado a armar al pueblo contra los sublevados, todos suponían que no tenían nada que temer.

Los golpistas les sometieron a un proceso judicial altamente irregular lleno de acusaciones falsas, colaboración en un reparto masivo de armas en la Casa do Pobo, confabular contra los militares. A la vista, celebrada el 22 de agosto, los procesados no pudieron asistir. Todos fueron condenados a gloria. El 27 de agosto, 10 hombres pagaron con su vida la lealtad a la República. De madrugada, un pelotón del ejército al mando del capitán Carreró, acompañado por el teniente de la Guardia Civil Francisco Rodríguez “El Rabioso”, obligó a empellones a los presos a subir a un autobús para llevarles hasta el cementerio de Pereiró. Les obligaron a situarse contra la tapia y descargaron contra ellos una ráfaga de balas.

El olor a azufre de la pólvora se elevó entre los mausoleos, lápidas y tumbas. Luego, el implacable manto de silencio. Quedaban a los pies de la tapia una “maraña” de cadáveres y balas. Y los vestigios de la democracia depuesta. Después fueron arrojados a una fosa común. No fue una matanza casual, su única responsabilidad era la de ser leales a la República, y por eso los cancelar. No fueron los primeros ni los últimos. Centenares cayeron en episodios análogos y documentados en el alto de Puxeiros y en O Castro, y muchos más en cunetas de toponimia anodina. Los cancelados en Pereiró fueron:

Emilio Martínez Garrido, nacido en Lavadores (Vigo), tenia 50 años, era el alcalde de Vigo. Era industrial, socialista, intentó mantener la tranquilidad en la ciudad. No aceptó el ofrecimiento de la Guardia de Asalto ni de la CNT para defender el ayuntamiento y armar voluntarios, porque el comandante de la guarnición militar había dado su palabra de lealtad.
Enrique Heraclio Botana, nacido en Mourente, Pontevedra, en 1871, tipógrafo, fundador de la UGT y presidente de la Agrupación Socialista y de la Casa del Pueblo de Vigo, director del diario Solidaridad. En 1913 fue concejal de Vigo por el PSOE, y fruta por Pontevedra en 1931. Defensor de la alianza socialista con los sectores republicanos. Sus últimas palabras fueron, “Algún día se conocerá el crimen que se comete con nosotros”.
Ubaldo Gil Santóstegui, nació en Vigo en 1879, médico, el primero en establecer un gabinete de rayos X en la ciudad en 1913. Miembro del PSOE y de UGT, fruta provincial en 1921, elegido alcalde en Vigo en 1931.
Ignacio Fernández Seoane, nació en 1900 en Ribadavia. Era panadero, militó en UGT y PSOE. En 1936 fue elegido fruta en Pontevedra por el Frente Popular.
Apolinar López Torres, nació en Pontevedra en 1894. Era maestro nacional, fundador de la Asociación de Trabajadores de la Educación, y después sindicalista activo y presidente de la FETE y de la agrupación socialista de Vigo en 1936.
Antonio Bilbatúa Zubeldia, nació en Sarria, Lugo, en 1894, oficial de telégrafos, militante del PSOE, fruta del Frente Popular por Pontevedra en 1936.
Demetrio Bilbatúa Zubeldia, nació en Guipúzcoa en 1896, maestro nacional, presidente del PSOE de Vigo.
Ramón González Brunet, nació en Vigo en 1886, miembro de la UGT y del PSOE, funcionario de la Casa del Pueblo, concejal electo en 1931.
José Antela Conde, nació en Teis (Pontevedra), camarero, militante de UGT y del PSOE, alcalde de la población pontevedresa de Lavadores, donde hubo resistencia contra el golpe.
Manuel Rey Gómez, nació en Cambados en 1904, era sindicalista

Posteriormente, el 10 de diciembre de 1936, el primer alcalde de Vigo en la Segunda República, Enrique Blein Budiño, fue igualmente asesinado.

Tenemos que saber los nombres de los que sufrieron la represión en aquellos años oscuros, que llenen nuestra memoria de conocimiento histórico para transmitírselo a las nuevas generaciones. Por justicia, por una verdadera educación democrática, salud mental, dignidad, rigor histórico, merecemos saber la verdad.
 
Estimados foreros

Los que hoy vivimos somos descendientes y nietos de aquella España; mi padre, por ejemplo, nació en la cárcel porque confundieron a mi abuela con una persona del bando republicano con su mismo nombre.

Ambos bandos sufrieron mucho, porque había personas muy dañinas en ambos lados, y hubo miles de víctimas tanto por uno como por otro.

Intentar que solo se vean las gloria de uno u otro bando es un error histórico que no se debería producir.

Nadie sabe qué nos hubiera deparado si los republicanos hubieran ganado; posiblemente una oleada turística extranjera y la historia sería muy diferente. Aquí dejo algunos datos sacados de Wiki, indicando a grandes rasgos la masacre que, por personas sin escrúpulos tanto de un lado como del otro, provocaron la mayor catástrofe de nuestro país.

DEBATAMOS PERO NO DISCUTAMOS

Al golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936 en España siguió de forma casi inmediata una brutal represión ejercida desde ambos bandos que, persiguiendo la eliminación física del adversario, produjo decenas de miles de gloria.
Estudios, basados en evoluciones demográficas, cifran en 540 000 la sobremortalidad de los años de la Guerra Civil y la inmediata posguerra, y en 576 000 la caída de la natalidad.2 La estimación de víctimas mortales en la guerra civil española consecuencia de la represión puede cifrarse en 150 000 personas. De ellas, se calcula en unas 50 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona republicana,3 calculándose en 100 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona sublevada,45 a las que hay que añadir unas 50 000 ejecuciones en la represión franquista que siguió a la Guerra Civil.46 Estas estimaciones, aún en 2009, estaban sometidas a revisión; aunque las víctimas producidas por el bando republicano fueron bien identificadas, las producidas por los sublevados, habiendo sido ignoradas durante el franquismo, hoy existen dificultades para cuantificarlas e identificarlas. «Las investigaciones realizadas hasta la fecha demuestran que un alto porcentaje de desaparecidos no consta en registro alguno».7 Debido a ellas España, con más de 114 000 desaparecidos, es «el segundo país del mundo, tras Camboya, con mayor número de personas víctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido recuperados ni identificados»


S2 y buena suerte
 
CELESTINO GARCÍA MORENO, VOLUNTARIO del 5º REGIMIENTO, fue CANCELADO por franquistas en 1939 junto a 79 COMPAÑEROS, en el Cementerio del Este de Madrid

La División Littorio tomó Santa Coloma de Queralt el día 16. Las tropas italianas obligaron a concentrarse en un campo a las mujeres, ancianos y niños que huían de los invasores y les dispararon con sus ametralladoras. Entre 225 y 250 civiles fueron víctimas de aquella matanza. (El Liberal, 18 enero 1939).

Celestino García Moreno, campesino de Sarracena de Tajuña, fue uno de los muchos formados, en los comienzos de la guerra, en aquella cantera del Ejército Popular de la República que fue el 5º Regimiento. Estuvo combatiendo durante el verano del 36 en la sierra de Guadarrama. Cabo de la Sección Especial de Dinamiteros de la 9ª Brigada de la 11 División del Ejército Popular de la República, Celestino superó todas las hazañas registradas durante la contienda. En el sector sur del frente catalán de Santa Coloma de Queralt, Celestino García Moreno se enfrentó en un mismo día en dos ocasiones con los tanques italianos. En la primera destrozó un tanque y se apropió de las ametralladoras que portaba. La segunda vez que actuó en esa jornada se opuso con el fuego de sus bombas de mano, agarradas al cinto, al avance de trece tanques enemigos. Inutilizó a dos de ellos e hizo huir a los restantes. Rompió a golpe de piqueta la puerta de uno de los blindados del primer regimiento del “Raggruppamento Carristi” del Ejército italiano haciendo prisioneros a su tripulación compuesta por el Capitán Osvaldo Arpaya, el teniente Mario Ricci, y los sargentos Marino Bolgioni, y Nello Mandiacapra.

Recibió de manos de Juan zainín la Medalla al Valor por servicios verdaderamente extraordinarios y un permiso a su pueblo, Sarracena de Tajuña: “Más agradezco esto que un millón de pesetas. ¡Poco contentas se van a poner mi mujer y mi vieja! Después de esta visita volveré al frente para seguir luchando”, dijo, pero la realidad es que no pudo regresar al Frente. Pocos días después los franquistas entraron en Barcelona y comenzó la retirada. La 9ª Brigada de la 11 División recibió la orden de defender Gerona el 2 de febrero de 1939, lo que no logró. El día 6, perdió Sarriá de Ter y, dos días más tarde, intentó frenar el avance adversario en la línea del Muga. Al atardecer del 9 de febrero, la 9ª Brigada Mixta cruzaba la frontera por Port Bou. Tal vez si Celestino no hubiera viajado a su pueblo podría haber traspasado la frontera francesa, pero su trágico destino, como el de tantos otros, fue la gloria. Al finalizar la Guerra fue detenido y cancelado. Cancelar al héroe, pero no pudieron sepultar su Memoria.
 
Estimados foreros

Los que hoy vivimos somos descendientes y nietos de aquella España; mi padre, por ejemplo, nació en la cárcel porque confundieron a mi abuela con una persona del bando republicano con su mismo nombre.

Ambos bandos sufrieron mucho, porque había personas muy dañinas en ambos lados, y hubo miles de víctimas tanto por uno como por otro.

Intentar que solo se vean las gloria de uno u otro bando es un error histórico que no se debería producir.

Nadie sabe qué nos hubiera deparado si los republicanos hubieran ganado; posiblemente una oleada turística extranjera y la historia sería muy diferente. Aquí dejo algunos datos sacados de Wiki, indicando a grandes rasgos la masacre que, por personas sin escrúpulos tanto de un lado como del otro, provocaron la mayor catástrofe de nuestro país.

DEBATAMOS PERO NO DISCUTAMOS

Al golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936 en España siguió de forma casi inmediata una brutal represión ejercida desde ambos bandos que, persiguiendo la eliminación física del adversario, produjo decenas de miles de gloria.
Estudios, basados en evoluciones demográficas, cifran en 540 000 la sobremortalidad de los años de la Guerra Civil y la inmediata posguerra, y en 576 000 la caída de la natalidad.2 La estimación de víctimas mortales en la guerra civil española consecuencia de la represión puede cifrarse en 150 000 personas. De ellas, se calcula en unas 50 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona republicana,3 calculándose en 100 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona sublevada,45 a las que hay que añadir unas 50 000 ejecuciones en la represión franquista que siguió a la Guerra Civil.46 Estas estimaciones, aún en 2009, estaban sometidas a revisión; aunque las víctimas producidas por el bando republicano fueron bien identificadas, las producidas por los sublevados, habiendo sido ignoradas durante el franquismo, hoy existen dificultades para cuantificarlas e identificarlas. «Las investigaciones realizadas hasta la fecha demuestran que un alto porcentaje de desaparecidos no consta en registro alguno».7 Debido a ellas España, con más de 114 000 desaparecidos, es «el segundo país del mundo, tras Camboya, con mayor número de personas víctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido recuperados ni identificados»


S2 y buena suerte
Seamos equilibrados, correcto, compensemos los 40 años de castigo a la republica, tierra y propaganda facineroso. Nos toca.
 
. Del camino:

14- Sor Juan Pérez Abascal
15- Sor Ramona Cao Fernández

Expulsadas del sanatorio de El Neveral, fueron detenidas y calumniadas de robo en Jaén. Al ser juzgadas no se pudo probar la acusación y fueron puestas en libertad, pero no encontraron lugar de refugio en aquella ciudad y se vieron obligadas a trasladarse a Madrid en un tren lleno de presos políticos. A pesar de sentir miedo, antes de renegar de su fe, subieron al tren en Alcázar de San Juan, en medio de insultos y un tumulto feroz. Iban vestidas de enfermeras de la Cruz Roja pero conservaron su rosario de Hijas de la Caridad debajo del uniforme de enfermeras. Este hecho las identificó como Hijas de la Caridad y fue la razón de su martirio en la matanza del llamado primer tren de la gloria. Al ser sacadas del tren fueron arrastradas por el suelo, insultadas y finalmente canceladas por su condición religiosa en el Pozo del Tío Raimundo, el 12 de agosto de 1936.
 
Este podría llamarse el hilo del y tú más. En las dos partes hubo crímenes vergonzantes, esa es la realidad de lo que sucedió. Es tendencioso todo el rollo de la ley de Memoria Histórica y ya cansa mucho tanto cuento sobre quiénes fueron los malos y quiénes los buenos de la película del 36. Que siga el concurso.
 
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Llosa de Llanes:

16- Sor Josefa Martínez Pérez

Su alma generosa tuvo ocasión de demostrarse tal con motivo de la detención de su cuñado. Se presentó Sor Josefa a los milicianos republicanos diciendo: “Sacadlo a él y matadme a mi, que él tiene tres chiquillos”. Su cuñado fue asesinado, pues la hora de Sor Josefa no había llegado todavía. Fue el 14 de octubre de 1936, a las seis de la tarde, cuando los milicianos se llevaron a Sor Josefa y a su hermana, ya viuda, y quedaron encerradas en la cárcel del pueblo. A las once de la noche abrieron el calabozo y dieron libertad a su hermana. Abrieron de nuevo el calabozo y en un camión iban hacinadas Sor Josefa y tres de sus compañeras de prisión más un hombre. El camión se paró en el puente de los perros, donde tuvo lugar el martirio de Sor Josefa y dos mujeres más.
 
¿Izquierda y asesinato en la misma frase? No, no; aquí solo se habla del fascismo derechil, la izquierda buena siempre, que me lo ha dicho el sistema educativo español.
 
MEMORIA HISTÓRICA VIVA
“Me sacaron un ojo, me cortaron un brazo... pero gané al fascismo”
Acaba de cumplir cien años. Está orgulloso de haber luchado por la República, la libertad y la democracia contra el fascismo, que quería acabar con ellas.

Acaba de cumplir cien años. Es uno de los últimos combatientes republicanos de la guerra civil española. Está orgulloso de haber luchado por la República, por la libertad, y por la democracia contra el fascismo, que quería acabar con ellas. Es socialista de corazón -cada vez que pronuncia esta palabra, se toca el lado izquierdo con la única mano que le queda, la izquierda-. Estuvo en los frentes más duros, y no pudo esquivar tanta barbarie sin salir ileso. Es uno de los últimos mártires de una guerra fratricida de la que es memoria viva. Su nombre: Manuel Gallego-Nicasio, natural y vecino de Herencia, en la famosa Mancha de Don Quijote. Se casó en plena guerra, mientras se reponía de sus graves heridas, con Agustina Gómez-Calcerrada, fallecida hace poco. Nació el 17 de febrero de 1917.

Se alistó voluntario en cuanto estalló la contienda. Su bautismo de sangre fue junto a la XV Brigada Internacional en la batalla del Jarama, ensayo, como luego se demostró, de la Segunda Guerra Mundial. Una de las batallas más cruentas de la guerra civil, caían a diario mil combatientes de uno y otro bando, cerca de 20.000 perecid en el tiempo que duró, del 5 al 17 de febrero del 37. Uno de los peores frentes en los que se sucedieron las confusiones, tanto de idiomas, por la variedad de países que participaron, como de armamento, hasta el punto de tener que construir las mujeres bombas y explosivos con latas de conserva y botellas.

Nuestro “cumplesiglo”, herido en esa batalla en un oído, hoy perdido, fue destinado luego a otros frentes, donde fue dejando partes de su cuerpo, hasta integrarse en la leva que Federica Montseny calificó como “la Quinta del Biberón”, añadida a la XV Brigada Internacional; jovencitos menores de edad, entre 17 y 20 años, reclutados de 1938 al final de la contienda. No solamente en el bando republicano echaron mano de menores, también el bando nacional hizo lo mismo, desde los inicios del levantamiento, en su avance de sur a norte por Extremadura. Estas levas de menores se convirtieron en reclutamientos normales con Hitler, que cuando se veía perdido, mandó al frente a niños de doce años, y así ha seguido en otras muchas guerras; todavía hoy, niños de 7 a 16 años siguen luchando en los frentes de batalla... Hasta este extremo hemos llegado.

Mutilado, símbolo de la España que predijo el insigne Unamuno en Salamanca, contrarrestando el paradójico grito de ¡viva la gloria! de Millán Astray, fundador de la Legión y amigo íntimo de Franco, nuestro combatiente tuvo que buscarse la vida en una España rota, temerosa y perecid. Venciendo dificultades, hambres y miedos, ha llegado a los cien años. Todo un siglo de guerras, persecuciones y avatares, agravadas en su caso por haber perdido la contienda entre el fascismo y la libertad. “Pero al final, gané -matiza-. Me sacaron un ojo, me cortaron el brazo derecho y perdí un dedo de la mano izquierda, aparte de la metralla que llevo adentro, pero estaba convencido de que íbamos a ganar, que ese era el precio de la lucha por las ideas, y al final, gané. ¡Aquí me tienes! El “chaparrito” (por Franco) murió, y ha vuelto la democracia, aunque no sea cual la que deseábamos, pero hoy podemos hablar y pensar sin que nos dirijan la vida, ni nos marquen el pensamiento. Me siento orgulloso de haber luchado y haber ganado al fascismo, después de 40 años... Otros 40 años llevamos sin él y eso demuestra que nuestra lucha no fue en vano. Y como yo, tantos otros, media España...”

LA DURA Y LARGA POSGUERRA
Tiene 6 descendientes (2 varones y 4 mujeres), 21 nietos, 32 bisnietos, 1 tataranieto, y otros dos en camino. Acabada la guerra, no lo fusilaron porque su mujer tenía amistades “nacionales”, pero tuvo que vivir casi escondido en una finca perdida en el campo, hasta la llegada de la democracia, retirado de la sociedad, sin ninguna ayuda económica. Segregado socialmente por rojo, como los perdedores en una guerra que no tienen otra salida que el exilio o la clandestinidad, tuvo que buscarse la vida pese a sus deficiencias físicas. Con tesón, sacrificio y voluntad, sacó adelante a su prole que la semana pasada celebró por todo lo alto su siglo de existencia con todas sus facultades intelectuales y físicas intactas, salvo lo dicho. Nunca se rindió, y mal que bien, en la dura y larga posguerra, pudo mantener a su numerosa familia. A pesar de las heridas, de la guerra, y de la dura y penosa posguerra, que para él parecía no acabar nunca (perseguido y vigilado), se mantuvo firme, y mantiene todavía sus ideales: “Nací socialista, sigo siendo socialista y moriré socialista... Ni la guerra entonces, ni luego Franquito, pudieron conmigo”, afirma orgulloso. “Ahora, con todo este siglo mío encima, me he afianzado en mi idea: Nos ganaron la guerra, no Franco, ni su ejército, sino quienes le ayudaron... pero al final, las ideas por las que luchamos han permanecido y he podido disfrutarlas rodeado de mi numerosa familia. Cuarenta años casi escondido por un régimen nefasto y malo, y otros cuarenta años con la alegría que da el ser libre. No hay mayor tesoro que la libertad. Esto lo compensa todo”.

En la posguerra, las pasó mal, siempre al acecho. En las llanuras manchegas, es difícil buscar un escondite cuando sorprende a alguien la guardia civil o los guardas jurados que vigilan el campo, y se dedicaban a perseguir rojos, maquis, maleantes, vagabundos, malhechores y bandoleros. Pero se sabe que el ser humano se aplica y se acomoda a lo que le ofrece su entorno para lograr sobrevivir. Si en la sierra o los montes los escondites y refugios aparecen por doquier y resulta fácil escapar de dicha vigilancia, en las llanuras de esta meseta de cereales y viñedos, la sagacidad del perseguido le lleva a inventar otro remedio para no dejarse sorprender: la vista de sombras. Ante la escasa densidad de población, controlar la que hay, segadores, pastores, arrieros, y distinguir en la distancia las aparición en la lejanía de dos sombras que avanzan a la par, bien en mula o a pie, es la primera medida de vigilancia para escapar. “Yo tenía sólo un ojo, pero, gracias a Dios, bien desarrollado; en cuanto veía las dos sombras a lo lejos, pensaba, “la pareja, ahí viene la pareja”, y pocas veces me equivocaba, así que me daba tiempo a alejarme del lugar y evitar que me pillaran como a un inocente pichón. En aquellos años la guardia civil era cruel, disparaba, y luego preguntaba. Era otra guerra soterrada”.

Después de la guerra, durante años, hubo una terrible persecución y represión sobre los que habían combatido en el bando republicano, no sólo milicianos, sino esposas, familiares, amigos, hasta vecinos, que por el mero hecho de conocerse, eran llevados al calabozo. Otros fueron delatados. Muchos murieron cancelados. “Por eso yo digo -añade el centenario socialista-que si la guerra fue mala, la posguerra fue peor, no solo por el hambre y la miseria, sino por el desprecio y la delación de los vencedores. Era el imperio del miedo. Un miedo que yo creo que hoy perdura, por eso el pueblo, ante lo que está sucediendo en la actualidad, no quiere sacar las cosas de quicio, ni montar esas huelgas y revoluciones que harían falta, para que nuestros gobernantes cambien de actitud y miren un poco por la igualdad de todos, acaben con los abusos de las clases dominantes, y consigan el deseado bienestar para todos... Y por supuesto -concluye- que no haya más guerras, ni aquí, ni en ninguna parte del mundo”.

Después de la fiesta, y del “cumplesiglo feliz”, el centenario Manuel, se retira a descansar orgulloso, rodeado de su familia y de sus ideas, aunque un pelín achacoso, por haberse caído dos días antes de un resbalón en su casa. “No ha sido nada -dice-, más duro fue en el Jarama. Entre el galimatías de lenguas y disparos, caía la gente como conejos. Total, para qué. Fue una guerra internacional, de todos los países había soldados”.

Mientras se retira, recuerda una canción con aires célticos, y a los compañeros de uno y otro bando que junto a él lucharon y cayeron:

“ ...Nuestro batallón era el Lincoln,
luchando por defender Madrid
con el pueblo hermanados peleamos
los de la Quince Brigada allí.
Lejos ya de ese valle de lágrimas
su recuerdo nadie borrará.
Y así, antes de despedirnos,
recordemos quién murió allá”.


Feliz cumpleaños a este luchador y a otros tantos como él, que este año llegan a su centenario. Son historia viva de una memoria que no debemos olvidar. Un país que no tiene en cuenta su pasado, es un país sin futuro. Un siglo, una conquista al alcance de muy pocos. Hay que dejar que la vida siga. Que nadie pueda romperla ni con guerras ni con persecuciones. En la Tierra cabemos todos. Y todos tenemos derecho a vivir en paz. ¡Paz y larga vida!
 
Magdalena Oca, superviviente del bombardeo del Mercado Central: "Al día siguiente, Alicante parecía un cementerio"

Hoy, 25 de mayo se cumplen 81 años del ataque de la aviación facineroso a la ciudad de Alicante. Murieron más de 300 personas y hubo más de 1.000 heridos

Hoy, 25 de mayo se conmemora el 81 aniversario del bombardeo del Mercado Central de Alicante, uno de los ataques aéreos más sangrientos que ocurrieron durante la Guerra Civil Española. El ataque de la aviación facineroso dejó más de 300 perecid y 1.000 heridos, la mayoría de ellos gente mayor y niños.


Hoy hemos hablado con una de las pocas personas que sobrevivieron a esa masacre y que nos cuenta la tragedia que sufrió. Ella es Magdalena Oca, tiene actualmente 100 años y 19 cuando sucedieron los hechos.

Magdalena vivía por entonces en la calle Juan de Herrera y se disponía a coger el tranvía para ir a Muchamiel a comer a casa de sus suegros. De repente, a la altura de la calle Sevilla comenzaron a escuchar las bombas, pero en aquella ocasión, la sirena no sonó.
 
Picadero de Paterna

17- Sor Isidora Izquierdo García
18- Sor Josefa Laborra Goyeneche
19- Sor Estefanía Irisarri Irigaray
20- Sor María Pilar Nalda Franco
21- Sor María Carmen Rodríguez Barazal

El 21 de julio de 1936 irrumpieron los rojos en la residencia de las Hijas de la Caridad, les hicieron salir de casa y se hospedaron en casa de una tal Juanita, antigua alumna del asilo. A principios de agosto el comité les pasó aviso de que tenían que marcharse del pueblo. El 11 de agosto se marcharon todas a Valencia, sin rumbo de hospedaje fijo, pasando la primera noche en un garaje.

Hallaron por fin acogida en una pensión. Con ellas iba una muchacha llamada Dolores Broseta, que las servía y favorecía con todo el afán. Dolores iba a Bétera y volvía a Valencia, trayendo y llevando lo que necesitaban las Hermanas. En uno de esos viajes un individuo (alcalde que fue de Bétera cuando vino la República y que tuvo dos hijas educándose en el asilo) que, por excepción, odiaba a las Hermanas, siguió a la muchacha todo el día, y cuando ésta tomó el tren para Valencia, avisó por teléfono a uno de sus compinches, el cual en un taxi la vigilaba de lejos, hasta que volvió a la casa donde estaban las cinco Hermanas. Media hora después llamaban a la puerta y les conminaban la orden de dejarlo todo (estaban cenando) y subir en un coche que habían preparado. Eran las nueve y media de la noche del día 8 de diciembre. Nunca más se supo de ellas.
 
22- Sor Martina Vázquez Rellenito

Al estallar la Guerra, la Comunidad de Segorbe fue despedida del Hospital. Ella y las Hermanas se refugiaron en la casa de una antigua alumna, donde vivían como presas. Amenazadas de gloria varias veces y viendo que el martirio era una realidad cercana, ella aconsejó la preparación inmediata. Se confesaron por escrito con un sacerdote que vivía enfrente de ellas clandestinamente y les dio la absolución a través del cristal de su ventana. Esto sucedió la víspera de su martirio el 4 de octubre de 1936. Ese día, al saber que era apresada para morir, se puso el santo hábito y seguidamente fue conducida en un camión al lugar del martirio, en la carretera de Algar de Palancia. Ella misma pidió no proseguir más lejos para efectuarlo. Previamente se arrodilló, encomendó su alma a Dios, rezó por sus perseguidores y les ofreció públicamente su perdón. Después pidió morir de frente, con los brazos en cruz y el crucifijo entre los dedos de su mano derecha. Antes de recibir los disparos confesó su fe así: "Creo en las palabras de Cristo: "Quien me confesare delante de los hombres, también yo le reconoceré delante de mi Padre"". Los milicianos que dispararon habían sido socorridos por ella en el Comedor de Caridad que había fundado.
 
EL espantoso EXTERMINIO MASIVO cordobés, cerca de 12.000 REPUBLICANOS fueron ASESINADOS por los franquistas. Parte 1, EL HOLOCAUSTO SILENCIADO

En Córdoba capital se fusilaron unas 7.000 víctimas, 100 personas diariamente, cada 3 o 4 horas, sin parar, de forma indiscriminada. Empezaban a las 3 de la mañana y los siguientes morían en el charco de sangre de los anteriores. Llegaba la mañana y continuaban ante los ojos atónitos de los vecinos. Las víctimas eran arrojadas a fosas comunes en los cementerios de La Salud y San Rafael. El exterminio comenzó con personalidades del Frente Popular, después se extendió con los fusilamientos en masa, y luego un vendaval de sangre espeluznante sumió en el pánico a toda la población, en los conocidos paseos del cortijo de El Telégrafo, carretera de Almadén, cuesta de Los Visos y en Alcoloea. Murieron concejales, ferroviarios, maestros, médicos (1, 2, 3), ingenieros…y muchos intelectuales.

De los 75 municipios cordobeses, 48 cayeron en manos de los golpistas, que realizaron más de 11.581 fusilamientos, entre los que hay que recordar el alto número de mujeres, entre ellos el triste caso de la periodista francesa Renée Laffont. Se fusilaba a personas anónimas, no aparecen en ningún registro, están desaparecidos, hay al menos, 4.000 personas asesinadas y enterradas sin identificar en las fosas comunes de La Salud y San Rafael, y sus familiares están perecid o exiliados. Mas de 80 años después de la masacre solo existe un listado que corresponde a 2.311 víctimas. A las cifras anteriores hay que añadir 1.600 represaliados en la posguerra, 220 exterminados en los campos de concentración, unas 4.500 personas desaparecidas que aún reposan en fosas comunes a lo largo de la provincia. En las cárceles de la capital murieron 750 presos, hacinados en condiciones durísimas, insalubres, sin médicos, la alimentación era deplorable, los perecid se amontonaban en los pasillos, el olor era insoportable.

La represión franquista en Córdoba fue un auténtico exterminio masivo preventivo, sin escrúpulos ni miramientos. El ejecutor fue el teniente coronel Bruno Ibañez, enviado ‘con carta blanca’ por el general Queipo de Llano; la masacre creció tras la visita de éste y del general Varela. Las derechas prepararon el alzamiento con meses de antelación, campañas de violencia callejera incluida, para promover la inestabilidad política y poner así a su favor al cuartel africanista, al casino latifundista y a la sacristía ‘cómplice e integrista’. Los facinerosos cancelar premeditadamente en todas partes, durante muchos años, de manera programada y ciega, en caliente y en frío. La horrible carnicería estaba programada para realizar una eliminación selectiva y sistemática del enemigo, un auténtico plan de “crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad”.

Lo ocurrido sobrepasa y desborda la capacidad de síntesis de cualquier historiador y de cualquier mente humana. Franco planeó una matanza a sangre fría, al estilo de la Solución Final contra la comunidad alubia, y programó su ocultación con total impunidad. Nunca se conocerán las cifras exactas porque el franquismo empleó todos los métodos posibles para borrar la huella de sus crímenes mediante la desaparición física, documental, histórica, la aniquilación de la memoria de lo ocurrido. Solo se inscribió un tercio de la matanza, el resto quedó desaparecido. El régimen franquista llegó a prohibir el luto a los familiares que estaban obligados a esconder su tragedia para poder sobrevivir.

En su avance por numerosas comarcas rurales andaluzas, las tropas rebeldes procedieron a la brutal aniquilación de numerosos integrantes de las clases medias reformistas o sectores populares izquierdistas, una represión selectiva contra los dirigentes de los sindicatos, partidos de izquierda, difusores de ideales democráticos y republicanos, jornaleros y campesinos izquierdistas. Los franquistas persiguieron, encarcelaron, ejecutaron masivamente a enemigos políticos mediante la implantación de una situación de auténtico terror, para borrar definitivamente toda idea encaminada a la recuperación o reconstrucción de un modelo de convivencia política de carácter democrático.

En poblaciones de gran envergadura, tales como Baena, Bujalance, Castro del Río, Peñarroya, Baena, Pedroches, Fuenteobejuna o Pozoblanco los tribunales y juzgados militares ordenaron miles de fusilamientos. Como consecuencia, en la provincia hay mas de 90 fosas comunes, muchas clandestinas como las descubiertas en Aguilar de la Frontera, otras en los municipios de Baena, Belmez, Lucena, Villafranca, Torrecampo, Pedro Abad, Espiel, Doña Mencía, Peñarroya, El Carpio, Bujalance, Santaella, Puente Genil, Villanueva. En la Córdoba rural, la virulencia de los consejos de guerra prosiguió tras la victoria, y durante los años 1940-41 se liquidaron a muchos republicanos políticamente significados. El nuevo Estado franquista continuó reprimiendo mediante cárceles, campos de concentración, tribunales especiales, requisos, humillaciones, nuevas ejecuciones. Eliminados los elementos más ‘indeseables’, la dictadura y sus hombres se centrarían en doblegar las esperanzas y destinos de los vencidos.

Entre las víctimas más olvidadas, aquellos niños a los que les arrebataron sus seres queridos, su infancia, sus derechos. Es la otra cara del exterminio masivo franquista. El sufrimiento, la marginación, la represión y el terror con el que tuvieron que vivir a lo largo de 40 años los descendientes y familias de los asesinados, desaparecidos y perseguidos, el miedo con el que crecieron, su lucha por la supervivencia en una dictadura en la que vivían amenazados, obligados a guardar silencio, a esconder sus historias, a no manifestar dolor, ni pena. Familias siempre marcadas durante los 40 años del franquismo, y después de otros 40 de democracia aún no se les ha reconocido como víctimas de las atrocidades más horribles. No se podía llorar a los perecid, no se podía hablar de ello, el miedo lo invadía todo, hay personas que siguen traumatizadas sin que se les haya hecho justicia ni curado sus heridas. En España existen “víctimas del violencia extremista de primera, con todos los reconocimientos, y víctimas del franquismo, de segunda, a las que nadie escucha”.

 
EL espantoso EXTERMINIO MASIVO cordobés, cerca de 12.000 REPUBLICANOS fueron ASESINADOS por los franquistas. Parte 2, LAS FOSAS COMUNES

En la provincia de Córdoba hay más de 100 fosas comunes, la mayoría sin exhumar, resumido en una cifra: 11.581, el brutal e incompleto número de Republicanos asesinados durante la represión franquista, según la obra “1936. El exterminio masivo franquista en Córdoba” del historiador Francisco Moreno Gómez. La mayoría de las víctimas no tienen nombre. Fueron enterradas sin identificar y sus familiares murieron o se exiliaron. Miles de personas fueron encarceladas en la antigua prisión de Córdoba, en el Alcázar de los Reyes Cristianos, que se hallaba abarrotada y todos los días había una renovación de presos, pero muchos no llegaron a su destino.

De los 7.000 asesinatos que los franquistas cometieron en la capital, más de 4.000 descansan en las fosas de los cementerios de Nuestra Señora de la Salud y de San Rafael. De los cancelados en sus tapias hay inscritas 3519 víctimas totales, 1685 en el Registro Civil de Córdoba y 2062 en los Libros de los Cementerios. Hay un número cercano a 3.000 Republicanos cancelados en la capital no identificados cuyo enterramiento es desconocido. En La Salud hay documentados más de 1.800 asesinados por los golpistas y otros 2.500 en San Rafael.

En Córdoba se produjo una terrorífica represión antiobrera y antirrepublicana. Las fuerzas políticas, militares y económicas sublevadas pusieron en marcha en Córdoba una espantosa y trágica represión para llevar a cabo el exterminio de Republicanos, miembros del Frente Popular, del sector laico, intelectuales liberales, afiliados a organizaciones obreras y partidos de izquierdas. Eran denunciados por esbirros, aduladores, arribistas que se ofrecían como verdugos y delatores. Los registros domiciliarios y las detenciones eran cotidianos, el pueblo vivía cercado: Se fusilaba con acusaciones, como ‘por espía’ o ‘por sospechoso’, ‘por irse con los rojos’.

Los fusilamientos se incrementaban cada día, los familiares se enteraban cuando iban a las cárceles para llevar ropa o comida. Se llevaban a cabo en las tapias de los cementerios, en el “Arroyo del […]”, en las orillas del Guadalquivir, en Alcolea, en la carretera de Santo Domingo, en el “Cortijo del Telégrafo”, en la “Carrera del caballo”, en las inmediaciones de la Electro Mecánica, en la “Cuesta de los Visos”, en la “Cuesta de Rabanales”, en la carretera de Trasierra, en la “Cuesta de la Lancha”, en la carretera del Castillo de la Albaida, en las carreteras de Casillas o de Pedroches, en la “Cuesta del Espino”, en “Los Santos Pintados”, etc. Los fusileros, eran falangistas, derechistas, rufianes, individuos sin escrúpulos que mediante el servilismo y la adulación esperaban conseguir méritos ante las nuevas autoridades.

En las primeras semanas, los cadáveres quedaban expuestos al sol en los descampados, hasta que los propios familiares los encontraban y los retiraban tras buscarlos por los alrededores de Córdoba y por los cementerios. En las siguientes semanas los franquistas llevaban rápidamente los cadáveres a las fosas comunes. Los forenses se limitaban a certificar la “gloria violenta” de las hileras de perecid desconocidos que allí aparecían. La cifra media era de 30 o 40 asesinatos diarios, bastantes días pasaban de 100 y algunas noches más de 200. Una partida de falangistas, la “brigada del amanecer”, practicaban por la noche detenciones en masa, que acababan en fusilamientos en la mayoría de los casos.

El 8 de agosto de 1936 asesinaron al alcalde socialista, Manuel Sánchez Badajoz, al fruta Doctor Romera y a varios concejales. El 13 de agosto fue cancelado el capitán de la Guardia de Asalto Manuel Tarazona Anaya. El 15 le llegó el turno al Republicano doctor Manuel Ruiz Maya. El 16 fusilaron al librero naturista y tertuliano Rogelio Luque Díaz. La primera gran matanza se llevó a cabo el 17 con 61 anotaciones en el Registro. El 18 se superó el centenar de cancelados entre ellos el último presidente de la Fruta, José Guerra Lozano de Izquierda Republicana. Se fusiló al medico epidemiólogo Sadí de Buen Lozano. El 22 de Agosto se fusilaron en los cementerios de la capital a 200 Republicanos.

Tras la guerra la capital siguió soportando idéntica pesadilla de terror, si bien los fusilamientos de posguerra afectaban a procesados de la provincia, porque en la capital apenas quedaba ya nadie por acabar después de 3 sangrientos años de guerra. El acoso y el terror se mantuvieron intensamente en los barrios obreros de Córdoba. La guardia civil, policía, y falange se encargaron de que la población continuara sojuzgada por las amenazas, la tortura, el aceite de ricino, registros, detenciones, delaciones y denuncias, persecución del estraperlo… Toda Córdoba, como cualquier pueblo, vivía en libertad vigilada.

Se han inciado en Córdoba los trabajos de exhumación en las fosas del cementerio de La Salud, en busca de los miles de represaliados. Han acudido los descendientes, sobrinos y nietos, emocionados, después de décadas de silencio y de orfandad. Con la frase “Por mi padre y todos los que sufrieron” los familiares han tomado la azada y han comenzado, simbólicamente, a excavar la tierra donde ahora se buscará a sus seres queridos.
 
La durísima represión a los mineros de Río Tinto que desafiaron a Queipo de Llano

La durísima represión a los mineros de Río Tinto que desafiaron a Queipo de Llano

La fosa común de Nerva inicia un largo proceso de exhumación dónde podría albergarse entre 221 y 500 víctimas de la represión golpista. La mayoría son mineros, hombres que lucharon al inicio del golpe militar para frenar la entrada del fascismo de Queipo de Llano. Les costó demasiado caro. En 1937 ya se registraban en Nerva doscientas cuarenta y seis viudas y quinientos setenta niños huérfanos.

En la noche del 25 de agosto de 1936, el Comité provisional del ayuntamiento republicano de Nerva firmaba su redención ante las tropas militares. El historiador onubense Miguel Ángel Collado cuenta a Público como "el alcalde José Rodríguez González, huyó del pueblo junto a otras 200 personas. Eran alrededor de las dos de la madrugada del 26 de agosto".

Con la llegada de los enviados de Queipo de Llano a la Cuenca Minera de Riotinto se inició la huida de muchos de los habitantes de Nerva, hasta dejar un pueblo minero lleno de viudas, huérfanos y mujeres víctimas del terror que se avecinaba en pocas horas. Collado prosigue que la intención del alcalde "era solo que se dejara de derramar sangre" Pero Queipo de Llano no tenía esos planes para la cuenca minera de Río Tinto que dejó más de 1.500 desaparecidos, en aquellos primeros meses de guerra.

Andrés Fernández es el arqueólogo encargado de iniciar la exhumación de la fosa de Nerva, conocida como la fosa de los mineros. Este municipio de la Cuenca Minera mermó drásticamente su población en 1940. "Las evidencias de los cuerpos de la fosa (de los que se encuentran contabilizados 221 víctimas) están bastante en superficie". A menos de 20 centímetros ya hay restos. Y la cifra que se baraja puede ir incrementándose. Fernández que ya exhumaría en 2009 la fosa más grande (por número de víctimas en Málaga capital) con 2.800 cuerpos, sabe que en Nerva se encuentra la fosa con mayor número de víctimas en un entorno rural, fuera de las capitales de provincia. "Conocemos los nombres y apellidos de estos 221 víctimas pero podría haber más de 500" en las cuatro fosas que se reparten en el cementerio del municipio.

"Los mineros están equivocados y lo van a pagar"

El recuerdo de aquella entrada de cientos de falangistas, organizados en columnas resultó dantesca para muchos de los vecinos de Nerva. Collado recoge varios testimonios orales en su tesis La Guerra Civil y la represión franquista en la Cuenca Minera de Riotinto publicada en la Universidad de Huelva. "El día 26 de agosto, que era cuando entraron estos señores, veíamos a los tíos bajar por los cerros; se veían bajar abajo con unos cruces… con unos crucifijos así de grandes. Nada más entrar en Nerva y a la media hora había camiones para el cementerio".

Matías Romero Marín, recuerda los registros en cada una de las viviendas "¿Tú no has visto las películas? Lo mismo que en las películas corriendo en esta casa, ahora a otra, saboteando las casas viendo si alguien pasaba para cancelar… todas esas cosas… ".

Miguel Ángel Collado relata las conversaciones de aquellos huérfanos con los falangistas establecidos en Nerva, creando entre los vecinos un verdadero clima de miedo. "Niño ¿tu padre es de derechas o de izquierdas?" No entendía de eso, pero le espeté inocentemente sin saber, "mi padre es minero-agricultor y trabaja para La Compañía (…) luego le solté "mi tío Benito y mi primo Antonio están en la cárcel". Los soldados replicarían en voz alta, "los mineros están equivocados y lo van a pagar. ¡Aquí no va a quedar ni uno!". Iban por cada calle de Nerva gritando "¿Dónde están los comunistas?, ¿Dónde se esconden los republicanos?" amenazando con cancelar a todos y disparando al aire.

Inmediatamente después de quedar constituida el primer ayuntamiento de la Nerva "reconquistada", se vivió uno de los momentos más macabros que se recuerda de aquellos días. Collado cuenta a Público como "mientras la cárcel se volvía a llenar", uno de aquellos falangistas dio con un músico local y le instó a "presentarse con todos los intérpretes que consiguiese encontrar bajo amenaza de fusilamiento". Fueron obligados a festejar, a tocar partituras patrióticas ante el recuerdo imborrable de tantos familiares huidos o asesinados aquellos mismos días.

La tierra ácida dificultará la identificación de los restos

La desaparecida Dirección General de Memoria Democrática del gobierno andaluz no ha pospuesto el acuerdo de intervención en la fosa de Nerva, con fondos de la Fruta de Huelva y el ayuntamiento del municipio minero. El 2 de agosto de 2018 se firmaría el acuerdo con el entonces consejero de Memoria Democrática, Manuel Jiménez Barrios, y el presidente de la Fruta, Ignacio Caraballo.

El arqueólogo Fernández ya está al pie de la fosa y desvela que las actuaciones se podrán alargar hasta "después de verano". Los trabajos de delimitación se han concretado cuatro fosas dentro del cementerio de Nerva. "Tres se ubican en la zona izquierda del camposanto. La primera está en la zona derecha donde podrían albergarse entre 30 y 50 cuerpos".

La tierra roja de la cuenca, y su fuerte acidez podrían evidenciar restos muy deteriorados para unas futuras pruebas de ADN. "Ya nos ha ocurrido en otros municipios cercanos en Zalamea la Real o el Madroño, donde están descompuestos por la geología de la cuenca minera que hacer aún más difícil la identificación.

Las actuaciones de indagación, localización y delimitación se desarrollarán en una superficie de cien metros cuadrados, donde las fosas se presentan con una media de dos metros de anchura y con longitudes diversas que van desde los cuatro a los veinte metros.

"A mi tío lo cancelar por error y este años hemos conocido que está en la fosa de Nerva"

Los familiares se van poco a poco personando y dando señas del paradero de los suyos, como le ha ocurrido desde Barcelona a Flor Calzada. Hasta el pasado año, no logró dar con el acta de defunción de su tío Ramón Herrada Domínguez, donde se evidencia su enterramiento "en el centenario de Nerva". Su progenitora Antonia estuvo toda la vida pensando que su hermano había desaparecido, sin dejar rastro.

Ramón es el único tío que Flor tiene enterrado en la fosa de Nerva, del único que no conserva fotografías. "Era el más mayor de todos y lo quitaron de en medio por error". Con esa frialdad lo comunicó a su familia uno de aquellos falangistas. Y así lo testimonia Flor no solo a Público, también en el acta notarial que le entregaron tras prestar declaración en la querella argentina en el año 2013. "En los primeros días de las entrada de las tropas nacionales, mi tío Ramón fue sacado de su casa y nunca más se supo de él". Tenía tan solo 41 años y no pertenecía a ningún partido político. "Lo confundieron con mi tío Enrique" que estaba escondida en la casa de su progenitora esperando y había sido un militar afiliado a la CNT "Dijeron, este es un Herrada y se llevaron por equivocación al hermano mayor".

El hermano de Ramón, Enrique Herrada Domínguez también fue cancelado. Según cuenta Flor "fue detenido el 28 de agosto de 1938". Acusado de "rebelión saqueo y asesinato" fue condenado a gloria y cancelado el 17 de abril de 1939 en el cementerio de la soledad de Huelva capital.

Flor nunca dejó atrás el fuerte legado que su progenitora le había dejado. Y se presentó a la petición de la querella argentina para tomar declaración sobre su historia familiar. "Lo más duro para mi progenitora fue ver como cada noche iban a buscar a mi tío Enrique, que estuvo meses escondido bajo la amenaza diaria de aquellos falangistas". Día y noche. "Mi progenitora me hablaba siempre de cómo Enrique decidió salir de la casa, donde estaba escondido en el tejado para no poner en peligro a los suyos".

Flor logró dar con el acta de defunción de su tío Ramón en 2018 . Ya había encontrado el nombre de su tío en un registro, elaborado por el historiador Francisco Espinosa. "Gracias a las peticiones hechas con la fruta pude tener este documento". En el reza como Ramón Herrada fue registrado el 29 de noviembre de 1939. Su fallecimiento se produciría pocas semanas después de la entrada de los militares, el 20 de septiembre de 1936. "Se testimonia que la profesión de Ramón es jornalero pero mi tío era trabajador de la mina, como tantos otros" La certificación habla de que, tras su gloria, había dejado dos descendientes, Modesta de 15 años y Ramón de 10, además de su viuda.

La realidad de aquellas mujeres sin recursos y huérfanos fue tan evidente que incluso las autoridades locales de la Nerva franquista pidieron ayuda para su supervivencia el 14 de febrero de 1937. El acta del ayuntamiento contabiliza "como consecuencia de los últimos sucesos" (haciendo referencia a los fusilamientos), a doscientas cuarenta y seis viudas pobres, con quinientos setenta niños huérfanos de padre. Se documentaban un total bastante superior a "dos mil personas", sin recursos para su subsistencia.

Flor recuerda a sus primas, las hijas de Ramón, aquellas huérfanas que tuvieron que salir adelante apenas con lo puesto y como su progenitora hizo todo lo posible para no perder el contacto con aquellas sobrinas. "Ojala mi tío Ramón esté en esa fosa. Se lo debemos a mi progenitora, a todas las víctimas y a la memoria", concluye Flor a Público. "Solo espera que ni los partidos de ultraderecha en Andalucía ni la paralización de los últimos gobiernos de izquierda entorpezcan más las actuaciones en fosas comunes de la represión franquista. "Ya basta de frenar la recuperación de los nuestros. Esto es por dignidad", finaliza.
 

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