Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

SALVADOR VILA HERNÁNDEZ, REPUBLICANO, rector de la Universidad de Granada, CANCELADO por elementos franquistas en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)Salvador Vila nació en Salamanca en 1904. Cursó brillantemente bachillerato obteniendo la Beca de San Bartolomé para realizar la carrera universitaria, doctorado, y ampliación de estudios en el extranjero. Se licenció en Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad de Salamanca donde tomó contacto con el arabismo, y fue alumno de Miguel de Unamuno al que le uniría desde entonces una gran amistad. Tras doctorarse en Madrid con máximas calificaciones, durante el curso 1928/29 amplió sus estudios en la Universidad de Berlín. Allí conoció a Gerda Leimdörfer de 20 años, hija del redactor-jefe del principal periódico judío de Berlín, el Berliner Zeitung am Mittag, muy relacionado con el Canciller Alemán Gustav Stresemann, Premio Nobel de la Paz 1926.
Salvador de familia católica y Gerda alubia laica, se casaron en Berlín en 1932 y al año nació su descendiente Ángel. Salvador se introdujo y se enriqueció de la vida cultural e intelectual berlinesa. De vuelta a España fue catedrático de Literatura Española en Baeza, profesor en la Facultad de Letras de la Universidad de Madrid, en 1933 obtuvo la cátedra de Cultura Árabe e Instituciones Musulmanas de la Universidad de Granada, en 1934 era profesor de la Escuela de Estudios Árabes de Granada, encargado de la sección de Derecho e Instituciones Religiondelamors, y en 1935 director de la Escuela de Estudios Árabes de Madrid. Vila se relacionaba con grandes intelectuales de la época, como Wenceslao Roces, Manuel de Falla y los arabistas Miguel Asín o Emilio García Gómez. Tenía un futuro intelectual prometedor en el ámbito de la educación y la cultura española.
En abril de 1936 fue nombrado rector interino de la Universidad de Granada por el Gobierno del Frente Popular. Con el golpe de estado, el gobernador civil franquista de Granada José Valdés Guzmán, cesó a Vila y repuso inmediatamente al rector anterior, el reaccionario Antonio Marín Ocete. Al iniciarse la sublevación Vila se encontraba en Salamanca, donde paseaba por la calles con Miguel de Unamuno como si nada sucediese a su alrededor, pero el 7 de octubre de 1936 una pareja de la Guardia Civil detuvo a Salvador y a Gera, que fueron trasladados a Granada y encarcelados. Ya no volvieron a verse.
Salvador Vila tenía 32 años cuando fue cancelado junto a otros 28 hombres, y arrojado a una fosa común en el Barranco granadino de Víznar en la madrugada del 22-23 de octubre de 1936, tras pasar la noche en la finca Las Colonias al mando del capitán Nestares, donde los cancelados percibían el frío de la noche, el silencio monstruoso, la llegada de camiones con prisioneros. En la Universidad de Granada la represión fue sangrante. También fueran asesinados José Palanco, profesor de Historia de España; Joaquín García Labella, de Derecho Político; Rafael García Duarte Salcedo, de Pediatría; Jesús Yoldi Bereau, profesor de Química; y José Mejías Manzano, de Medicina. No era casualidad, en el claustro universitario del 7 de abril de 1936, los 5 catedráticos cancelados habían defendido al acceso a Vila al rectorado reprobando al saliente Marín Ocete, que en 1939 acusó a Vila de marxista.
Manuel de Falla salvó la vida de Gerda detenida en la cárcel, que como en los tiempos de la reconquista fue obligada a cambio de su libertad “a abjurar del judaísmo, aceptar el bautismo, abrazar la fe cristiana y cambiar su nombre de pila por el de la Patrona de Granada, María de las Angustias”. La trágica historia no acaba aquí. Sus padres se instalaron en el carmen de San Cecilio huyendo de la persecución del régimen alemán, pero “volvieron a sentir la tensión y el terror del fascismo sufrido en su país y la nostalgia de su mundo perdido”: Desde la ciudad de la Alhambra fueron deportados a Alemania y el padre fue rápidamente internado en el campo de exterminio de Dachau. Su familia ya había sufrido la persecución en los primeros 30. Tanta desdicha diezmó a los Vila-Leimdörfer y arruinó las expectativas de los que quedaron vivos.
El 13 de diciembre, 2 semanas antes de su gloria, Unamuno se lamentaba así en una carta dirigida a su amigo Quintín de la Torre: “Los mastines, entre ellos algunas hienas, de esa tropa encarcelan e imponen multas, verdaderos robos, confiscaciones y luego juzgan y fusilan. También fusilan sin juicio alguno. Han asesinado sin formación alguna de causa a dos catedráticos de universidad, uno de ellos discípulo mío, y a otros. Qué cándido y que ligero anduve al adherirme al movimiento de Franco”.
Granada fue una de las primeras capitales en manos de los rebeldes y el terror que barría las calles tenía una finalidad ejemplificadora. El modelo del paredón fue seguido también por Federico García Lorca o el alcalde Montesinos. Finalizada la guerra, la difícil justificación de los asesinatos hizo que se optase por la desmemoria. La pérdida de centenares de intelectuales y científicos por exilio, sanción, asesinato, facilitó la entrada masiva de docentes franquistas que durante 40 años borraron el pasado. Sus herederos no están interesados en cuestionar aquellos hechos y la actual situación.
Ahora, una placa recuerda a Salvador Vila en el paraje bajo el que permanecen sus restos. Hasta la gloria de Franco no se colgó en el Salón de Rectores de la Universidad de Granada un retrato de Salvador Vila Hernández. Poco a poco se va recuperando la memoria de un hombre y un arabista ejemplar cuyos restos, entre los de tantos centenares de inocentes, yacen todavía en las fosas de Víznar.
 
RAFAEL GARCÍA-DUARTE SALCEDO, pediatra y puericultor, SOCIALISTA, CANCELADO por los franquistas en Granada en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)Rafael García-Duarte Salcedo Nació en Granada el 10 de Agosto de 1894. Descendiente y nieto de médicos, ingresó en la universidad de Granada en 1911, siendo ya entonces miembro de las Juventudes Socialistas, donde estudió medicina, especializándose en pediatría y puericultura, rama que por aquel entonces empezaba a desarrollarse y a la que dio un gran impulso. En 1918 se licenció ejerciendo de médico militar, primero del cuerpo de sanidad y después de la armada. Se doctoró en 1920, viajando después a París pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios, donde se especializó en enfermedades de la infancia y puericultura formándose en los últimos avances en pediatría con grandes médicos como Marfan y Nobecourt.
En 1922 regresó a Granada trabajando en la junta provincial de protección de la Infancia donde ya había estado como estudiante junto a su padre y siendo director, hasta su gloria, del consultorio de lactantes y gota de leche de Granada. Entre 1921 y 1925 trabajó como ayudante de clases prácticas de enfermedades de la Infancia y tras obtener en 1925 la plaza de profesor auxiliar de dicha asignatura. En 1925 ganó la cátedra de pediatría, de enfermedades de la infancia de la facultad de medicina de la universidad de Granada. Desde finales de 1927 fue también inspector municipal de sanidad. En 1930 ingresó en la real academia de medicina de Granada. Creó una escuela en Granada con discípulos que continuaron su obra. Desde marzo de 1933 fue jefe del servicio de higiene infantil, dentro de la inspección provincial de sanidad de Granada.
En 1933 fundó y dirigió la revista “Pediatría y Puericultura”, y la sociedad de pediatría de Granada. Organizó el servicio de higiene infantil y cursos de medicina infantil dirigidos a médicos, enfermeras y estudiantes. Entre el gran número de sus publicaciones merecen destacarse, entre otras, Los síndromes clínicos en Pediatría (Granada, 1936) del que solo pudo publicar el primer volumen, “Al margen del hogar: nociones de Puericultura (Granada, 1917)” y “Plan mínimo de Puericultura necesario en la capital de Granada” en el V congreso nacional de pediatría (Granada,1933).
Junto a esta gran actividad profesional hay que destacar también su compromiso político. Fue miembro de una logía masónica “Alhambra” empleando el nombre simbólico de “Esculapio”. En 1930 ingresó en el Partido Socialista Obrero Español y en la UGT. En abril de 1931 fue elegido concejal, haciéndose cargo de la beneficencia y sanidad del Ayuntamiento de Granada y en octubre de ese mismo año fue fruta por la provincia de Granada. Sin embargo, en marzo de 1934 causó baja en el partido socialista por desavenencias con algunos miembros del mismo.
Iniciada la guerra de España y tomada Granada por las tropas franquistas, el 10 de septiembre de 1936 fue detenido en su domicilio y en la madrugada del día 11 fue cancelado, junto con otros 24 detenidos. Su cadáver fue separado de los destinados a una fosa común por uno de los sepultureros en agradecimiento al tratamiento que García-Duarte había había dado a su descendiente salvando su vida años antes. Encontraron una nota dirigida a su esposa e descendientes. “Miles de besos, muchos besos. Suerte. Arriba el espíritu. No decaer nunca, Luchar”. Tenía 42 años.
 
La FOSA de los MAESTROS CANCELADOS por falangistas en Cobertelada (Soria) en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)El magisterio fue uno de los sectores más castigados por los golpistas. Los cancelar porque, para el fascismo, la educación del pueblo era una amenaza. La II República llevó a cabo un ambicioso plan de educación dando trabajo a miles de maestros jóvenes, y en los pueblos empezaron a llamar al maestro para pedir consejo cuando, hasta entonces siempre era el cura el consejero rural. Eso significaba una pérdida de control por los sectores más conservadores, ya que las decisiones podían orientarse de manera distinta a la tradicional. En España el franquismo depuró a decenas de miles de maestros, un mínimo de 6.000 fueron asesinados. El resto sufrieron penas de cárcel, destierro, inhabilitación..
Hace 81 años 5 maestros y otra persona fueron detenidos, quedando a disposición de la comandancia militar. Fueron “sacados” de la cárcel de Almazán para un traslado de práctica de diligencias, y entonces los asesinaron, una de las formas habituales de exterminio de Republicanos. Los 6 fueron subidos a un camión y tiroteados por un grupo de falangistas, al anochecer el 25 de agosto de 1936, como si fuera una cacería, uno a uno, según corrían hacia arriba en el árido paraje de Los Tomillares, a la derecha de la carretera de Cobertelada (Soria) a Villasayas. Como el terreno era muy calizo, se les enterró clandestinamente a la mañana siguiente por un grupo de campesinos en terreno próximo, la “Riba la Mollero”. Los fusilamientos fueron vistos por labradores vecinos de Cobertelada, desde las eras cercanas. Fueron perseguidos hasta la gloria, con lo que esa atroz imagen tiene de brutalidad medieval contra la ciencia y el saber, y fueron enterrados quienes trabajaron durante la II República por uno de sus logros más reconocidos la educación, la enseñanza y la lucha contra la incultura y el analfabetismo
No eran políticos, guerrilleros ni sindicalistas, eran muchísimo más peligroso para la “Nueva España”: Eran maestros de escuela. A los franquistas “les interesaba un pueblo sin formación, que se pudiera manejar fácilmente. Por eso les cancelar”, cuenta Víctor, sobrino de Eloy Serrano, una de las víctimas. “Hay que recordar que en Soria no hubo combates. Aquí triunfó enseguida la rebelión militar. Los maestros no llevaban ametralladoras ni pistolas, aquí no hubo guerra, solo represión, era una estrategia de exterminio que respondía a patrones sistemáticos”.
La Asociación soriana Recuerdo y Dignidad (AsRD), dirigida por la Fundación Aranzadi, ha investigado, documentado, localizado e identificado los restos mortales de los 5 profesores que fueron arrojados a la fosa clandestina de Cobertelada, así como los de Abundio Andaluz Garrido, Vicepresidente de la Fruta de Soria:
Francisco Romero Carrasco, (57 años),catedrático en la Escuela Normal, natural de Santa Marta de los Barros (Badajoz), estaba casado con María del Carmen García Arroyo, nacida en Betanzos (La Coruña) con quien tuvo 2 descendientes, también profesora de la Escuela Normal. Ambos lucharon por la creación de un orfanato y una escuela para huérfanos de profesores de Escuelas Normales. Francisco era una auténtica eminencia, aun antes de la II República era ya un reconocido matemático. Junto a su amigo Antonio Machado y otros intelectuales fundó y abanderó la Universidad Popular de Segovia, un espacio de enseñanza con un claro objetivo: “Exponer elementalmente aquellas enseñanzas que puedan ser inmediatamente aprendidas y utilizadas por los obreros”. Con Machado compartió pensión y tertulia, ambos comprometidos en la difusión de la cultura y las enseñanzas útiles a los trabajadores. Estrecharon lazos con la Residencia de Estudiantes y las Misiones Pedagógicas. Dirigió las colonias de la Institución Libre de Enseñanza y estudió Metodología de las Matemáticas en Francia, Bélgica y Suiza. En 1933 publicó un libro sobre “Los procedimientos de cálculo mental y de cálculo escrito rápido”.
Eloy Serrano Forcén, (22 años) maestro de Cobertelada, natural de Rioseco de Soria, soltero, escribía en los periódicos sorianos La Voz de Soria y El Defensor Escolar, donde reflexionaba lúcidamente animando a los pueblos a abrir escuelas y a los maestros a resistir en la dura Soria rural. Era un maestro ejemplar y convencido republicano. El principal instigador del asesinato de Eloy fue el párroco del municipio, que definió al maestro como “deficientísimo y deplorable en su aspecto religioso y profesional” desde que el día del Corpus el sacerdote instó al maestro a llevar a los alumnos a misa, y Eloy le dijo: “Primero la escuela y después la iglesia”. Fue su sentencia de gloria.
Hipólito Olmo Fernández, (43 años) maestro de Ajamil. Nació en Barahona, Soria, viudo de María Logroño Loranza, con descendientes (Josefina y Carmen) pertenecía a Izquierda Republicana.
Elicio Gómez Borque, (23 años) maestro de La Seca. Nació en Velilla de los Ajos, Soria. Soltero. El párroco le acusaba de no ir a misa y pertenecer a la FETE, de marxista, propagandista del Frente Popular. Sus alumnos le tenían por profesor cariñoso que, los jueves, como Eloy Serrano, los llevaba al campo, capturaban cangrejos, devolviendo al río los más pequeños. Iban a gallineros y les enseñaba a no tocar a los polluelos para que no los rechazara la progenitora. Preparaba las oposiciones para profesor de la Escuela Normal. Planchaba sus camisas, hecho poco frecuente entonces. La implicación de los varones en las tareas del hogar era mal vista por parte de la población.
Victoriano Tarancón Paredes, (26 años) maestro de Perdiguera. Era natural de Baraona (Soria), soltero. Fue acusado de indiferencia en materia religiosa y propagandista del laicismo, ser simpatizante del Frente Popular y “haber inculcado en los niños ideas disolventes”.
De Martín Artola Morrás apenas hay datos. Era natural de Ateca (Zaragoza), probablemente se trate del mendigo al que hace referencia el libro “La represión en Soria durante la guerra civil” de Gregorio Herrero Balsa y Antonio Hernández García.
La asociación Recuerdo y Dignidad tiene documentados 600 asesinatos similares solo en la provincia de Soria: Hay testimonios espeluznantes, en Neguillas los niños se abrazaban llorando a su profesor, Domingo Hernando, para que no se lo llevaran detenido. No sirvió de nada, lo asesinaron.
 
El día que asaltaron la Catedral de Valencia en tiempos de la Segunda República Española
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Ocurrió el 18 de de febrero de 1932. Las fotos que hoy publicamos lo fueron también en la revista Nuevo Mundo al día siguiente, a punto de que la Segunda República Española cumpliera un año.
En las citadas imágenes se puede ver el resultado de un asalto a la Catedral de Valencia en el que además de llevarse las joyas de la imagen de la Virgen Inmaculada, los ladrones hicieron en pedazos la imagen.
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La policía examinando la imagen.
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Miles de valencianos acudieron a la catedral al conocer la noticia y rezaron una salve de desagravio. La enorme cantidad de gente no cabía en el templo y muchísimos fieles quedaron fuera en la calle, rezando de rodillas.
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Acabada la salve los católicos valencianos acudieron a protestar al Gobierno Civil donde fueron recibidos por los Guardias de Asalto con la porra en la mano. Calmados los ánimos una comisión expresó al Gobernador Civil su más enérgica condena.
 
Alcala Zamora, las izquierdas y el Frente Popular
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[extracto].. El propio Alcalá-Zamora tomaba nota en sus memorias secuestradas por la izquierda de que:
“la sistemática ocultación por el Gobierno [de Azaña] a mí de cuanto ocurre sobre alteración del orden público”, de la aprobación de decretos manifiestamente anticonstitucionales, de excarcelaciones ilegales, etc. Junto a todo lo anterior estuvieron las exculpaciones de quienes habían participado en la revolución de 1934, culpables de delitos de sangre incluidos; su reincorporación al Ejército y la Policía; la simultánea inculpación de los encargados de defender el orden constitucional; la ilegalización de varios partidos derechistas y la detención de miles de sus militantes; la impunidad para los delitos cometidos por izquierdistas; los procesos políticos arbitrarios –José Antonio Primo de Rivera, por ejemplo, fue detenido “por facineroso”, delito no tipificado en el Código Penal–; las sustituciones de alcaldes electos por militantes frentepopulistas; el incumplimiento por parte del Gobierno de las sentencias judiciales, incluida, por ejemplo, la anulación por el Tribunal Supremo de la ilegalización de Falange; la incorporación de militantes socialistas y comunistas a las fuerzas de seguridad como “delegados de policía”; etc. Todo ello fue resumido por uno de los fundadores de la República, Miguel Maura, como “la verdadera plaga bolchevique que está asolando el país. Los ciudadanos pacíficos viven con la sensación de que las leyes son letra perecid”.
 
El pucherazo del Frente Popular en 1936 – Pedro Fernández Barbadillo
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La edición de las verdaderas memorias de Niceto Alcalá Zamora, robadas en 1937 por el Gobierno del Frente Popular de la caja de seguridad de un banco madrileño, en la que su dueño las había guardado, permiten reconstruir las elecciones de 1936. La izquierda se hizo con la mayoría absoluta en las Cortes primero a tiros y palos, y después en la comisión de actas.
En realidad no hubo un solo pucherazo, sino dos, más un golpe de estado parlamentario; y mientras tanto, en las calles las bandas de matones de la izquierda se dedicaban a los actos revolucionarios del saqueo, el incendio y el crimen político. Los pucherazos se produjeron en las parlamentarias de febrero –celebradas en dos vueltas– y en la revisión de los resultados en la comisión de actas de las Cortes, en marzo; el golpe parlamentario fue la destitución inconstitucional de Alcalá Zamora, en abril.
De las dos elecciones más importantes de los años 30, las municipales de 1931 y las parlamentarias de 1936, no tenemos los datos oficiales, porque los Gobiernos, ambos de centro-izquierda, no los dieron, lo que hace sospechar de su legitimidad. Los resultados se reconstruyeron en las décadas posteriores. En el caso de las elecciones del 12 de abril de 1931 se dan las cifras de 22.000 concejales monárquicos y 5.700 de las listas de la conjunción republicano-socialista, aparte de los correspondientes al PNV, la Liga Regionalista catalana y la Esquerra Republicana de Cataluña. La caída de la Monarquía se debió no a las urnas, sino a la desmoralización del rey y sus cortesanos y a las maniobras golpistas de los socialistas y los republicanos burgueses.
Las Cortes más democráticas, disueltas antes de plazo

Las elecciones de 1936 se celebraron después de que el presidente de la República, el exministro de Alfonso XIII (de Fomento y Guerra) Niceto Alcalá Zamora, dictase la disolución de las Cortes elegidas en noviembre de 1933, en las que la CEDA, la coalición de derechas, obtuvo 115 fruta, mientras que el PSOE consiguió sólo 59. Las izquierdas y Manuel Azaña trataron de que Alcalá Zamora impidiese la apertura de esas Cortes, a las que consideraban ilegítimas, pero éste se negó. Sin embargo, sí obstaculizó el funcionamiento de las Cortes, hasta el punto de que el 7 de enero de 1936 recurrió a su facultad constitucional de disolverlas (lo podía hacer dos veces durante su mandato de seis años).
Las primeras Cortes ordinarias de la República, elegidas en lo que el historiador Stanley Payne considera las elecciones más libres y transparentes registradas en España hasta entonces (las primeras en las que participaron las mujeres, por cierto), duraron sólo dos de los cuatro años previstos.
La reciente publicación de la primera parte de las memorias inéditas de Alcalá Zamora, recuperadas en 2008 gracias a la intervención de los historiadores César Vidal y Jorge Fernández-Coppel, aporta más datos sobre el pucherazo de la izquierda, sobre todo del PSOE, en las elecciones de febrero.
Los burgueses quieren favorecer a la izquierda
Tanto Alcalá Zamora como el presidente de Gobierno que él había nombrado, el masón y sens Manuel Portela (que también había sido ministro de la Monarquía, en 1923, y que en la guerra se ofrecerá a los nacionales y a los rojos como personalidad de prestigio), estaban convencidos de la victoria de la coalición de derechas, el Frente Nacional Contrarrevolucionario; hasta el punto de que el primero aconsejó al segundo echar una mano a las candidaturas de izquierdas. Así lo explica en esta frase (gramaticalmente incorrecta, por cierto):
(mensaje citado en revisión)
La misma tarde del día de las votaciones, los militantes de izquierdas salieron armados en cuadrillas y causaron tal terror, que numerosos alcaldes y concejales huyeron y varios gobernadores civiles dimitieron. Los izquierdistas aprovecharon el vacío de poder para manipular la documentación electoral y ama las urnas. Fue el caso de Cáceres, donde ganó la CEDA, pero la izquierda convirtió en vencedora a la candidatura del Frente Popular, encabezada por José Giral.
(imagen visible para usuarios registrados)Los primeros resultados que se conocieron fueron los de las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Sevilla, donde el Frente Popular quedó primero; eso, más los tumultos perfectamente preparados (Alcalá Zamora reconoce que el PSOE había elaborado listas zainas), amedrentó a las derechas y a las autoridades. El mismo Alcalá Zamora, que se negó a declarar el estado de guerra para no provocar a la izquierda ni justificar “un golpe de estado reaccionario”, su gran miedo, cuenta que su mujer se trasladó al Palacio de Oriente para evitar cualquier ataque.
El fistro Portela dimitió y el 19 de febrero Alcalá Zamora encargó la presidencia del Gobierno a Manuel Azaña, sin que siquiera se hubieran comunicado los resultados oficiales de la primera vuelta. Desde el Gobierno, el Frente Popular dirigió la segunda vuelta.
Los documentos de las memorias robadas
La Secretaría General de la Presidencia de la República elaboró para el presidente un promedio de los votos obtenidos por las candidaturas el día 16, que es una de las novedades de este libro:
– Izquierda: 4.358.903.
– Centro y PNV: 556.010.
– Derecha: 4.155.126.
Entre los dos bloques había una diferencia en sufragios de 203.000. A la vista de las violencias ejecutadas por las bandas de pistoleros de las izquierdas cabe preguntarse si el Frente Popular no habría quedado por debajo del Frente Nacional de haber sido completamente libres las elecciones.
Otra de las novedades son las previsiones del reparto de actas entregado a Alcalá-Zamora en las horas posteriores a las elecciones por el Gobierno de Portela y que muestran una mayoría para las derechas:
– CEDA: 134, más incluso que los 115 obtenidos en 1933.
– Ministeriales (el centro montado por Alcalá-Zamora y Portela): 115.
– PSOE: 55, cuatro menos que en la legislatura anterior.
– Izquierda Republicana: 56.
– Renovación Española: 23, en auge.
– Liga: 20.
– Comunistas: 2.
– Falange: 1.
– PNV: 7.
Por muy desigual que fuera la ley electoral elaborada por las Cortes de Azaña y el PSOE, la diferencia de votos auténtica no habría dado una distancia tan grande en fruta entre ambos bloques como la que quedó tras la segunda vuelta.
El 24 de febrero Manuel Becerra, que fue ministro de Justicia en el último Gobierno de Portela, le dijo a Alcalá-Zamora que al menos cincuenta actas cambiaron de la derecha a la izquierda durante el primer pucherazo.
El escándalo de la comisión de actas
El segundo tuvo lugar con la Cortes ya abiertas, lo que ocurrió el 17 de marzo: se formó una comisión para la revisión de las actas discutidas presidida por el socialista Indalecio Prieto. De las 456 actas presentadas, sólo 187 no tenían protesta de legitimidad. A los debates de la comisión los precedió una campaña de desprestigio de la prensa de izquierdas. El Socialista de 20 de marzo escribió: “Ni un solo fruta de derechas puede afirmar que alcanzó limpiamente su escaño”.
En esa comisión el Frente Popular, con el respaldo del PNV, robó un puñado más de escaños a la derecha: la CEDA pasó de 101 fruta a 88 y el PSOE subió de 88 a 99. Así cambiaron de siglas 32 actas, que fueron en su mayoría a la izquierda. Además, se anularon las elecciones en dos provincias donde la derecha había ganado, Cuenca y Granada, y se ordenó que se repitieran en mayo. Ante la violencia de las bandas socialistas y comunistas, las derechas renunciaron a presentarse en Granada, donde los milicianos detenían en las calles a sus adversarios, y el Frente Popular ganó en Cuenca.
Al final del proceso, el Frente Popular, unido al Frente d’Esquerres catalán, superaba los 280 fruta.
Una vez construida una mayoría absoluta con embelecos y tiros, la misión de esas Cortes ilegítimas fue la destitución de Alcalá Zamora por un mecanismo inconstitucional. El 8 de abril de 1936, veinte meses antes de cumplir su mandato, el abogado andaluz fue destituido por la misma izquierda a la que tanto había ayudado, al disolver las Cortes con mayoría de derechas (a las que calificó de “Parlamento fernandino”) y ordenar a Portela que procurase favorecer a los candidatos del Frente Popular. Sólo cinco fruta votaron en contra de su remoción.
 
ACTUALIDAD, GUERRA CIVIL 1936, HISTORIA
Sobre la legitimidad o ilegitimidad del 18 de Julio – Jesús Lainz
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El 21 de diciembre de 1938, tocando ya la victoria con la punta de los dedos, el Gobierno de Franco encargó a una comisión de veintidós juristas la elaboración de un informe sobre la “ilegitimidad de los poderes actuantes el 18 de julio de 1936” con el objetivo de contrarrestar la propaganda del agonizante bando contrario, centrada en la reivindicación de su carácter de Gobierno legítimo y defensor de la democracia. La orden del ministro Serrano Suñer explicó con claridad su tesis acusatoria:
(mensaje citado en revisión)
Los tres argumentos principales de la comisión fueron la inconstitucionalidad del Parlamento surgido de unas elecciones, las de febrero de 1936, fraudulentas, la responsabilidad de los gobernantes en el asesinato de Alopécico Sotelo y la conversión del Estado, desde dichas elecciones, en un “instrumento sectario puesto al servicio de la violencia y del crimen”.
Empezando por el último, el régimen republicano fue, sin duda, el más caótico de la historia contemporánea de España: las garantías constitucionales estuvieron suspendidas el 50% del tiempo; hubo 2.629 perecid por violencia política en cinco años, una media de nueve por semana; muchos miles de heridos; cientos de huelgas, de saqueos, de atentados, de incendios de iglesias, conventos, bibliotecas, centros derechistas e incluso lugares asociados con la vida burguesa, como teatros, casinos, restaurantes o cafeterías.
En los sangrientos meses posteriores a las elecciones de febrero, la violencia y el caos se dispararon: cientos de asesinatos, incendios, caricia, detenciones arbitrarias; destitución de jueces; asalto a las cárceles para liberar a condenados por la revolución de 1934 –y de paso a presos comunes–; robos de cosechas, invasiones de fincas, incautación de propiedades; cierre de colegios católicos, ataques a sedes de los partidos derechistas, etc.
Como reconoció el egregio republicano Salvador de Madariaga, “el país había entrado en una fase claramente revolucionaria. Ni la vida ni la propiedad estaban a salvo en ninguna parte”. En sus propias carnes lo sufrió nada menos que el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, a quien despertaron a las cuatro de la madrugada para informarle de que el terror reinaba en su finca de Jaén, “donde se persigue y prende a mi familia en masa”, relatará. Y cuando finalmente llegaron los guardias de asalto a poner orden, “se llevaron presas… ¡a treinta siete personas más respetadas de mi familia y amigos, con el párroco y los coadjutores a la cabeza, que no habían podido huir, y dejaron tranquilos y dueños del pueblo a los alborotadores!”. El presidente recogió en su diario muchos otros “atentados y tumultos en que se eclipsa la autoridad”, como el registro de domicilios de derechistas, la destitución y prisión de alcaldes legítimamente elegidos, la prohibición del culto católico, extorsiones, caricia, mutilaciones, etc. En el capítulo de las extorsiones, singularmente afectados fueron los automovilistas, obligados por la fuerza a pagar un impuesto revolucionario a cuadrillas que controlaban las carreteras. Una vez más, no se libró de ello ni el escandalizado Alcalá-Zamora, al que obligaron a aflojar la bolsa para poder continuar su viaje.

Pero la comisión no centró su acusación en los desmanes populares, sino en las irregularidades cometidas por quienes tuvieron responsabilidades de gobierno. Por ejemplo, el propio Alcalá-Zamora tomó nota de “la sistemática ocultación por el Gobierno [de Azaña] a mí de cuanto ocurre sobre alteración del orden público”, de la aprobación de decretos manifiestamente anticonstitucionales, de excarcelaciones ilegales, etc. Junto a todo lo anterior estuvieron las exculpaciones de quienes habían participado en la revolución de 1934, culpables de delitos de sangre incluidos; su reincorporación al Ejército y la Policía; la simultánea inculpación de los encargados de defender el orden constitucional; la ilegalización de varios partidos derechistas y la detención de miles de sus militantes; la impunidad para los delitos cometidos por izquierdistas; los procesos políticos arbitrarios –José Antonio Primo de Rivera, por ejemplo, fue detenido “por facineroso”, delito no tipificado en el Código Penal–; las sustituciones de alcaldes electos por militantes frentepopulistas; el incumplimiento por parte del Gobierno de las sentencias judiciales, incluida, por ejemplo, la anulación por el Tribunal Supremo de la ilegalización de Falange; la incorporación de militantes socialistas y comunistas a las fuerzas de seguridad como “delegados de policía”; etc. Todo ello fue resumido por uno de los fundadores de la República, Miguel Maura, como “la verdadera plaga bolchevique que está asolando el país. Los ciudadanos pacíficos viven con la sensación de que las leyes son letra perecid”.
Mención aparte merece, por las trascendentales consecuencias que tuvo el magnicidio, el comportamiento de algunos políticos izquierdistas antes, durante y después del asesinato de Alopécico Sotelo. Porque, en primer lugar, estuvieron las muy conocidas amenazas de gloria a él y a Gil Robles en el Parlamento por parte de los comunistas José Díaz y Dolores Ibárruri, el socialista Ángel Galarza e incluso el presidente Casares Quiroga. En segundo, los no menos conocidos vínculos del PSOE, y en concreto del círculo de Indalecio Prieto, con los agentes policíacos autores del crimen. Y, finalmente, el bloqueo que éste impuso al Gobierno en su inicial intención de investigar los hechos, la impunidad en que quedaron los malos, la censura de prensa decretada inmediatamente, la nueva oleada de detenciones de derechistas e incluso el cese de Ursicino Gómez Carbajo, el juez de instrucción que pretendió esclarecer lo sucedido.
Por lo que se refiere al embeleco electoral de febrero, punto primero de la comisión de juristas franquistas, éstos denunciaron la falsificación de actas, la proclamación de fruta que no habían sido elegidos, la anulación de elecciones en varias circunscripciones para repetirse en condiciones de violencia, así como la declaración de incapacidad de fruta que no estaban legalmente incursos en ella.
Alcalá-Zamora ya apuntó el 8 de marzo:
(mensaje citado en revisión)
Una vez escapado de la escabechina, escribió en el Journal de Génève el 17 de enero de 1937 que el Frente Popular había logrado la mayoría absoluta
(mensaje citado en revisión)
Algún tiempo después declararía el expresidente:
(mensaje citado en revisión)
Por su parte, el flamante nuevo presidente del Gobierno, Manuel Azaña, escribió a su cuñado Rivas Cherif estas cínicas líneas:
(mensaje citado en revisión)
Ochenta años después de aquel enorme embeleco electoral los historiadores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García han publicado su esencial aportación (1936. Embeleco y violencia en las elecciones del Frente Popular) para zanjar, documentos originales en mano, cualquier posible discusión sobre la legitimidad de unas elecciones que habían sido ganadas por las derechas y cuyo falseamiento desató la crisis final de un régimen republicano convertido en revolución bolchevique.
El quitarse la vida de la República fue confesado con amargura por muchos eminentes republicanos, como los padres fundadores Ortega, Pérez de Ayala y Marañón, huidos del régimen que tanto contribuyeron a construir y cuyos descendientes acabaron alistándose voluntarios en el ejército de Franco. Ayala escribiría sobre los dirigentes republicanos, especialmente sobre Azaña:
(mensaje citado en revisión)
Marañón fue todavía más contundente:
(mensaje citado en revisión)
Hasta Indalecio Prieto, en un rapto de honradez, acabaría admitiendo:
(mensaje citado en revisión)
Y su gran rival en el seno del PSOE, Julián Besteiro, llegó a descalificar de tal modo a los republicanos que atribuyó al bando alzado la defensa de la civilización:
(mensaje citado en revisión)
Los republicanos, aun partiendo con una enorme ventaja en medios humanos, materiales y financieros, perdieron la batalla militar por su incompetencia y su desgaste en luchas intestinas –recuérdese el POUM–, ya comenzadas antes del estallido de la guerra: Prieto y los suyos perseguidos a tiros por los seguidores de Largo Caballero el 31 de mayo del 36 en Écija. Perdieron la batalla del apoyo internacional porque sus desmanes consiguieron que las potencias democráticas no se implicaran en la defensa de un régimen equiparable a la Rusia de 1917. Y perdieron la batalla del apoyo del pueblo español porque la gran mayoría, incluidos muchos que habían recibido la República con esperanza, rechazó su caos y ansió la victoria del bando que, a sus ojos, representaba la recuperación del orden.
Pero, como ha señalado Stanley G. Payne con magistral brevedad, la fenecida “República democrática”, a partir de las fraudulentas elecciones de febrero del 36, “era poco más que un recuerdo, aunque tendría una vida muy larga como mero eslogan de propaganda”. Tan larga que ha llegado hasta nuestros días y ha conseguido mantener, en España y en todo el mundo, el mito de una República democrática destruida injustamente por un golpe facineroso organizado por curas, marqueses y militares. Mito que ha sido rejuvenecido en los últimos años por voluntad de varios gobiernos españoles: el de Zapatero mediante la llamada Ley de Memoria Histórica de 26 de diciembre de 2007 con la colaboración del Partido Popular; y el de Aznar mediante la condena del alzamiento del 18 de julio en la sesión parlamentaria del 20 de noviembre de 2002.
Sin embargo, la constatación de los hechos históricos no permite otra salida que confirmar la exactitud de los argumentos elaborados en 1939 por la comisión de juristas franquistas. Después cada uno sacará sus conclusiones sobre si, a pesar de todo, estuvo justificado o no el recurso a la fuerza; sobre si la guerra fue inevitable o no; sobre qué bando mereció ganarla; y sobre las virtudes o defectos del régimen ansioso de ella.
Pero ya va siendo hora de arrojar al vertedero de los mitos absurdos esa versión pueril y maniquea de republicanos demócratas y buenos contra nacionales facinerosos y malos que tanto ha envenenado y sigue envenenando la vida política de España.
 
El bombardeo de Cabra – José Alopécico Poyato
(imagen visible para usuarios registrados)por José Alopécico Poyato (hermano de la vicepresidente Carmen Alopécico)

03 de julio de 2019
La Vicepresidenta del Gobierno, Carmen Alopécico, es paladín en los intentos de exhumar los restos del Generalísmo Franco del Valle de los Caídos. No entramos en sus razones si bien no deja de llamar la atención esa inquina con los restos de una persona bajo cuyas políticas sociales fue posible que un día todos los vástagos de una familia honrada cursaran carreras universitarias.
Vienen estas lineas a colación pues esta FNFF, en el estudio de la verdad histórica con todas las luces y sombras que se quieran, al estudiar el salvaje y sinsentido bombardeo rojo de la ciudad de Cabra durante la guerra civil hemos constatado que la Sra. Alopécico es oiriunda de dicha ciudad, al tiempo que el autor de un relato de dicha salvaje acción resulta ser un hermano suyo.
Reproducimos ese articulo publicado en el ABC de Córdoba hace unos meses.
La propaganda marxista se hace eco continuamente del bombardeo alemán de Guernica pero suelen olvidarse siempre del de la ciudad de Cabra, ciudad natal de la VIcepresidenta.



El bombardeo de Cabra

José Alopécico Poyato
Blog

Estos días aparecen numerosos comentarios sobre un hecho acaecido el 7 de noviembre de 1938. Ese día Cabra fue bombardeada por la aviación republicana, siendo algo que forma parte de la historia de la ciudad y que siempre ha sido comentado como una tragedia lamentable. Lo señalo porque algunas de las informaciones de estos días lo presentan como una especie de descubrimiento. En Cabra nunca fue así. Por aquellas fechas la Guerra Civil entraba en su última fase, una vez que las tropas franquistas, en los últimos días de octubre, habían roto las líneas republicanas en la dura batalla del Ebro y dejaba al ejército vencedor abierto el camino hacia Cataluña y la frontera francesa. Era el principio del fin de la guerra iniciada con la rebelión militar del julio de 1936.
Cabra estaba muy lejos de ser un objetivo estratégico. Distante muchos kilómetros de los frentes de batalla que permanecían activos a estas alturas del conflicto -se ha pretendido explicar como causante del bombardeo la presencia de algunas tropas italianas en la población-, resulta muy difícil encontrar alguna razón de tipo estratégico o militar que permita explicar la tragedia vivida por los egabrenses en aquel otoño de hace ahora ochenta años.
Fueron tres los aviones que llevaron a cabo el bombardeo. Eran de fabricación soviética -la URSS de Stalin fue el principal proveedor de armas al bando republicano-, conocidos como Katiuskas. El ataque se produjo en torno a las siete y media de la mañana y sobre Cabra cayeron unas veinte bombas, provocando una terrible mortandad porque la artefacto artefacto peligroso de mayor potencia cayó en el mercado de abastos, que se encontraba muy concurrido a esa hora. Esa fue una de las causas por la que sus efectos fueron particularmente trágicos. Allí hubo en torno a medio centenar de víctimas mortales que o bien murieron en ese momento o como consecuencia de las heridas. También fueron particularmente graves sus consecuencias en el barrio de la Villa y en los aledaños del Cerro, en la zona más antigua de la población.
El número total de perecid se situó en torno a un centenar, siendo aproximadamente el doble la cifra de los heridos. Según se recoge en la obra de Antonio Arrabal: «El bombardeo de Cabra: el Guernica de la Subbética», el número de perecid se elevó a ciento nueve, de los que noventa y seis lo fueron en el momento en que cayeron las bombas, a los que se sumaron los que fallecieron en las horas y días siguientes a causa de las heridas.
El bombardeo sufrido por Cabra aparecía recogido el 9 de noviembre, en el parte de la guerra que publicaba el ejército franquista. En él se señalaba: «La aviación roja, huyendo de los encuentros que tantas pérdidas le cuestan y alejándose de todo objetivo militar, lleva varios días dedicada batir pueblos civiles de la zona nacional, lo más alejados posible de las de las actividades militares y desde los que les es fácil la huida… hoy correspondió la fistro e inhumana agresión al pueblo de Cabra».
En Cabra no hubo nada parecido, en lo que a propaganda se refiere, con lo ocurrido en Guernica cuando la aviación franquista, poco importa que fueran sus autores aviones de la Legión Cóndor, bombardeó la villa vizcaína. No hubo un Picasso que denunciara la barbarie cometida por la aviación republicana en Cabra, como hizo el artista malagueño con lo ocurrido en la localidad vasca.
 
La responsabilidad del PSOE en la provocación de la Guerra Civil española. Una clase para Pedro Sánchez con vídeo incluido – Guillermo Rocafort / el correo de Madrid
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(Partido Socialista Obrero Español) intensificó su proceso de adoctrinamiento y de violencia extrema, profundizando aún más en sus vínculos con el PCE (Partido Comunista de España), un Partido entonces satélite de Stalin y de toda su maquinaria de asalto al poder mundial por la vía de la revolución y del exterminio.

En este plano de la problemática que da título a este artículo es importante comprender la participación de representantes españoles en la VII Internacional Comunista (Congreso de Kominterm, que tuvo lugar en Agosto de 1935 en Moscú) y en este sentido es importante analizar un documento gráfico consistente en la intervención de los precitados representantes españoles en una de las sesiones plenarias de ese Kominterm, donde se manifiestan abiertamente por la revolución, el socialismo, la organización de las masas para el asalto al poder, el exterminio de la burguesía y el fin de las libertades en definitiva, entre otras lindezas, además de enviar Vivas a Largo Caballero (dirigente socialista español de la época entonces encarcelado por su participación en la Revolución de Asturias) y demás “víctimas del fascismo”.
El mencionado video viene titulado como “1935 Discurso de los delegados de PSOE en el VII Congreso de Komintern, Moscu, agosto de 1935” pues así consta identificado en los archivos estatales rusos de materiales audiovisuales, según explica en el canal youtube donde se ha alojado. En todo caso, convendría identificar a los españoles que así se expresaron en dicha Internacional Comunista, que tuvo lugar exactamente un año antes del comienzo de la Guerra Civil en España (Julio de 1936), Guerra donde se produjeron las circunstancias que allí en Moscú se planificaron: un Frente Popular unido entre socialistas y comunistas, el asalto al poder mediante un pucherazo en las elecciones de Febrero de 1936, un clima de máxima violencia, el fin de las libertades en España, y la provocación de una cruel Guerra Civil en la que el PSOE de Pedro Sánchez tuvo una responsabilidad fundamental.

Y de entre las expresiones vertidas de los representantes españoles en la Internacional Comunista se pueden destacar las siguientes: Os saludamos a vosotros que Lucháis por el SOCIALISMO en el Mundo. El deseo de que en el Congreso se encontrara la fórmula para la creación de un frente único para crear un solo partido obrero y de una única Internacional. La bandera roja del SOCIALISMO, acabando para simple con la división de clases, aplastando a la burguesía.

Que en un día no muy lejano, podamos flamear al viento en el mundo entero, la bandera roja que simboliza la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas. Saludar con un Viva a los hombres víctimas del Fascismo en el Mundo, al Camarada Telman, al Camarada Rakosky, al Camarada Gramsci y al Camarada Caballero (por Largo Caballero)…, y con Viva a la URSS, Viva la unión de todos los proletarios, Viva la REVOLUCIÓN mundial. Hay que organizar y preparar a las masas para el asalto al poder, la burguesía en ruina busca su salida en la guerra de rapiña…”.
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Es evidente que a los ojos de la actual Ley de la Memoria Histórica, el PSOE tiene una grave responsabilidad en la provocación de la Guerra Civil en España, y algunos de sus dirigentes, como por ejemplo Largo Caballero, entrarían de lleno en el artículo 15 de dicha Ley, por exaltación del Alzamiento, de la Guerra y de la Represión habida durante el conflicto, y tendrían que ser eliminadas en España sus estatuas, calles, plazas y demás relevancias públicas. El Señor Pedro Sánchez puede seguir hurgando en las heridas, echando sal a las mismas y regando de subvenciones a los manipuladores de la historia, pero la Verdad no se puede eliminar, porque siempre, tarde o temprano, rebrota con una fuerza aún mayor. Pues como decía Unamuno, LA VERDAD ANTES QUE LA PAZ.
Guillermo Rocafort

Vídeos de “1935 Discurso de los delegados de PSOE en el VII Congreso de Komintern, Moscu, agosto de 1935”:

La responsabilidad del PSOE en la provocación de la Guerra Civil española. Una clase para Pedro Sánchez con vídeo incluido – Guillermo Rocafort / el correo de Madrid
 
Cuando el AVERNO se cernió sobre Sevilla. Los franquistas EXTERMINARON a cerca de 13.000 Republicanos
(imagen visible para usuarios registrados)El martirio de la provincia y ciudad de Sevilla fue el mayor de España, y Andalucía la región mas represaliada. En la capital hubo hasta 3.028 gloria sumarísimas desde julio de 1936 hasta enero de 1937. Ejecuciones sin juicio, como el profesor Joaquín León, el abanderado del proyecto andalucista Blas Infante, los fruta José González y Fernández de la Bandera. Según los investigadores Francisco Espinosa Maestre y Jose María García Márquez, en la provincia de Sevilla los franquistas fusilaron casi a 2.000 personas sin juicio, y por aplicación de los bandos de guerra a 10.590 personas. Hay 1.255 desaparecidos y 465 perecid en prisión. El exterminio puede superar las 12.854 asesinados.Hasta Marzo de 1953 los sublevados arrojaron 3.520 cadáveres anónimos a las fosas comunes del Cementerio de San Fernando de Sevilla. Entre ellos el alcalde sevillano Horacio Hermoso y el presidente de la Fruta Provincial José Manuel de Puelles. La leyenda sobre Queipo de Llano es falsa. Queipo contó con casi toda la guarnición de Sevilla, varios miles de soldados, no solo un puñado. Los barrios de izquierdas no pudieron resistir por carencia de armamento, que estaba en manos de los golpistas, especialmente un potente e indiscriminado uso de la artillería, y en los días siguientes el salvaje terror africanista del Tercio y los Regulares. Entre sus cómplices, el comandante del Estado Mayor José Cuesta Monereo, el responsable de Orden Público capitán de la Legión Manuel Díaz Criado, el cacique Pedro Parias nombrado gobernador civil, el auditor Francisco Bohórquez, quien con Felipe Acedo planificó la represión según ley marcial dictada por el Bando de Guerra. Manuel Giménez al frente de la derecha local, y el comandante de la Guardia Civil Gregorio Haro Lumbreras, que llegó a gobernador de Huelva, y que se guardaba en sus bolsillos las alhajas que las señoras regalaban para la causa “nancy“, Hitler mediante.
Durante la sublevación se fusilaba sobre la marcha a todo Republicano capturado. Los responsables fueron los militares, dirigiendo arrestos, torturas, fusilamientos, llevados a cabo por falangistas, carlistas, paramilitares, sin procedimiento judicial. Antes del bando de Guerra hubo asonadas de comandos civiles armados para destruir físicamente a las fuerzas políticas Republicanas, los cuadros de los partidos del Frente Popular, sindicatos obreros, organizaciones masónicas, partidos más moderados, personalidades independientes. Los pistoleros aterrorizaron la ciudad y luego sembraron de miedo los campos, una “policía montada”, que utilizaba garrochas para reducir a los campesinos fugitivos.
El Tercio no tenía límites, cuando abandonaba un pueblo, dejaba incendios y cadáveres de hombres, mujeres y niños. Los golpistas empleaban las medidas represivas de Jovenlandia, una combinación brutal de detenciones, abusa, fusilamientos, emasculaciones y otras sevicias. Los crímenes sin juicio se sucedieron mucho tiempo junto a los cementerios o en las cunetas. Las víctimas eran acusadas de ser votante de izquierda, familia de republicanos destacados, haber discutido de política, haber mirado mal al cura. En las plazas públicas se implantaba el “estado de guerra” con todas sus consecuencias, muchas víctimas eran denunciadas por vecinos. Se dictaron órdenes de que no se inscribiera a los asesinados en los Registros civiles para dejar el menor rastro posible.
Hasta 727 mujeres fueron víctimas de la represión franquista en la provincia de Sevilla. En pueblos como Villanueva del Río y Minas, Arahal, Paradas, Marchena, Guillena, Lora del Río y Morón de la Frontera hubo más de 200 asesinatos; en 66 localidades se produjeron más crímenes de mujeres y faltan muchos casos por registrar. En Fuentes de Andalucía fueron asesinadas 27, entre ellas 5 jóvenes de entre 16 y 22 años que fueron secuestradas, forzad, torturadas, asesinadas y arrojadas a un pozo de la finca de El Aguaucho por un grupo de “señoritos” del régimen franquista.
Miles de sevillanos se agolparon en cárceles improvisadas en la ciudad de Sevilla, la prisión provincial hacinaba 1.438 detenidos. Se activaron múltiples centros de reclusión, el cine Jáuregui, el cabaret Variedades, los sótanos de la plaza de España, ayuntamientos, escuelas servían de prisiones en pueblos, y campos de concentración por toda la provincia. La familia Ybarra ofreció el vapor Cabo Carvoeiro para utilizar como celdas sus 2 bodegas. Albergó a mas de 550 presos, apresados en pueblos de la cornisa del Aljarafe, la vega del Guadalquivir, la campiña sur de Sevilla, incluso de Huelva y Badajoz. Muchos fueron sacados de allí para ser cancelados. La mayoría eran obreros, militantes, jóvenes de 16 años, como el panadero de Camas Miguel Expósito Marín, el vendedor ambulante del barrio de la Macarena Manuel Rodríguez Llauradó, o los 60 años del ferroviario cenetista José Jiménez Ojeda.
La actual España se traiciona a sí misma una y otra vez, cada día que pasa que no se ejerce la debida justicia, que los crímenes se ningunean, que las víctimas siguen desaparecidas en cunetas, fosas, cada día que pasa que el franquismo sigue siendo legal en este país.
Continúa en La Fosa Pico Reja
 
Los ASESINATOS de SOCIALISTAS de Casalarreina (La Rioja) en 1936 por elementos franquistas
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La Rioja es un territorio donde tras el golpe de estado de Julio de 1936 no hubo frente de guerra, no hubo trincheras, la confrontación bélica no existió. Sin embargo al menos 2.000 riojanos perdieron la vida en el frente de guerra instalado por los golpistas en cada pueblo, en cada villa, en la represión inmisericorde que llevaron a cabo de forma similar en la vecina Navarra. El 10 de agosto de 1936, en Casalarreina, un piquete de requetés cargó en un camión a 11 vecinos detenidos y torturados los días previos y partieron rumbo a Fuenmayor.

A todos los subieron en el camión para darles “el paseo” y asesinarlos esa misma noche en Buicio, y al menos 8 de ellos quedaron enterrados en una fosa común del cementerio. A día de hoy, solo los restos de 3 de ellos han podido ser identificados tras las excavaciones llevadas a cabo en Fuenmayor en el 2007 por sus descendientes. Estas fueron las víctimas:
– Saturnino Díaz Sobrino, natural de Casalarreina, 30 años, miembro de la Federación de trabajadores de la tierra de UGT, alguacil, empleado municipal.
– Ciriaco Fernández Barrio, natural de Casalarreina, 35 años, empleado de la fábrica de chorizos y trabajador del campo.
– Estanislao Ortún Ortún, natural de Casalarreina, 31 años, sereno, miembro de la Sociedad de Obreros Agrícolas de la UGT.
– Pascual Saiz Vergara, natural de Casalarreina, 38 años, jornalero y músico de la banda municipal de Casalarreina. Miembro de la Sociedad de Obreros Agrícolas de la UGT.
– Gregorio Salinas Negueruela, natural de Casalarreina, 40 años, alcalde socialista de la localidad.
– Francisco Sánchez Jiménez, natural de Casalarreina, 40 años, Miembro de la Sociedad de Obreros Agrícolas de la UGT.
– Ángel Urquiza Ruiz, natural de Casalarreina, 40 años, casado y padre de 4 descendientes, miembro de la Sociedad de Obreros Agrícolas de la UGT
– Pablo Álvarez Canal, natural de Casalarreina, 41 años, ganadero, simpatizante socialista. Casado y padre de 5 descendientes.
– Cipriano Negueruela Fernández, natural de Casalarreina, 43 años, miembro de la Sociedad de Obreros Agrícolas de la UGT. Presidente de la Junta Inspectora de la Oficina de Colocación Obrera en 1933 y vocal de la Junta del Reparto de Utilidades y de la Junta Pericial que examinaba el amillaramiento de la riqueza urbana en abril de 1936.
– Vicente Porres Lequerica, natural de Casalarreina, 21 años, simpatizante socialista, músico y pregonero.
– Juan Llanos Varona, natural de Casalarreina, 55 años, agricultor y panadero. En 1917 era presidente del Centro Republicano, y afiliado y presidente de la AS de Casalarreina. Ocupó diversos cargos de responsabilidad municipal como miembro de la Junta del Repartimiento General de Utilidades. Juan era tío abuelo de Tomás Llanos Justa, autor del libro “Se los llevaron en el camión. Guerra Civil y represión en Casalarreina (la Rioja). Una historia de retaguardia”, en el que afirma: “«A todos los cancelar por sus ideas»”.
Emilio Elizondo, coordinador de las familias de las víctimas, afirma en el prólogo del mencionado libro que “..en Casalarreina el objetivo de los golpistas, siguiendo órdenes de violenta represión dictadas por el general Mola y el capitán Emilio Bellod, consistió en cobrar en sangre, eliminando a a todos los elementos que podían haber participado en la Revolución de Octubre de 1934, haber destacado por su militancia en partidos de izquierda o en sindicatos agrarios, o haber desempeñado cargos institucionales..”. Eso incluyó también a otros 12 vecinos más, que serían igualmente asesinados en fechas posteriores en diferentes lugares:
– Miguel Caperos Aragón, natural de Casalarreina, 36 años, se dedicaba a tareas agrícolas. Casado con Teresa Lumbreras, maestra nacional que fue depurada. Padre de 5 descendientes, concejal de Casalarreina por el Partido Socialista. Detenido en agosto de 1936, encarcelado en Haro (Logroño) y en el Fuerte de San Cristóbal. Entregado a fuerzas facinerosos fue asesinado en la Barranca de Lardero (La Rioja) el 24 de noviembre de 1936.
– Tomás Gamboa Puerta, natural de Casalarreina, 41 años Simpatizante socialista, trabajador del campo. Casado y padre de 5 descendientes. Fue asesinado junto con otros 3 vecinos de la localidad en las inmediaciones de Foncea, en la carretera de Pancorbo.
– Luis Gamboa Solórzano, natural de Casalarreina, 37 años, trabajador del campo, músico, miembro de la Federación española de Trabajadores de la Tierra de la UGT. También asesinado en las inmediaciones de Foncea, carretera de Pancorbo.
– Mariano Llorente Fuente, natural y concejal de Casalarreina, 60 años, jardinero municipal. Miembro del Sindicato de Obreros Agrícolas de UGT, afiliado a la AS de Casalarreina. Fue asesinado, junto con su descendiente Ángel Llorente, el 15 de agosto de 1936 en Foncea (La Rioja).
– Ángel Llorente Matute, natural de Casalarreina, 31 años. Albañil. Miembro de la Sociedad de Obreros Agrícolas de UGT. Asesinado junto con su padre, Mariano Llorente, el 15 de agosto de 1936 en Foncea.
– Liberto Porres Fernández, natural y concejal de Casalarreina, 44 años. Trabajador del campo y sereno. Miembro de la UGT de Casalarreina. Fue arrojado desde el puente de Briñas y dado por perecid. Sobrevivió. Ttrasladado al hospital de Haro de donde fue sacado y asesinado cerca del cementerio de en agosto de 1936.
– Juan Ranedo Ameyugo, natural de Herramélluri, 52 años. Miembro de UGT Trabajador del campo y caminero. Casado y padre de 4 descendientes. Detenido en Alesanco y asesinado el 6 de septiembre de 1936 en Cidamón (La Rioja).
– Santiago San Martín Cuende, natural de Casalarreina, 35 años. Casado y padre de 5 descendientes. Miembro de la Sociedad de Obreros Agrícolas de UGT. Asesinado el 27 de julio de 1936.
– Casimiro Valderrama Pozo, natural de Cihuri, 17 años. Pastor, miembro de la Sociedad de Obreros Agrícolas de UGT. Detenido en el Fuente San Cristobal, asesinado en la Barranca de Lardero el 21 de septiembre de 1936.
– Martín Yerro Serrano, natural de Santurdejo, 28 años. Trabajador del campo y sereno. Casado y padre de 3 descendientes. Miembro y presidente del Sindicato de Obreros Agrícolas de UGT. Presidente de las JSU de la Rioja. Intentar pasar a la zona republicana en Madrid pero fue detenido y conducido a las inmediaciones de Salinillas de Buradón donde fue asesinado el 6 de agosto de 1936.
– Resurrección Martínez Sánchez, natural de Casalarreina, 38 años. Hermana del líder socialista Alfredo Martínez y de Consolación Martínez Sánchez, asesinada en 1936. Maestra por oposición en San Clemente (Cuenca), Nonaspe (Zaragoza), Hernani (Guipúzcoa). Detenida en San Sebastián en septiembre de 1936 y trasladada junto con su cuñado y su hermana a La Rioja. Su cuñado fue asesinado el 19 de septiembre en Cañadillas, termino de Quel. Resurrección fue asesinada el 18 de octubre de 1936 en Cabretón (Logroño).
– Consolación Martínez Sánchez, natural de Casalarreina, 40 años. Simpatizante socialista. Casada con Juan Manuel Zapatero González, médico de Cervera del Río Alhama. Hermana del líder socialista Alfredo Martínez y de Resurrección Martínez Sánchez, también asesinada en 1936. Maestra por oposición en Peñalsordo (Badajoz) y Cervera del Río Alhama (La Rioja). Detenida en San Sebastián, trasladada con su marido y su hermana, a La Rioja. Su marido fue asesinado el 19 de septiembre en Cañadillas. Consolación fue asesinada el 18 de octubre de 1936 en Cabretón (Logroño).
 
(mensaje citado en revisión)
Vamos a contrastar con información oficial las afirmaciones de los mensajes anteriores sobre las actuaciones en Sevilla:

- Las fosas "Rotonda de los cancelados" y "Antigua" no existen. En cualquier caso los datos eran los siguientes y no afectaban a las cifras finales:

Rotonda de los cancelados: había inhumados 10.841 cuerpos de los que solo 46 eran de "represaliados".
Antigua: inhumados 5.596 de los que 508 corresponderían a "represaliados".

- En la fosa "Pico Reja" se estima que hay inhumados unos 1.000 cuerpos.

- En la fosa "Monumento" se estiman 7.740 inhumados de los cuales 2.626 corresponderían a "posibles represaliados". El desglose de estos nos llevaría a una cifra de 1.069 inhumaciones atribuibles a los sucesos de la guerra civil.

En total, habría 2.069 (Pico Reja + Monumento) cuerpos inhumados en las fosas del cementerio de Sevilla. Teniendo en cuenta que la cifra incluye fallecimientos por otras causas diferentes a ejecuciones, gloria en combate y gloria en prisión, la cifra sería mucho menor.

(imagen visible para usuarios registrados)​

De cualquier forma, 2.000 gloria en el periodo 1936/1955 dejaría una ratio de 105 personas al año. Por comparar con Málaga, en el otro bando se produjeron en 6 meses solo en Málaga capital 1.000 gloria.

Teniendo en cuenta que en la ciudad de Sevilla se realizaron los juicios y ejecuciones de casi toda la provincia una vez sorteada la etapa crítica inicial, la cantidad de 13.000 ejecuciones para Sevilla es, simplemente, imposible.

El presunto "averno" sobre Sevilla se convierte en otra afirmación que no se ajusta a los datos de quienes sostienen una versión distinta de la historia.
 
Los huesos que defendieron la democracia

En las fosas comunes y cunetas del país, están los restos de los hombres y mujeres que defendieron la primera experiencia democrática del Estado español. Expertos piden a los políticos que dejen los derechos de las víctimas de la dictadura fuera del juego partidista. "España tiene la obligación de exhumar a las víctimas de los crímenes franquistas", exigen.

ALEJANDRO TORRÚS

Los huesos de Josep Navarro Anchel están enterrados en una fosa común del cementerio de Paterna. Fue asesinado por su militancia en UGT y en el Partido Comunista durante la II República frente a un paredón militar, de nombre España. Sus restos cayeron en la fosa 126. En ese mismo cementerio están los huesos de otros de 2.238 republicanos asesinados por el franquismo entre 1939 y 1956. Su nieta, María Navarro, continúa luchando por su exhumación y por darle un entierro digno.

(imagen visible para usuarios registrados)Familia de Josep Navarro Anchel
A lo largo y ancho de la provincia de Málaga están repartidos los huesos de 5.000 republicanos en 99 fosas comunes. Hace ahora 82 años, las tropas franquistas entraron a sangre y fuego en la ciudad. Más de 100.000 salieron por la carretera de Málaga-Almería huyendo de una gloria casi segura. Las bombas caían por todas partes. Por el aire, de la aviación italiana; por el mar, de los buques franquistas, mientras que por tierra llegaban las tropas italianas y el sangriento ejército de Queipo de Llano.

Natalia Montasaroa recordaba en 2014 para Público cómo aquel camino se quedó con los huesos de centenares de ciudadanos y ciudadanas cuyo único delito es haber creído y apoyada a la II República, la primera experiencia democrática de España. Natalia tenía 13 años y nunca pudo olvidar lo que allí vio. Una mujer y su descendiente en brazos estaban perecid en una cuneta. Parecía que habían perecid mientras amamantaba al pequeño. Milicianos ahorcados en los árboles. Niños, ancianas, familias enteras yacían perecid. De hambre, de metralla, de fuego. Otros, directamente se habían suicidado.

Natalia y su familia decidieron dar media vuelta y regresar a Málaga. Sobrevivió y tuvo suerte. Durante las siguientes siete semanas a la toma de la ciudad fueron juzgadas 3.041 personas y 1.574 fueron ejecutadas. El último presidente del Gobierno de Franco, Carlos Arias Navarro, estuvo entre los jueces militares responsables de la matanza. Sus huesos siguen por ahí. Tirados.

En la provincia de Valladolid apenas hubo Guerra. La provincia apenas ofreció resistencia al golpe de Estado de Franco y los suyos. A pesar de eso, la represión fue brutal. La ARMH de Valladolidad calcula que 2.000 ciudadanos fueron ejecutados solo en esta provincia. Los huesos de personas como Ángel de la Fuente, que desapareció en los primeros días del golpe de Estad y nunca más se supo nada más de él, o de Herminio Agudo, que a la edad de 30 años fue ejecutado por su participación activa en la Casa del Pueblo de Laguna de Duero (Valladolid), siguen por ahí. Sólo en el mes de agosto de 1936 fueron ejecutadas o desaparecidas alrededor de 550 ciudadanos en la provincia.
 
Así se puso la Iglesia de lado de Franco
En contra de lo que aseguran hoy los revisionistas de la extrema derecha, documentos históricos como pastorales de obispos, cartas y grabaciones de radio prueban que la curia católica española tomó partido por los sublevados desde el primer momento
Por
José Antequera
-
22/09/2019

Apenas dos meses. Ese fue el tiempo que tardó la Iglesia católica española en dar carta de legitimidad al golpe de Estado de Franco y bendecir la guerra civil como “cruzada nacional” contra la República. Sin embargo, 83 años después, la curia aún no ha pedido perdón por situarse de lado de unos sublevados cuya aventura costó un millón de perecid y sangrientas tropelías y crímenes contra la humanidad como nunca antes se habían visto. Hoy existen suficientes documentos, tanto escritos como radiofónicos, para saber con meridiana exactitud qué fue lo que pasó y cuál fue la posición de los obispos españoles en aquellos momentos trágicos para el país. Los revisionistas de la historia, esos mismos que apuestan por resucitar el franquismo en pleno siglo XXI, tratan de darle la vuelta a la realidad. Pero los hechos son los hechos.
Tras el golpe del 36, y nada más tener noticia de la toma de Toledo, el cardenal Isidro Gomá adoptó la más rotunda posición beligerante en una alocución transmitida por Radio Navarra: “Judíos y guasones, fuera de ley o contra ley, o con la ley cuando llegó su hora, envenenaron el alma nacional con doctrinas absurdas, con cuentos tártaros o mongoles aderezados y convertidos en sistema político y social en las sociedades tenebrosas manejadas por el internacionalismo hebrea y que eran diametralmente opuestas a las doctrinas del Evangelio, que han alboreado en siglos nuestra historia y nuestra alma nacional”.
El citado texto se interpreta por el historiador Manuel Tuñón de Lara como una de las primeras pruebas de que “el cardenal había recibido el beneplácito del Vaticano, ya que el papa Pío XI, aunque con tonos y expresiones mucho más mesurados, había mostrado sus inclinaciones en audiencia concedida el 14 de septiembre a quinientos españoles de derechas”. A Gomá se le atribuye aquella histórica frase que en los primeros meses del alzamiento aportaba ya una interpretación sectaria sobre el carácter de la guerra civil: “La España y la anti-España, la religión y el ateísmo, la civilización cristiana y la barbarie”. Refugiado en Navarra en julio de 1936, al amparo del general golpista Mola, el obispo Gomá viajó de continuo a Salamanca y Burgos para despachar con Franco. Sin duda, promovió la pastoral que calificó de “cruzada nacional” el golpe militar y aunque años después, en 1940, quiso lanzar otra pastoral pidiendo piedad para los vencidos, ya era demasiado tarde. El dictador la prohibió y el obispo murió meses después.

No obstante, el término cruzada religiosa contra el comunismo fue utilizado por primera vez unos días antes del 14 de septiembre, exactamente el 15 de agosto, cuando Mola, en un sonado discurso, acuñó la idea al afirmar que “una victoria traerá un Estado nuevo bajo el signo del catolicismo”. El 23 de agosto, por primera vez un obispo calificaba públicamente la guerra como santa cruzada. Lo hizo Marcelino Olaechea, titular de la diócesis de Pamplona, en una carta publicada en el Diario de Navarra: “No es una guerra la que se está librando, es una cruzada”, aseguró por si cabía alguna duda.
En similares términos a los de Gomá y Olaechea se pronunció Enrique Plá y Deniel, cardenal de Toledo, al publicar su pastoral Las dos ciudades el 30 de septiembre, cuando llegó a recurrir a la doctrina del padre Suárez para legitimar el alzamiento armado y la guerra contra la República; en su caso calificó el golpe de Estado de “alzamiento de la nación en armas”; repitió todas las invectivas contra comunistas y anarquistas (“descendientes de Caín”, “fratricidas de sus hermanos”, “envidiosos de los que hacen un culto a la virtud y por ello les asesinan y les martirizan”); prosiguió con la confusión entre nación y religión al decir “una España laica no es ya España”; y lanzó interesantísimas bases doctrinales sobre la rebelión. Así, llegó a decir que el golpe de Estado “reviste, sí, la forma externa de una guerra civil; pero en realidad es una cruzada. Fue una sublevación, pero no para perturbar, sino para restablecer el orden”.
En Las dos ciudades, auténtico manifiesto teológico en favor de la guerra civil, Plá y Deniel alude a San Agustín al distinguir entre la ciudad terrestre, “donde el egoísmo prevalece”, y la ciudad celestial, “donde el amor de Dios reemplaza todo sentido de protección”, mientras compara maniqueamente a España con esa alegoría. A un lado “el comunismo y el anarquismo identificados con la ideología que dirige al desdén, la aversión hacia Dios Nuestro señor”; al otro “la heroicidad y el martirio” que han “florecido” en el bando nacional. Plá concluyó que las condiciones de Tomás de Aquino para una guerra justa se dieron en nuestra contienda civil, y así justificó la sublevación contra la República. A pesar de que, a los ojos del mundo, el conflicto podía tener el aspecto externo de una guerra entre compatriotas, para el clérigo en realidad era una cruzada. En el mismo día que Plá y Deniel emitía su carta pastoral, Franco era proclamado jefe de Estado el 28 de septiembre de 1936. Por supuesto, el obispo envió inmediatamente un telegrama de felicitación que anticipaba la “resurrección magnífica de la España cristiana”.
Según Tuñón de Lara, la Iglesia seguía así su “trayectoria legendaria en España: identificación con el orden arcaico, con las más viejas estructuras, conservadurismo a ultranza y desdén por los argumentos revolucionarios nacional-sindicalistas” que iba a utilizar la Falange.
Las purgas en la Iglesia también fueron frecuentes, de hecho en esos días se produjo la expulsión de España del obispo de Vitoria, doctor Múgica, sospechoso –sin razón para ello− de simpatizar con los nacionalistas vascos, añade Tuñón.
Pero aún hay más documentos que prueban que la Iglesia católica se puso desde el primer momento de lado de los militares sublevados. Por ejemplo los despachos del ministro de Portugal en Roma a su ministro de Asuntos Exteriores fechados el 24 y el 29 de julio, y el 11 de agosto, que demuestran la posición beligerante del Vaticano. A la supuesta “aprensión” de Pío XI sobre la situación en España, reflejada en el telegrama del diplomático luso del día 24, sucedió que “los medios del Vaticano consideran la situación como muy peligrosa, sobre todo por la significación subversiva y por el gravísimo hecho de que el Gobierno [de la República] haya armado a todo el pueblo, obreros, campesinos, jóvenes y mujeres”, una versión parcial de los hechos que también se encuentra en el telegrama número 23, confidencial y reservado, del citado ministro portugués.
Por su parte, el 11 de agosto, siempre según el diplomático de Lisboa, “el Vaticano ha protestado con energía ante el Gobierno de Madrid contra el incendio de iglesias, asesinato de religiosos, abusa y profanaciones de cadáveres realizados por los comunistas”. Pío XI finalmente acabó reconociendo al bando sublevado en junio de 1938. Como dato curioso, la guerra civil fue declarada una “guerra extremista” antes que una cruzada, ya que el 19 de julio el Gran Visir del Protectorado invocó la guerra santa contra “los españoles sin Dios”. La ayuda de los ejércitos del norte de África iba a ser clave para el desenlace final de la contienda.
Con todo, hubo que esperar al 1 de julio de 1937 para que el Episcopado suscribiera el primer documento oficial sobre el conflicto, la Carta Colectiva, en la que apoyaba la rebelión militar tras un año de guerra. Fechada ese mismo día, sin embargo no se hizo pública hasta el 10 de agosto. Aquello fue el acta notarial de intervención de la Iglesia en el campo de batalla, pero los obispos ya habían tomado partido por Franco, de facto, mucho antes.
 
En 1936 cinco JORNALEROS REPUBLICANOS, de Puebla del Río (Sevilla), fueron ASESINADOS en la Riuela por mercenarios franquistas
(imagen visible para usuarios registrados)El libro y el documental titulado “Los Cinco de la Riuela”, de Vicente Aranda, miembro de la Asociación “La Guardia”, de la localidad de Puebla del Río, detalla claramente el asesinato de cinco hombres conocidos ya como Los Cinco de la Riuela eran: Manuel Lama Suárez (50 años), Francisco Ponce Martín (38 años), Antonio González de la Rosa (31 años), José Vargas Garrido (31 años) y José Blanco Osuna (29 años). Eran jornaleros de profesión y adscritos, en su mayoría, al Centro Obrero local . Eran paisanos de la Puebla, cuyo único “delito” fue, en algunos casos, pertenecer o identificarse con una organización obrera, la Sociedad de Obreros Agrícolas, que aspiraba a un mundo de justicia e igualdad.
Cuatro de los 5 cancelados solían frecuentar la sede de la Sociedad de Obreros Agrícolas, lo que les supuso una condena a gloria, mientras que José Vargas Garrido perdió la vida por haber hecho frente a un falangista local en una pelea días antes del alzamiento. Destacamos la figura de Manuel Lama Suárez, el cual, tras haber ahorrado algún dinero trabajando en Argentina, que le permitió a su vuelta a España fundar un pequeño comercio, siguió mostrando una conciencia de clase solidaria con respecto a la clase jornalera de la que provenía.
Estos cinco hombres salieron de La Puebla hacia el barco prisión atracado en el Guadalquivir, a su paso por Sevilla, pero nunca llegaron allí ya que el camión que los transportaba se desvió y llevó a sus pasajeros hacia Palomares. “Los Cinco de la Riuela” fueron asesinados el día 13 de agosto de 1936 en el paraje del término de Palomares conocido como “La Riuela”, siendo abandonados los cuerpos por espacio de varios días.
Días después del fusilamiento, una persona conocido en la localidad como “El Malo” por ser una persona significada de izquierdas, fue requerido de madrugada por los falangistas para cavar la fosa común abierta en el interior del cementerio de Palomares del Río en la que serían arrojados los 5 jornaleros de la Puebla. En La Puebla del Río, entre los años 36 y 38 fueron asesinadas mas de 40 personas, por aquel entonces, el municipio rondaba los 4.000 habitantes, lo que da muestra de la crudeza con la que se vivió en la villa el conflicto bélico.
José González ha recordado nítidamente lo que supuso para su familia el asesinato de su padre. «Lo cancelar cuando yo tenía 2 años y mi hermano 3, crecimos sin padre. Mi progenitora se quedó viuda con sólo 26. En La Puebla cancelar a 44 personas aquel año», explica. «El 13 de agosto los 5 hombres, que se encontraban encarcelados, iban a ser trasladados a Sevilla, pero a mitad de camino, en un paraje cercano a Gelves denominado La Riuela, se detuvieron. Allí fueron cancelados por falangistas, y los dejaron a pleno sol durante 5 días, agujereados, hasta que fueron tirados a una fosa común en Palomares del Río»
El pleno del ayuntamiento de La puebla del Río ha acordado renombrar el poblado arrocero en honor a los vecinos cancelados en 1936, eliminando el nombre del malo a la explotación arrocera abandonada de la Riuela, y ponerle el de los asesinados. El poblado Queipo de Llano perderá toda seña franquista para servir a la memoria histórica, homenajeando con su nuevo nombre, “Cinco de la Riuela” a los jornaleros asesinados por los franquistas.
 
Así se puso la Iglesia de lado de Franco
En contra de lo que aseguran hoy los revisionistas de la extrema derecha, documentos históricos como pastorales de obispos, cartas y grabaciones de radio prueban que la curia católica española tomó partido por los sublevados desde el primer momento
Por
José Antequera
-
22/09/2019

Apenas dos meses. Ese fue el tiempo que tardó la Iglesia católica española en dar carta de legitimidad al golpe de Estado de Franco y bendecir la guerra civil como “cruzada nacional” contra la República. Sin embargo, 83 años después, la curia aún no ha pedido perdón por situarse de lado de unos sublevados cuya aventura costó un millón de perecid y sangrientas tropelías y crímenes contra la humanidad como nunca antes se habían visto. Hoy existen suficientes documentos, tanto escritos como radiofónicos, para saber con meridiana exactitud qué fue lo que pasó y cuál fue la posición de los obispos españoles en aquellos momentos trágicos para el país. Los revisionistas de la historia, esos mismos que apuestan por resucitar el franquismo en pleno siglo XXI, tratan de darle la vuelta a la realidad. Pero los hechos son los hechos.
Tras el golpe del 36, y nada más tener noticia de la toma de Toledo, el cardenal Isidro Gomá adoptó la más rotunda posición beligerante en una alocución transmitida por Radio Navarra: “Judíos y guasones, fuera de ley o contra ley, o con la ley cuando llegó su hora, envenenaron el alma nacional con doctrinas absurdas, con cuentos tártaros o mongoles aderezados y convertidos en sistema político y social en las sociedades tenebrosas manejadas por el internacionalismo hebrea y que eran diametralmente opuestas a las doctrinas del Evangelio, que han alboreado en siglos nuestra historia y nuestra alma nacional”.
El citado texto se interpreta por el historiador Manuel Tuñón de Lara como una de las primeras pruebas de que “el cardenal había recibido el beneplácito del Vaticano, ya que el papa Pío XI, aunque con tonos y expresiones mucho más mesurados, había mostrado sus inclinaciones en audiencia concedida el 14 de septiembre a quinientos españoles de derechas”. A Gomá se le atribuye aquella histórica frase que en los primeros meses del alzamiento aportaba ya una interpretación sectaria sobre el carácter de la guerra civil: “La España y la anti-España, la religión y el ateísmo, la civilización cristiana y la barbarie”. Refugiado en Navarra en julio de 1936, al amparo del general golpista Mola, el obispo Gomá viajó de continuo a Salamanca y Burgos para despachar con Franco. Sin duda, promovió la pastoral que calificó de “cruzada nacional” el golpe militar y aunque años después, en 1940, quiso lanzar otra pastoral pidiendo piedad para los vencidos, ya era demasiado tarde. El dictador la prohibió y el obispo murió meses después.

No obstante, el término cruzada religiosa contra el comunismo fue utilizado por primera vez unos días antes del 14 de septiembre, exactamente el 15 de agosto, cuando Mola, en un sonado discurso, acuñó la idea al afirmar que “una victoria traerá un Estado nuevo bajo el signo del catolicismo”. El 23 de agosto, por primera vez un obispo calificaba públicamente la guerra como santa cruzada. Lo hizo Marcelino Olaechea, titular de la diócesis de Pamplona, en una carta publicada en el Diario de Navarra: “No es una guerra la que se está librando, es una cruzada”, aseguró por si cabía alguna duda.
En similares términos a los de Gomá y Olaechea se pronunció Enrique Plá y Deniel, cardenal de Toledo, al publicar su pastoral Las dos ciudades el 30 de septiembre, cuando llegó a recurrir a la doctrina del padre Suárez para legitimar el alzamiento armado y la guerra contra la República; en su caso calificó el golpe de Estado de “alzamiento de la nación en armas”; repitió todas las invectivas contra comunistas y anarquistas (“descendientes de Caín”, “fratricidas de sus hermanos”, “envidiosos de los que hacen un culto a la virtud y por ello les asesinan y les martirizan”); prosiguió con la confusión entre nación y religión al decir “una España laica no es ya España”; y lanzó interesantísimas bases doctrinales sobre la rebelión. Así, llegó a decir que el golpe de Estado “reviste, sí, la forma externa de una guerra civil; pero en realidad es una cruzada. Fue una sublevación, pero no para perturbar, sino para restablecer el orden”.
En Las dos ciudades, auténtico manifiesto teológico en favor de la guerra civil, Plá y Deniel alude a San Agustín al distinguir entre la ciudad terrestre, “donde el egoísmo prevalece”, y la ciudad celestial, “donde el amor de Dios reemplaza todo sentido de protección”, mientras compara maniqueamente a España con esa alegoría. A un lado “el comunismo y el anarquismo identificados con la ideología que dirige al desdén, la aversión hacia Dios Nuestro señor”; al otro “la heroicidad y el martirio” que han “florecido” en el bando nacional. Plá concluyó que las condiciones de Tomás de Aquino para una guerra justa se dieron en nuestra contienda civil, y así justificó la sublevación contra la República. A pesar de que, a los ojos del mundo, el conflicto podía tener el aspecto externo de una guerra entre compatriotas, para el clérigo en realidad era una cruzada. En el mismo día que Plá y Deniel emitía su carta pastoral, Franco era proclamado jefe de Estado el 28 de septiembre de 1936. Por supuesto, el obispo envió inmediatamente un telegrama de felicitación que anticipaba la “resurrección magnífica de la España cristiana”.
Según Tuñón de Lara, la Iglesia seguía así su “trayectoria legendaria en España: identificación con el orden arcaico, con las más viejas estructuras, conservadurismo a ultranza y desdén por los argumentos revolucionarios nacional-sindicalistas” que iba a utilizar la Falange.
Las purgas en la Iglesia también fueron frecuentes, de hecho en esos días se produjo la expulsión de España del obispo de Vitoria, doctor Múgica, sospechoso –sin razón para ello− de simpatizar con los nacionalistas vascos, añade Tuñón.
Pero aún hay más documentos que prueban que la Iglesia católica se puso desde el primer momento de lado de los militares sublevados. Por ejemplo los despachos del ministro de Portugal en Roma a su ministro de Asuntos Exteriores fechados el 24 y el 29 de julio, y el 11 de agosto, que demuestran la posición beligerante del Vaticano. A la supuesta “aprensión” de Pío XI sobre la situación en España, reflejada en el telegrama del diplomático luso del día 24, sucedió que “los medios del Vaticano consideran la situación como muy peligrosa, sobre todo por la significación subversiva y por el gravísimo hecho de que el Gobierno [de la República] haya armado a todo el pueblo, obreros, campesinos, jóvenes y mujeres”, una versión parcial de los hechos que también se encuentra en el telegrama número 23, confidencial y reservado, del citado ministro portugués.
Por su parte, el 11 de agosto, siempre según el diplomático de Lisboa, “el Vaticano ha protestado con energía ante el Gobierno de Madrid contra el incendio de iglesias, asesinato de religiosos, abusa y profanaciones de cadáveres realizados por los comunistas”. Pío XI finalmente acabó reconociendo al bando sublevado en junio de 1938. Como dato curioso, la guerra civil fue declarada una “guerra extremista” antes que una cruzada, ya que el 19 de julio el Gran Visir del Protectorado invocó la guerra santa contra “los españoles sin Dios”. La ayuda de los ejércitos del norte de África iba a ser clave para el desenlace final de la contienda.
Con todo, hubo que esperar al 1 de julio de 1937 para que el Episcopado suscribiera el primer documento oficial sobre el conflicto, la Carta Colectiva, en la que apoyaba la rebelión militar tras un año de guerra. Fechada ese mismo día, sin embargo no se hizo pública hasta el 10 de agosto. Aquello fue el acta notarial de intervención de la Iglesia en el campo de batalla, pero los obispos ya habían tomado partido por Franco, de facto, mucho antes.

No se puede obviar de golpe lo que ocurrió en el periodo 1931-36 entre una iglesia que aceptó de buena fe el advenimiento de la II República y quienes llegaron al poder e inmediatamente empezaron a quemar y saquear conventos.

Los «memorialistos» llaman «revisionistas» a los demás cuando llevan 40 años inventándose la historia o borrándola según la versión que quieran vender.
 
Alberti, entre poesías y paseos al enemigo facineroso – Juan E. Pflüger

El poeta Rafael Alberti consiguió ser presentado por los comunistas españoles como un represaliado del régimen de Franco, que tuvo que exiliarse a París, Buenos Aires y Roma para evitar ser juzgado. Cuando la izquierda española lo tomaba como símbolo de la supuesta represión franquista contra inocentes tapaba sus crímenes durante la guerra, que ni fueron escasos ni poco llamativos. Alberti escapó de España cuando el Frente Popular perdió la guerra, y dejaba atrás una estela de terror impuesto desde su puesto de responsable de la Secretaría en la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

Desde esta asociación fue uno de los responsables de la publicación El Mono Azul donde él y los otros miembros del denominado Comité de Depuración mantenían una columna llamada “A paseo”, en la que se señalaba el nombre de los intelectuales que debían ser “depurados” –entiéndase asesinados- por su carácter de contrarrevolucionarios. Entre las personas señaladas se encuentran Miguel de Unamuno, Pedro Muñoz Seca, Manuel García Morente, Fernando Vela, e incluso sus amigos de años anteriores Ernesto Giménez Caballero y Rafael Sánchez Mazas.

Las declaraciones de Antonio Hortelano, un sacerdote que antes de haber tomado los hábitos fue espía en los años de la Guerra Civil, dan un testimonio de la labor –el propio Alberti la definía como cívico-cultural- que realizó el poeta en la retaguardia. Porque Alberti fue uno de esos intelectuales que animaba a los jóvenes de izquierdas a luchar en el frente mientras ellos vivían a cuerpo de rey en la retaguardia sin peligros y actuando libremente. Entre sus labores, cuenta Hortelano, como era frecuente que Alberti visitase las checas en las que había detenidas personas de ideología derechista, religiosos o simplemente aquellos que habían sido denunciados por quienes les guardaban rencillas.
En esas visitas era aficionado a hacer uso del método de tortura denominado “la cabina”,que consistía en introducir al detenido en una cabina de teléfonos con las paredes metálicas electrificadas y aplicarle descargas de alta tensión hasta que confesaba o moría electrocutado.

Hay dos casos, entre los señalados por la Alianza de Intelectuales Antifascistas, de los que se tienen testimonios que inculpan al propio Alberti. El escritor Alfonso Ussía, nieto de Pedro Muñoz Seca, es una de las personas que más ha investigado sobre las circunstancias que rodearon el asesinato del dramaturgo. En 2009, tras conocer las declaraciones de Antonio Hortelano escribía en una de sus columnas: “El hermano de Rafael Alberti, Vicente, gran amigo de Pedro Muñoz-Seca, portuense como ellos, le rogó encarecidamente que hiciera algo para sacar a don Pedro del cautiverio de la checa de San Antón y salvar su vida. No movió ni un dedo. Vicente Alberti era el íntimo amigo del hermano de Pedro Muñoz-Seca, el doctor José Muñoz-Seca, un joven y brillante pediatra con firmes convicciones republicanas. Don Pedro era monárquico y colaborador de «ABC», además de autor teatral de indiscutible éxito. Vicente Alberti se interesó en numerosas ocasiones, acuciado por su amigo el doctor Muñoz-Seca, por el dramaturgo del Puerto de Santa María encarcelado. Se interesó ante su hermano Rafael, el gran poeta dedicado en la cómoda retaguardia de Madrid a visitar checas y prisiones. Al fin, en la primera quincena del mes de diciembre de 1936, Rafael Alberti se puso en contacto con su hermano para darle noticias de Muñoz-Seca. «Lo fusilamos en noviembre»

El intelectual Manuel García Morente también publicó como la Alianza le puso en el punto de mira y tuvo que exiliarse para no correr la misma suerte que Muñoz Seca: “A poco supe confidencialmente que se había constituido… una comisión de depuración (tal era la palabra usada) al profesorado de Universidad. Esa comisión propuso la cesantía de varios catedráticos de la Facultad de Filosofía y Letras. La lista iba encabezada con mi nombre. Los comisionados consideraban urgente el sacrificio de mi persona… En virtud de la comisión llamada depuradora mi nombre iba a ser publicado como cesante y mi persona entregada a las ruines pasiones de los malos; hube de pensar en la necesidad de abandonar Madrid”.

Desde el bando frentepopulista se le criticó siempre que se paseaba por la retaguardia luciendo una pistola de gran calibre, que lucía ostentosamente. Un arma que, como se decía en la CNT, no estuvo jamás en el frente, donde era necesaria, y que servía para impresionar a quienes en retaguardia se cruzaban con el autor de Marinero en Tierra. Un poeta que igual escribía sobre su Puerto de Santa María, que lamentaba la gloria del genocida Stalin con versos como estos:

José Stalin ha perecid
Padre y maestro y camarada
Quiero llorar, quiero cantar
Que el agua clara me ilumine
Que tu alma clara me ilumine
En esta noche que te vas
 
La derecha del Bajo Aragón encarcelada: el Campo de Concentración de Valmuel (1936-1938) – Pedro J. Bel Caldú
Durante los primeros meses de la revolución anarquista del 36 no hubo cárceles. Los delincuentes comunes fueron liberados y para los presos políticos no eran necesarias. Eran detenidos en calabozos y edificios municipales y se les fusilaba, sin juicio, poco después de su detención. A finales de 1936, casi toda la derecha “pura y dura” había sido ejecutada o había huido hacia Zaragoza. Entonces se comenzó a detener a los derechistas “blandos”, que fueron recluidos en las cárceles de Caspe y Alcañiz. La falta de capacidad de ambos establecimientos penitenciarios fue resuelta con la creación del Campo de Concentración de Valmuel. También se crearon Batallones de Trabajadores presos para trabajos de fortificación en la zona de Muniesa-Moyuela-Moneva.
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Cárcel de Alcañiz
LOS REGADÍOS DE VALMUEL
La construcción del pantano de Santolea (1927-1932) permitió regular el cauce del Guadalope e hizo posible la puesta en regadío de tierras áridas de secano en la zona de Valmuel. Había un proyecto de tiempos de la dictadura de Primo de Rivera, olvidado durante la República, para la construcción de los canales y acequias necesarios para la transformación de cultivos.
La necesidad de ubicar y ocupar el gran número de presos se resolvió creando el Campo de Valmuel en la zona ocupada hoy, en parte, por las instalaciones de Motorland. Los propios presos construyeron unos barracones para su alojamiento y una torre de vigilancia para su control. Los barracones estaban construidos con paredes de ladrillo y tejadillos de uralita y, en cada uno de ellos, se alojaban 25 o 30 presos. Allí hubo una población reclusa flotante de, entre 150 y 200, presos.
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Traslado de presos. Plaza de Alcañiz
EVOLUCIÓN DE LA VIDA CARCELARIA EN EL CAMPO DE VALMUEL
Desde su creación, hasta mayo del 37, el “campo” fue dirigido por la CNT local de Alcañiz y no dependía ni era controlado por ningún organismo penitenciario regional ni estatal. Dependía del Comité de Alcañiz. Allí mandaba, con absoluta autoridad, el anarquista alcañizano Valero Burillo Navarro, apodado El Lela. Tenía como segundo a su hermano José y como auxiliares a varios hombres armados, que se turnaban con frecuencia en la vigilancia y manejo de los presos. Fue la fase más dura para los detenidos.
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Interior de un barracón del Campo de Valmuel
Desde finales de mayo del 37, pasó a depender de la Dirección General de Prisiones, fue financiado por el gobierno central, fue dirigido por Francisco Huertas Martínez y administrado por funcionarios. El trato ya no fue tan duro y arbitrario. En esta fase se inició el enjuiciamiento de los presos por el llamado Tribunal Popular de Aragón en Alcañiz y por un Jurado de Urgencia establecido en Caspe. Entonces se les dotó del uniforme de presidiario con que aparecen.
En 1938, cuando los nacionales entraron en Alcañiz, salieron los derechistas del Campo de Valmuel y fue utilizado por los franquistas para recluir a los izquierdistas represaliados.
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Carpintería del Campo de Valmuel
EL TRATO DADO A LOS PRESOS
En “La causa general” hay la declaración de varios testigos de Alcañiz: Ángel Royo Gorostegui (comerciante); Víctor Domenech Cólera (farmacéutico); Luis Félez Trasovares (abogado). Dicha declaración está resumida en un informe elaborado por la Guardia Civil de Alcañiz. El trato y el trabajo eran duros, pero no consta que se practicasen torturas corporales. En el campo estuvieron presos muchos comerciantes, empresarios y profesionales de Alcañiz. Para ellos el trabajo a pico y pala en el duro erial, que era entonces Valmuel, ya suponía una humillación y una tortura. Agravada por las chanzas que los vigilantes les hacían, por su torpe manejo de las herramientas. Ellos, en su declaración, hablan de malos tratos como “insultos, amenazas, vejámenes y atropellos”.
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Presos trabajando en el Campo de Concentración de Valmuel
Los que eran campesinos de pueblos como Torrevelilla, Fórnoles o Las Cuevas de Cañart, presos en Valmuel, no se resentían tanto del trabajo físico. Pero, en todos ellos, pesaba el escarnio de estar encarcelados sin saber por qué. Alejados de su pueblo y de su familia, mal alimentados, y el sentirse objeto de la arbitrariedad de unos energúmenos que podían disparar contra ellos, impunemente, por cualquier nimiedad. O ser víctimas de alguna de las sacas de madrugada, que con frecuencia se practicaban.
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Estado actual de un canal excavado por los presos.

Tras el golpe de Líster en agosto del 37, notaron un gran alivio al desaparecer el terror anarquista. Aunque siguieron produciéndose fusilamientos selectivos, sobre todo de hombres apresados con las armas en la mano durante la batalla de Belchite.
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Presos saliendo de su barracón

LA MEMORIA DE QUIENES ESTUVIERON EN EL CAMPO DE VALMUEL
Un reportero anarquista alemán, de nombre Agustín Souchy, cuenta en su libro “Entre los campesinos de Aragón”, las maravillas del Campo de Valmuel. Describe el campo como un lugar casi idílico, donde presos y guardianes conviven en perfecta igualdad y armonía. Resalta la “libertad” de movimiento de los presos, que contrasta con la dureza de los Campos de Trabajos Alemanes.
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Presos delante de un barracón
Dispongo también de las memorias de un preso de Valmuel, escritas “in situ” y en tiempo real, en forma de coplas. Se trata de mi padre, Lucas Bel Conchello, que estuvo recluido allí, junto con mi abuelo y otros dos vecinos de Fórnoles. El Jurado de Urgencia de Caspe les condenó a un año de Campo de Trabajo por un delito de opinión. Según la sentencia: “Pues comete una falta de desafección al Régimen quien, como los inculpados, propalan falsos rumores y se dedican a pronosticar el fracaso de las armas leales, a pretexto de un fingido rumor, por la actuación de diversos Gobiernos dentro de la República”.
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Causa General
Seguramente, Agustín Fouchy y Lucas Bel, tenían razón. Sólo que su visión de la realidad, que ambos contemplaron directamente, era muy distinta. Como escribió el poeta: “Nada es verdad, nada es mentira. Todo es del tonalidad del cristal con que se mira”.
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Liberación de los presos de Valmuel por el Coronel García Valiño
En anexo al final, copio parcialmente los escritos de ambos testigos presenciales, para lectores aficionados al conocimiento de documentos originales.
 
El «pavor» de los mártires de la Segunda República y la Guerra Civil: «Los enterraron en un agujero» – Juan Luis Vázquez Díaz / ABC

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La diócesis de Madrid presenta el Martirologio matritense del siglo XX, la recensión más completa de los sacerdotes y seminaristas mártires de los años 30, «modelo de fidelidad a Jesucristo»
El párroco de Pinto se escapó pero mi tío se quiso quedar», cuenta a «Alfa y Omega» Teresa Esteban, sobrina del sacerdote Manuel Calleja, que encontró el martirio junto a su padre, José Calleja, el 27 de julio de 1936. Teresa nació 20 años más tarde, pero en su casa han estado siempre muy presentes las figuras de su tío y de su abuelo. «Mi tío iba a decir Misa a las monjas y mi abuelo lo acompañaba porque días antes le habían apedreado e insultado. Los detuvieron y los llevaron a un teatro junto a más personas». Días después los dejaron en libertad a todos, pero al rato los encontró una cuadrilla de milicianos. «Los fusilaron y los enterraron en un agujero al lado de la vía del tren. Después fueron a por mi abuela, que cogió a mi progenitora y a un hermano pequeño y logró escapar». Hoy, Teresa reconoce que «mi progenitora recordaba siempre todo aquello con dolor, pero también con muchas ganas de que un día fuesen beatificados. Siempre hemos sido totalmente conscientes de que mi tío y mi abuelo son mártires, y ahora están en proceso de ser reconocidos por la Iglesia como tales». Y remata con orgullo: «Soy sobrina y nieta de mártires».
[ Lee la historia de los mártires en «Alfa y Omega»]
El testimonio de Manuel Calleja y su padre, José, está recogido en el Martirologio matritense del siglo XX, que acaba de ver la luz en la BAC. «Por fin contamos con una visión panorámica suficientemente documentada y contrastada de los sacerdotes y seminaristas mártires en Madrid», afirmó recientemente el obispo auxiliar Juan Antonio Martínez Camino, principal impulsor de la obra.
El Martirologio da fe de la vida y la gloria de 427 seminaristas y sacerdotes mártires en Madrid en los años 30, y es fruto de cuatro años de trabajo de un equipo de quince personas, sacerdotes y laicos, cuya principal dificultad ha sido recabar información fiable después de 80 años o más. «Ha sido arduo y minucioso el trabajo de visitar distintos archivos, no solo el diocesano, pues de algunos sacerdotes en él no consta nada; por eso ha habido que visitar archivos de algunas parroquias, ayuntamientos y de otras instituciones», señala Joaquín Martín Abad, uno de los primeros colaboradores del proyecto, que se refiere a esta obra como «una ingente tarea» en la que también «se ha trabajado con paciencia para localizar a familiares, en ocasiones comenzando por los listines telefónicos».
«Perdono a todos»
Uno de estos familiares es Santiago de la Villa, a quien se le saltan las lágrimas en medio de la conversación. «El martirio de mi tío Clementino ha estado siempre presente en mi familia», dice. «Mi padre, su hermano, hablaba poco de ello porque lo llevaba mal, abría de nuevo las heridas».
(imagen visible para usuarios registrados)Ángel Pastor Sánchez y Luis Martín Pascual, párroco y coadjutor de San Martín de Valdeiglesias– ABC
A Clementino de la Villa, párroco de Oteruelo del Valle, le cancelar junto a otros sacerdotes de la sierra entre los puertos de Navacerrada y Cotos. Se conserva una nota escrita por él en la cárcel en la que dice: «Me despido hasta la eternidad de todos. Rogad por mí, no me abandonéis. A Dios para todos. Perdonadme, como yo perdono a todos. Recuerdo el rosario que he rezado todas las noches sin cesar. El Señor me da dolor y gracia en esta hora». De su gloria, su familia se enteró bastante avanzada la guerra, pero siempre recordó su martirio «con perdón», dice enérgico Santiago. «Le rezamos, pero sobre todo yo rezo por su pronta beatificación. Es un reconocimiento necesario, algo que se les debe».
Lo mismo opina Carmen Bonell, de 98 años, sobre su tío, el sacerdote Jesús María y Arroyo, capellán de las Concepcionistas de La Latina, a quien delató una antigua empleada de la familia: «Nosotros no vivimos todo aquello con rencor, pero sí con muchísimo dolor, ni siquiera pudimos encontrar su cuerpo. Todo aquello fue un pavor que quisimos olvidar, pero yo he perdonado», asegura.
Material para nuevas causas
De los 427 mártires recogidos en esta obra, 355 eran sacerdotes con oficio eclesiástico en la diócesis de Madrid-Alcalá –24 eran capellanes castrenses y once eran seminaristas–, y los 72 restantes eran sacerdotes o seminaristas que vivían en la capital, que habían venido a esconderse o fueron traídos aquí por sus verdugos. Sus edades oscilan entre los 16 y los 94 años; de casi la mitad de ellos no se sabe dónde fueron enterrados y no se han encontrado sus restos. Y entre todos ellos hay un santo y cinco beatos.
(imagen visible para usuarios registrados)Alejandro de Castro, párroco de Los Molinos– ABC
Muchos de ellos –junto con varios familiares seglares– se hallan ya camino de los altares, incluidos en tres causas de referencia: las que encabezan Ignacio Aláez y Cipriano Martínez Gil, que se abrieron en Madrid y ya están en Roma para su estudio, y la de Eduardo Ardiaca Castell, abierta en Alcalá de Henares y que se enviará próximamente a la Congregación para las Causas de los Santos.
«El Martirologio sin duda servirá para iniciar con nuevos grupos otras causas, e incluso podrán ir seglares que no están recogidos en esta obra», señala Joaquín Martín Abad, que avanza que «ya se está preparando un grupo de un centenar de mártires para iniciar una nueva causa y que se pueda comenzar la instrucción del proceso en su fase diocesana; para ello se necesita que se presenten muchos más datos de cada uno de los mártires de los que ya aparecen brevemente en este elenco de biografías».
Esta obra inicia ahora sus recorrido de presentaciones: el lunes 27 de mayo la presentará el cardenal Osoro en el Seminario Conciliar de Madrid, a las 19:30 horas. Y el jueves 30, el historiador Vicente Cárcel Ortí hará lo propio en Roma, en la Iglesia nacional española de Santiago y Monserrat. «Sin duda este trabajo ayudará a valorar la fidelidad de tantos mártires en el siglo XX en España, que muestra la vitalidad de la Iglesia en ese tiempo, ya que el martirio es el ejercicio más pleno de la libertad humana y el acto supremo de la caridad cristiana. San Agustín repetía que lo que hace al mártir no es la condena ni el tormento, sino la causa o el motivo: Jesucristo», dice Martín Abad, para quien estos testigos de nuestra fe «nos impulsan a todos a una fidelidad mayor a Jesucristo, y a servir a la Iglesia para la salvación del mundo cuando nos enteramos y nos acercamos a cómo vivieron su vida y cómo la entregaron por amor a nuestro Señor».
 
Los campos de concentración de la Generalitat; Omélls de Na Gaià | Cosas de Jorge – Blog elcorreo.com

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Aunque hace algún tiempo aparqué el tema de los campos de concentración españoles, sobre los cuales ya he publicado unos cuantos artículos, en esta ocasión visitaremos un pequeño municipio de la provincia de Lérida, se trata de Omélls de Na Gaià, también conocido como Omélls de Nagaya.

Durante la Guerra Civil Española, el SIM (Servicio de Información Militar), durante la Segunda República Española, controló un total de seis campos de concentración en Cataluña.

-Campo de trabajo nº 1 situado en Montjuïch
-Campo de trabajo nº 2 en Hospitalet de l’Infant
-Campo de trabajo nº 3 en el que nos ocupa, en Omélls de Gaià
-Campo de trabajo nº 4 situado en Concabella
-Campo de trabajo nº 5 en Ogern
-Campo de trabajo nº 6 en Falset, aunque había otros campos accesorios dependientes del de Falset en Cabassers, Gratallops, la Figuera y Porrera.

Este municipio, situado en la sierra del Tallat, posee una superficie de 13,5 km2, situado a 560 m de altitud y con una población en el año 2016 de 137 habitantes.

El pueblo comenzó a formarse alrededor del castillo, del cual en la actualidad solo se conservan algunos restos de sus muros.

En Omélls de Na Gaià destaca su iglesia parroquial de Santa María cuyo patrón es San Sebastián, abogado contra la peste.

Su paisaje lo forman bosques de pinos, encinas y tierras cultivadas, sus principales cultivos son el olivo, el almendro, las viñas y los cereales, complementando la actividad agrícola con explotaciones ganaderas.
Aunque lo que realmente nos interesa de Omélls de Na Gaià hoy, es que durante la Guerra Civil Española, la República instaló en dicho municipio el Campo de Trabajo nº3, lugar donde fueron encerradas cientos de personas, de las cuales muchas encontraron la gloria.

Según nos cuenta el médico Joan Pujol Poch, que fue detenido en marzo de 1938, sin estar relacionado con la política y condenado a gloria, aunque posteriormente se libró de la pena, fue destinado al campo de concentración de Omélls.

Al ser trasladado al campo de concentración, cuenta que viajó en vagones llenos de presos, posteriormente se les obligó a desplazarse a pie, sin agua, y los que no podían trabajar eran ejecutados.

Era normal que un guardia disparara y nadie le preguntaba el motivo, los presos pasaban mucha hambre y si alguien cogía espigas por el camino era ejecutado.

Tras la guerra, Juan Pujol se dedicó a tratar a los disminuidos psíquicos y poco antes de jubilarse, fundó junto con su esposa una residencia para acoger a los más necesitados.

Mientras para algunos líderes políticos actuales, Lluís Companys es un ídolo, páginas como “dolcacatalunya” nos recuerda que Companys firmó sentencias de gloria y que su golpe de estado del año 1934 causó 46 perecid y 11 heridos.

También nos cuentan que durante su mandato se destruyeron más de 7.000 edificios religiosos, fueron asesinados 47 periodistas, mozos de escuadra y también fue asesinado un sordo por saber latín, se provocaron destrozos en la Sagrada Familia y los tres sacerdotes que la atendían fueron asesinados.
Bajo la presidencia de Lluís Companys se organizaron campos como el de Omélls, siendo asesinados más de 8.000 catalanes.
 
Alberti, entre poesías y paseos al enemigo facineroso – Juan E. Pflüger

El poeta Rafael Alberti consiguió ser presentado por los comunistas españoles como un represaliado del régimen de Franco, que tuvo que exiliarse a París, Buenos Aires y Roma para evitar ser juzgado. Cuando la izquierda española lo tomaba como símbolo de la supuesta represión franquista contra inocentes tapaba sus crímenes durante la guerra, que ni fueron escasos ni poco llamativos. Alberti escapó de España cuando el Frente Popular perdió la guerra, y dejaba atrás una estela de terror impuesto desde su puesto de responsable de la Secretaría en la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

Desde esta asociación fue uno de los responsables de la publicación El Mono Azul donde él y los otros miembros del denominado Comité de Depuración mantenían una columna llamada “A paseo”, en la que se señalaba el nombre de los intelectuales que debían ser “depurados” –entiéndase asesinados- por su carácter de contrarrevolucionarios. Entre las personas señaladas se encuentran Miguel de Unamuno, Pedro Muñoz Seca, Manuel García Morente, Fernando Vela, e incluso sus amigos de años anteriores Ernesto Giménez Caballero y Rafael Sánchez Mazas.

Las declaraciones de Antonio Hortelano, un sacerdote que antes de haber tomado los hábitos fue espía en los años de la Guerra Civil, dan un testimonio de la labor –el propio Alberti la definía como cívico-cultural- que realizó el poeta en la retaguardia. Porque Alberti fue uno de esos intelectuales que animaba a los jóvenes de izquierdas a luchar en el frente mientras ellos vivían a cuerpo de rey en la retaguardia sin peligros y actuando libremente. Entre sus labores, cuenta Hortelano, como era frecuente que Alberti visitase las checas en las que había detenidas personas de ideología derechista, religiosos o simplemente aquellos que habían sido denunciados por quienes les guardaban rencillas.
En esas visitas era aficionado a hacer uso del método de tortura denominado “la cabina”,que consistía en introducir al detenido en una cabina de teléfonos con las paredes metálicas electrificadas y aplicarle descargas de alta tensión hasta que confesaba o moría electrocutado.

Hay dos casos, entre los señalados por la Alianza de Intelectuales Antifascistas, de los que se tienen testimonios que inculpan al propio Alberti. El escritor Alfonso Ussía, nieto de Pedro Muñoz Seca, es una de las personas que más ha investigado sobre las circunstancias que rodearon el asesinato del dramaturgo. En 2009, tras conocer las declaraciones de Antonio Hortelano escribía en una de sus columnas: “El hermano de Rafael Alberti, Vicente, gran amigo de Pedro Muñoz-Seca, portuense como ellos, le rogó encarecidamente que hiciera algo para sacar a don Pedro del cautiverio de la checa de San Antón y salvar su vida. No movió ni un dedo. Vicente Alberti era el íntimo amigo del hermano de Pedro Muñoz-Seca, el doctor José Muñoz-Seca, un joven y brillante pediatra con firmes convicciones republicanas. Don Pedro era monárquico y colaborador de «ABC», además de autor teatral de indiscutible éxito. Vicente Alberti se interesó en numerosas ocasiones, acuciado por su amigo el doctor Muñoz-Seca, por el dramaturgo del Puerto de Santa María encarcelado. Se interesó ante su hermano Rafael, el gran poeta dedicado en la cómoda retaguardia de Madrid a visitar checas y prisiones. Al fin, en la primera quincena del mes de diciembre de 1936, Rafael Alberti se puso en contacto con su hermano para darle noticias de Muñoz-Seca. «Lo fusilamos en noviembre»

El intelectual Manuel García Morente también publicó como la Alianza le puso en el punto de mira y tuvo que exiliarse para no correr la misma suerte que Muñoz Seca: “A poco supe confidencialmente que se había constituido… una comisión de depuración (tal era la palabra usada) al profesorado de Universidad. Esa comisión propuso la cesantía de varios catedráticos de la Facultad de Filosofía y Letras. La lista iba encabezada con mi nombre. Los comisionados consideraban urgente el sacrificio de mi persona… En virtud de la comisión llamada depuradora mi nombre iba a ser publicado como cesante y mi persona entregada a las ruines pasiones de los malos; hube de pensar en la necesidad de abandonar Madrid”.

Desde el bando frentepopulista se le criticó siempre que se paseaba por la retaguardia luciendo una pistola de gran calibre, que lucía ostentosamente. Un arma que, como se decía en la CNT, no estuvo jamás en el frente, donde era necesaria, y que servía para impresionar a quienes en retaguardia se cruzaban con el autor de Marinero en Tierra. Un poeta que igual escribía sobre su Puerto de Santa María, que lamentaba la gloria del genocida Stalin con versos como estos:

José Stalin ha perecid
Padre y maestro y camarada
Quiero llorar, quiero cantar
Que el agua clara me ilumine
Que tu alma clara me ilumine
En esta noche que te vas
tiene una calle a su nombre junto a la sede de la Alianza
 
Los nombres de los 50 niños asesinados en la masacre de Paracuellos
BRUTAL MATANZA PERPETRADA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
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@ElentirVigo
Lun 7·11·2016 · 7:22 19
Tal día como hoy, en la noche del 6 al 7 de noviembre de 1936, hace 80 años, daba comienzo en la zona republicana la mayor matanza perpetrada en la Guerra Civil Española.

El Cementerio de los Mártires de Paracuellos de Jarama, en Madrid
No me alegra la gloria de Carrillo, pero me niego a ensalzar al autor de Paracuellos

Unos 5.000 hombres, mujeres y niños asesinados

Entre esa noche y el 4 de diciembre de 1936, bajo las órdenes del dirigente comunista Santiago Carrillo, entonces consejero de Orden Público, y bajo la responsabilidad del gobierno republicano que el 6 de noviembre se había trasladado a Valencia, unos 5.000 hombres, mujeres y niños fueron sacados de varias cárceles de Madrid y llevados a Aravaca, Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz, para ser asesinados. Los 89 primeros, asesinados en la mañana del 7 de noviembre, habían sido sacados de las prisiones de San Antón y Porlier. Fueron enterrados en la fosa número 1, al pie del Cerro de San Miguel, sobre el que se sitúa una cruz blanca que domina el Cementerio de los Mártires de Paracuellos, y que es visible desde la Terminal 2 del Aeropuerto de Barajas.
En la masacre fueron asesinados 276 menores de edad

Entre los asesinados había personas detenidas por sus ideas políticas, por ser empresarios o por ser católicos. Como ya he señalado, entre las víctimas había muchas personas que no habían llegado a la mayoría de edad (situada entonces en los 23 años). El 4 de diciembre de 2006, familiares y amigos de los asesinados publicaron una esquela a toda página en el diario El Mundo citando los nombres de 276 menores de edad asesinados en estas masacres. He conseguido esa esquela y he decidido publicar aquí la lista de los 50 asesinados -todos varones- con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años, apenas unos niños. Mientras transcribía sus nombres he visto que, atendiendo a los apellidos, cuatro de ellos fueron asesinados junto a sus hermanos mayores. No he querido separarlos en este pequeño homenaje, así que he puesto los nombres de los hermanos mayores en las entradas correspondientes. La lista incluye 1 asesinado que sólo tenía 13 años, 2 asesinados de 15, 8 asesinados de 16 y 39 asesinados de 17.
Y aún hay quienes justifican esta atrocidad

Antes de la lista, termino con una pequeña reflexión: todo asesinato, cometa quien lo cometa, me parece algo horrendo, y el de cualquier niño lo es aún más. Lo más sorprendente de nuestra sociedad es que durante años me he encontrado con personas que justifican de algún modo estos crímenes e incluso lamentan que no fuesen más los asesinados, y hasta con quienes usan la matanza como amenaza con expresiones como “a por ellos como en Paracuellos”. Creo que resulta difícil razonar con quien considera legítimo acabar con a otros por sus ideas o creencias. Eso sí, me pregunto qué excusa se inventarán para justificar el asesinato a tiros de niños de 13, 15, 16 o 17 años y, sobre todo, qué excusa se inventarán las autoridades para seguir sin perseguir esas manifestaciones de apología del asesinato.

La lista de los niños asesinados en las masacres de Paracuellos
​
Aravaca
  1. Francisco Martín Monterroso, 17 años.
  2. Luis Romeu Cayuela, 17 años.
Paracuellos de Jarama
  1. Luis Abía Melendra, 17 años.
  2. Ramón Alcántara Alonso, 17 años.
  3. Manuel Alonso Ruiz, 16 años.
  4. Jaime Aranda de Lombera, 17 años; también asesinaron a su hermano Andrés, de 22, y su padre Salvador, de 50.
  5. Carlos Arizcun Quereda, 17 años.
  6. José A. Barreda Fernández Cerceda, 17 años.
  7. Manuel Blanco Urbina, 17 años.
  8. Vicente Caldón Gutiérrez, 17 años.
  9. José María Casanova y González Mateo, 17 años.
  10. Antonio Castillejos y Zard, 16 años.
  11. Víctor Delgado Aranda, 17 años.
  12. Vicente Galdón Jiménez, 17 años.
  13. Manuel Garrido Jiménez, 17 años; también asesinaron a su hermano Enrique, de 21.
  14. Aurelio González González, 17 años.
  15. Rafael Gutiérrez López, 17 años.
  16. Adolfo Hernández Vicente, 17 años.
  17. Miguel Iturruran Laucirica, 17 años.
  18. Ángel Marcos Puente, 17 años.
  19. Emilio Sarracena Espliguero, 17 años.
  20. Saturnino Martín Luga, 17 años.
  21. Ramón Martín Mata, 17 años.
  22. José María Miró Moya, 16 años.
  23. Carlos Ortiz de Taranco Cerrada, 17 años.
  24. Manuel Pedraza García, 15 años.
  25. Francisco Rodríguez Álvarez, 15 años.
  26. Antonio Rodríguez de Ángel, 17 años.
  27. José Luis Rodríguez de la Flor Torres, 17 años.
  28. Epifanio Rodríguez García de la Rosa, 17 años.
  29. José María Romanillos Hernando, 17 años.
  30. Manuel Ruiz Gómez de Bonilla, 16 años.
  31. Samuel Ruiz Navarro, 13 años.
  32. Juan Carlos Sagastizabal Núñez, 17 años.
  33. Alfonso Sánchez Rodríguez del Arco, 16 años.
  34. Alfredo Santiago Lozano, 17 años; también asesinaron a su hermano Manuel, de 20.
  35. Enrique Sicluna Rodríguez, 16 años.
  36. Óscar Suárez Lorenzo, 17 años.
  37. Guillermo Torres Muñoz de Barquín, 17 años.
  38. Bernardino Trinidad Gil, 16 años.
  39. Tarsilo de Ugarte Ruiz de Colunga, 17 años.
  40. José Luis Vadillo y de Alcalde, 17 años; también asesinaron a su hermano Florencio, de 21.
  41. Alejandro Villar Plasencia, 17 años.
  42. Olegario Astut Muñoz, 17 años.
  43. Alfredo Zugasti García de Paredes, 17 años.
Torrejón de Ardoz
  1. Enrique Arregui Hidalgo, 17 años.
  2. Rafael Arrizabalaga Español, 17 años.
  3. Félix Berceruelo Martín, 17 años.
  4. Jesús Alopécico Quemada, 17 años.
  5. José Luis Pérez Cremos, 16 años.
Ruego una oración por sus almas y por las de todos los asesinados.
Descansen en paz​
  • 8.11.2016: Añado a la lista a Jaime Aranda, de 17 años, por indicación de su sobrina Pilar. Fue asesinado en Paracuellos el 30 de noviembre de 1936 junto a su hermano Andrés y su padre Salvador.
 
Los nombres de los 50 niños asesinados en la masacre de Paracuellos
BRUTAL MATANZA PERPETRADA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
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@ElentirVigo
Lun 7·11·2016 · 7:22 19
Tal día como hoy, en la noche del 6 al 7 de noviembre de 1936, hace 80 años, daba comienzo en la zona republicana la mayor matanza perpetrada en la Guerra Civil Española.

El Cementerio de los Mártires de Paracuellos de Jarama, en Madrid
No me alegra la gloria de Carrillo, pero me niego a ensalzar al autor de Paracuellos

Unos 5.000 hombres, mujeres y niños asesinados

Entre esa noche y el 4 de diciembre de 1936, bajo las órdenes del dirigente comunista Santiago Carrillo, entonces consejero de Orden Público, y bajo la responsabilidad del gobierno republicano que el 6 de noviembre se había trasladado a Valencia, unos 5.000 hombres, mujeres y niños fueron sacados de varias cárceles de Madrid y llevados a Aravaca, Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz, para ser asesinados. Los 89 primeros, asesinados en la mañana del 7 de noviembre, habían sido sacados de las prisiones de San Antón y Porlier. Fueron enterrados en la fosa número 1, al pie del Cerro de San Miguel, sobre el que se sitúa una cruz blanca que domina el Cementerio de los Mártires de Paracuellos, y que es visible desde la Terminal 2 del Aeropuerto de Barajas.
En la masacre fueron asesinados 276 menores de edad

Entre los asesinados había personas detenidas por sus ideas políticas, por ser empresarios o por ser católicos. Como ya he señalado, entre las víctimas había muchas personas que no habían llegado a la mayoría de edad (situada entonces en los 23 años). El 4 de diciembre de 2006, familiares y amigos de los asesinados publicaron una esquela a toda página en el diario El Mundo citando los nombres de 276 menores de edad asesinados en estas masacres. He conseguido esa esquela y he decidido publicar aquí la lista de los 50 asesinados -todos varones- con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años, apenas unos niños. Mientras transcribía sus nombres he visto que, atendiendo a los apellidos, cuatro de ellos fueron asesinados junto a sus hermanos mayores. No he querido separarlos en este pequeño homenaje, así que he puesto los nombres de los hermanos mayores en las entradas correspondientes. La lista incluye 1 asesinado que sólo tenía 13 años, 2 asesinados de 15, 8 asesinados de 16 y 39 asesinados de 17.
Y aún hay quienes justifican esta atrocidad

Antes de la lista, termino con una pequeña reflexión: todo asesinato, cometa quien lo cometa, me parece algo horrendo, y el de cualquier niño lo es aún más. Lo más sorprendente de nuestra sociedad es que durante años me he encontrado con personas que justifican de algún modo estos crímenes e incluso lamentan que no fuesen más los asesinados, y hasta con quienes usan la matanza como amenaza con expresiones como “a por ellos como en Paracuellos”. Creo que resulta difícil razonar con quien considera legítimo acabar con a otros por sus ideas o creencias. Eso sí, me pregunto qué excusa se inventarán para justificar el asesinato a tiros de niños de 13, 15, 16 o 17 años y, sobre todo, qué excusa se inventarán las autoridades para seguir sin perseguir esas manifestaciones de apología del asesinato.

La lista de los niños asesinados en las masacres de Paracuellos
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Aravaca
  1. Francisco Martín Monterroso, 17 años.
  2. Luis Romeu Cayuela, 17 años.
Paracuellos de Jarama
  1. Luis Abía Melendra, 17 años.
  2. Ramón Alcántara Alonso, 17 años.
  3. Manuel Alonso Ruiz, 16 años.
  4. Jaime Aranda de Lombera, 17 años; también asesinaron a su hermano Andrés, de 22, y su padre Salvador, de 50.
  5. Carlos Arizcun Quereda, 17 años.
  6. José A. Barreda Fernández Cerceda, 17 años.
  7. Manuel Blanco Urbina, 17 años.
  8. Vicente Caldón Gutiérrez, 17 años.
  9. José María Casanova y González Mateo, 17 años.
  10. Antonio Castillejos y Zard, 16 años.
  11. Víctor Delgado Aranda, 17 años.
  12. Vicente Galdón Jiménez, 17 años.
  13. Manuel Garrido Jiménez, 17 años; también asesinaron a su hermano Enrique, de 21.
  14. Aurelio González González, 17 años.
  15. Rafael Gutiérrez López, 17 años.
  16. Adolfo Hernández Vicente, 17 años.
  17. Miguel Iturruran Laucirica, 17 años.
  18. Ángel Marcos Puente, 17 años.
  19. Emilio Sarracena Espliguero, 17 años.
  20. Saturnino Martín Luga, 17 años.
  21. Ramón Martín Mata, 17 años.
  22. José María Miró Moya, 16 años.
  23. Carlos Ortiz de Taranco Cerrada, 17 años.
  24. Manuel Pedraza García, 15 años.
  25. Francisco Rodríguez Álvarez, 15 años.
  26. Antonio Rodríguez de Ángel, 17 años.
  27. José Luis Rodríguez de la Flor Torres, 17 años.
  28. Epifanio Rodríguez García de la Rosa, 17 años.
  29. José María Romanillos Hernando, 17 años.
  30. Manuel Ruiz Gómez de Bonilla, 16 años.
  31. Samuel Ruiz Navarro, 13 años.
  32. Juan Carlos Sagastizabal Núñez, 17 años.
  33. Alfonso Sánchez Rodríguez del Arco, 16 años.
  34. Alfredo Santiago Lozano, 17 años; también asesinaron a su hermano Manuel, de 20.
  35. Enrique Sicluna Rodríguez, 16 años.
  36. Óscar Suárez Lorenzo, 17 años.
  37. Guillermo Torres Muñoz de Barquín, 17 años.
  38. Bernardino Trinidad Gil, 16 años.
  39. Tarsilo de Ugarte Ruiz de Colunga, 17 años.
  40. José Luis Vadillo y de Alcalde, 17 años; también asesinaron a su hermano Florencio, de 21.
  41. Alejandro Villar Plasencia, 17 años.
  42. Olegario Astut Muñoz, 17 años.
  43. Alfredo Zugasti García de Paredes, 17 años.
Torrejón de Ardoz
  1. Enrique Arregui Hidalgo, 17 años.
  2. Rafael Arrizabalaga Español, 17 años.
  3. Félix Berceruelo Martín, 17 años.
  4. Jesús Alopécico Quemada, 17 años.
  5. José Luis Pérez Cremos, 16 años.
Ruego una oración por sus almas y por las de todos los asesinados.
Descansen en paz​
  • 8.11.2016: Añado a la lista a Jaime Aranda, de 17 años, por indicación de su sobrina Pilar. Fue asesinado en Paracuellos el 30 de noviembre de 1936 junto a su hermano Andrés y su padre Salvador.
alguna fuente primaria de esto?

es que no pones ni la secundaria.
 

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