Eran principios de los años 80, como ya dije; los propios profesores estaban cansados de aguantarlos y, de hecho, no creo que fuera algo espontáneo, ya que muchas veces, cuando nos castigaban a los niños rebeldes, nos decían cosas como «tendríais que dejaros de pegaros entre vosotros y juntaros contra los etnianos».
Lo que sí fue espontánea fue la reacción del resto del patio del colegio: al principio se les veía a todos con miedo, pero conforme iban pasando los segundos se fueron agregando niños y niñas fuera del grupo de los «malotes» que se unieron a la bronca.
Y gracias a ellos se ganó la guerra.
Mi colegio estaba en una zona un poco conflictiva, con varios bloques de pisos alrededor, con pisos de etnianos; ya os podéis imaginar el percal.
Pues gracias a eso no hubo etnianos, por lo menos, en cinco o seis años, desde que yo estuve en segundo de la EGB hasta octavo de la EGB.
Y los etnianos que no se pudieron escolarizar, dudo mucho que los metieran en otro colegio.
Ahí aprendí que a veces es mejor unirse a tus enemigos para evitar un mal mayor.
Obviamente, después de ese incidente con los etnianos, las clases estuvimos, digamos, de tregua todo el resto del curso (esto pasó a mitad de curso, por primavera o así), y también porque estábamos muy vigilados por los profesores.
Al curso siguiente volvimos a las andadas de pegarnos entre nosotros, y cuando pasamos a cuarto de la EGB pues ya era diferente, porque en mi colegio los patios estaban divididos y el patio de los niños más pequeños estaba separado del patio de los niños más mayores (es por eso que los etnianos pudieron adueñarse del patio de los «niños pequeños»; si lo hubieran intentado en el patio de los niños donde iban los de 7.º y 8.º, no lo hubieran conseguido).
¿Y ahora? Pues supongo que es lo que dices. En mi época los profesores eran de la rama dura de cuando Franco; ten en cuenta que, aunque mi colegio era público, no era de curas ni nada así, pero los profesores ya llevaban unos cuantos años de profesión y esas formas las seguían guardando: te pegaban con la regla, te tiraban de las orejas pero haciéndote daño de verdad, y si te quejabas era casi peor, porque si se lo decían a tus padres, luego tus padres te reñían, no como ahora que se enfrentan al profesor porque «no sabe explicarle los conjuntos».
Era una época diferente, pero la verdad es que en general era una época mucho mejor que la que ahora tenemos; ya os digo que el solo hecho de levantarle la voz al profesor o, mismamente, agredirle, era impensable. No sé cómo pensar que puede caer dinero de los árboles o que los perros hablen, pues una cosa así.
Y ahora estamos en el punto opuesto; supongo que a esto nos ha llevado 40 años de dictadura socialista roja y azul, porque esto es lo que sufrimos en la mal llamada democracia.
Pero supongo que eso es cosa de otro hilo.