El hilo compara La bola negra con Sebastiane y Las horas
Ataraxio trae un artículo de La Razón y el hilo cambia de eje. Ya no se discute la taquilla: se discute de dónde sale cada plano. El texto sostiene que la película se apoya en referencias y destaca cuatro clásicos. A partir de ahí, el foro se parte entre quien lo lee como una explicación y quien lo lee como una lista de homenajes demasiado larga.
Qué se ha sabido
El artículo, firmado en La Razón, apunta cuatro películas que ayudan a entender la cinta:
Sebastiane (1976),
Masacre: ven y mira (1985),
Las horas (2002) y una cuarta que el resumen deja a medias. De la primera dice que aporta la homoerótica masculina y la figura de San Sebastián; de la segunda, que inspira la representación de la guerra como horror y no como gesta; de la tercera, la estructura de vidas en épocas distintas conectadas por una figura común.
Ataraxio enlaza
los cuatro clásicos que repasa La Razón y pega además el tuit de Netflix que presenta el reparto en inglés:
A partir de ahí, el tramo se llena de enlaces que el foro va comentando uno a uno. Una ficha sobre Il Sodoma abre la conversación sobre el santo y las flechas. Ataraxio recuerda que Sebastián era un soldado romano del siglo III, que sobrevivió al primer castigo y que Irene de Roma lo recogió creyéndolo muerto. Y suelta el dato que enciende el hilo: que su condición de icono LGTBI se consolidó desde el siglo XIX, cuando escritores, fotógrafos y pintores lo reinterpretaron más allá del significado religioso.
También aparece la Oda a Walt Whitman de Lorca, en la página de la Universidad de Pensilvania, y Ataraxio la resume en verso propio: una Nueva York de hierro y humo, un Whitman de barba abierta soñando un amor limpio, y al final una espiga que vuelve. De propina, un enlace al blog de okdiario sobre el negocio de los Javis. Nadie discute las fuentes. Discuten lo que significan.
Un dato de sala, sin comprobar: Ataraxio afirma que fue por la tarde y que había
bastantes menores. De ahí saca que la película no es adecuada para esa franja.
Dónde está la bronca
Un frente discute si la cinta hace
apología del satanismo, en palabras de Ataraxio, que lee la trama del casino —bola blanca o bola negra para admitir a un candidato— como la pelea entre la decencia y la indecencia. Otro frente se ríe de que alguien haya ido al cine esperando otra cosa. InKilinaTor lo suelta sin anestesia: si vas a ver una película de gays, ¿por qué te asustas con el sexo entre hombres? Cortatijeras le dice a Ataraxio que se suponía que era de los despiertos, y el segador entra con un crowdfunding irónico por los daños morales.
Ataraxio mueve la defensa: sostiene que el sexo entre hombres se presenta como identidad cuando, según él, es una pulsión, y lo compara con morderse las uñas, ir al gimnasio o ver el fútbol. La frase cae mal en parte del hilo, que la lee como una forma de quitarle peso a lo que acaba de ver. Muchachitoviejo le reprocha haber ido a verla. Jona Takalua se sorprende de que alguien como él vea cine español.
Debajo hay una pelea vieja: si esto es propaganda o si es una película. Komanche
😵 lo zanja con ironía sobre Gernika y los cañones de Franco. Ochoa resume su postura en tres palabras. Covaleda mete a las subvenciones en la ecuación. Nadie rectifica, nadie cambia de bando.
Los cabos sueltos
El tramo también arrastra afirmaciones que el foro no respalda con nada. Ataraxio asegura que la película fomenta el guerracivilismo y espera que parte del público acabe creyendo que los franquistas eran unos psicópatas genocidas. Y en otro mensaje mezcla la Segunda Guerra Mundial con el oro del Banco de España, los tesoros del Prado y Stalin. Son opiniones lanzadas al aire, no hechos comprobados.
Qué cambia respecto a antes
Que los números salen del centro. Hasta ahora se discutía cuánto recauda y qué premios acumula; en este tramo el peso se va a las fuentes, a la iconografía del santo y a una lista de clásicos. Entra un argumento nuevo, el de la pulsión frente a la identidad, y entra el tema de los menores en la sala. El resto es lo de siempre: quien fue al cine y quien no piensa ir.