Desastre de Merz en las elecciones de Mecklemburgo y Berlín

Desastre de Merz en las elecciones de Mecklemburgo y Berlín
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La ultraderecha alemana **Alternativa para Alemania (AfD)** ha logrado una victoria contundente en las elecciones regionales de **Mecklemburgo-Pomerania Occidental**, mientras que la **Unión Demócrata Cristiana (CDU)** ha sufrido un duro revés, especialmente en **Berlín**.

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La ultraderecha alemana Alternativa para Alemania (AfD) ha logrado una victoria contundente en las elecciones regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, mientras que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) ha sufrido un duro revés, especialmente en Berlín.

La AfD se impone en el este

Alternativa para Alemania (AfD) ha arrasado en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, obteniendo un 38% de los votos. Este resultado supone un incremento de 21 puntos respecto a comicios anteriores, consolidando su posición como la fuerza más votada en este estado federado del este de Alemania. El partido socialdemócrata alemán SPD, socio del PSOE, se sitúa en segunda posición con un 35,4%, perdiendo 4,2 puntos respecto a 2021. El panorama para la CDU es desolador, con un respaldo de tan solo el 4,9%. El líder de la CDU, Friedrich Merz, reconoció públicamente que su partido ha sufrido un «desastre» en estas elecciones, aunque prometió seguir adelante con su programa. La AfD, por su parte, calificó los resultados de «sensacionales» y su copresidente, Tino Chrupalla, afirmó tener el mandato para gobernar y mostró disposición a dialogar con otros partidos. La formación ultraderechista interpreta estos resultados como una demanda de «verdaderos cambios» por parte de los ciudadanos, un mensaje que, según ellos, la CDU no está captando, especialmente en el este del país.

La CDU, en caída libre en la capital

En Berlín, la situación es igualmente desfavorable para la CDU. El partido La Izquierda se ha alzado con la victoria en la capital alemana, siendo la formación más votada con el 25,3%. La AfD se posiciona como tercera fuerza con un 16%, ganando 7,2 puntos. El SPD queda en quinta posición con un 12%, perdiendo más de 6,3 puntos. La CDU, que gobernaba la capital junto a los socialistas, ha sido la más golpeada por los votantes, perdiendo alrededor de 9,2 puntos y obteniendo solo un 19%. A pesar de los malos resultados, el primer ministro de Berlín admitió que «No podemos suavizar el resultado», atribuyendo la derrota a la polarización entre el SPD y la AfD. La líder de la AfD, Alice Weidel, ha advertido que estos resultados podrían tener un eco en otras regiones de Alemania, tal como ocurrió tras su victoria en Sajonia-Anhalt el 6 de septiembre de 2021, donde obtuvieron aproximadamente el 44% de los votos.

Datos clave
  • Alternativa para Alemania (AfD): 38% en Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
  • SPD: 35,4% en Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
  • CDU: 4,9% en Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
  • La Izquierda: 25,3% en Berlín.
  • CDU: 19% en Berlín.
Fuente: okdiario.com
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

kukikuki

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Alternativa para Alemania (AfD) arrasa en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental con un 38% de los votos, mientras que en Berlín la izquierda se hace con la victoria, siendo la formación más votada con un 25,3%.


El partido patriota alemán liderado por Alice Weidel vuelve a ser noticia no solo en Alemania, sino en toda Europa, esta vez ganando las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, logrando 21 puntos más que en los pasados comicios. Muy de cerca quedó el SPD, el partido socialista alemán, socio del PSOE, con un 35,4% de los votos, perdiendo 4,2 puntos respecto al 2021.


Lo curioso es que el partido de gobierno, la CDU, ha obtenido tan solo un 4,9% de respaldo. Previo a los resultados, Friedrich Merz reconoció que su partido ha sufrido una dura derrota en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, a la que cataloga como «desastre», pero a pesar del resultado promete seguir adelante con su Gobierno y las reformas de su programa político.


La AfD, el partido vencedor de estos comicios, ha calificado estos resultados como «sensacionales». Tino Chrupalla considera que con los números de votos claramente tienen el mandato para gobernar; además, ha declarado su disposición a dialogar con los demás partidos para llegar a un acuerdo que beneficie a todo el electorado.


El análisis que hace la AfD de los resultados de las últimas elecciones regionales es que muestran que los alemanes están reclamando «verdaderos cambios» y que la CDU no tiene en cuenta ese mensaje, sobre todo al este de la nación.

La líder de la formación, Alice Weidel, a través de las redes sociales, ha advertido al primer ministro que estos resultados podrían trascender a otras regiones de Alemania, como también ocurrió en Sajonia-Anhalt, donde su partido se impuso en las elecciones celebradas el 6 de septiembre con el 44% de los votos aproximadamente.

Weidel anteriormente había adelantado que los resultados de Sajonia-Anhalt habían dejado un mensaje para los demás partidos en sentarse a negociar con la AfD para formar un gobierno que lleve las reformas que los alemanes necesitan.

Mientras tanto, en Berlín, La Izquierda, el partido pogre, suma votos en comparación con las elecciones del 2023 y logra una ventaja frente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) que gobernaba la capital junto a los socialistas; solo obtiene 19%. Como tercera fuerza está AfD con 16%, ganando 7,2 puntos, y en quinta posición el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) con solo 12%, dejando más de 6,3 puntos.

La CDU, el partido más golpeado por los votantes, perdió alrededor de 9,2 puntos; a pesar de los malos resultados, el primer ministro ha afirmado que «No podemos suavizar el resultado». Luego ha valorado que su partido ha luchado, pero la derrota se debe a la polarización del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) y AfD.
 
Confirmado, la CDU del alopécico Merz queda fuera del parlamento regional de Mecklemburgo.

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Las dos caras de la derrota de Merz: Die Linke triunfa en Berlín y AfD se impone en Mecklemburgo-Pomerania Occidental​

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Un centro electoral el pasado domingo en Berlín. | Michael Kuenne / Zuma Press / Europa Press
Las elecciones de este domingo en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental dejan dos ganadores diferentes, La Izquierda (Die Linke) y Alternativa para Alemania (AfD), pero un mismo perdedor político: la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Friedrich Merz. Y dejan también una advertencia que trasciende ampliamente estos dos länder. El sistema de partidos alemán continúa fragmentándose, el voto de protesta se consolida y las elecciones regionales se están convirtiendo en plebiscitos sucesivos sobre un Gobierno federal que no consigue transformar su agenda de reformas en expectativas de mejora para una parte significativa del electorado. Pero, además, el malestar atraviesa territorios y electorados muy diferentes, pero no se traduce necesariamente de la misma manera. Mientras en Mecklemburgo-Pomerania Occidental AfD consigue canalizarlo fundamentalmente como voto de protesta e impugnación, en Berlín Die Linke ha logrado llevar una parte importante de ese descontento hacia las condiciones materiales de vida. Dos formas muy distintas de politizar la inseguridad.

(mensaje citado en revisión)
Los resultados son especialmente preocupantes para la CDU. Después del golpe sufrido en Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental vuelven a mostrar las dificultades de los conservadores para contener el avance de AfD y, al mismo tiempo, conservar su propio espacio electoral. La estrategia de Merz de endurecer posiciones, especialmente en inmi gración, seguridad y prestaciones sociales, para recuperar electores situados a su derecha no parece estar debilitando a AfD. Más bien sucede lo contrario, ya que en cada elección la derecha radical amplía su base mientras la CDU pierde terreno. El caso más extremo es Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde AfD se sitúa alrededor del 37%, fruta la primera posición al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), que ronda el 35,5%, mientras la CDU queda peligrosamente cerca del umbral del 5%. El dato más preocupante para Merz quizá no sea, por tanto, únicamente el crecimiento de AfD, sino comprobar que el principal partido del centroderecha alemán puede encontrarse al borde de quedar fuera de un parlamento regional.

El problema es que la respuesta anunciada por el canciller consiste precisamente en perseverar en sus posiciones. "Las reformas tienen que llegar", ha afirmado tras conocerse las primeras proyecciones. Pero dentro de la propia coalición se discute ya qué significa exactamente reformar. El candidato socialdemócrata en Berlín, Steffen Krach, lo había resumido con especial claridad durante la campaña: lo que llega desde el Gobierno federal no se percibe como un programa de reformas, sino como una sucesión de recortes. Vivienda, prestaciones, transporte, pensiones o protección social forman parte de una discusión que afecta directamente a la vida cotidiana. La diferencia no es menor. Cuando la reforma se identifica con pérdida de prestaciones, deterioro de servicios públicos o mayor inseguridad económica, el terreno para el voto de protesta se ensancha.

(mensaje citado en revisión)
Mecklemburgo-Pomerania Occidental muestra una de las posibles traducciones políticas de ese malestar. AfD consigue reunir descontento económico, sensación de abandono de una parte de la Alemania oriental, rechazo hacia las élites políticas y desconfianza hacia el Gobierno federal, y articular todo ello con inmi gración, seguridad, identidad y soberanía. Porque lo que nos dicen los datos es que ya no estamos ante una fuerza que moviliza únicamente a un electorado ideológicamente muy definido. AfD amplía su base y se convierte para una parte creciente de los votantes en el principal instrumento de castigo al sistema.

Berlín ofrece, sin embargo, una fotografía distinta. Allí también existe malestar, también crece AfD y también retroceden los partidos tradicionales. Pero Die Linke ha conseguido fruta el significado político de ese descontento desde otra enunciación con una agenda casi inversa a la que domina en el resto del debate político federal. El partido de Elif Eralp ha colocado en el centro de su campaña las cuestiones materiales y cotidianas y, sobre todas ellas, una: la vivienda, en una ciudad donde aproximadamente el 85% de los hogares vive de alquiler y donde el incremento de los precios ha transformado radicalmente las posibilidades de acceso a la vivienda. Y así las cosas, la vivienda se ha comido la campaña al completo.

(mensaje citado en revisión)
Existe, además, un precedente político fundamental. En 2021 una clara mayoría de los berlineses respaldó en referéndum la socialización de las viviendas de los grandes grupos inmobiliarios propietarios de más de 3.000 pisos. Cinco años después, aquel mandato sigue sin ejecutarse. Die Linke ha hecho de su aplicación inmediata uno de los ejes de campaña, mientras que Los Verdes se muestran abiertos a avanzar en esa dirección y el SPD cuenta incluso con un acuerdo de su congreso que compromete su ejecución, aunque su entusiasmo sea considerablemente menor. CDU y Partido Democrático Libre (FDP), por su parte, lo rechazan.

En este sentido, Berlín apunta también a que el denominado "modelo Mamdani" puede funcionar fuera de Nueva York, al menos como estrategia de movilización política. No se trata tanto de copiar sus propuestas como de reproducir una lógica: abandonar una competición política dominada por la agenda identitaria y de seguridad para colocar en primer plano aquello que determina la vida cotidiana de las mayorías urbanas. Mamdani construyó buena parte de su victoria sobre la asequibilidad de la vida —alquileres, transporte, cuidados— y sobre la idea de que la inseguridad también consiste en no poder pagar la ciudad en la que se vive. Die Linke ha hecho algo parecido en Berlín. En una ciudad mayoritariamente inquilina, la vivienda le ha permitido transformar una preocupación individual —no poder pagar el alquiler— en una cuestión política colectiva.

(mensaje citado en revisión)
El éxito de Die Linke permite así introducir con un nuevo enfoque una cuestión especialmente relevante: la inseguridad, porque también es inseguridad no saber cuánto aumentará el alquiler, si será posible continuar viviendo en el mismo barrio o si los descendientes podrán permitirse permanecer en la ciudad. Frente a una agenda política alemana cada vez más inclinada a identificar seguridad con inmi gración, delincuencia, fronteras o policía, Die Linke ha conseguido ampliar el concepto hacia la seguridad residencial, económica y social. Eso no significa que las cuestiones tradicionales de seguridad hayan desaparecido de la campaña berlinesa. La protección de las infraestructuras críticas, la nueva legislación policial o las zonas libres de cuchillos han ocupado un espacio importante. Pero no han conseguido monopolizar la conversación. La tercera discusión ha sido precisamente el modelo de ciudad y, con él, una cuestión también simbólica: Elif Eralp podría convertirse en la primera alcaldesa de Berlín de origen turco.

La comparación entre ambos länder resulta especialmente sugerente. No porque Die Linke y AfD sean fenómenos equivalentes —no lo son—, sino porque muestran que el malestar no tiene una traducción política predeterminada. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental se canaliza principalmente como impugnación del sistema y alrededor de cuestiones identitarias, migratorias y de orden. En Berlín, una parte sustancial se articula alrededor de alquileres, redistribución, servicios públicos y derecho a la ciudad.

Estos resultados (aún provisionales) también obligan a matizar la tradicional división electoral entre el este y el oeste. Porque si bien AfD continúa siendo mucho más fuerte en los länder de la antigua RDA, su crecimiento en Berlín y en territorios occidentales muestra que esa frontera explica cada vez menos por sí sola el fenómeno. Lo que cambia entre territorios no es únicamente la intensidad del malestar, sino qué actores consiguen interpretarlo y dotarlo de significado político.

(mensaje citado en revisión)
Y ahí aparece el verdadero problema para Friedrich Merz. Después de Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, resulta cada vez más difícil sostener que basta con endurecer posiciones para recuperar el electorado de AfD. La derecha radical no retrocede y la CDU pierde espacio. Pero tampoco parece suficiente presentar como reformas políticas que una parte de la ciudadanía percibe como recortes.

Las elecciones de este domingo dejan así una advertencia que va más allá de dos parlamentos regionales. Alemania no se está desplazando simplemente hacia un único extremo político. Está asistiendo a una fruta por quién consigue interpretar unas inseguridades económicas, sociales, territoriales y culturales cada vez más profundas. Se redibuja, de hecho, uno de los sistemas políticos más resilientes de Europa, donde las dos fuerzas políticas del centroderecha (CDU) y centroizquierda (SPD) pierden peso e incluso centralidad. Conviene tomar nota del comportamiento electoral que se está observando en el territorio alemán, porque demuestra que el malestar no tiene propietario político. Y porque demuestra que lo verdaderamente determinante es quién consigue explicarlo, darle un significado y convertirlo en una propuesta política.

Ruth Ferrero-Turrión
Profesora Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Investigadora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (Icei).
 
Necesitan aprender a votar, no saben.

PD. La que firma el artículo se apellida Turrión y trabaja en Políticas de la Complutense. ¿Será familia del otro Turrión que también trabaja en el mismo sitio? Si, de Pablo hablo.
 
Necesitan aprender a votar, no saben.

PD. La que firma el artículo se apellida Turrión y trabaja en Políticas de la Complutense. ¿Será familia del otro Turrión que también trabaja en el mismo sitio? Si, de Pablo hablo.
Pues tiene pinta de ser pariente de Pablo Iglesias, pero el artículo es relativamente equilibrado para lo que suele salir de ahí.
 
Quizás su ardor bélico contra Rusia le ha pasado factura. No creo que hayan muchos kartoffel dispuestos a volver a intentar un cerco a Stalingrado.
 


Alternativa para Alemania (AfD) arrasa en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental con un 38% de los votos, mientras que en Berlín la izquierda se hace con la victoria, siendo la formación más votada con un 25,3%.


El partido patriota alemán liderado por Alice Weidel vuelve a ser noticia no solo en Alemania, sino en toda Europa, esta vez ganando las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, logrando 21 puntos más que en los pasados comicios. Muy de cerca quedó el SPD, el partido socialista alemán, socio del PSOE, con un 35,4% de los votos, perdiendo 4,2 puntos respecto al 2021.


Lo curioso es que el partido de gobierno, la CDU, ha obtenido tan solo un 4,9% de respaldo. Previo a los resultados, Friedrich Merz reconoció que su partido ha sufrido una dura derrota en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, a la que cataloga como «desastre», pero a pesar del resultado promete seguir adelante con su Gobierno y las reformas de su programa político.


La AfD, el partido vencedor de estos comicios, ha calificado estos resultados como «sensacionales». Tino Chrupalla considera que con los números de votos claramente tienen el mandato para gobernar; además, ha declarado su disposición a dialogar con los demás partidos para llegar a un acuerdo que beneficie a todo el electorado.


El análisis que hace la AfD de los resultados de las últimas elecciones regionales es que muestran que los alemanes están reclamando «verdaderos cambios» y que la CDU no tiene en cuenta ese mensaje, sobre todo al este de la nación.

La líder de la formación, Alice Weidel, a través de las redes sociales, ha advertido al primer ministro que estos resultados podrían trascender a otras regiones de Alemania, como también ocurrió en Sajonia-Anhalt, donde su partido se impuso en las elecciones celebradas el 6 de septiembre con el 44% de los votos aproximadamente.

Weidel anteriormente había adelantado que los resultados de Sajonia-Anhalt habían dejado un mensaje para los demás partidos en sentarse a negociar con la AfD para formar un gobierno que lleve las reformas que los alemanes necesitan.

Mientras tanto, en Berlín, La Izquierda, el partido pogre, suma votos en comparación con las elecciones del 2023 y logra una ventaja frente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) que gobernaba la capital junto a los socialistas; solo obtiene 19%. Como tercera fuerza está AfD con 16%, ganando 7,2 puntos, y en quinta posición el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) con solo 12%, dejando más de 6,3 puntos.

La CDU, el partido más golpeado por los votantes, perdió alrededor de 9,2 puntos; a pesar de los malos resultados, el primer ministro ha afirmado que «No podemos suavizar el resultado». Luego ha valorado que su partido ha luchado, pero la derrota se debe a la polarización del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) y AfD.
Que pierdan los alopécicos traidores vendidos al globalismo, el anterior de Scholz, con apellido de escupitajo, y el Merz actual.
 

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