Estoy en Madrid y paso de AirBnB. Me parapeté dentro para dormir. Cubrí bien las ventanillas y me quedé por el templo egipcio ese. Y vino uno y se quedó sentado en la ladera, y al rato vino otro. Se pusieron a chillar y luego a hacer como que daban un paseo pero vamos, cantaba que intentaban mirar el interior del coche; como estaba tumbado pero me había puesto el retrovisor para ver la trasera si levantarme, al final del paseíto vi a uno acercarse por detrás, tanteando el interior. Llamé una vez y el poli me dijo que me fuera, pero eso significaba perder la ventaja. Aunque ya había echado los pestillos, quitar los cobertores de las ventanillas me delataría y además tenía que moverme de asiento, y al encender el coche se encendería la luz de dentro y me expondría. Pasé yo también y se acercaron por mi punto ciego y le dieron una palmada al coche. Volví a llamar, lo conté y al no verlos me puse en el asiento del conductor. Estaba a punto de arrancar cuando un hombre se me puso al lado y había dos hombres y una mujer, y como un hombre se parecía a uno de los individuos recé, bajé la ventanilla y les dije que se identificaran. Los tres levantaron su placa. Salí del coche y luego vinieron dos patrullas más, me identificaron, me preguntaron por dónde se habían ido, les señalé que seguramente la mitad del coche para un lado (donde yo no veía) y las patrullas se fueron a buscarlos, les pedí perdón por el lío y uno insistió en que si pasa eso, que llame sin problema. Luego bajé y dormí en la calle Ferraz, cerca de la sede del PSOE, y me pegé un lingotazo de Jim Beam de la botella que tengo por aquí. Una noche cualquiera.