Debacle en Ubisoft: cuando el wokismo y la mala gestión se dan la mano
Ubisoft ha perdido 1.000 millones de euros en el último año y su cotización bursátil se ha desplomado un 97% desde sus máximos históricos. En un solo día, las acciones cayeron un 33%. La compañía francesa, antaño gigante del videojuego, ha cancelado seis títulos, retrasado siete, cerrado estudios en Halifax y Estocolmo, y recortado plantilla en Abu Dhabi. El fin del teletrabajo ha sido la guinda. Pero el dato más revelador es que Tencent ha pagado 1.116 millones de euros por el 26% de la propiedad intelectual de Ubisoft, una operación que, según los analistas, ha sido posible gracias al hundimiento de la empresa.
El precio de la ideología
El núcleo del debate gira en torno al wokismo. La polémica elección de un samurái negro en Assassin's Creed Shadows ha sido el detonante, pero el problema es sistémico. Ubisoft lleva años priorizando la agenda progresista sobre la calidad del producto. Personajes forzados, tramas moralizantes y, sobre todo, una pérdida de la esencia histórica que caracterizaba a la saga. La consultora Sweet Baby Inc, especializada en diversidad, ha sido señalada como una de las responsables de imponer estos criterios. El resultado: los jugadores, mayoritariamente hombres de entre 25 y 45 años, están hartos. Y no compran.
Gestión incompetente o ruina anunciada
No todo es woke. Hay quien señala que la culpa es de una gestión nefasta: confiar el desarrollo de Prince of Persia a Ubisoft India fue un desastre, y la repetición de las mismas fórmulas durante 25 años ha saturado al público. Sin embargo, el dato de Tencent desmiente que las franquicias estén quemadas: los chinos no pagan mil millones por algo que no tenga valor. Lo que ocurre es que la marca Ubisoft está tan deteriorada que han tenido que vender su joya de la corona a precio de saldo.
¿Colapso general o aviso a navegantes?
El caso no es aislado. Empresas como CD Projekt ya sufrieron su propio escarmiento con Cyberpunk, y estudios como Obsidian o BioWare están en la cuerda floja. El wokismo actúa como catalizador de una crisis creativa y comercial que lleva años gestándose. La pregunta que queda en el aire es si el mercado castigará a las compañías que antepongan la propaganda al entretenimiento, o si la burbuja woke aguantará gracias a las subvenciones y los fondos públicos. De momento, Ubisoft ha dado el primer paso: vender su alma a los chinos.
Debates relacionados en el foro