Las apps de citas y la edad: un pasado que no se puede blanquear
¿Cuánta gente ha usado una app de citas para buscar a alguien de 20 años o menos? La pregunta, lanzada sin filtro, ha reabierto una conversación incómoda sobre Badoo, Meetic y los límites legales. Las respuestas oscilan entre la fanfarronería y la confesión, con algún descenso a lo que hoy sería un delito.
El filón de las apps antes del swipe
Los testimonios rescatan la primera hornada de las citas online. Badoo y Meetic aparecen como canales directos a encuentros con universitarias de poco más de 20 años, en una época donde los portales tipo Terra funcionaban como red social y escaparate. Hay quien recuerda “los 2000 bajos” como una edad de oro: perfume barato, conexión telefónica y pocas preguntas sobre la edad.
El problema se llama edad de consentimiento
Entre las fanfarronadas asoma algo más oscuro. Uno de los relatos alardea de haber quedado con chicas de 15 años cuando el mínimo legal, según dice, era 14. Eso no es nostalgia: es admitir una relación con menor, un terreno que el ordenamiento español castiga. La reforma de 2015 elevó la edad de consentimiento de 13 a 16 años, un detalle que conviene tener delante antes de mirar el pasado con morriña.
El lamento por los tiempos perdidos
La conversación deriva luego hacia la culpa de los cambios sociales y demográficos. Da igual el argumento: termina con quienes consideran que aquello se ha perdido para siempre. Los datos disponibles se limitan a una docena de mensajes, pero esos pocos resumen la transición del internet primitivo a la vigilancia actual. Y también explican por qué algunas nostalgias deberían quedarse en la papelera.
Así que, respondiendo a la pregunta del millón: algunos lo cuentan, otros lo lamentan y unos pocos deberían estar callados. Las apps de citas ya no son el salvaje oeste que fueron. Y menos mal.