Bloques de madera para la casa: el coste real está en otra parte
Un muro que, según se cuenta en el hilo, aguanta mazazos sin inmutarse no sirve de nada si no hay un papel que lo respalde. Esa es la conclusión que aparece cuando se intenta poner cifras a una vivienda levantada con esos bloques de madera que circulan por internet a base de demostraciones a golpe de mazo. La pregunta de partida parece sencilla —cuánto cuesta— y la respuesta se desvía hacia dos frentes: la burocracia y todo lo que no es el bloque.
¿Cuánto cuesta construir una casa con bloques de madera?
Para los participantes, el bloque es la parte barata del asunto. Un cálculo que circula en el hilo sostiene que las instalaciones y los revestimientos suponen
entre el 60% y el 70% del valor de un inmueble, de modo que el material del muro queda como un detalle menor dentro del presupuesto. A eso se suman la licencia de obras, la ambiental, la de ruidos, el arquitecto y el aparejador: una ristra de trámites que, según los participantes, puede vaciar de sentido cualquier ahorro en el ladrillo o en la madera.
La burocracia: la certificación del aparejador como obstáculo
Ahí está el nudo.
Los papeles son el muro de verdad, según los participantes. Un participante sostiene que ninguna construcción se sostiene sin la certificación de un aparejador, y que no habrá ninguno que firme una obra levantada a mano. La ironía del caso es que el bloque que se presenta como indestructible no entra en la ecuación: el obstáculo es administrativo, no físico. Queda sin resolver, en cambio, qué
resistencia al fuego ofrecen estos materiales, una pregunta que quedó sin respuesta.
Con esos mimbres, el ahorro prometido se desdibuja. La pregunta ya no es cuánto cuesta el bloque, sino cuánto cuesta que alguien lo firme.