La burbuja de la IA comienza a desinflarse: subidas de precios, caída de calidad y salidas a bolsa sospechosas
El mes de junio de 2026 está marcando un punto de inflexión en la industria de la inteligencia artificial, pero no por los motivos que se esperaban. No es la falta de datos ni el consumo energético lo que está haciendo tambalear el castillo de naipes: son los costes para el usuario profesional. La estrategia de subvencionar servicios para ganar cuota de mercado, y luego subir los precios de forma agresiva, ha llegado a la IA con una velocidad inédita.
El triple golpe: precios, calidad y márgenes
Los desarrolladores que dependen de los grandes modelos de lenguaje están experimentando una tormenta perfecta. Por un lado, las suscripciones se han disparado: servicios como Copilot han pasado de costar 39 euros a 100 euros, reduciendo drásticamente los tokens disponibles. Un usuario reporta que antes consumía el 60% de sus tokens en 15-20 días; ahora, con un uso normal, el 43% se va en apenas dos días. Pero no solo es el precio: la calidad de las respuestas ha caído en picado desde abril. Los modelos alucinan más, y tareas complejas se vuelven un infierno. La explicación, según fuentes del sector, es que las empresas han recortado el "compute" para cuadrar márgenes tras años de quema de caja.
Las salidas a bolsa, una engaña orquestada
Mientras los usuarios sufren, el mercado financiero prepara una jugada maestra. El calendario de salidas a bolsa de empresas de IA está sincronizado como un reloj: el 12 de junio sale SPCX, con una primera tanda de acciones a finales de junio y otra mayor en diciembre, coincidiendo con el aumento del free float. Otras dos compañías están desesperadas por salir antes de que el castillo se derrumbe. Se trata de una de las mayores engañas diseñadas en el mercado: los fundadores y primeros inversores buscan salir con plusvalías antes de que la burbuja explote. La moratoria entre la IPO y la venta de acciones por parte de los socios se ha acortado a apenas unos días, señal de que saben que el tiempo se acaba.
El contrapunto chino y el futuro de la IA
No todo es zain. Mientras las grandes tecnológicas occidentales encarecen sus productos, China está recortando precios. Xiaomi MiMo v2 Pro y Deepseek ofrecen modelos de alta calidad a precios cada vez más bajos, aprovechando hardware menos puntero pero más barato. La paradoja es que las sanciones a los chips de última generación han obligado a los chinos a optimizar y abaratar, justo lo que el mercado necesita. Para que la IA sea rentable, necesita hardware y energía baratos, y China lleva la delantera.
El debate sobre si la IA es una burbuja comparable a las puntocom o un ajuste necesario sigue abierto. Pero los datos apuntan a una corrección inminente: las grandes inversiones sin retorno, los precios que se disparan y la calidad que se desploma no son señales de un mercado saludable. La pregunta es si la tecnología sobrevivirá a la purga financiera o si, como ocurrió con las puntocom, lo que quede será la base real, ya ajustada.
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