La pregunta que resuena en los foros económicos: ¿está la gente cada vez más mala?
La crisis sanitaria de 2020 ha reabierto un debate que parecía dormido: si la sociedad está más crispada y violenta o si siempre lo estuvo y las redes sociales lo amplifican. Quienes señalan un incremento citan las imágenes de hospitales con pacientes forzados a vacunarse, el aumento de la violencia en el espacio público y la polarización política desatada tras el confinamiento.
El 2020 como punto de inflexión
Para una corriente de análisis, el virus no solo atacó los pulmones sino el tejido social. Las restricciones, las mascarillas y las vacunas generaron fracturas que aún no se han cerrado. Se habla de una "rotura del pacto social" que habría multiplicado los comportamientos egoístas y la hostilidad entre vecinos.
La tesis de la normalización
Frente a esta visión, otros sostienen que la maldad es una constante histórica. La Guerra Civil española, con sus más de 100.000 asesinatos en retaguardia, demuestra que la capacidad de odio no es nueva. Lo que ha cambiado, argumentan, es la visibilidad: ahora cualquier acto violento se viraliza, dando la impresión de que todo empeora.
La ironía del debate es que ambas posturas coinciden en un diagnóstico: la sociedad está más tensa. Lo que no saben es si se trata de un pico cíclico o del principio del declive. Quizás la respuesta sea que, cuando uno mira fijamente al abismo, el abismo también lo mira a uno.