McGregor vuelve a la jaula: 20 millones por un minuto de espectáculo patético
La vuelta de Conor McGregor a la UFC tras cinco años de ausencia duró exactamente un minuto. Y le reportó 20 millones de dólares. La paradoja es tan obscena como instructiva sobre el estado actual del negocio de las artes marciales mixtas: el irlandés saltó al octógono, intentó una patada giratoria propia de una película de Van Damme y, al fallar, se rompió el tobillo de nuevo. La pelea se detuvo, el público silbó y McGregor se retiró cojeando con la cuenta bancaria intacta.
El negocio del 'pay-per-view' no entiende de dignidad
La UFC es, ante todo, una máquina de entretenimiento. Y McGregor sigue siendo su producto estrella, aunque ya no pelee ni un asalto. La bolsa de la pelea –20 millones– no se negocia en función del rendimiento deportivo, sino del tirón mediático. El irlandés sigue arrastrando cifras de audiencia y ventas de 'pay-per-view' que ningún otro luchador puede igualar. Por eso la organización le programa combates aunque el riesgo de lesión sea altísimo. Como apuntan los análisis, da igual que pierda o que haga el ridículo: el dinero ya está cobrado.
El coste de oportunidad de no retirarse
Para McGregor, cada minuto sobre el octógono vale 333.333 dólares, a un ritmo que supera el de cualquier deportista del planeta. Pero hay un precio: su pierna derecha ya es un 'cyborg' con barras de titanio, y la carrera deportiva –si es que quedaba algo– está definitivamente enterrada. La pregunta que flota en el ambiente es si merece la pena destrozarse el cuerpo por un puñado de millones cuando ya tienes una fortuna. McGregor, viendo sus últimos movimientos fuera y dentro de la jaula, parece tener clara la respuesta: sí, mientras la UFC pague.
Los datos disponibles apuntan a que el irlandés volverá a pelear, probablemente contra otro nombre rimbombante que garantice otro 'main event'. Y la rueda seguirá girando.