Henrietta Lacks: la mujer inmortal que no dio permiso
El 8 de febrero de 1951, una biopsia de cáncer de cuello de útero cambió la historia de la medicina. La paciente, Henrietta Lacks, no fue informada. Sus células acabaron convertidas en la primera línea celular inmortal, las famosas HeLa, que aún hoy se usan en laboratorios de todo el mundo.
George Otto Gey, el médico que las cultivó, comprobó que la muestra no moría. La distribuyó por la comunidad científica sin el consentimiento de Lacks, que falleció el 4 de octubre de aquel año. Desde entonces, las HeLa se han empleado en casi todos los ensayos de laboratorio: son el material estándar para estudiar enfermedades, fármacos y biología celular.
El caso ha dejado una asignatura pendiente: ¿quién es dueño del cuerpo humano cuando la ciencia lo convierte en recurso? La familia Lacks sigue sin respuesta, mientras las células continúan multiplicándose, testigos de un progreso que nunca pidió permiso.