El kebab de Murcia denuncia al edil socialista de Lorquí por racista
Dos versiones, dos denuncias cruzadas y un mismo local en el centro de Murcia. El concejal de Festejos, Juventud, Turismo y Derechos LGTBIQ+ del Ayuntamiento de Lorquí, Víctor Sáez, denunció ante la Policía Nacional una agresión homófoba en un establecimiento de comida. Los dueños del kebab han respondido con una denuncia propia en la que sostienen lo contrario: que el incidente empezó por la actitud incívica del edil y su acompañante y que ellos no conocían la orientación sexual del político. Según el relato recogido en la denuncia de la propiedad, los dos hombres, vestidos de huertano, quisieron usar los baños, se les explicó que estaban atascados y, ante la negativa, comenzaron a golpear una vidriera mientras pedían la hoja de reclamaciones y proferían insultos de carácter racista. El abogado de la familia, Manuel Chacón, confirmó a
La Opinión de Murcia esa secuencia. El edil, por su parte, mantiene que fue víctima de una agresión por su orientación sexual y aportó un vídeo del momento.
Qué dice cada denuncia ante la Policía Nacional
La denuncia de la propiedad del kebab, a la que ha tenido acceso
La Opinión, describe una discusión que arranca por el uso del baño. Los trabajadores alegan que el servicio estaba atascado y no podía utilizarse. Los clientes, siempre según esa versión, se enfadaron, esgrimieron que en España los baños tienen que estar abiertos y comenzaron los insultos racistas. El marido de la propietaria les dijo que, debido a esos comentarios, no les daría la hoja de reclamaciones, aunque finalmente se la entregó porque es un derecho reconocido del consumidor. Uno de los dos hombres, con chaleco rojo, rompió una vidriera; el otro, con chaleco verde, intentó tirar otra y un trabajador lo redujo en el suelo y se colocó delante de la vitrina en posición de defensa. Ese empleado acudió al hospital Reina Sofía por las lesiones sufridas. Otros clientes instaron a los dos hombres a marcharse y estos se fueron diciendo en la calle que era un mal local y que los dueños eran homófobos. Un amigo del trabajador llamó a la Policía. Los agentes comprobaron los daños en una vidriera y en la puerta de entrada.
El vídeo del concejal y el contraataque judicial
El edil socialista hizo público el episodio a través de Facebook, con un vídeo del momento y un texto extenso en el que detallaba cómo sucedieron los hechos.
El Español accedió en exclusiva a la denuncia que presentó ante la Policía Nacional. En paralelo, el hostelero también denunció al político por un supuesto delito de odio a raíz de los insultos racistas que, según su relato, recibió. La propietaria del local se personó en comisaría para interponer la denuncia contra el concejal. La familia ha trasladado además su temor a represalias: han recibido varias llamadas preguntando a qué hora abren y cierran, sin pedir más información.
El punto donde las dos versiones no pueden ser ciertas a la vez
La clave del asunto está en quién empezó. Si el conflicto arrancó por el baño y derivó en insultos racistas, la agresión homófoba que denuncia el concejal se cae. Si, por el contrario, los insultos fueron por su orientación sexual, la versión del local no se sostiene. El abogado de la familia sostiene que los propietarios no tenían conocimiento de la orientación sexual del concejal. En el vídeo difundido por el edil se escucha, según recoge el material, un insulto de carácter homófobo, lo que complica la tesis de que nadie sabía nada. Ninguna de las dos partes ha acreditado aún su relato ante un juez y las diligencias siguen abiertas. La discusión pública se ha movido entre quienes dan por buena la versión del establecimiento y quienes recuerdan que el concejal tiene competencias de Derechos LGTBIQ+ y que el vídeo existe.
Lo que se juega el Ayuntamiento de Lorquí
El edil no es un particular cualquiera: es concejal de Festejos, Juventud, Turismo y Derechos LGTBIQ+ en el Ayuntamiento de Lorquí, un municipio de la Región de Murcia. Su cargo convierte el episodio en un asunto de imagen pública para el consistorio y para el PSOE local. La denuncia cruzada deja a las dos partes en una posición incómoda: el hostelero, expuesto a la acusación de delito de odio; el concejal, expuesto a la acusación de daños y de insultos racistas. Ninguno de los dos ha retirado la denuncia y ninguno ha pedido perdón públicamente. La investigación policial sigue su curso.
Con dos denuncias cruzadas y un vídeo de por medio, el caso depende ahora de lo que acredite la instrucción. Nadie ha cerrado la puerta a un acuerdo, pero tampoco nadie ha dado el primer paso.