Sandero GLP: 17.050 euros y el ahorro del 30% bajo sospecha
Un coche de 17.050 euros que se queda en 15.239 si se financia a 36 meses. Esa es la oferta que dispara la pregunta: ¿tiene sentido pagar esa cifra por un Dacia Sandero Stepway ECO-G de 100 CV con GLP, o el ahorro del 30% que calcula el comprador se queda en papel mojado? El cálculo del comprador potencial parte de un diferencial de precio del GLP frente a la gasolina del 42-44% y de un consumo un 10-15% superior. Sobre esa base, el ahorro parece claro. La letra pequeña, como casi siempre, está en otra parte.
Qué ofrece el Sandero Stepway ECO-G por 17.050 euros
El equipamiento declarado incluye motor 1.0 de tres cilindros y 101 CV, cambio manual de seis marchas, pantalla táctil de 8 pulgadas, cámara trasera, control de crucero, reconocimiento de señales y faros LED. La garantía completa se extiende a 84 meses o 150.000 kilómetros, y la del sistema de propulsión, igual. El depósito principal es de 50 litros y hay uno auxiliar de 40 para el GLP, con una autonomía combinada homologada de 877 kilómetros.
El problema aparece en la ficha de seguridad. La prueba Euro NCAP de abril de 2021 le dio
2 estrellas sobre 5, con 70 puntos en protección de adultos y 72 en niños. Un dato que el comprador reconoce haber visto y que despacha con ironía:
si de algo hay que morir, al menos que salga barato.
El GLP como motor de arranque de la decisión
El interés por el GLP no es casual. Quien hace 15.000 kilómetros al año busca amortizar el sobrecoste del sistema y el cálculo es sencillo: si el litro de GLP cuesta entre un 42% y un 44% menos que la gasolina, y el consumo sube un 10-15%, la ecuación sale favorable. El problema es que ese diferencial de precio depende de una fiscalidad que puede cambiar. Hay quien lo llama directamente
subvencionado y avisa de que cualquier día lo suben y el ahorro se va al garete.
La defensa técnica del sistema es sólida. El motor ECO-G de Renault no es una adaptación posterior en taller, sino un rediseño con culata específica para GLP. Lleva inyección indirecta, a diferencia del gasolina equivalente, que es de inyección directa. Eso evita los problemas clásicos de los GLP adaptados: los inyectores de gasolina no se obstruyen porque el motor arranca siempre con gasolina y luego pasa a gas. La cadena de transmisión, además, sustituye a la correa húmeda de otros motores.
Consumo real: el dato que rompe las cuentas
La homologación dice 5,7 litros a los 100 kilómetros en ciclo mixto. La realidad, según los cálculos que se manejan, apunta a 7,5 litros reales en el Stepway. El consumo de gasolina puro apenas se comenta porque la mayoría de usuarios circula exclusivamente en modo GLP. Un usuario con un Altea GLP reconoce que no baja de 8 litros a los 100 y que, echando números, le salía mejor el diésel que tenía antes.
El cálculo del comprador es más optimista. Con un consumo de 6,5 litros en carretera a velocidades legales, el coste por cada 100 kilómetros se queda en 5,2 euros con el GLP a 0,79 euros el litro. Su coche actual, un EcoSport de 125 CV, le cuesta justo el doble. La diferencia anual, con 15.000 kilómetros, supera los 700 euros. El desglose completo, partida a partida, da una cifra que sorprende.
El precio del coche nuevo y la trampa de la financiación
La oferta de 15.239 euros financiados a 36 meses esconde el coste real. El precio al contado es de 17.050 euros. La diferencia, 1.811 euros, es el precio de los intereses. La práctica es habitual en el sector: el descuento por financiar se recupera con creces en los intereses. Quien quiera evitar el sobrecoste tiene una vía: financiar y amortizar en la primera ventana que permita el contrato, manteniendo el descuento y las ventajas asociadas.
La alternativa al Sandero es el Clio GLP, con mejor acabado y por poco más. Pero el espacio en los asientos traseros es notablemente menor. Para quien use el coche como herramienta diaria y no como salón rodante, el Dacia cumple.
La etiqueta ECO y el fantasma de la DGT
La etiqueta ECO es para toda la vida útil del coche. Cualquier cambio normativo afectaría solo a nuevas matriculaciones. El temor a perderla es, en palabras de quien lo ha analizado, cosa de
asustaviejas. Pero el precio del GLP sí puede moverse. En Italia los coches de gas son mayoría; en España nunca han cuajado. La razón no está clara.
La seguridad, mientras tanto, sigue siendo el punto débil. Dos estrellas Euro NCAP no se arreglan con una actualización de software. El comprador lo sabe y lo asume. La pregunta es si el ahorro compensa el riesgo. Con los números sobre la mesa, cada cual decide qué pesa más: los 700 euros anuales de ahorro o las dos estrellas de menos.