Dacia Sandero o Skoda Fabia: el GLP que no admite automático
Un comprador con los deberes hechos entra en el concesionario con tres requisitos apuntados a mano:
cambio automático, sensores de aparcamiento y limitador de velocidad. Pregunta por el Dacia Sandero Stepway en versión GLP —la que promete etiqueta ECO y un coste por kilómetro inferior al de la gasolina— y la respuesta es la misma: no existe. El GLP no se combina con caja automática. El coche que mejor encaja en la hoja de cálculo es justo el que no se puede pedir como uno quiere.
De ahí sale la duda entre el Sandero Stepway 2021 y el Skoda Fabia, dos utilitarios con precios y equipamiento casi calcados. El uso previsto es de manual: ciudad, alguna salida esporádica al campo y un viaje de media-larga distancia al año. Nada exótico. Y sin embargo la decisión se enreda más de lo que parecía.
¿Merece la pena esperar al nuevo Skoda Fabia?
El Fabia actual está al final de su vida comercial. Le quedan meses. El modelo nuevo estaba previsto para llegar a los concesionarios
a finales de 2021, con plataforma más ancha y mejores acabados, lo que reabre el dilema: esperar o no. Esperar también cuesta, y no solo dinero:
tiempo sin coche y la letra pequeña del beta-tester. Los primeros Fabia 2 salieron con problemas de caja de cambios. El consuelo es que las últimas unidades de una versión suelen llevar corregidos los defectos detectados durante años.
Hay quien sostiene que el nuevo llega avalado porque comparte plataforma con el Ibiza y el Polo, ya rodados. En contra pesa que un hermano de plataforma no garantiza nada: la caja, los desarrollos y la electrónica se pueden cambiar y volver a fallar. Frente a eso, el Sandero es un modelo de nueva generación, con un salto de calidad reconocido, y se vende como recién parido mientras el checo encara su relevo.
La factura oculta: impuesto de matriculación y crisis de microchips
Según un forero, desde el 1 de enero la subida del impuesto de matriculación encarece el coche nuevo. El Fabia 1.0 de 95 cv declara
103 gr/km de CO2, así que se libra de lo peor del tramo, pero la horquilla se estrecha por todas partes. El cálculo más optimista asume que por lo que cuesta el Fabia más básico se puede pagar un Octavia con 20.000 km, prácticamente nuevo.
A eso se suma la escasez de semiconductores. Los Dacia van a acumular retrasos en las entregas por falta de stock de la electrónica que controla el coche. Renovar coche con la cadena de suministro temblando tiene su gracia.
Dacia o Skoda: la guerra de la fiabilidad
Aquí no hay acuerdo. Una corriente compra Skoda sin dudar:
duro, no da la lata, coche para rato. La marca checa es de las que más taxis homologa y su fama se apoya en modelos longevos. En contra juega la historia del grupo: el asunto de los motores trucados y la ausencia de compensaciones en España dejaron mal cuerpo, y los 1.2 y 1.4 TSI de cadena arrastraron problemas de tensor que se llevaron por delante más de un motor.
Otros recuerdan que Dacia, aun siendo poco fiable, es barata de reparar y mantener, frente a la mayor fiabilidad de Skoda. El Fiat 500L, rebajado por debajo del Sandero, entra en la ecuación y sale escaldado: unos lo tildan de oportunidad y otros de simple urgencia comercial.
GLP: etiqueta ECO, ahorro y el muro de los talleres
El GLP promete etiqueta ECO y un coste por kilómetro muy inferior al de la gasolina. Un conductor acumula
50.000 km en tres años con un Logan GLP y lo defiende sin reservas. Otro vivió lo contrario con un Saab 2.3T: no encontró taller en Cantabria dispuesto a tocar el sistema y tuvo que llevarlo a Madrid. Su lista de reproches es larga —doble centralita, inyectores, gasificador, más temperatura en el vano motor, menos espacio libre— y concluye que adaptar el GLP es un lío. Las dos experiencias son reales y no se anulan.
Queda la pregunta de si un Fabia se puede
glpizar a posteriori. Sobre el papel, sí; en la práctica, los motores del grupo VW actuales son difíciles de transformar y hasta los especialistas de Europa del Este lo desaconsejan.
El aviso sobre la estabilidad del Stepway
Quien ha probado la gama Dacia por trabajo lanza un aviso serio: el Stepway, con el centro de gravedad alto, transmite poca estabilidad y la sensación de que al primer volantazo te vas fuera. El Logan se comporta como una barca. Para contrarrestar esa altura, Skoda ofrecía un
paquete de malas carreteras que sube el coche 4 cm y añade protecciones en los bajos.
Y por encima de todo planea la advertencia de fondo de quien cree que estrenar un coche de combustión es tirar el dinero en plena transición energética. Renting o segunda mano, dicen, y a esperar acontecimientos.
Con estos mimbres, el coche que más sentido económico tiene —el Sandero GLP— es precisamente el que no se puede pedir con el cambio automático que el comprador exige. La cuadratura del círculo sigue sin resolverse.