Como veo que una opinión no cuenta y que es imposible imponerla a los demás creo que es bueno poner información de un medio objetivo, sacado de
Tienes que estar registrado para ver este contenido
Si nuestro objetivo de inversión es al menos preservar el capital, se hace básico intentar descifrar el tipo de escenario que se avecina, si se trata de un escenario deflacionario o inflacionario.
Es de pura lógica que el credit crunch y el colapso financiero global no contribuyen al aumento de precios. La aversión al riesgo actual impide que se lleven a cabo compras que antes sí eran posibles, por dificultad de acceso a financiación, lo que contribuye a que bajen los precios. Esto se produce a todos los niveles. El fondo de capital riesgo que antes realizaba compras apalancadas de empresas ya no puede hacerlo con la misma facilidad, al igual que cualquier operación corporativa se hace más complicada. El mismo colapso financiero también lleva aparejado el desapalancamiento en mercados líquidos como la bolsa, con presión a la baja de precios.
A nivel inmobiliario sucede lo mismo. Ya no es viable la empresa inmobiliaria que se dedicaba a fagocitar a otras empresas inmobiliarias, pagando por ellas múltiplos sobre NAV absurdos. Y a otro nivel, ya sólo es una anécdota del pasado el comprador de vivienda que conseguía endeudarse por más del 50% de sus ingresos, a 50 años, y con préstamos al 100% de la inflada tasación. Volvió la cordura y con ella el más sensato criterio de la cuota depréstamo no mayor al 30-35% de ingresos y préstamo no superior al 80% de la tasación realista.
La aversión al riesgo también ha producido un desplome de la renta fija, especialemente en el caso de la de los bancos. Dado el riesgo de quiebra de la mayoría de entidades financieras mundiales, los precios de su renta fija caen al mismo ritmo que suben sus CDS.
Todo ello son factores que favorecen la caida de los precios de activos financieros e inmobiliarios.
A nivel de consumo, podemos guiarnos por variosíndices que nos pueden ayudar a predecir la inflación futura.
Uno de ellos es el precio del petróleo, que todos sabemos que desde los más de 140$ que tocara el año pasado, ahora está a poco más que 40$. Bien es cierto que esos 40$ son bastante más de lo que se pagaba hasta hace no muchos años, pero significa una menor presión inflacionista respecto a los recientes precios.
Otroíndice interesante de cara a la evolución de precios es el Baltic Dry Index, que nos marca el precio del transporte marítimo para la carga seca. Como vemos, sencillamente se ha desplomado tras una subida espectacular durante los últimos años.
Y como no, el CRB, elíndice de las materias primas, que también nos indica caída de precios debido al desplome de la demanda.
Un muy buen indicador adelantado de la inflación es el ISM de precios pagados, el cuál también está cayendo fuertemente.
Todos ellos nos indican presión a la baja para los precios, si bien ni el petróleo ni la mayoría de las materias primas están en niveles tan bajos como parece indicar su reciente desplome. Vemos cómo históricamente han estado más baratas de manera sostenida a lo largo de los años.
En base a todo esto parece obvio diagnosticar una clara deflación futura.
En cambio, si vemos en el siguiente gráfico la base monetaria de EEUU, con Bernanke como campeón mundial en el deporte de tirar dinero desde helicópteros, nos puede provocar auténtico pánico la inflación potencial que se podría generar.
Hoy por hoy no nos debe preocupar ese excepcional incremento de la masa monetaria, pues al estar los mercados congelados, el dinero no fluye y por tanto no puede dar lugar a inflación. No obstante, si se normalizase la situación, el potencial de inflación es tremendo. Los bancos centrales no deberían descuidar el gran riesgo que se corre de no actuar con contundencia drenando liquidez si el comportamiento de los mercados volviese a la normalidad.
¿Con qué nos quedamos entonces?, ¿Deflación o hiperinflación?
Nos fijaremos en una pista importante para ayudarnos a llegar a una conclusión. En EEUU (y en la mayoría de países europeos) el tesoro vende bonos con protección frente a la inflación. Estos bonos actualizan su nominal y su cupón en función de la evolución de la inflación. El interés ofrecido es menor al de un bono ordinario, y la diferencia entre ambos debe coincidir aproximadamente con la inflación esperada. A la diferencia de rentabilidad entre la ofrecida por el bono tradicional y la rentabilidad real (sin inflación) del TIP se le denomina TIPS spread. A continuación un gráfico del TIPS spread a 10 años:
Vemos como habitualmente existía un spread entre ambos bonos, que venía a ser la inflación que el mercado esperaba. Sin embargo, en este momento el mercado dice que no espera inflación para los próximos 10 años. Esta información que nos proporciona el mercado podría estar distorsionada por un exceso de demanda de bonos tradicionales, el habitual de los institucionales, pero el caso es que resulta curioso que el mercado prácticamente esté descontando deflación para los próximos 10 años.
Vamos a ver si sucede lo mismo con las emisiones a 30 años.
Increíble. Frente a las correlaciones del pasado, hoy el mercado de bonos desprecia totalmente la posibilidad de inflación para los próximos 30 años. ¿Se equivocará el mercado esta vez?