Forzar el ir a juicio es una estrategia de desgaste, le vale dinero y tiempo al currito despedido y normalmente no dispone de ambos. A veces funciona con la gente que lleva poco tiempo en trabajos de baja-media cualificación y si la empresa se ahorra 2-5000€ en indemnizaciones cochinas pues eso que se ahorran.
Asi es este país...
Voy a hacer un poco de terapia. Los recuerdo como días muy amargos; de todos los años que estás bien en un curro, esos días malos son de los únicos que te acuerdas.
Solo he trabajado una vez en la vida para otros, ya estoy en la cincuentena. Me quisieron perjudicar durante un par de meses, pero yo pude responder, era el más jovencito de los tres compañeros que sabían hacer mi trabajo. Tenía todo grabado y fotocopiado a diario mis partes de trabajo, a los cuales le dedicaba al menos 20 minutos en rellenar. En los partes de trabajo de 2 meses había más horas extras de las permitidas en 1 año entero.
A mi superior directo, un ingeniero que era jefe de mantenimiento, le pasaba por encima en todos los ámbitos del trabajo que desarrollaba, y en los demás también. En varias reuniones que tuve con la directiva de la empresa le dejaba en evidencia y le notaba perfectamente cómo se ponía colorado (era un tipo lechoso, así como blanquecino), le tenía frito. Se ponía nervioso porque el hombre era un recomendado y se le notaba que tenía un síndrome del impostor enorme.
Él no tenía ni idea de gestionar ni mucho menos de hacer el trabajo, y yo sí; después de 6 años manteniendo turnos de fábrica de 150 personas sobre mi lomo, el trabajo no tenía secretos para mí.
O sea, si yo no sabía reparar o darle solución a una avería de una línea de producción, a los 10 minutos 150 personas estaban apoyadas en pueblerino, hablando de lo que han comido, fútbol y mujeres a razón de 12€/h; salían todos los encargados a invertirse tareas para los operarios y a meterme presión. Bajo esa presión, yo trabajé duro y aprendí muy rápido.
Mis otros dos compañeros eran poco colaboradores, bien mandados en busca de horas extras, mientras que yo quería disfrutar de mi tiempo libre y mi entonces novia, viajar y estar juntos, pues no estaba yo ni en la treintena. Tragué durante un tiempo y al final decidí no trabajar todos los días 2 horas extras ni el sábado por la mañana.
Muchas veces me avisaban el viernes por la tarde que mañana sábado (yo con mi fin de semana ya programado) a las 06:30 me necesitaban porque no había ansioso la producción esperada; que había que echar al menos hasta las 13:00.
Trabajé muchos días así; no tenían ya cómo pagarme porque iba a salir de ojo en los números del grupo (compraba cosas a nombre de la empresa como pago, me compré un pc de sobremesa en el 2004 que costó 3800€, una tienda de campaña de alta gama de 1800€... y cosas así; les exigía cobrar el doble de lo establecido por hora extra, cobraba las horas extras al doble que mis otros dos compañeros, cosa que les molestaba bastante, que el "niñato" tuviera el valor para ajustar eso así), ganaba cortesana para llenar sacos, pero me quedaba sin vida y me planté; solo hacía trabajar, llegaba a casa agotado y al día siguiente a remar otra vez, 10, 12 y 14 horas muchos días.
Me quisieron hacer acoso laboral, porque según ellos tenía que entender que la empresa es un bien para todos y que había que sacrificarse, pero conmigo no podían porque podía hacer yo más daño que ellos; de hecho, paraba líneas con un simple afloje de un tornillo, conexiones eléctricas de sensores que iban y venían... y ponía nerviosos a todos los encargados porque yo podía hacer perder muchas cortesana a diario como llegara cruzado al trabajo.
Como era un plan malo el estar vigilado, el no sentirte bien en el curro, el ser la oveja zaina, un día ya tomé la decisión y me despedí yo, porque ya era peligroso estar en ese estado de alerta durante tanto tiempo y podía meter la pata, además de que el tema ya salía de la fábrica y era como una suerte de monotema en todas las conversaciones en mi casa y en mi vida.
La gota que colmó el vaso fue que uno de los compañeros que tenía urdió un plan, me tendió una trampa laboral en connivencia con el ingeniero jefe de mantenimiento, con una programación de un autómata en una parte importante de la fábrica; yo no caí, lo resolví (había puesto un temporizador para parar 20 minutos antes de que él entrara en el turno) y lo demostré delante de la dirección; imprimí el esquema pero aun así no valió la prueba, era una trampa y sabía igual de bien que ellos que había sido él, mi compañerito..., un tipo de 54 perjudicando a uno de 28, un tipo al que había hasta tenido por amigo y admirado.
En el cambio de turno, al entrar siempre 20 minutos antes que el resto de la tropa, en soledad, en el vestuario nos vimos uno entrando y otro saliendo, y tras mediar dos palabras, hubo un incidente del que todavía, si vive, se acordará sin ninguna duda; me dio más vergüenza a mí que a él. Qué mala situación, qué decepción estar viviendo entre gente así.
Duré poco más, unos 4 o 5 días; pensé en llegar al trabajo y discutir con el primer encargado que me dijera algo y me fui a urgencias simulando un ataque de ansiedad. Estuve de baja durante 6 meses.
Entendieron el tema y me despidieron; la abogada me decía que ir a juicio era perder 5k, porque me estaban dando más de lo que "me pertenecía", porque nadie quería intentar "defender" lo que yo tenía agarrado.
Desde entonces no he vuelto a obedecer órdenes de ningún jefe, y mal se tiene que dar para volver a hacerlo.
Y esa es mi historia, Patricia.