Cuando hay depresión mayor -depresión de verdad con desmotivación brutalérrima, anhedonia ideación suicida- da igual si de base hay distimia o no... De todas formas, cada uno vive la depresión de forma diferente. Hay una, que está causada por la toma crónica de antidepresivos: disforia tardía del ánimo. Y ésta última es bien estropead; pues el psiquiatra dirá que es una recaída y prescribirá la toma de varios "antidepresivos" o subirá la dosis... tras el cese de la medicación; cuando no es así. Sin comentarios, en serio... y ya paso de poner enlaces sobre el tema; pues hay bastante sostén científico al respecto.
Otra cosa muy diferente es cómo se medicaliza cualquier disconfort vital o avatares propios que se deben saber encajar... Y si no se puede lidiar con ellos, no es porque haya fallas en el cerebro -no está elucidado de hecho-. Me hace gracia que los llamen psicofármacos; pues sólo atendiendo a la etimología del término se entiende que actuarían sobre el psiquismo de la persona. Y no: inciden, y de manera más que dañina, sobre el soporte físico -cerebro-; dejando al margen el entorno, y en consecuencia: el psiquismo... o mente.
Muchas suerte -y CORAJE- a todas las personas que se encuentren en estos terrenos pantanosos.
P.D.: para otro día, el sinsentido de separar las depresiones en exógenas o endógenas; aunque algo se vislumbra de lo que he puesto...
Veo que usted controla bien del tema, y le agradezco profundamente su elaborada respuesta. Estas pequeñas perlas hacen grande a este antro.
Soy un firme detractor del tratamiento crónico con cualquier clase de fármaco, y en más de una ocasión he manifestado la aberración que supone que el peso de la investigación médica, y la formación continuada, estén monopolizados por los laboratorios farmacéuticos. Es poner a las astuta a cuidar del gallinero. Y el cuestionamiento absoluto de todo lo que los representantes intentan ofrecerte como novedad, la lectura crítica de los artículos, etc, etc, lleva tiempo, mucho tiempo que no tenemos habitualmente, habida la excesiva presión asistencial de los profesionales.
Y el tema en zain es algo realmente sangrante. Claro que es menos espectacular y escandaloso que curar la melancolía con un picahielos a través del lóbulo frontal; y eso, que ahora se nos antoja medieval y aberrante, no difiere demasiado de envenenar el substrato de la mente con fármacos alegremente. Las pastillas no son el remedio para todo.
Pocas cosas han sido tan efectivas para mi mejoría que el dedicarme al autoconocimiento, y entender que vivimos en una sociedad disfuncional, comprender mis límites como simple ser humano, y una vez más o menos en condiciones, como ya señalé mas arriba, la satisfacción que proporciona servir al prójimo que sufre. Y en la medida de mis posibilidades, intentar enmendar el daño que otros, por desconocimiento o simple desidia, hacen a los enfermos.
Otro día podríamos seguir con el tema, y como la medicación opioides crónica CON RECETA que tantos estragos está haciendo en USA, altera la química cerebral de manera atroz, y difícilmente reversible en el corto plazo. Estamos en pañales.
Un abrazo sincero a usted, que veo que le importan los que sufren, y otro a todos aquellos que están pasando por esa zain en el alma.