En mi experiencia, al menos hasta que el cuerpo se acostumbra y maneja mejor la insulina los fines de semana también hay que ser estricto ya que sino lo que has perdido entre semana lo ganas el finde y así no hay forma de avanzar. Un paso adelante y uno para atrás.
Si tu objetivo es entrar en cetosis, un simple pincho de tortilla, un trozo de pizza o un helado te saca de ella. Sobre todo al principio.
Nunca he creído en los dogmas. Si me los dices tú o si me los dice el premio Nobel me da lo mismo. No creo en los dogmas.
Tened cuidado con los estudios científicos, los papers y las publicaciones. Si quieres saber lo que dice un estudio, antes de leerlo hay que investigar quién lo ha pagado. Un estudio de la Sociedad Española de Pediatría sobre el consumo de galletas en la infancia, si lo paga Cuétara, dirá que las galletas son la verdadera salud.
La AEP cobró más de dos millones de euros en cinco años por prestar su logotipo a productos infantiles
¿Pensáis que "The Lancet" es distinto? No, no lo es. Se publica aquello por lo que se cobra, es un negocio, ya está. Esta práctica cuestionable existe a todos los niveles. Los estudios científicos son, en su inmensa mayoría, publirreportajes. Y la OMS no es ajena. La pirámide alimentaria que conocemos:
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Está controlada por la OMS. Y la OMS está sometida a la misma presión que los pediatras con el fabricante de las galletas. Te dicen que la harina y sus derivados son la base de una alimentación saludable y no se despeinan. Cuando a muchas personas, nuestra experiencia nos dice otra cosa.
Alimentarse de macarrones con tomate Hacendado es muy barato. Indecentemente barato. En la frutería a la que voy, si gastas más de 15 euros, te regalan un paquete de macarrones. Cuando tengo 10 o 12, los bajo a la parroquia en una bolsa. A qué precio comprará el frutero los macarrones para regalarlos. De esto se alimenta una buena parte de la población. Unos porque no pueden pagar otra cosa, pero otros muchos pensando que eso es una alimentación saludable. Porque el médico, la TV y la OMS lo dicen. Y piensan que detrás de esa afirmación hay verdad.
Es posible que esto fuese verdad en el pasado. Pero hoy no lo es. Porque una barra de pan de hace 100 años era distinta del pan de hoy. Era distinto el horno, el proceso, la harina y, fundamentalmente, era distinto el trigo. Las variedades de trigo utilizadas en el siglo XIX no son las actuales. Se usan variedades transgénicas que rinden más, resisten mejor los ataques de pestes, hierbas, etc.
Con respecto al proceso, la harina antes se molía entre dos piedras, mi abuelo era molinero y me sé el rollo entero. Ahora se microniza, para que el proceso de fermentación sea mucho más rápido, el pan se esponje, etc. Una barra de pan de hoy y de hace 100 años no tiene nada que ver. ¿Por qué?
Muy fácil. Hace 50 años, me mandaba mi progenitora a por el pan y costaba 13 ptas una barra. Traídas a dinero de hoy esas 13 ptas serían 1.6 euros. En mi barrio por 1 euro te dan 3 baguettes. Comparad. El pan es muy barato y todo va encaminado a que lo siga siendo. La pasta alimenticia, lo mismo.
Que la variedad de trigo sea otra, que la harina sea muchísimo más fina, etc hace que la digestión del pan, su aprovechamiento, sus nutrientes, etc no tengan nada que ver con los del pan de antes. Así que el argumento "toda la vida se ha comido pan" se cae al demostrar que aquel pan y este pan son dos cosas diferentes por completo. Si uno se hace el pan en casa siguiendo un tutorial de youtube no soluciona el problema, es de fondo.
Así que lo que tiene que hacer cada uno es probar. Probar a comer una temporada de forma diferente si observa algún problema. Yo, por ejemplo, me dormía después de comer. Investigando, llegué a la conclusión de que podía tener problemas con mi sensibilidad a la insulina. Abandoné las harinas/azúcares y se terminó el problema, perdí peso, digería mejor, etc. De esto hace ya 30 años y aquí sigo.
No busques sucedáneos. Si decides probar a eliminar la harina y el azúcar de tu dieta, es preferible que lo hagas totalmente, evitando edulcorantes y sucedáneos en general. Alimentarse tiene una componente psicológica importante y no es buena idea autoengañarse.
Cómo se llame la dieta (primal, paleo, ceto, etc) es lo de menos. Simplemente cíñete a comer productos frescos, cosas que no tengan una etiqueta pegada si es posible y a comer cuando de verdad tienes hambre y no cuando dice el reloj. Solo con esto, el vuelco a tu salud suele ser monumental. No te compliques pensando si puedes o no comer lentejas de vez en cuando. Come lo que creas oportuno, es poco probable que unas lentejas sean peores para tu salud que un cigarrillo, o andar con una mascara todo el día.
Pon las cosas en contexto: a elegir entre comida procesada y natural cocinada por ti, elige siempre lo segundo. Evita beber todo lo que no sea agua. Compra con cabeza, cocina prestando atención a lo que haces y come con placer, disfrútalo.