para nada, mi caso es exactamente el opuesto (de todas formas mis achaques de salud tienen como causa principal las banderilla) y conozco a más de una persona que se quitó la anemia dejando de comer productos de origen animal, así como muchísimas personas con anemia periódica que comen carne a destajo.
A largo plazo el 95% de las personas enfermarán y morirán prematuramente con una dieta cetogénica o alta en grasas y baja en carbohidratos. La evidencia es la que es, no la que les gustaría a algunos.
Lo que menciona el forero sobre su padre es una afirmación sin fundamento, ya que no hay alimentos más digeribles que las frutas y las verduras cocinadas.
Los pueblos más longevos tienen dietas del 70% de sus calorías procedentes de los carbohidratos hasta el 80%. Su padre murió no por comer una dieta que correlaciona con los mayores índices de longevidad, sino por su historial anterior, si acaso. Que tampoco es que viviera poco, sobre todo si lo hizo con calidad de vida.
Aunque a saber qué comía, se pueden cometer errores en todo tipo de dietas.
En ningún momento digo que las frutas y verduras no sean digeribles. Es una obviedad que lo son. Aventuro que, quizás, tanto carbohidrato pudo tener algo que ver en su cáncer de estómago. Quizás fue eso, quizás fue genético o vaya usted a saber, no soy médico.
La dieta de mi padre consistía en un 90% fruta a diario. Tanta cantidad como quisiera. Lo alternaba con curas de ajo, limón y cebolla (era seguidor de los libros del Profesor NIcolás Capo) en cantidades industriales y con periodos de ayuno prolongado. Las verduras hervidas con un chorrito de aceite de oliva las dejaba para los días más fríos del invierno. Por cierto, tras varias décadas de vegetarianismo radical acabó reconociendo que necesitaba algo de proteína y grasa animal y añadió un poquito de pollo hervido a su guiso de invierno. Luego me independicé, por causas ajenas a este hilo, perdí contacto con él y supe de su fallecimiento hace poco. En honor a la verdad, no sé qué tipo de dieta siguió en sus últimos años de vida ni si tuvo achaques o no, pero sigo empeñada en que tantos años ( más de 30) de sólo comer fruta le pasaron factura.
No le vi jamás beber agua. No comía pan aunque recuerdo que buscaba pan integral ácimo en los hornos de los pueblos de los alrededores (hablo de la España de los 70 en la que, quitando las grandes ciudades, no se sabía del pan integral ni del vegetarianismo) y le recuerdo preparándonos a mi hermano y a mí un bocadillo de aquel pan con cebolla cruda y aceite de oliva, que, por cierto, estaba delicioso y hoy agradezco que no fuera un bocadillo de chorizo industrial.
En fin, sólo quería matizar y aportar más información sobre el vegetarianismo de mi padre.