Siro cierra la galletera de Venta de Baños y deja 200 empleos en el aire
El 22 de noviembre de 2022 se constituyó una mesa de trabajo con un encargo muy concreto: vender la planta de galletas VB1 de Venta de Baños, en Palencia. Se preparó un cuaderno de venta, se contrató a la consultora
KPMG y se buscó comprador en el mercado. Más de
60 inversores potenciales después, Cerealto Siro Foods ha anunciado el cierre de la factoría. Doscientos empleos. Y, para algunos participantes del debate, la sensación de haber asistido a un trámite de cumplimiento más que a una búsqueda real de comprador.
Qué ha pasado y a cuántos trabajadores afecta
El grupo multinacional agroalimentario anunció el cierre de la planta galletera de Venta de Baños, que cuenta con
200 empleados. No es una fábrica aislada: junto a la galletera, la compañía mantiene tres centros de empleo en la misma localidad y dos fábricas más en Aguilar de Campoo y Toro (Zamora), un conjunto que suma cerca de
1.900 empleos.
La empresa sostiene que garantiza las condiciones pactadas en el Plan de Competitividad y que ahora estudia el traspaso de volúmenes desde la galletera al resto de fábricas de Castilla y León, con recolocación y traslados sobre la mesa. En la compañía lo resumen así: todo el equipo está volcado en «asegurar la competitividad y estabilidad» del negocio en España. Traducido: la producción se repartiría entre otras fábricas y la plantilla queda pendiente de recolocación o traslado.
¿Por qué no ha aparecido ningún comprador?
El proceso arrancó formalmente el 22 de noviembre de 2022, cuando se constituyó la mesa de trabajo para cumplir el compromiso de vender y dar continuidad a la actividad. Cerealto contrató a KPMG por su experiencia en el sector agroalimentario; el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo incorporó a
Invest in Spain y la Consejería de Economía y Hacienda al Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León.
Las cifras de la búsqueda son contundentes: más de 60 potenciales inversores contactados, incluidos candidatos aportados por el ICEX. En abril se recibió la negativa de los únicos que habían llegado hasta el final del proceso. «Se cierra la puerta a una posible compra», admitió el grupo, agotando el plazo disponible.
El consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, defendía en su día el «alto consenso» de la mesa y afirmaba que las instituciones conocen proyectos interesados en invertir en la zona. La presidenta del comité de empresa, Mari Mar Rodríguez, apuntó en otra dirección: «Se pidió a la compañía transparencia y más plazo para hablar con empresas». La reunión del 24 de mayo con instituciones y comité no fructificó.
El grupo invierte mientras cierra plantas
El calendario del grupo ayuda a entender el contexto. El 13 de junio de 2022 todas las partes firmaron el Plan de Competitividad, con la entrada de los fondos Afendis y Davidson Kempner como nuevos propietarios. Poco después, el 1 de julio, Cem Karaka fue nombrado presidente ejecutivo y el 28 de noviembre se presentó una hoja de ruta con inversiones de
más de 40 millones de euros dentro del Plan Estratégico 2023-2025.
Después llegaron el Plan de Eficiencia Energética con más de
12.000 placas solares, la entrada de Bosco Fonts como CEO en sustitución de Rut Aranda y un anuncio de casi cinco millones de inversión en innovación con más de 225 lanzamientos de producto. Todo eso, mientras la planta que se vende se quedaba sin comprador.
Gullón, la excepción familiar de la comarca
La comparación aparece en las conversaciones del sector: Gullón está en la misma zona y va bien. Es una empresa familiar, con la fábrica como parte de su propia historia, y con un proceso de automatización intenso. Hay quien recuerda que ya se puso como ejemplo de empresa familiar bien gestionada, y quien sostiene que, con todo, la automatización también habría supuesto ajustes de plantilla.
En el debate se repite además una idea: a un fondo de inversión se le puede pedir rentabilidad, pero no arraigo. Hay quien apunta incluso a que a Cerealto se le atragantara en su día la compra de Fontaneda, aunque eso entra dentro del terreno de la especulación.
El efecto dominó que preocupa en Palencia
Siro y Renault son, en la práctica, las grandes industrias de Palencia, y el cierre no se queda dentro de la valla de la factoría. A la galletera se suma el cierre de una auxiliar de la FASA, Marelli, y la pérdida previa de la central térmica de Velilla. Quien ha trabajado para esta cadena lo tiene claro: lo grave no es solo el despido directo, sino la cadena de despidos y cierres que arrastra entre proveedores. Después vendrá la explicación de que la gente se va a Madrid. No es por gusto.
Galletas caras, calóricas y con menos futuro
La otra pata de la conversación tiene poco que ver con balances y mucho con la cesta de la compra. Las galletas han subido de precio —hay quien habla de cajas decentes a cinco euros— y cargan con una mala reputación nutricional difícil de esquivar: harinas refinadas, azúcar y una densidad calórica alta. En el foro se calcula que rondan las 400 kilocalorías por cada 100 gramos, y cerca de 500 si llevan crema o chocolate, aunque otro participante rebaja la cifra de las María tostadas a entre 350 y 370. Diez galletas María no llegan a 200 kilocalorías; el paquete entero, sí. El problema, para buena parte de los intervinientes, no es la galleta suelta sino la costumbre.
Con esos mimbres, el negocio galletero español se enfrenta a un consumidor que merienda menos y mira más la etiqueta. Y a un accionista que ya no fabrica galletas: gestiona activos.
Con la planta cerrada, la compañía estudia el traspaso de volúmenes a otras fábricas de Castilla y León, de modo que la producción de galletas de Venta de Baños no desaparece: cambia de provincia.