Ceuta y los 60 muertos que nadie quiere explicar
Ceuta vuelve a ser el epicentro de una crisis fronteriza que ha reabierto todas las heridas. En plena tensión con Marruecos, el balance que circula entre los críticos con la gestión del Ejecutivo eleva la cifra a 60 muertos, una cifra que no aparece en los comunicados oficiales. La frontera, en lugar de contenerse, se convierte en una acusación mutua de abandono y descoordinación.
Las decisiones judiciales, en el punto de mira
No solo el Gobierno carga con la responsabilidad. La actuación de los jueces durante la crisis se ha colocado en el centro del debate, hasta el punto de considerarlos, en los análisis más duros, responsables directos del caos. Se pide que rindan cuentas; en el extremo, que sean entregados a Marruecos. La dureza del reproche no oculta que la gestión política y la judicial han ido cada una por su lado.
El ruido de fondo: contratos y distracciones
La coincidencia temporal no pasa desapercibida: mientras la ciudad autónoma ardía, la ministra de Defensa, Margarita Robles, visitaba la Base Militar de Araca en Vitoria. Sobre ella pesan sospechas de contratos con empresas vascas, acusaciones que se mezclan con la narrativa de una España utilizada como caballo de Troya en la Unión Europea. La mezcla de corrupción y geopolítica enrarece cualquier análisis sereno.
El problema es que no hay datos oficiales que cuadren con el relato. La cifra de muertos, la actuación de los jueces y los contratos de Defensa forman un triángulo que apunta a una única pregunta: ¿quién protege Ceuta? Nadie, por ahora, responde con hechos.