Ceuta, 48 horas que dependen de una orden
Un delegado policial en Ceuta ha asegurado que controlaría la situación en 48 horas si recibiera órdenes. No es una mala noticia: es una radiografía. La capacidad operativa existe, pero está secuestrada por la cadena de mando. La ley, mientras tanto, mira desde la barandilla.
El principio
ex iure obliga a las fuerzas de seguridad a perseguir el delito sin esperar indicaciones. No importa si hay denuncia o no: la ley es la orden. Sin embargo, en 2020 ya hubo episodios en los que se argumentó que solo se cumplían instrucciones. El argumento vuelve a escena, ahora con cifras: miles de personas y una operación que requiere efectivos y medios.
La clave no es técnica, es política. Los altos cargos son designados a dedo, y la respuesta ante una crisis depende del Gobierno de turno. Coinciden los análisis más escépticos: la seguridad no es del Estado, es del Ejecutivo. Y mientras la orden sea el requisito, el «48 horas» quedará en promesa.
Queda una predicción: este guion se repetirá. Hasta que alguien decida que la ley no necesita intermediarios.