Cerveza de raíz: ¿por qué triunfa en EE.UU. y es casi desconocida en España?
En EE.UU., la root beer copa el 5% del mercado de refrescos; en España, apenas existe. No es una cerveza (no tiene alcohol), pero su nombre y su sabor a regaliz, hierbas y extractos de zarzaparrilla generan fascinación o rechazo. Un repaso a los datos, las percepciones y el contexto histórico de una bebida que, pese a su exótico perfil, no acaba de cruzar el Atlántico.
Un sabor que divide: ¿jarabe medicinal o delicia añeja?
Las descripciones de la root beer oscilan entre el pastilla ilegal y el angustia. Quienes la han probado la comparan con "agua con gas sabor regaliz" o "jarabe para la tos Pectox", mientras que otros la definen como "adictiva" y "nostálgica". El consenso es que su perfil es complejo: dulce, amargo, picante y con un regusto a hierbas que recuerda a la tónica, pero más intenso. En EE.UU. es habitual tomarla en "root beer floats" (con helado de vainilla), una combinación que remite a la infancia de muchos estadounidenses.
El lastre histórico: la ley seca y la ausencia en Europa
La popularidad de la root beer en EE.UU. se disparó durante la ley seca (1920-1933), cuando los estadounidenses buscaban alternativas sin alcohol que imitaran el ritual de la cerveza. En Europa, sin embargo, nunca arraigó: ni la tradición de las gaseosas artesanales ni la cultura de la tónica o el ginger ale lograron que el sabor a regaliz y sasafrás calara. En España, algunos recuerdan la "zarzaparrilla" del franquismo, pero no es la misma bebida: la root beer moderna utiliza extractos de raíces como sasafrás, ginseng o vainilla, y su elaboración industrial (marcas como A&W o Barq's) la aleja de la artesanía.
Datos de mercado: ¿un nicho sin explotar?
La root beer representa el 5% del mercado de refrescos estadounidense, una cifra modesta pero consolidada. En Rusia, una bebida similar, la tarkhuna (a base de estragón), apenas alcanza el 3%, aunque en Georgia, su lugar de origen, llega al 15%. En España, la presencia es prácticamente nula: solo se encuentra en tiendas especializadas como Whole Foods (Londres) o en algunos supermercados con sección internacional. El ginger beer (cerveza de jengibre) es más común, pero su sabor es muy distinto.
La gran pregunta abierta es si esta brecha cultural se cerrará con la globalización de los sabores. Por ahora, el paladar español parece resistirse: para muchos, la root beer sigue siendo ese refresco "raro" que solo los estadounidenses entienden.
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