9.590 mensajes de odio en 48 horas: la cifra que divide sobre Ceuta
Ochenta mil personas entran en Ceuta en dos días, y el radar del odio registra 9.590 mensajes hostiles. La proporción choca con el relato de una oleada de racismo desatado: poco más de un mensaje por cada ocho llegadas. Aun así, el Ministerio de Inclusión lo considera un «pico» y lo destaca como detonante del repunte mensual.
El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) detectó esos 9.590 contenidos entre el 30 y el 31 de julio. El boletín de julio eleva la cifra total a 57.406, frente a los 40.800 de junio. El 68% de esos contenidos se dirige a personas procedentes del norte de África, que siguen siendo el principal grupo diana.
La reacción: ¿censo o censura?
La publicación del dato ha abierto otra batalla. Hay quien sostiene que medir el odio en redes es una herramienta necesaria para frenar la escalada, pero también quien ve en el contador una coartada para la censura. El argumento se repite con variaciones: en lugar de gestionar la crisis migratoria sobre el terreno, el Gobierno se centra en vigilar lo que se escribe en redes sociales. La comparación con el número de entradas (80.000) se ha convertido en el arma favorita de los escépticos: “Hay menos mensajes que invasores”, rematan.
Con los datos sobre la mesa, la cuestión de fondo sigue abierta: ¿el odio se combate contándolo, o al contarlo se está alimentando la misma maquinaria que dice combatir?