Casi dos millones de jubilados cobran más de 2.000 euros en 14 pagas
Un funcionario A2 se jubila a los 60 años recién cumplidos y pasa a cobrar una pensión que supera los 2.000 euros en 14 pagas. No es un caso aislado: miles de empleados públicos acceden cada año a la pensión máxima a esa edad. El dato, sin embargo, no es el más llamativo del último informe sobre la nómina de las pensiones: casi dos millones de jubilados en España superan ya ese umbral, una cifra que crece en todos los rangos de un año para otro.
La geografía de las pensiones altas
El debate sobre las pensiones elevadas tiene un claro componente territorial. Euskadi lidera la tabla con una pensión media de jubilación de 1.909 euros, muy por encima de los 1.574 euros de media nacional. Le siguen Asturias (1.839) y Madrid (1.797). En el extremo opuesto, Extremadura (1.346) y Galicia (1.358) apenas superan los 1.300 euros. El coste de todas las pensiones contributivas en el País Vasco ronda ya los mil millones de euros al mes, según los datos del último año.
¿Quién paga la factura?
La sostenibilidad del sistema está en el centro de la discusión. Hay quien sostiene que estas pensiones son el premio a décadas de cotización y que el verdadero agujero está en el gasto público improductivo. Otros calculan que el coste de los llamados “jubilados premium” es relativamente pequeño: si se aísla a los dos millones de pensionistas que superan los 2.000 euros y se estima cuántos sobreviven más allá de la edad de equilibrio, el impacto anual rondaría los 30.000 millones de euros, un 14% del déficit total. Pero el matiz no calma el debate: para muchos, cualquier cifra por encima de lo básico es un despilfarro en un sistema que ya cojea.
Hay casos que alimentan la polémica, como el de un profesor de instituto que, tras acogerse a media jornada en sus últimos años, ha conseguido una pensión superior a su último salario. No es el único ejemplo que circula en la conversación pública.
La vía de las clases pasivas
El régimen de clases pasivas, que afecta a los funcionarios, está en extinción, pero sigue generando pensiones máximas a edades tempranas. Los que entraron antes de 2011 pueden jubilarse a los 60 con el 100% de la base reguladora, algo que ya no ocurre con los nuevos funcionarios, integrados en el régimen general. La discusión se mezcla con la contabilidad: el Estado aporta las cuotas empresariales de sus empleados, aunque algunos dudan de que ese dinero salga realmente de las arcas públicas.
Mientras el debate se centra en los dos millones de jubilados que superan los 2.000 euros, hay siete millones de pensionistas por debajo de esa cifra, la mitad sin llegar a 1.000 euros mensuales. El sistema no es generoso con todos por igual; el ruido, sin embargo, lo ponen los que más cobran.