Taliván Hortográfico
Не бива да се бърка „хабер“ с „а вер“
A mí Cummings me da la impresión de ser un Mr. Campurriano, pero en inglés y con mucha más inteligencia.
Cummings es un tipo de mente que tendemos a asociar exclusivamente con entornos universitarios del ámbito de las matemáticas o la física-matemática, o corporativos altamente técnicos, programadores, analistas. En el Reino Unido tienen más tradición de incorporarlos en mayor o menor medida a tareas con un campo de aplicación a la política (recordemos a Alan Turing).
La correa de transmisión Oxbridge-Servicios secretos, por ejemplo, es completamente fluida. Los mismos profesores dan aviso de que tienen un "enfocado" (que diría Vernor Vinge) potencialmente útil al MI5 o MI6 con más facilidad de la que en una escuela española de básica los maestros avisan de que tienen un niño que precisa "educación especial".
¿Qué ha cambiado? Que el entorno tecnológico y social actual, el big data, las redes sociales, han propiciado un brutal cambio de paradigma en política como no se ha dado desde Gutenberg. Una mente que antes te daba para ser un genio de los números o de los grafos pero que, por lo general, no sirven para nada más, lleva ya un tiempo siendo aplicable a operaciones bursátiles o financieras y ahora te puede dar una ventaja tremenda en prospecciones demoscópicas y propaganda aplicada, que son la clave del poder político.
El entorno social y laboral en el que se codean los conservadores británicos, la City, precisamente, está acostumbrado a ver esta amalgama de analistas financieros, informáticos y propagandísticos/de prensa en posiciones cercanas al poder y a contar con ellos. Ojo, no digo que necesariamente sea una ventaja o haya sido una ventaja tan sustancial hasta ahora. Pero lo que la teoría, pero no la tecnología, parecía prometer en parcelas de control/predicción social hace unas décadas tal vez ya sí se haya llegado a un punto en el que sea posible.
Resumiendo, que tal vez estas mentes pensantes, aparte de que siempre han querido Brexit, tal vez piensen que el Brexit es inevitable (el exceso de capacidad demoscópica te ata mucho a ofrecer lo que la gente quiere, o cree que quiere) pero que pueden reconducir la narrativa por la que el vulgo va a entender las consecuencias del Brexit de manera que el precio lo pague algún otro pero la clase en el poder esté perfectamente ubicada para extraer en su beneficio las consecuencias favorables que haya.
Tanto conservadores como laboristas han jugado a desgastar los intentos más o menos razonables de May en favor de sus propias agendas. Con esto se va a dar el salto a la siguiente etapa. No se va a luchar sobre los intentos sino sobre las consecuencias. El juego ahora va a ser luchar por desgastar al contrario político culpándolo más a él de todo lo malo que va a pasar que lo que te puedan culpar a ti. Y cuanto peor, mejor, si se gestiona bien. ¿Puede funcionar? Sí. Los principales pueblos que se absorberon todo lo malo de la 1ª Guerra Mundial fueron franceses, ingleses, alemanes y rusos. Alemanes y rusos se rebelaron. Los franceses, casi casi. ¿Quiénes estuvieron más lejos de rebelarse ante esos años espantosos y sin sentido? Adivinen.
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