Burbuja info: Bajeza moral e insolidaridad con un pueblo sufriendo una oleada turística ilegal Ucrania.

Ilustración documental desaturada con mapa de Europa del Este y siluetas de equipamiento militar en la frontera ucraniana

Ucrania: por qué la solidaridad se topa con el «y tú más»​

La invasión rusa de Ucrania arrancó en 2022 y con ella un pulso que no se ha cerrado: el de quienes exigen condenar sin matices y quienes responden a cada condena con una lista de agravios ajenos. «Si Putin es Satanás por invadir Ucrania, más lo somos nosotros por Irak o Afganistán», resume uno de los participantes. En pocas líneas el foco se desplaza del país atacado a la contabilidad moral de Occidente. Ya no se habla de Ucrania. Se habla de todo lo demás.

El llamamiento que abrió la conversación era inequívoco: apoyar a Rusia equivale a justificar una invasión ilegal, y hacerlo mientras hay población civil sufriendo resulta, cuanto menos, difícil de defender. La respuesta fue una mezcla de desdén y de y tú más. La frase que cerraba aquel primer mensaje —«todos somos Ucrania», con saludo en polaco incluido— fue recibida con la misma frialdad con que se recibe cualquier apelación a la empatía cuando quien la hace molesta.

Irak, Libia, Afganistán: el argumento del agravio ajeno​

La primera línea de contraataque tiene un patrón reconocible. Cualquier condena a Moscú se responde con el inventario de intervenciones occidentales: Irak, Afganistán, Yugoslavia, Libia. La lógica es simple, y tramposa a la vez: si aquellos ataques existieron, el de ahora pierde gravedad por comparación.

El caso libio aparece también, y con cifras. Antes de la intervención internacional, Libia era el país con mayor renta per cápita de África, comparable a la de Portugal; después quedó como el más pobre del continente, según se sostiene. El argumento busca una cosa concreta: que quien denuncia una invasión se vea obligado a denunciar antes todas las demás. Quien no lo hace, viene a decirse, no tiene autoridad moral para nada.

El Donbás y los ocho años que se pasaron por alto​

El segundo eje es cronológico. La objeción se repite: el conflicto no empieza en 2022, sino años antes, con una guerra en el Donbás que, según una de las intervenciones, acumulaba 14.000 muertos en ocho años. Quien se indigna ahora, se argumenta, llevaba casi una década mirando hacia otro lado.

Es el reproche más incómodo de todos, porque no niega la invasión: la coloca en una serie. La respuesta habitual —que nada justifica atacar un país— choca una y otra vez contra el mismo muro. Nadie discute el presente; se discute quién tiene derecho a indignarse por él.

¿Es Ucrania «nuestra guerra»?​

Bajo ese argumento aparece otro más directo: que lo de Ucrania no es nuestra guerra. La fórmula se usa como escudo para no posicionarse, y descarga cualquier obligación de solidaridad en la distancia geográfica. Frente a ella, la réplica es la misma que se aplica a los agravios anteriores: el principio no admite excepciones según lo cerca que caiga el país atacado.

Ahí está el nudo. Si la indiferencia vale para unos, vale para todos; y quien la invoca hoy puede encontrarla mañana señalándole a él. Varias intervenciones dejaron caer esa advertencia casi literal: nadie debería verse en una situación parecida, porque entonces no servirán los lamentos.

España, Aznar y las tropas enviadas a Irak​

La discusión derivó también hacia el papel español. Una parte sostiene que España nunca invadió ningún país y que el despliegue en Irak bajo el gobierno de Aznar fue una misión exclusivamente humanitaria. Frente a eso se recuerda que aquel envío rompió la tradición de neutralidad, que el gobierno posterior retiró las tropas y que Yugoslavia y Libia entran en la misma cuenta.

La conclusión que se extrae de ese tramo es amarga: no hay intervención limpia ni país con las manos intactas. Y quien lo señala suele hacerlo, precisamente, para no tener que condenar la de ahora.

Una solidaridad que se sirve a la carta​

Debajo de todo el ruido asoma una pregunta que nadie responde del todo: por qué unas víctimas merecen más atención que otras. El sufrimiento de la población civil ucraniana se pone en primer plano en unos mensajes y se relativiza en otros, donde se sugiere que la cercanía geográfica, la confesión religiosa o el color de piel explican la empatía selectiva.

En ese mismo tramo, algunas intervenciones derivaron hacia el rechazo a la inmigración, un asunto sin relación con la invasión que aquí solo consta como síntoma del ruido que contaminó la conversación. También hubo quien se preguntó en voz alta si la solidaridad proclamada aguantaría el envés: la misma indiferencia que ahora se reprocha, aplicada mañana a cualquier otro país atacado.

Fronteras de 1919 y otras cuentas pendientes​

El repliegue final es histórico. Se discute si Polonia es un Estado artificial creado en 1919 y se recuerda que tropas polacas ocuparon Kiev frente a los bolcheviques reivindicando fronteras históricas. Si unos pudieron hacerlo entonces y parecía normal, viene a decirse, no se entiende el escándalo de ahora.

Es el mismo mecanismo de siempre, aplicado a mapas en lugar de a bombas: rebobinar lo suficiente y cualquier agresión encuentra un precedente. El punto exacto donde todo se atasca es ese. Condenar una invasión concreta es fácil de firmar; sostener el principio —que ninguna lo es, ni la de este ni la de ninguno— obliga a algo más incómodo, que es aplicárselo también a los propios. Mientras esa cuenta siga sin cuadrar, cada llamamiento a la solidaridad encontrará la misma respuesta: una lista, cada vez más larga, de agravios ajenos.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Si Putin es Satanás por invadir Ucrania, más lo somos nosotros por Irak o Afganistán»
— AYN RANDiano2 · comparación con Irak y Afganistán
«Primero, devuelve Silesia a Alemania y luego empezamos a hablar de invasiones.»
— Dan Daly · fronteras históricas europeas
«bonito país dejamos tras su invasión, de ser el país con mayor renta per capita de África, similar a la que tenía un país como Portugal, a ser el país más pobre de África»
— Rediooss · desplome económico de Libia
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Condena firme a la invasión rusa40%
El «y tú más» con Irak y la OTAN35%
El Donbás como contexto previo25%
📅 EVOLUCIÓN
1919 Polonia ocupa Kiev frente a los bolcheviques reivindicando fronteras históricas, según se recuerda
2003 España despliega tropas en Irak con Aznar; el gobierno siguiente las retira
2014 Comienza el conflicto en el Donbás, que se prolonga ocho años
2022 Rusia invade Ucrania y se abre el pulso entre la condena y el «y tú más»
🔗 FUENTES
El País ↗
Tropas españolas en Irak y su retirada
RTVE ↗
Cobertura de la intervención internacional en Libia
Deutsche Welle ↗
Polonia, fondos europeos y política interna
The Economist ↗
Narrativas económicas y sistemas de pago internacionales
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El inventario de intervenciones occidentales (Irak, Afganistán, Yugoslavia, Libia) que se usa como escudo argumental frente a cualquier condena a Moscú
✓La comparación de la renta per cápita libia antes y después de la intervención internacional, con la que se desvía el foco del país invadido
✓El reproche cronológico del Donbás: los ocho años de conflicto previos a 2022 que, se argumenta, se pasaron por alto
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