Bulos sobre Ceuta: ¿quién está detrás de la desinformación?

Bulos sobre Ceuta: ¿quién está detrás de la desinformación?
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Un centenar de bulos sobre la crisis migratoria de Ceuta se han contabilizado en dos meses, según el Observatorio Ibérico de Medios Digitales (Iberifier), financiado por la Comisión Europea. El episodio más significativo de desinformación en España después de la dana de otoño de 2024, según el catedrático Ramón Salaverría.

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Un centenar de bulos sobre la crisis migratoria de Ceuta se han contabilizado en dos meses, según el Observatorio Ibérico de Medios Digitales (Iberifier), financiado por la Comisión Europea. El episodio más significativo de desinformación en España después de la dana de otoño de 2024, según el catedrático Ramón Salaverría.

El 23 de septiembre, día de las elecciones parlamentarias en Marruecos, un aviso falso corrió por los chats de WhatsApp de Ceuta: habían entrado entre 200 y 800 migrantes por Benzú. La noticia salió en varias televisiones. Cuando los agentes subieron al monte, solo encontraron cabras. Ninguna persona había cruzado, según varias fuentes policiales. Ese mismo día hubo un intento real de entrada de algo más de un centenar de migrantes, frenado desde Marruecos, pero esa información ni corrió ni caló con la misma velocidad. La ciudad, de unos 83.000 habitantes, vive pendiente de la frontera, y eso la convierte en un terreno abonado para que cualquier historia circule sin freno.

Cien bulos en dos meses y un patrón que se repite

El Observatorio Ibérico de Medios Digitales (Iberifier), financiado por la Comisión Europea, ha contabilizado un centenar de bulos relacionados con Ceuta en dos meses. Su coordinador, Ramón Salaverría, catedrático de periodismo en la Universidad de Navarra, lo sitúa como el episodio de desinformación más significativo en España después de la dana de otoño de 2024. Las historias falsas circulan en redes cerradas como WhatsApp y Telegram, y en abiertas como TikTok o Instagram. Muchas salen de cuentas sin vínculo con ningún medio de comunicación, a base de pantallazos o fotos con advertencias tan explícitas como «incluye contenido multimedia generado por IA».

Los ejemplos se acumulan. Se ha difundido que existen nuevos túneles en Ceuta por los que no paraban de entrar inmigrantes, o que la Guardia Civil investiga si 95 menores han entrado en los últimos días por uno de esos túneles. Fuentes policiales han descartado la entrada por túneles, que son los usados en investigaciones de tráfico de hachís y están sellados por orden judicial. También se ha hecho circular que un inmigrante tiró un ladrillo a un bebé. En ese caso, fue un joven ceutí menor de edad quien lanzó el ladrillo a una mujer que llevaba un bebé en brazos, después de que ella derribara la pared que levantaban junto a su ventana. En la obra había inmigrantes irregulares, pero no eran los agresores, coinciden varias fuentes.

Por qué estas historias conectan más rápido

Carlos Arcila Calderón, catedrático de Comunicación de la Universidad de Salamanca, explica que estas noticias falsas se propagan más rápido porque son «más espectaculares». Si además se añaden prejuicios o elementos de odio contra los migrantes, la velocidad se multiplica, según un estudio internacional en redes sociales de 2025 del que es coautor. Se popularizan términos negativos como «invasión» para deshumanizar el problema, se relaciona a los migrantes con delincuencia e inseguridad o se les infantiliza. Arcila advierte de que esos picos de mensajes con representaciones negativas y de odio llevan a una mayor probabilidad de ejercer violencia contra inmigrantes y refugiados, algo que han observado en investigaciones hechas con el Ministerio del Interior y en episodios como los de Torre Pacheco.

Salaverría añade otra clave: la ciudadanía da más crédito a estas historias cuando vive una situación crítica, como ocurre en Ceuta, porque busca una explicación a lo que está pasando, aunque no haya evidencia empírica. La ciudad tiene unos 83.000 habitantes y su día a día depende de los movimientos de la frontera con Marruecos. El 30 y 31 de julio entraron unas 80.000 personas en cuestión de horas, un precedente que dejó a la población en vilo y que hace más fácil que cualquier aviso de entrada masiva se crea sin verificar.

Los medios locales desmienten casi a diario

Pablo Matés, director del diario digital Ceuta al Día y con más de 20 años de experiencia, cuenta que antes los medios locales funcionaban como corroborador de historias: la gente ya sabía lo que pasaba, pero buscaba verlo publicado para comprobar que era cierto. Eso ya no funciona así. En esta crisis, su diario ha hecho desmentidos «casi a diario». Uno de los más graves, que la ciudad desmintió en dos ocasiones, fue que el agua no era potable. Como los migrantes se habían asentado alrededor de la desalinizadora, empezó a cuestionarse en redes que el agua estuviera contaminada. Acemsa acabó enviando una nota para negarlo, y volvió a hacerlo semanas después.

El Faro de Ceuta también ha detectado vídeos viejos de otras entradas masivas difundidos como si fueran actuales, y otros en los que salían menores de una alcantarilla que en realidad estaban grabados en el paso fronterizo de Beni Enzar, en Melilla. Las dos principales plataformas de verificación de datos en España, Maldita y Newtral, han informado sobre decenas de bulos relacionados con la crisis ceutí. Algunas informaciones no contrastadas surgieron a partir de testimonios emitidos en programas de televisión. La historia de 68 menores migrantes, de entre 10 y 14 años, que vivían en un orfanato en Marruecos y a las que unos militares marroquíes sacaron a las cinco de la mañana para ir a Ceuta diciéndoles que allí tendrían «una vida mejor» no se ha corroborado. Fuentes de la ciudad autónoma, encargada de la tutela de los menores migrantes, aseguran que no manejan ninguna información sobre este caso.

Alfabetización mediática contra la burbuja

Carlos Elías, catedrático de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y al frente de la Cátedra Jean Monnet UE, desinformación y noticias falsas, sostiene que a las redes sociales llega cualquier locura, pero el periodista no puede publicarla sin confirmación, y tampoco se puede ver todo lo que se mueve en grupos de WhatsApp o Telegram. Los algoritmos potencian de forma brutal los contenidos por los que se interesan los usuarios y dejan a quienes los reciben aislados en una burbuja. Elías aboga por la alfabetización mediática y por que los periodistas den clase en institutos y colegios para enseñar el sistema mediático. Los medios tradicionales, recuerda, tienen un enfoque o una línea ideológica, pero llaman para contrastar, verifican qué fuente es válida y cuál no. Ninguno dirá que la tierra es plana.

La crisis migratoria de Ceuta sigue en marcha y los bulos siguen circulando. La diferencia entre una información verificada y un pantallazo sin origen es, en muchos casos, la diferencia entre entender lo que pasa y reaccionar a lo que alguien quiere que pase. Ante cualquier dato sobre la crisis migratoria que llegue por redes, conviene comprobar la fuente antes de darlo por bueno.

Datos clave
  • Iberifier, financiado por la Comisión Europea, contabilizó un centenar de bulos sobre Ceuta en dos meses.
  • El 23 de septiembre, día de las elecciones parlamentarias en Marruecos, un falso aviso de entrada de entre 200 y 800 migrantes por Benzú salió en varias televisiones.
  • El 30 y 31 de julio entraron unas 80.000 personas en Ceuta en cuestión de horas, precedente que marcó la percepción de la ciudad.
  • Ceuta tiene unos 83.000 habitantes y su día a día depende de los movimientos de la frontera con Marruecos.
  • Maldita y Newtral han informado sobre decenas de bulos relacionados con la crisis ceutí.
Fuente: elpais.com
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Solidario García

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“Decían que habían entrado 800 migrantes por Benzú, pero al hacer una inspección por el monte solo se veían unas cabras”, cuenta un agente de Ceuta. El 23 de septiembre, día en el que se celebraban las elecciones parlamentarias en Jovenlandia, la ciudad volvía a estar en vilo ante el temor de que repitiera una entrada masiva como la de los 30 y 31 de julio, en la que unas 80.000 personas accedieron a la ciudad en cuestión de horas. Un falso aviso de entrada, de entre 200 y 800 personas, según los mensajes, corrió por los chats y canales de Whatsapp de vecinos y puso en alerta a los medios. Varias fuentes policiales negaron que hubiera llegado a cruzar alguna persona, pero la noticia salió en varias televisiones. Hubo un intento de entrada de algo más de un centenar de migrantes, que se frenó desde Jovenlandia, pero esta información ni corrió, ni caló tan rápido como la inicial.

Los bulos, noticias falsas que se difunden para manipular, y las informaciones equivocadas, fruto de errores o negligencias profesionales, han copado el día a día tanto de los periodistas que han cubierto la crisis migratoria de Ceuta, como de los gabinetes de comunicación que responden a las consultas de los periodistas. “Por magnitud y dimensión, ha sido el episodio más significativo de desinformación después de la dana de otoño de 2024”, destaca Ramón Salaverría, catedrático de periodismo en la Universidad de Navarra y coordinador del Observatorio Ibérico de Medios Digitales (Iberifier). Este organismo, financiado por la Comisión Europea, ha contabilizado en estos dos meses un centenar de bulos relacionados con Ceuta.

Y con las aguas algo más habituadas a la crisis que todavía continúa, esas noticias falsas siguen circulando en redes sociales cerradas como WhatsApp o Telegram, y en otras abiertas como TikTok o Instagram. Se expanden desde cuentas que no están vinculadas a ningún medio de comunicación, solo con pantallazos o con fotos bajo las que se incluyen advertencias tan obvias como “incluye contenido multimedia generado por IA”. En ellas se puede leer: “Última hora, encuentra en Ceuta nuevos túneles donde no paraban de entrar forasteros”, “la Guardia Civil investiga si 95 menores han entrado en los últimos días en Ceuta por un nuevo túnel” o “forastero tira un ladrillo a un bebé en Ceuta”.

La entrada de migrantes a través de túneles, como los usados en investigaciones de tráfico de resina y que están sellados por orden judicial, ha sido descartada por diferentes fuentes policiales. En la agresión del ladrillo, fue un joven ceutí, menor de edad, quien se lo lanzó a una mujer que tenía un bebé en brazos después de que ella tirara abajo la pared que estaban levantando junto a su ventana. En la obra había forasteros irregulares, pero no eran los agresores, coinciden varias fuentes.

“La clave para que estas historias conecten es que la ciudadanía esté en una situación crítica, como ocurre en Ceuta. La tendencia a dar crédito a situaciones que puedan dar una explicación a lo que se está viviendo es mucho mayor, incluso si no hay evidencia empírica de que sea así”, añade el profesor Salaverría. Y los creadores de la desinformación juegan precisamente a eso. Carlos Arcila Calderón, catedrático de Comunicación de la Universidad de Salamanca, añade que estas noticias falsas se propagan más rápido porque son “más espectaculares”. “Y si se añaden prejuicios o elementos de repruebo, en este caso contra los migrantes, se multiplica la velocidad”, subraya, citando un estudio internacional en redes sociales de 2025 del que es coautor. Se popularizan términos negativos hacia los migrantes, como “oleada turística”, para deshumanizar el problema; se les relaciona con delincuencia e inseguridad, o se les infantiliza, resume. “Los mensajes no se quedan ahí, lo hemos visto en Torre Pacheco, en investigaciones que hemos hecho con el Ministerio del Interior, estos picos de mensajes con representaciones negativas y de repruebo hacia los forasteros, llevan a una mayor probabilidad de ejercer violencia contra los forasteros y los refugiados”, advierte.

Las características de Ceuta, una ciudad de 83.000 habitantes que vive pendiente de los movimientos de la frontera con Jovenlandia, hacían hasta hace unos años que los medios locales funcionaran como un corroborador de historias, cuenta Pablo Matés, director del diario digital Ceuta al Día y con más de 20 años de experiencia profesional. “Para cuando tú publicabas casi cualquier cosa, la gente ya la sabía, pero buscaban verla para comprobar que era cierta, pero de años para acá eso ya no funciona”, mantiene.

En esta crisis, su diario ha hecho desmentidos “casi a diario”. “Uno de los más graves, que la ciudad desmintió en dos ocasiones, ha sido que el agua no es potable”, detalla. Como los migrantes se habían asentado alrededor de la desalinizadora, se empezó a cuestionar en redes que el agua estuviera contaminada. “Acemsa [la empresa municipal del agua] acabó enviando nota para negarlo. Volvió a hacerlo al pasar las semanas”. “Nos pasa como a todos, que los bulos corren más y la credulidad es máxima”, añade.

En esa lucha también ha estado el diario local El Faro de Ceuta, que ha detectado la difusión de “vídeos viejos” de otras entradas masivas como si fueran actuales; otros en los que salían menores de una alcantarilla y que en realidad estaban grabados en el paso fronterizo de Beni Enzar, en Melilla; o la propia entrada falsa de los 800 migrantes el día de las elecciones, entre otros muchos. Las dos principales plataformas de verificación de datos en España, Maldita y Newtral, también han informado sobre decenas de bulos relacionados con la crisis ceutí.

Algunas de esas informaciones no contrastadas surgieron a partir de testimonios de programas de televisión. La historia de las 68 menores migrantes, entre 10 y 14 años, que vivían en un orfanato en Jovenlandia y a las que unos militares ingenieros sacaron a las cinco de la mañana para ir a Ceuta diciéndoles que allí iban a tener “una vida mejor” tampoco se ha corroborado. Un vecino la relató el 16 de septiembre en El Programa de Ana Rosa, en Telecinco. Fuentes de la ciudad autónoma, encargada de la tutela de los menores migrantes, aseguran que no manejan “ninguna información” sobre este caso. “Otro bulo”, zanjan en su departamento de Comunicación.

“A las redes sociales llega cualquier locura, pero el periodista no lo puede publicar si no tiene confirmación, y tampoco se puede ver todo lo que se mueve en algunas plataformas, como los grupos de Whatsapp o Telegram”, argumenta Carlos Elías, catedrático de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y al frente de la Cátedra Jean Monnet UE, desinformación y noticias falsas. Elías incide en que los algoritmos potencian “de forma brutal” los contenidos por los que se interesan los usuarios y dejan a quienes los reciben aislados en una burbuja. “Siempre abogo por la alfabetización mediática, creo que los periodistas tenemos que dar clase en los institutos o colegios para enseñar el sistema mediático. Los medios tradicionales, tienen un enfoque o la línea ideológica, pero llaman para contrastar, ver qué fuente es válida y qué fuente no. Unos pueden estar a favor y otros en contra, pero ninguno dice locuras. Ninguno dirá que la tierra es plana”.
 
Ya....que se lo digan a la chica esa agredida por dos individuos que terminó en el hospital grave.

@Solidario García ;
Entiendo que ahora estarás cobrando a través de una subvención de ONG, o sueldo publico como concejal de algún pueblo o algo así. ¿A qué te vas a dedicar cuando ya no "pises moqueta"? en 3 meses. ¿Cual es tu oficio?
 
El primer bulo dice que no llegan [personas] por los túneles. Pero si yo vi un vídeo en la TV que salían 6 [personas] por un túnel del puerto. ¿Qué me estás contando?
 

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