Restricciones de agua en Galicia: 18 de cada 100 litros se pierden por fugas
¿Cómo es posible que Galicia, tras el invierno más lluvioso en décadas, imponga restricciones de agua? La respuesta no está en el cielo, sino en las cañerías. Según datos de la Confederación Hidrográfica, los embalses gallegos se encuentran al 77,17% de capacidad, solo un punto por debajo de la media nacional del 78,43%. Sin embargo, municipios de Ourense y Pontevedra ya han comenzado a limitar el consumo. El problema no es la falta de lluvia, sino una red de distribución que pierde 18 de cada 100 litros suministrados.
Una red que se desangra
Las fugas y averías en las tuberías son el elefante en la habitación. Mientras el agua embalsada no falta, la infraestructura que debería llevarla a los hogares se desmorona. En Fornelos de Montes, uno de los concellos más lluviosos de la comunidad, el alcalde Emiliano Lage ya firmó restricciones a finales de marzo. No es sequía: es una gestión que deja escapar por las grietas casi un quinto del recurso.
La paradoja del precio
El caso de Vigo ilustra bien el sinsentido: el agua es allí la más cara de toda la comunidad, y eso que la ciudad ha llegado a limitar el consumo con embalses al 93% de capacidad. En paralelo, los centros de datos –grandes consumidores– siguen operando sin cortes, lo que alimenta un debate sobre prioridades.
Mientras los embalses están al 77% y la red pierde casi un quinto del suministro, lo único que no parece escasear son las excusas.