24 años para Ábalos, 19 para Koldo y 4 y medio para Aldama: el Supremo tumba el relato oficial
La paradoja es que tres condenas tan dispares apuntan al mismo centro de la trama. El Tribunal Supremo ha impuesto 24 años de prisión al exministro José Luis Ábalos, 19 a su exasesor Koldo García y 4 años y medio al empresario Víctor de Aldama. Las penas, lejos de cerrar el caso, abren una nueva fase: los tres procesados arrastran aún varios juicios pendientes, y en el ambiente flota la sospecha de que las condenas no son el final, sino el prólogo de una confesión a gran escala.
La condena que no convence a nadie
El escalón de penas revela la jerarquía de responsabilidades que el tribunal ha querido fijar. Ábalos, como cabeza visible, se lleva la mayor parte. Koldo, su hombre de confianza, queda a considerable distancia. Aldama, el engranaje empresarial, sale comparativamente bien parado con menos de cinco años. Pero en el debate posterior al fallo emerge una corriente escéptica: "Rajá lo más grande, rebaja de condena, se libra de unas cuantas cosillas y luego se va con la pasta a República Dominicana". La idea de que el pacto con la justicia —si existe— puede convertir la condena en papel mojado recorre las reacciones.
¿Cantarán o callarán? Los juicios que vienen
"Pues ahora es cuando Ábalos y Koldo canten la traviata", apunta un análisis que ya anticipa un aluvión de revelaciones. Sin embargo, otro sector advierte que el silencio ha sido la regla hasta ahora y que las amenazas externas —"dispararon a su coche", en referencia a Aldama— no invitan a la colaboración. Lo que sí es un hecho es que la maquinaria judicial tiene varios frentes abiertos: el exministro y su entorno se enfrentan a procesos adicionales por corrupción, blanqueo y organización criminal. La estrategia de la defensa y la fiscalía marcarán si esto es un punto y aparte o un punto final.
El cálculo de que "unos indultos y ya está" puede ser demasiado optimista. En una democracia donde la cúpula del PSOE se ha visto salpicada —algunos ya comparan al partido con "la Camorra"—, el desenlace judicial de este caso tendrá consecuencias políticas que van más allá de las celdas de Soto del Real. La pregunta queda en el aire: ¿qué saben los condenados que aún no han contado?