La regularización de inmigrantes: 2.300 millones que apenas cubren 4,5 días de pensiones
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha calculado que la regularización masiva de inmigrantes que impulsa el Gobierno generará 2.300 millones de euros en cotizaciones sociales durante el primer año. Traducido a pensiones, la cifra equivale a apenas 4,5 días de gasto total en prestaciones contributivas. Un dato que, lejos de calmar el debate sobre la sostenibilidad del sistema, lo reaviva con una evidencia incómoda: la contribución neta de la medida es testimonial.
El espejismo de los 2.300 millones
La AIReF estima que el impacto de la regularización se limita a 0,07 puntos del PIB en cotizaciones el primer año, aunque podría alcanzar los 2.300 millones en el medio plazo. Pero el análisis no se detiene ahí: a largo plazo, el efecto sobre el PIB es de solo 0,03 puntos. Es decir, el maná prometido se reduce a una aportación marginal que no altera los fundamentos del sistema de pensiones, que necesita más de 10.000 millones adicionales cada año solo para mantenerse. El cálculo oficial sugiere que con esta medida se financian cuatro días y medio de las pagas de los jubilados. El resto del año queda en manos de los mismos de siempre: los trabajadores y la deuda pública.
4,5 días: la cifra que desata la ironía
La reacción en el análisis económico no se ha hecho esperar. Entre los comentarios escépticos destaca la burla hacia el relato de que la inmigración salva las pensiones. La cifra de 4,5 días se ha convertido en el meme de la semana: con un millón de regularizados se pagan menos de una semana de pensiones. Para cubrir un año entero harían falta, según cálculos rápidos, unos 80 millones de regularizados. Una aberración demográfica que ni los defensores más acérrimos de la medida defienden. El dato deja al descubierto la desproporción entre el discurso político y la realidad numérica.
¿Y quién paga el resto?
El silencio oficial sobre el agujero restante es ensordecedor. Las pensiones contributivas en España superan los 190.000 millones anuales. Aportar 2.300 millones supone un 1,2% del total. La AIReF no esconde que el impacto es limitado, pero el Gobierno lo vende como una solución estructural. Mientras tanto, el déficit de la Seguridad Social sigue creciendo y las reformas paramétricas (subida de cotizaciones, retraso de la edad de jubilación) se acumulan sin que nadie quiera llamarlas por su nombre. La pregunta que queda en el aire es: si la regularización apenas araña el problema, ¿qué medida real tienen preparada?
El dato de los 4,5 días no miente: la regularización es relevante como política de integración, pero irrelevante como solución al sistema de pensiones. Quien espere que la inmigración tape el agujero, necesitará una dosis de realismo fiscal.
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