Las bajas de docentes en Catalunya se disparan un 150% en cinco años
En 2018, la administración catalana gestionaba una media de 30.000 bajas médicas de maestros y profesores al año. En 2023, esa cifra superó las 80.000. Un incremento del 150% que deja al sistema educativo público al borde del colapso. El número de docentes en activo creció un 15% en el mismo periodo –de 81.356 a 93.658–, pero las incapacidades temporales se han multiplicado por 2,7. La paradoja es evidente: hay más profesores, pero también muchos más que caen de baja.
El infierno en las aulas: estrés, violencia y falta de sustitutos
Detrás de las cifras hay un diagnóstico compartido: la profesión docente se ha convertido en un riesgo psicológico continuo. Agresiones verbales y físicas, amenazas, desmotivación del alumnado y falta de apoyo institucional conforman un cóctel explosivo. No es un fenómeno exclusivo de Catalunya: en toda Europa faltan docentes y la carestía va a más. En algunas asignaturas ni siquiera hay listas de interinos, y cuando las hay, los sustitutos rechazan las plazas o duran dos días.
El debate sobre la gestión de las bajas
Mientras en Alemania el candidato conservador Friedrich Merz ya plantea endurecer los requisitos para justificar bajas laborales –fin de la baja telefónica y exigencia de valoración presencial–, en Catalunya el sistema sigue gestionando volúmenes récord. Hay quien sostiene que la solución pasa por recontratar en masa y despedir a quienes acumulen bajas; otros apuntan a que el problema de fondo es la falta de autoridad en las aulas y la presión social sobre los docentes. Lo cierto es que la bolsa de sustitutos se ha quedado seca.
Un sistema que cojea en medio de una crisis global
El fenómeno no es local. Diversos análisis señalan que el estrés docente es una epidemia internacional. La pandemia agravó las condiciones, pero la tendencia ya era ascendente. En Catalunya, el pico de bajas se concentra en los cursos posteriores a la covid, sin visos de remisión. Con una plantilla que apenas ha crecido un 15% y un volumen de bajas que se ha triplicado, la ecuación es insostenible. La pregunta que nadie responde del todo es: si no hay docentes disponibles, ¿quién da clase mañana?