El hilo se rompe por la mitad: dos decretos y ningún BOE
A media tarde se pega el tuit de un periodista de El Mundo con el documento filtrado y la conversación cambia de eje. Ya no se discute si indemnizar es justo. Se discute si el decreto va a existir. Detrás llegan otros dos tuits, un enlace a El País, un enlace al BOE y una frase que resume el tramo: son
dos decretos y ninguno está publicado.
Qué se ha sabido
Los tuits aportan lo nuevo de la jornada. El primero, de El Mundo, da por bueno el documento que el Gobierno
no ha colgado aún en el BOE. El segundo, atribuido a la periodista Marta Martín, mete una regla que hasta ahora no había salido:
no se podrá comprar por debajo del 70% del valor de tasación. El tercero, de The Objective, repite lo básico: el propietario indemniza si rompe sin causa justificada.
En medio, alguien enlaza
la fórmula para prorrogar los alquileres que atasca la negociación. Otro participante responde con el dominio del BOE y nada más. Nadie vuelve sobre ese enlace.
Las cifras que circulan son ejemplos de los propios foreros: una vivienda de
1.800 € al mes que no se revaloriza a
2.500 €; alquileres de
600 € que, se dice, siguen existiendo fuera de las grandes ciudades;
15.000 € de indemnización que acabarían sumados al precio de venta.
Dónde está la bronca
Aquí está el corte. Un bloque sostiene que el texto no llegará a aplicarse.
El Gobierno no aprueba nada, escribe un forero convencido de que el paquete se ha troceado precisamente para que una mitad caiga: el decreto de unos y el decreto de otros. Otro lo llama juguete para vender a la parroquia y avisa de que dejará inseguridad jurídica aunque solo esté en vigor dos o tres días. La misma línea, repetida: «las normas no tienen efectos retroactivos. Ese decreto que nadie conoce aún va dirigido a los nuevos contratos.»
El otro bloque no discute la vigencia, discute el efecto. Y ahí aparece el moroso: un participante calcula que a un inquilino que no paga hay que prorrogarle
dos años y que, si no se hace, toca indemnizarle igual. La respuesta es que la indemnización se paga sea moroso o no, y que eso es lo que cambia el negocio de alquilar.
Debajo hay otra pelea, más vieja. Unos dicen que la norma va contra quien ya tiene el piso alquilado, no contra quien lo tiene vacío, porque el escudo antidesahucios cubre sobre todo a los grandes tenedores. Otros contestan con el propietario de una sola vivienda, que es el que alquila a precio de mercado y el que se lo va a pensar. Un tercero pregunta si eso lo va a permitir un país de propietarios y un Congreso con mayoría de derechas. Y una parte del hilo se va directamente a la inmigración para explicar la presión de precios; la tesis se suelta sin ningún dato que la sostenga.
Hay una corrección de forma que casi nadie recoge: «No es indemnizar al inquilino por romper el contrato. Es obligarle a indemnizar al inquilino por no querer prorogar según las prórrogas que se ha inventado el gobierno.» Le contestan que da igual, que el decreto no existe.
Qué cambia respecto a antes
El suelo del debate se mueve. Lo que se discutía era el precio y si la norma encarecía alquilar o vaciaba el mercado. Ahora manda otra cosa: la retroactividad, el calendario parlamentario y la sensación de que nada está escrito. Entra el moroso como escenario concreto, entra la venta con la indemnización metida en el precio y entra la sospecha de pantomima electoral. También entra el BOE, y ahí se queda.
Las cuentas del que se quiere ir
El cálculo más repetido es el del propietario que quiere vender. Antes bastaba con esperar a que venciera el plazo. Ahora, si quiere el piso, paga. Si son
15.000 €, van al precio de venta. Y si el piso sale al mercado, la cuenta la paga el siguiente, inquilino o comprador. De ahí salta otra predicción: los fondos comprando barato a quien se canse de la inseguridad, y foreros diciendo que van a malvender el suyo.
La respuesta del otro lado es que los alquileres ya están en el techo. «Ya están al máximo de lo que puede pagar la gente. Una vivienda a 1.800€ al mes no puede "revalorizarse" a 2.500€.»
Uno resume el cabreo con una frase —
despidos improcedentes— y otro sentencia que quien ponga una vivienda en alquiler merecerá lo que le ocurra. También hay quien recuerda que la fiesta puede volver cuando bajen los tipos, y quien hace la lista de lo que sube: tipos, suministros, IBI, basura, gasolina, inflación, y pregunta por qué no se ataca igual el precio de compra.
Queda un frente abierto en dos mensajes: el alquiler por habitaciones y el turístico, donde el margen para subir es mayor y donde, según un participante, habría que meter mano de verdad.
El tramo acaba sin que nadie sepa si el segundo decreto se vota o decae.