«No hay dinero y somos pobres»: el coste desbanca a la red
El hilo ya no discute si la red eléctrica aguanta. Discute quién paga la obra. AzulyBlanco suelta la frase que ordena la página:
«No hay dinero y somos pobres aunque no nos lo creemos». Su razonamiento va por costes: construir con el modelo de siempre más la inflación se ha vuelto imposible para que alguien compre, quien ya tiene vivienda no compra otra, quien no la tiene no llega, y el Estado apenas tiene para dotar de infraestructuras donde no hay nada. La tesis energética sigue ahí, pero ha perdido el centro del ring.
Qué se ha sabido
Plazos, y todos largos. Vegana32 avisa de que aunque se levanten las trabas, las reformas tardarán años, y a eso hay que sumar
5-6 años entre proyecto, licencias y obras. Larata remata:
4-5, o hasta 10, de planes urbanísticos por delante.
En el hilo se cuela este enlace:
el atasco de la red eléctrica bloquea miles de viviendas nuevas y atrapa a los promotores, publicado por idealista en junio.
Drobed Yug sostiene que un alcalde que se opone a conceder una licencia de obra que cumple con la ley del suelo y el plan general acaba en la cárcel en la mayoría de los casos, o financiando de su bolsillo el retraso más un par de lustros inhabilitado. Y deja una pregunta sobre la película de la que se venía hablando: qué pasaba con el
12% de la población que ni está amenazada de morir ni accede a vivir eternamente. Nadie le contesta.
Chapapote1 tira de hemeroteca: Rocío Monasterio ya habló en
2019 de dumping laboral, y sostiene que el problema a largo plazo es Barajas y dar el DNI a los
2 años a quien entró de forma ilegal. malibux propone casas modulares, más baratas y rápidas de construir, y se queja de que al Gobierno la vivienda le importa poco. Rebel6000 amplía el cuello de botella más allá de la luz: también van justas las infraestructuras hídricas, las viarias, el alcantarillado y los puntos limpios.
Dónde está la bronca
Aquí salta la primera. Drobed Yug afirma que el alcalde que niega una licencia legal acaba mal; ElCalvo le pide un ejemplo, uno, con cuánto tardó en llegar la inhabilitación y la compensación pagada. Sin respuesta.
Y vuelve la bronca migratoria, la que parecía enterrada. Vikingo2016 entra con un mensaje largo sosteniendo que los que llegan no trabajan, que cobran ayudas y que el
1% que trabaja presiona a la baja los sueldos y las condiciones en camiones, reparto, hostelería y construcción. Bonté le responde con ironía que son legales. Floky reparte culpas entre los dos partidos grandes y el resto, y defiende que los latinos vienen a trabajar. Covid1ota ironiza con que la culpa es de Vox, que no ha tocado poder. Jugon96 pide pasar de un multicuenta al que acusa de no mencionar nunca al PSOE en un hilo de energía y vivienda, y Duplicado contesta que cada vez tiene más ganas de votar a Vox.
Un hilo sobre la red eléctrica, tres páginas hablando de otra cosa.
En medio, maestroburppp suelta un mensaje en mayúsculas sobre la underclass, la IA y la especulación en vivienda, y cuelga un tuit de Óscar Puente:
Qué cambia respecto a antes
Que la obra tiene dos muros y no uno. Al energético se le ha sumado el del dinero: costes, licencias, planeamiento y un Estado sin músculo para infraestructuras. Rebel6000 lo dice sin adornos: no puede seguir entrando gente sin ampliar de forma efectiva las infraestructuras esenciales para acogerlos, y si sigue entrando de forma masiva y desregulada, todo saltará por los aires.
Y vuelve el pronóstico oscuro. NORDWAND lo deja en un grito: «vuelven los tiempos oscuros!!». fyahball aprieta el plazo y avisa de que o salen millones o «ni a 2030 llegamos». Vikingo2016 encadena el dominó europeo —paro alemán, bancos con problemas, euríbor, el grifo del crédito cerrado, gasolina, alimentos, Ormuz, guerra— y concluye que la crisis «ya llega».
El cálculo que se repite
Súmalo: reformas que tardan años,
5-6 años de proyecto, licencia y obra, y
4-5 a 10 de planeamiento. Doce o quince años de calendario antes de la primera llave, con la inflación corriendo por dentro. Ese es el argumento que este tramo deja encima de la mesa, y no lo firma ningún organismo.