Bombas FAB rusas: de 500 kg a 3 toneladas contra posiciones ucranianas
Las fuerzas rusas han intensificado el uso de bombas aéreas de la serie FAB en la región de Járkov, según información que circula en canales militares. Se trata de bombas planeadoras guiadas que, en sus versiones más pesadas, pueden superar las tres toneladas de peso total. La munición FAB-1500 está siendo empleada para neutralizar posiciones fortificadas, mientras que las de 500 kg se destinan a trincheras y puntos de observación en campo abierto.
La discusión técnica revela detalles clave: las bombas FAB originales eran de caída libre sin guiado, pero las versiones modernas incorporan kits de planeo que les permiten alcanzar blancos con precisión. La versión de 3000 kg existe pero no tiene aún sistema de guía, o al menos no se ha mostrado públicamente. Esto limita su uso a bombarderos pesados como el Tu-95, más vulnerables a la defensa aérea.
¿Qué son exactamente las bombas FAB?
FAB es el acrónimo ruso para «artefacto explosivo aérea de alto artefacto peligroso». La cifra que las designa (250, 500, 1500, 3000) no indica la carga explosiva neta, sino el peso total del artefacto, incluyendo la carcasa de acero. Es decir, una FAB-1500 lleva menos de 1500 kg de artefacto peligroso; una parte importante es metal que, al detonar, produce esquirlas. Su efecto es devastador sobre búnkeres y posiciones enterradas.
Uso táctico: de la FAB-500 a la FAB-3000
En el frente, las FAB-500 se emplean para batir trincheras y zonas boscosas, mientras que las FAB-1500 se reservan para objetivos más protegidos. Algunas fuentes apuntan a que estas bombas se lanzan cuando se detectan operadores de drones ucranianos, aunque no hay confirmación oficial. La falta de guiado en las versiones superiores (FAB-3000) hace que su precisión sea menor, pero su poder destructivo, descomunal.
Lo que queda claro es que la aviación rusa dispone de un arsenal de bombas planeadoras que, pese a su origen soviético, están siendo modernizadas con sistemas de guía simples pero efectivos. La guerra de trincheras en Ucrania se está convirtiendo, también, en un laboratorio de bombas de caída libre reconvertidas en municiones de precisión. Los datos disponibles apuntan a que, por ahora, la defensa aérea ucraniana no ha encontrado una respuesta eficaz contra este tipo de amenaza lanzada desde aviones que operan fuera del alcance de los sistemas portátiles.