BlackRock y el giro pragmático: ¿fracaso del wokismo o simple marketing?
El CEO de BlackRock, Larry Fink, no ha dicho exactamente lo que muchos titulares afirman. En una entrevista reciente, el ejecutivo esquivó la pregunta sobre si la «era woke» fue un experimento fallido, pero el giro en el discurso de la mayor gestora de activos del mundo es innegable. BlackRock, que fue uno de los grandes impulsores de los criterios ESG, ahora habla de «transición energética pragmática». ¿Qué hay detrás de este cambio?
Qué dijo realmente Larry Fink
El entrevistador preguntó directamente si BlackRock empujó a las empresas demasiado hacia la izquierda. Fink respondió que no, y en lugar de entrar en el debate social, redirigió la conversación hacia la energía: dijo que invertirán en lo que quieran los clientes, sea refinerías en Texas o campos solares en California. Esa evasiva ha sido interpretada de dos maneras: como una admisión implícita de que la palabra «woke» se volvió un obstáculo para los negocios, o como un simple pragmatismo de quien sigue el dinero.
El giro de BlackRock: de ESG a pragmatismo
BlackRock fue uno de los grandes impulsores de los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) a través de las cartas anuales de Fink a los CEOs. Pero ahora la empresa habla de «transición energética pragmática», un cambio de lenguaje que algunos analistas consideran un giro de 180 grados. La pregunta es si este cambio responde a un fracaso ideológico o a una simple adaptación al mercado, ya que la rentabilidad de las empresas con políticas woke ha caído.
¿Fracaso o éxito? Las dos lecturas
Hay quienes sostienen que el wokismo fue un experimento fallido porque ha debilitado a las empresas y a la sociedad occidental. Otros, en cambio, argumentan que fue un éxito, ya que ha cumplido su función de fragmentar a la clase trabajadora y hundir moralmente a Occidente. Y no falta quien ve en este giro una simple estrategia de marketing para seguir ganando dinero con el péndulo político.
La pregunta queda abierta: ¿es el giro de BlackRock un reconocimiento de fracaso o un simple cambio de vestuario para seguir en el mismo negocio? Lo que está claro es que el lenguaje de la mayor gestora del mundo ya no suena igual.