Bitcoin supera los 92.000 dólares y el «es una estafa» resuena más fuerte que nunca
¿Sigue siendo una estafa cuando llevas años oyéndolo y el precio no para de subir? Bitcoin acaba de romper la barrera de los 92.000 dólares, y el debate vuelve a los mismos argumentos de siempre: burbuja, Ponzi, tulipanes. Pero los datos son tozudos: quien compró a 16.000 y aguantó hoy tiene más de 5 veces su inversión; quien vendió a 69.000 o menos, maldice su suerte.
El dilema del inversor: ¿patata caliente o refugio de libertad?
Dos bandos claros. Por un lado, los que ven en Bitcoin un juego de trileros: nada tangible, solo especulación pura y el temor a una prohibición estatal o a que la plataforma de compra-venta te bloquee los fondos. Se cita al profesor Bernardos, que lo compara con la ruleta del casino: «cuando acabe la especulación, unos pocos se habrán forrado (los propietarios del casino) y muchos habrán perdido casi todo».
Por otro, quienes defienden que su valor reside justo en lo que no tiene: no lo controla ningún gobierno, no se puede incautar ni inflar con impresión monetaria. En una Europa con cada vez más intervención, se presenta como el último reducto de propiedad realmente propia. La descentralización —65.000 nodos en todo el mundo— hace impracticable un apagón total, aunque algunos sueñen con un decreto que lo prohíba.
La liquidez real: sacar 92.000 euros no es tan fácil
Un punto incómodo: si tienes un Bitcoin, ¿dónde lo cambias a efectivo sin que el banco o la plataforma ponga pegas? Se mencionan casos de retiradas bloqueadas en Coinbase, y el escepticismo sobre poder materializar esas ganancias sin sustos fiscales o regulatorios. La desconfianza en el sistema financiero tradicional se traslada al propio ecosistema cripto.
Ciclo de cuatro años y predicciones
Los más experimentados apuntan a un patrón: cuando supere los 100.000 dólares, llegará una avalancha de nuevos inversores que lo llevará hasta 120.000-130.000, seguido de una caída a 60.000. El ciclo de cuatro años, de momento, no falla. Pero otros recuerdan que «cuando baje a 25.000, los que chillaban ‘to the moon’ venderán acojonados y los tiburones recogerán». El juego, dicen, es de listos contra imitadoras.
Ironía final: y mientras tanto, el inmobiliario también está en máximos
Lo curioso es que nadie llama estafa a la vivienda, que está igual de disparada. Bitcoin será todo lo volátil que quieran, pero al menos no te obligan a pedir una hipoteca de 40 años para entrar. Que cada cual decida dónde pone el dinero, pero el coro de «es una estafa» suena cada vez más a los que se quedaron en la orilla.