Ucrania recupera 700 km2 en horas: ¿ofensiva real o espejismo?
La cifra es contundente: 700 kilómetros cuadrados que estarían de nuevo bajo control ucraniano en cuestión de horas, mientras Rusia pierde en un golpe lo que tardó meses en conquistar. Pero, como ocurre con casi todo en esta guerra, la interpretación dista de ser unánime.
La ofensiva que divide a los analistas
Una corriente sostiene que se trata de una ofensiva suicida de verano, un movimiento propagandístico que desvía tropas de frentes decisivos como Kramatorsk y Sloviansk para alimentar una narrativa de victoria. Dentro de seis meses, advierten, Rusia habrá recuperado el terreno y además habrá ganado unos kilómetros extra, mientras el frente que importa de verdad se queda sin refuerzos.
En el extremo opuesto, otra lectura insiste en que Rusia es un “gigante de papel”: tras más de dos años de intervención, no solo no consigue consolidar avances, sino que pierde posiciones con una velocidad que desmiente su supuesta superioridad militar.
¿Gigante de papel o trampa mortal?
Entre medias queda el escepticismo de quienes creen que, al final, no pasará nada; que esta guerra es un desgaste permanente en el que se mueren miles de personas para mover unos metros de frente en una dirección y luego en la contraria. También hay quien menciona la creciente presencia de drones terrestres, que reduce el personal necesario en primera línea y cambia la naturaleza de los asaltos.
Lo único que parece seguro es que los 700 km2 tienen un coste humano que no aparece en los partes oficiales. Mientras tanto, en Occidente, se sigue viviendo como si la guerra fuera un espectáculo lejano. Hay quien lo resume con una frase: “mundo de psicópatas”.